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No dejes que tu corazón se llene de angustia

En ocasiones la vida se torna en blanco y negro. Nuestro corazón no distingue los colores, sino que va girando en la escala de grises. Así ocurre cuando atravesamos situaciones dolorosas, complicadas, enfermedades propias o de nuestros seres amados, pérdidas, y momentos inesperados tristes que son parte de la vida, aunque nadie quisiera que estuvieran en su agenda.
Postal cristiana con texto biblico de aliento
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Cómo se renueva la mente


Renovar la mente es posible
En estos tiempos en los que el estrés es moneda corriente, decirte que puedes renovar la mente resulta casi increíble. Pero te puedo asegurar que es cierto, es absolutamente posible despejar tus pensamientos y tener una mente nueva.


¿Cómo se hace para renovar la mente? 

Conociendo tu verdadera identidad. Eres una hija de Dios, y tienes valores que te pertenecen por ser quién eres en Cristo. Si fueras a edificar tu vida
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Frases de Aliento para Una Amiga que esta Triste

Mi amiga está triste, y hoy quiero darle una frase de aliento que llene su vida de luz y nuevas fuerzas. 

Compartir con una amiga pensamientos cristianos o frases cristianas es lo mejor que puedes hacer por ella cuando todo lo que necesita es oír palabras que la motiven y la bendigan.
Envíale por facebook, twitter o mensaje de texto alguna de estas frases de aliento cristiano que la aliente y motive a seguir adelante con fortaleza y bendición. También puedes usarlas para saludarla en su cumpleaños, y estarás compartiendo perlas de Dios para su vida.


Postal cristiana con frase de aliento para dejar el pasado

  • En medio de tus tempestades, una luz ha brillado en tu horizonte y la seguiste: Jesús entró a escena el día que lo invitaste a entrar a tu corazón. Tu pasado no determina tu futuro. Es Jesús quien lo hace. 

  • Ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús

  • Dios te ama, y tiene planes de bien para ti.

  • El Dios altísimo es tu refugio y protección. Por eso ningún desastre vendrá sobre tu hogar.

  • No temas, Dios está contigo sosteniendo tu mano, no te dejará ni te abandonará.


  • Levanta tus ojos al cielo, porque de allí vendrá tu socorro.

  • Dios nunca permitirá que resbales, aún si cayeras, El te levantará

  • Dios te da nuevas fuerzas para seguir adelante, él te levanta como las águilas, para que sigas avanzando sin cansarte ni desanimarte.

  • Jesús está en tu barca pasando contigo esta tormenta. 



Lecturas bíblicas de inspiración para alentar a otros: 
Salmo 91, Isaías 40, Salmo 40, Romanos 8. 


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Dios ofrece refrescarte en medio de la aflicción

Tarjeta de promesa de Dios

No tengas miedo de los tiempos difíciles… Dios permite que entren en tu vida días de sequía… porque te da la oportunidad para que tú seas fortalecido… Son momentos cuando Dios está más cerca de ti… Hoy te promete guiarte siempre… satisfacer todo lo que necesites… desde la paz en tu corazón hasta las cosas materiales que parezcan más insignificantes… Si no tuvieras tiempos de prueba no tendrías oportunidad de confiar firmemente en esta
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Hoy me propuse avanzar hacia lo nuevo



Llegar hasta el borde. Sentirme atrapada sin salida. Miedo a lo que no conozco... Esos sentimientos me han invadido sin parar. Es que cuando hay que caminar entre espinas, enfrentando dolor, angustia, frustraciones todo se hace más pesado, y sobran los motivos para quedarme estancada.
¿Cómo superar lo que no tiene solución? Cuando emprendí este camino tenía tantas ilusiones, que no podía más del entusiasmo. Sin embargo, las cosas no salieron como esperaba. Decepciones con la gente, falta de compromiso de otros, falta de fuerzas para sostener lo insostenible.
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¡Soy princesa!

Soy una princesa
"La princesa es todo esplendor..."
Salmo 45:13

La vida cotidiana muchas veces intenta hacernos bajar la mirada, y vernos como Cenicientas. A tal punto se vive esta condición, que todo lo que te rodea pasa a ser tan mediocre como esta actitud, y lo peor, se transmite a los que amamos. Sin embargo, la realidad que se viva en el hogar se construye
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Hoy es el día!

Lo que hagamos hoy, queda hecho y cuando veamos el ayer, ahí lo encontraremos. Con el hoy, construimos el ayer. Más importante aún, lo que hagamos hoy es la siembra para mañana. Lo que hagamos hoy lo recogeremos mañana porque quedó hecho hoy y aunque no estemos aquí, lo que hicimos hoy estará ahí esperando ser cosechado. Si lo hacemos hoy, nunca podremos decir, mañana es muy tarde.
Imagen con reflexion para mujer cristiana

¡HOY! es el día para: amar, perdonar, pedir perdón, aceptar los errores, intentarlo otra vez, ir, regresar, soñar, fijar metas, trazar rumbos, hacer sueños realidad, hacer el bien, trabajar, ayudar, pedir ayuda, estar alegre, alegrar a otros, dar una nueva oportunidad a nosotros mismos y a otros, triunfar, acompañar, ser acompañado, buscar, encontrar, pedir, dar, perseverar y hacer todo lo que debemos hacer hoy, porque hoy, es definitivo.
Actuemos hoy como si no existiera el ayer y no tuviéramos mañana. Sobretodo, lo más importante, entrega hoy tu vida a Jesús. Es la mejor siembra que puedes hacer. Simplemente, tu día es ¡HOY!
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No te desanimes cuando el Señor te corrija

Si alguna vez se sienten desfallecidos y agobiados, piensen en Jesús, quien soportó pacientemente el maltrato de los pecadores. Ustedes han luchado contra el pecado, pero no hasta el punto de perder la vida. Son hijos de Dios, pero olvidaron lo que él les dice a sus hijos para animarlos: "Hijo mío, toma en serio la disciplina del Señor, no te desanimes cuando el Señor te corrija." Hebreos 12:3-5

Los hijos de Dios no deben menospreciar la disciplina del Señor. Si el Señor nos disciplina, debemos prestar
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El Señor es mi esperanza

Tendrás confianza, porque hay esperanza; mirarás alrededor, y dormirás seguro.
Job 11:18


Hay un dicho popular que dice: “lo último que se pierde es la esperanza”, ¡pero cuando atravesamos situaciones difíciles, pareciera que lo primero que perdemos es precisamente la esperanza!
La única manera de mantener la esperanza es confiando en Aquél que nos provee esperanza. Hay personas que tienen esperanzas en diferentes cosas, menos en el Señor.
Cuando el cristiano decide aferrarse al Señor se origina la esperanza, pues con El nunca está dicha la última palabra.
Sus circunstancias pueden ser en este momento negativas, difíciles e imposibles. Humanamente hablando no existe ninguna esperanza. Gracias a Dios que espiritualmente sí la hay. Esa esperanza en el Señor, es la que nos sostiene y nos hace habitar confiados creyendo que las cosas pueden cambiar.
Toda esperanza que no esté arraigada en el Señor no es verdadera esperanza. El único que puede cambiar la situación más imposible en posible es el Señor Jesucristo. ¡Por eso, confiados en El, podemos tener esperanza!


EL SEÑOR ES MI ESPERANZA

ORACION:

Señor: Mi mente una y otra vez dice: - ¡No, es imposible! ¡No hay esperanza ni salida! -, pero gracias que confiando en Tú poder puedo creer que sí hay esperanza para la situación difícil que estoy atravesando. Te alabo Jesús porque Tú eres mi única esperanza. En Tu Santo nombre. ¡Amén!

Por Ricardo Pugliese 
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Vé hacia la calma

Y el mismo Señor de paz os dé siempre paz en toda manera.
—2 Tesalonicenses 3:16, RV 60

Quizás estés observando tu vida y te preguntes si sería posible quitar la nube de caos que parece tener dominio sobre ti. Hay dos cosas sencillas que puedes hacer para correrte hacia cielos más claros. Primero, despeja tu entorno. Ya sea en tu casa o en la oficina, ordena lo que te rodea. Cuando hayas acomodado tu escritorio u ordenado tu habitación, donde sea que te encuentres, detente por un momento y despeja tu mente. Detente y calma tus pensamientos para que puedas tener más claridad sobre cuál es la cosa más importante en que debes concentrarte en el momento presente.









Oramos: Padre, mi anhelo es que con Tu ayuda no me pondré ansiosa por nada. Más bien en todo, con oración y súplicas con acción de gracias, te haré conocer todas mis peticiones. Me levanto hoy en fe sabiendo que tú escuchas y respondes mis oraciones. Como te llevo mis necesidades a ti, andaré en la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento y que guardará mi corazón y mi mente. En quietud y confianza esperaré en ti, y me guiarás por el camino en que debo andar. En el nombre de Jesús, amén.
Mujer de Vanguardia

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Sintoniza el ritmo de Dios

Los cielos cuentan la gloria de Dios, el firmamento proclama la obra de sus manos. Un día comparte al otro la noticia, una noche a la otra se lo hace saber. —Salmos 19:1–2

Experimentamos que Dios es un Dios de orden por la constancia de las estaciones, de las mareas y de la órbita solar. Podemos ordenar nuestras vidas porque sabemos con qué exactitud saldrá y se pondrá el sol, cómo cambiarán las estaciones y las mareas, y que los planetas rotarán sobre sus ejes. Hay una cadencia y un ritmo en nuestras vidas por el orden que Dios ha establecido en el universo en el cual estamos suspendidos y en la naturaleza en la cual vivimos. Desde los ecosistemas hasta los sistemas solares, Dios ha dispuesto patrones que podemos estudiar y documentar por medio de lo que llamamos ciencia.

*Oramos* Gracias por traer orden a mi vida. Donde hubo caos y dolor, tú trajiste disciplina y sanidad. Donde hubo derrota, trajiste victoria. Donde hubo carencias, trajiste abundancia. Me provees todo lo que necesito en la vida y la piedad, y no te detendrás ahora. Suelta legiones de ángeles que me guíen con seguridad hacia donde tú quieres que vaya. Que mi voluntad obre en perfecta armonía con la tuya. En el nombre de Jesús, amén.
C.T.

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Dios te dice hoy: Yo soy tu Redentor

✔Dios te dice hoy:
YO SOY TU REDENTOR
Te redimiré de todas tus angustias. Yo redimiré el alma de mis siervos, y ninguno de quienes confían en mí serán condenados. Yo redimiré tu vida de la opresión y la violencia. Preciosa será tu sangre ante mis ojos. Yo soy tu todopoderoso Redentor, y defenderé tu causa contra tus enemigos. No temas, porque te he redimido. Te he llamado por tu nombre; mía eres tú. Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti. Porque yo soy el Señor tu Dios, el Santo de Israel, tu Salvador; entregué a mi Hijo para rescatarte.
Salmos 25:22; 34;22; Proverbios 23:11; Salmos 43:1-3

DECLARACIÓN EN ORACIÓN
Que las palabras de mi boca y la meditación de mi corazón sean aceptables a ti, oh Señor, mi fortaleza y mi Redentor. Sé que mi Redentor vive, y Él permanecerá al fin en la tierra. Mis labios se regocijarán cuando cante a ti, y mi alma, que tú has redimido. 

Tomado del libro Declaraciones diarias de guerra espiritual para la mujer por John Eckhardt © 2013 por Casa Creación. Usado con permiso
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Más que vencedora





Aunque no nos demos cuenta, nuestro mayor enemigo no es el diablo, sino nosotros mismos. El diablo solo tendrá el poder que nosotros le cedamos. Si le prestamos atención, si logra que guardemos en nuestra mente los dardos que nos lanza y que lleguemos a repetir esas ideas con palabras, entonces él estará ganando la batalla. Debemos rechazar todo pensamiento contrario a la promesa. ¡Levanta el escudo de la fe y ejerce dominio sobre toda idea que se levante contra lo que Dios te ha dicho! “derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo . . . ” (2 Corintios 10:5).


Debes llenar tu mente con la Palabra de Dios. ¡Si tienes mente sana, tendrás vida sana! Tenemos que reconocer que lo que pensemos, creeremos, y lo que creemos, experimentamos.


La batalla la ganas en la mente Hay cristianos que dan demasiada atención al diablo; hasta le dan gloria sin darse cuenta cuando se asombran de cada una de las victorias que él obtiene. El enemigo es mentiroso, sabe retorcer las cosas, sabe decir medias verdades, e infundir temor y duda. Él intentará engañarnos. Como cazador, Él es paciente y perseverante para conseguirlo. Por eso es tan importante que siempre llenemos nuestra mente con la Palabra de Dios.


La fe viene por el oír la Palabra de Dios. Necesitamos alimentar nuestra fe de forma continua porque si dejamos que los pensamientos del enemigo se conviertan en malas hierbas en nuestra mente, comenzarán a crecer y a ahogar la semilla que Dios nos ha dado. Tienes que saber que el diablo no te puede forzar a hacer algo, pero te puede convencer para que lo hagas. El enemigo solo puede ganar terreno en tu vida si tú se lo permites primeramente en tu mente.


Seamos conscientes de que nuestras acciones serán el resultado de lo que se ha permitido y recreado en la mente. ¡Cuidemos lo que pensamos! Frenemos las intenciones del enemigo desde el momento que nos lanza sus ideas.


Reconozcamos y resistamos sus intenciones. Jesús nos enseña que una persona peca, no cuando comete el pecado, sino cuando le ha dado acceso en su mente.


“Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón” (Mateo 5:28).


Todo comienza en la mente. Si le permitimos al enemigo convencernos, así actuaremos. Él comienza levantando un argumento que tú tendrás que reconocer que va en contra de lo que Dios ha dicho.


“Derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo . . . ” (2 Corintios 10:5).


Tienes que saber que si le das lugar, caerás en la trampa del enemigo. Las acciones son el resultado de lo que se ha permitido y recreado primero en la mente. Tendrás que ganar la batalla de la fe en tu mente, antes de ver la victoria físicamente.


- Tomado del libro Cómo alcanzar sus promesas de Candy De Maa.
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Por qué sufren los justos



En el campo de los estudios bíblicos, existen cinco libros que normalmente son incluidos bajo el título de “literatura de sabiduría” o “los libros poéticos del Antiguo Testamento”. Estos son los libros de Proverbios, Salmos, Eclesiastés, Cantares de Salomón, y Job. De estos cinco libros, hay uno que sobresale, manifestando diferencias significativas respecto a los otros cuatro. Ése es el libro de Job. La sabiduría que se encuentra en el libro de Job no es comunicada en forma de proverbio. Más bien, el libro de Job trata las cuestiones de la sabiduría en el contexto de una narrativa que trata la profunda angustia y el dolor insoportable de Job. El escenario de esta narrativa es el tiempo de los patriarcas. Se han levantado preguntas acerca de la intención autoral de este libro, en cuanto a si estaba destinado a ser una narración histórica de un individuo real o si su estructura básica es aquella de un drama con un prólogo, incluyendo una escena de apertura en el cielo, conteniendo un discurso entre Dios y Satanás, y moviéndose de una forma gradual al epílogo, en el que son repuestas las profundas pérdidas sufridas por Job durante sus pruebas.

En cualquier caso, en el corazón del mensaje del libro de Job está la sabiduría respecto a la respuesta a la pregunta de cómo Dios está involucrado en el problema del sufrimiento humano. En cada generación protestas son levantadas diciendo que si Dios es bueno, entonces no debería haber dolor, ni sufrimiento o muerte en este mundo. Junto con estas protestas contra cosas malas que le suceden a gente buena, también ha habido intentos de crear un cálculo de dolor, por el cual se asume que el umbral de sufrimiento en un individuo es directamente proporcional al grado de su culpa o del pecado que ha cometido.
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Para qué estamos en este planeta?

Tarde o temprano todos tenemos que enfrentarnos a estas preguntas cruciales: ¿Voy en alguna dirección? ¿Habrá algún sentido? ¿Tengo algún rumbo?



Terrícola: Dícese del que habita la Tierra, que vive en el planeta Tierra.

Si estás leyendo estas líneas parado sobre el suelo de este planeta entonces la definición te incluye: sos un terrícola. Naciste en la Tierra y no en Venus. El día de tu cumpleaños apareciste en este mundo. De repente entraste en escena casi sin darte cuenta. Aprendiste tus primeras lecciones, te enseñaron un lenguaje y llegaste a entender que eras un terrícola, habitante de un planeta del sistema solar, en una de las tantas galaxias del universo llamada Vía Láctea.
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Una sutil artimaña de Satanás: presos del temor

El temor opera al hacer que la gente ponga atención en sí misma. Provoca que la persona se concentre en su supervivencia y rechace todo lo que amenaza sus intereses. Esto es contrario al mensaje del evangelio. En Lucas 9:23-26 dice: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, éste la salvará. Pues ¿qué aprovecha al hombre, si gana todo el mundo, y se destruye o se pierde a sí mismo? Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras, de éste se avergonzará el Hijo del Hombre cuando venga en su gloria, y en la del Padre, y de los santos ángeles”.

El evangelio se trata acerca de negarse a sí mismo, mientras que la esencia del temor es la supervivencia. Jesús nos dijo que tomáramos nuestra cruz y lo siguiéramos (Lucas 9:23), pero el temor nos dice que llevemos a cabo lo que sea para nuestro beneficio. El temor es un espíritu demoníaco poderoso, porque nos concentra tanto en nuestra supervivencia que dejamos de pensar práctica y racionalmente; en cambio, comenzamos a operar en un estado de completa carnalidad.

El temor provoca que nos escondamos y alejemos de todo lo que percibimos como amenaza; construimos muros de defensa. Estos muros afectan nuestras relaciones con la gente que nos rodea y con Dios. Y se convierten en el filtro por el que percibimos todo.


El temor nos hace concentrarnos tanto en nosotros mismos que terminamos en una posición en la que no podemos ver la verdad con claridad. Es por ello que Dios no puede separarse de la verdad y Dios es amor. Por lo tanto, toda la verdad debe funcionar a partir del amor y nada que no pase por el filtro del amor puede presentar la verdad con exactitud.

Construimos estos muros de defensa pensando que nos protegerán, pero en realidad no funcionan para evitar que sucedan cosas malas. En cambio nos roban la comunión con Dios y con los demás creyentes al provocar que nos alejemos, y, además, bloquean el plan, el propósito y la voluntad de Dios para nuestra vida. Finalmente, los muros que construimos por temor para protegernos se convierten en una prisión que nos atrapa.

El temor nos miente. Nos dice que si no nos sometemos a él, no estaremos a salvo. Pero la intención del temor es esclavizarnos y mantenernos encerrados dentro de esos muros.

Mientras está leyendo estas palabras sé que las está sintiendo vivificadas en su espíritu. El Espíritu Santo está resaltando áreas de su vida y de sus relaciones en las que está operando en temor, lugares en los que ha edificado muros en un intento por protegerse, solamente para darse cuenta de que esos muros se han convertido en su propia prisión.
He visto esto muy a menudo en la vida de la gente. En la Upper Room Church, de donde soy el pastor principal, vi estos muros en muchas personas que llegaban a la iglesia. Algunas de ellas habían pasado por tragedias, abusos y fracasos personales horribles; otros habían experimentado grandes desilusiones, penas y heridas en las iglesias anteriores.

Ellos llegaban a la iglesia y les encantaba la adoración, aceptaban la poderosa revelación de la Palabra de Dios y se emocionaban de ver al Espíritu Santo moverse tan libremente entre nosotros. Pero siempre tenían un muro levantado. Siempre se mostraban un poco escépticos acerca de lo que Dios hacía en la Upper Room Church, de manera que dudaban en entrar por completo en el mover de Dios. El temor les decía: “No confíes en el pastor Steve. Los predicadores te han herido antes. Has escuchado una buena charla antes. No confíes, porque eso te hará demasiado vulnerable y serás lastimado de nuevo”.

El problema es que la única manera en que habrían podido recibir completamente del poderoso mover del Espíritu Santo que nuestra iglesia estaba experimentando era por medio de abrir su corazón, someterse al liderazgo, seguir la dirección del Espíritu Santo y rendirse completamente a Dios. He visto a mucha gente estar en el borde del mover de Dios, pero no sumergirse en él, porque continúan escuchando al temor.

Jesús nos dio el arma más poderosa contra el temor: el amor ágape. Este amor es sobrenatural. Nos lo da el Espíritu Santo y es el elemento que cambió todo para los discípulos. Solamente el amor ágape tiene la capacidad de echar fuera el temor y de llevarlo a usted a la verdadera libertad. Los muros del temor que hemos construido en un intento por protegernos, deben ser destruidos y esto sucederá solamente si obtenemos una verdadera revelación del poder del amor ágape.

—Tomado del libro La sutil artimaña de Satanás de Steve Foss
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Caminar con Dios

“Entonces Nabucodonosor dijo con ira y con enojo que trajesen a Sadrac, Mesac y Abed-nego. Al instante fueron traídos estos varones delante del rey. Habló Nabucodonosor y les dijo: ¿Es verdad, Sadrac, Mesac y Abed-nego, que vosotros no honráis a mi dios, ni adoráis la estatua de oro que he levantado? Ahora, pues, ¿estáis dispuestos para que al oír el son de la bocina, de la flauta, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña y de todo instrumento de música, os postréis y adoréis la estatua que he hecho? Porque si no la adorareis, en la misma hora seréis echados en medio de un horno de fuego ardiendo; ¿y qué dios será aquel que os libre de mis manos?” Daniel 3:13-15 (RV60).

El objetivo número uno del enemigo para ti en el 2012 es hacer que te postres. Porque cuando te postras, te das por vencido ante el problema que estás enfrentando. Estás, en esencia, adorando ese problema.

Satanás quiere verte de rodillas delante de él y no delante de Dios. Necesitas distinguir entre lo que haces delante de Dios y lo que haces delante de los dioses falsos.

Delante de Dios, póstrate. Sin embargo, delante de los dioses falsos, delante de tus problemas y dolores; ponte de pie y nunca muestres tu debilidad. Delante de Dios, puedes llorar. Pero delante del enemigo ¡grita de gozo! Delante de nuestro Dios, tú eres un cordero, pero delante del enemigo, ¡debes ser un león!

Delante de Dios dices: “Yo me rindo a Él”. Pero delante del enemigo gritas “¡nunca me daré por vencido!”. Nabucodonosor quiere verte de rodillas, pero Alabado sea Dios en el 2012, declaramos que ¡él te verá sobre tus pies! ¡No te postres!!!! No importa lo que venga a tu camino, ¡no te postres!

¿Por qué? Un día, ese diablo, ese demonio, esa enfermedad, ese principado se postrará.

“Para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y de los que en la tierra, y de los que debajo de la tierra; Y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, á la gloria de Dios Padre” Filipenses 2:10-11 (RV60).

Caminar con Dios significa ¡nunca postrarse! ¡No te postres!

Caminar con Dios significa dejarle pelear tu batalla

“Sadrac, Mesac y Abed-nego respondieron al rey Nabucodonosor, diciendo: No es necesario que te respondamos sobre este asunto” Daniel 3:16 (RV60).

Caminar con Dios significa dejar que Él pelee tu batalla. Los muchachos Hebreos miraron al Rey y dijeron, “¿sabes que?, no necesitamos defendernos a nosotros mismos, no necesitamos justificarnos a nosotros mismos”. Espera. Ellos le acaban de decir al Rey de Babilonia “no necesitamos justificarnos a nosotros mismos, no necesitamos defendernos a nosotros mismos. Nuestra acción habla más alto que nuestras palabras”. En otras palabras, “tú puedes ser el Rey de Babilonia, pero nosotros servimos y obedecemos al Rey de Reyes”.

El enemigo quiere que hables con él. Él quiere tu tiempo, tu atención y tu conversación. De hecho, en el futbol americano ambos tienen una escuadra ofensiva y una defensiva. Ambas escuadras no pueden estar en el campo al mismo tiempo.

Mientras él te tenga a la defensiva, no puedes jugar a la ofensiva. No te defiendas a ti mismo. Continúa corriendo hacia la línea de gol. Los muchachos Hebreos básicamente dijeron, nos quieres en la defensa pero nosotros continuaremos corriendo con el balón.

Caminar con Dios significa reconocer que Él puede

“He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará.” Daniel 3:17 (RV60).

Caminar con Dios es reconocer que no importando lo que estés pasando en el 2012, Él puede. Iglesia, en el 2012 siempre recuerda, Dios puede. Cuando Faraón se rehusó a dejar ir a los hijos de Israel, Dios pudo cambiar el corazón de Faraón.

Cuando Gedeón estuvo rodeado de enemigos y no había salida, Dios pudo hacer camino. Cuando un gigante se atrevió a maldecir a los hijos de Dios de Israel e intimidar al liderazgo, Dios pudo ver a través de ellos. No importa por lo que estás pasando, Dios puede. Y el mismo Dios que sacó a José del pozo, puede sacarte de tu pozo. ¡Él Puede! El mismo Dios que hizo que los hijos de Israel pudieran cruzar, puede. El mismo Dios que derrumbó las murallas. Alguien grite, Él Puede.

En el 2012, no vas a caer, ¿Por qué? Porque Él puede. No serás derrotado, ¿Por qué? Porque Él puede. Caminar con Dios significa reconocer que ¡Él Puede!

Caminar con Dios significa una fe inquebrantable

“Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado.” Daniel 3:18 (RV60).

Una de las más grandes declaraciones en toda la escritura es la siguiente, “Y si no”. Muchos en el cristianismo moderno basan su caminar no en quién es Dios, sino en qué puede hacer Dios por ellos. Muchos mantienen a Dios como rehén por los resultados de bendiciones pedidas, en vez de servirlo a Él por lo que ya hizo en la cruz. Si me bendices, te voy a servir, en vez de, porque moriste en la cruz por mi, te voy a servir por siempre.

Dios está buscando gente de “Y si no”. Gente que diga, Dios me puede sanar, y si no, aún así le voy a servir. Dios me puede dar un mejor trabajo, y si no, aún así le voy a alabar. Dios puede librar a mi esposo de las drogas, y si no, aún así le voy a servir. Dios puede salvarme del fuego, y si no, aún así le voy a dar la gloria y ¡no voy a adorar a dioses falsos!

Caminar con Dios significa una fe inquebrantable. Di conmigo: Mi fe es sólida, ¡No puedo ser movido!

-Rev. Samuel Rodríguez, presidente de la Conferencia Nacional de Liderazgo Cristiano Hispano (NHCLC), la organización hispana cristiana más grande en los Estados Unidos la cual representa a más de 34,200 iglesias.


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Despertar

El cristianismo es la única fe que nos invita a una relación personal con Dios. El Dios del universo. Y el apasionado celo espiritual es una de las más importantes y visibles características de tener esa relación personal. El apóstol Pablo dijo: “Nunca dejen de ser diligentes; antes bien, sirvan al Señor con el fervor que da el Espíritu” (Romanos 12:11, NVI).

Pero si la mayoría de nosotros somos sinceros, cuando se trata de cómo vemos nuestra relación con Dios, nuestra pregunta íntima sería: ¿Nunca dejo de ser diligente? ¿En serio? ¿Es posible eso? Yo respondería inequívocamente: Sí, lo es. Si Dios nos ha ordenado que nunca dejemos de ser diligentes, también ha hecho una manera de que eso sea posible.

Independientemente del tiempo que hayamos seguido a Jesús, la novedad y el entusiasmo que experimentamos en Cristo cuando recién lo recibimos deberían seguir siendo evidentes en nuestra vida cotidiana. Si no lo estamos experimentando, debemos preguntarnos por qué. Pablo le dijo a su discípulo Timoteo “que avives el fuego del don espiritual que Dios te dio” (2 Timoteo 1:6, NTV). Cuando el fuego de Dios en nuestro corazón comienza a arder sin llama, hay que reconocer que una cualidad clave de nuestro caminar con Dios se ha perdido.

El día en que me desperté

Cuando comenzó mi viaje con Cristo, al igual que muchos nuevos creyentes, yo en realidad no sabía por dónde empezar a vivir para Dios. Sabía que era salvo, creía que mis pecados habían sido perdonados, y estaba seguro de estar en camino al cielo. Pero, ¿qué seguía?Yo aún no sabía que solamente había dado el primer paso.

Si realmente queremos conocer a Dios y experimentarlo, tenemos que ir más allá de la decisión inicial y llegar a un punto de total entrega. Después de recibir la salvación en Cristo, el primer paso para un verdadero despertamiento es darle todo a Él. Entregar su vida es algo más que confiar en Jesús como su Salvador para poder ser perdonado e ir al cielo. No es simplemente añadir a Dios a su vida. La verdadera entrega significa salir del asiento del piloto y dejar que Él tome el control. Significa darle toda la vida y descubrir la realidad del gozo, la paz, la libertad, los sentimientos y las experiencias que vienen con conocer verdaderamente a Dios. Solemos creer que es una decisión que se toma una sola vez, pero es una práctica que debemos realizar habitualmente para mantener el fervor espiritual. Permítame explicárselo.

Cuando le entregué mi vida a Cristo, experimenté algo de paz interior. Me sentí mejor, porque sabía que era salvo, pero todavía no tenía la libertad que estaba buscando. Yo había tomado la decisión, pero no tenía ninguna pasión o poder para vivir para Dios.

En los días que siguieron quería leer la Biblia, y eso me ayudó, pero no entendía cómo aplicarla a mi vida cotidiana. Yo no sabía lo que era una relación personal con Jesús ni que Dios quería que yo viviera una vida de libertad y poder. Y ciertamente no sabía que podía experimentar a Dios en mis emociones.

Debido a todos estos factores, durante casi un año avancé y retrocedí en mi relación con Jesús. Yo amaba a Dios, y durante un tiempo quería hacer lo que haría un cristiano. Pero entonces venía la tentación y quería ceder. Luego volvía al carril con Dios . . . y de nuevo caía en la tentación...y volvía a vivir para Dios: usted capta la idea. Aunque realmente nunca volví al estilo de vida y a los patrones destructivos que tenía antes, era inconstante en mi recién descubierta fe. Fue frustrante, para decir lo mínimo.

Finalmente llegué a un punto de inflexión antes del verano entre mi segundo o tercer año de universidad. (¡En ese momento en mi vida estaba en el plan universitario de seis años!) Una noche, en una reunión de la Cruzada Estudiantil y Profesional para Cristo, de repente me di cuenta cuando el orador dijo: “Si nunca he caminado con Dios, tiene que caminar con Dios este verano”. En ese instante, oí la voz del Espíritu Santo en mi corazón, diciendo: Stovall, en realidad nunca has caminado conmigo. Nunca te has entregado verdaderamente a mí. Yo sabía que esto significaba que aunque había aceptado a Jesús, nunca le había entregado por completo mi vida. Simplemente lo había añadido a mi vida para poder tener un alivio, una vida mejor y un boleto al cielo. Pero no le había dado realmente cada área hasta el punto de querer conocerlo a Él y su voluntad por encima de todo.

Lamentablemente, creo que es aquí donde están muchos cristianos hoy en día. Aunque han confiado en Cristo para recibir perdón y vida eterna, siguen viviendo la vida a su manera y en realidad no caminan con Dios. Un corazón verdaderamente rendido da un paso más y dice a todo: “Como tú quieras, Señor”.

Es entonces cuando comenzamos a experimentar la alegría y la presencia de Dios al máximo. Cuando realmente estamos caminando con Dios todos los días, esa llega a ser la oración de nuestros corazones para seguir haciéndolo. En ese momento en aquella reunión del campus, las luces se encendieron para mí. Yo sabía que había oído la voz de Dios. Hasta ese momento Dios me había hablado a través de empujoncitos, tironeando de mi corazón, o por pensamientos inspirados por el Espíritu Santo. Pero esto . . . esto era diferente. Esta fue una voz que escuché muy adentro de mí, y que me hizo sentir un torrente de energía en mi mente y en mi corazón. Supe que si no obedecía a esa voz me perdería algo importante. Yo había estado tratando de saber desde hacía un año cómo era Dios realmente ¡y esta era mi oportunidad! Dios me estaba dando esta increíble oportunidad de conocerlo en un nivel mayor, por lo que me tomó alrededor de una milésima de segundo declarar en mi corazón: ¡Sí, Dios!

Me le entregué completamente en el acto. No más añadir a Dios a mi vida porque yo quería ir al cielo o porque sabía que servir a Dios era hacer lo correcto. No hay ir y venir con un pie en el mundo y el otro pie en el reino de Dios. Finalmente entendí que seguir a Jesús era todo o nada. Yo sabía que Dios me estaba diciendo: “Mira, Stovall, si quieres la vida que tengo para ti, ella comienza con tu entrega total. Si quieres todo de mí, necesito todo de ti”.

En mi corazón, mientras respondía: ¡Sí, Dios! Yo sabía que eso significaba dejar atrás por completo todo lo que había conocido y que habría costos reales asociados a la decisión. Pero asi se tratase de relaciones, de popularidad, o lo que fuera, no me importaba. Yo estaba dispuesto a lanzarme a las profundidades. Si Jesús era real y verdadero, en realidad no había otra opción. Todo fue diferente a partir de entonce

Al dar ese paso de entrega total, fui lleno del Espíritu Santo, y desperté a la presencia de Dios, lo cual fue una de las experiencias más intensas de mi vida. Fue como si un gran reloj despertador hubiera sonado dentro de mí y mi alma se hubiera despertado. Las anteojeras se cayeron de mis ojos y empecé a ver toda mi vida a través de un filtro completamente diferente. Por fin he gustado cómo es y debe ser la vida verdadera, y pude decir que era pura y auténtica. No era solo algo de gran alcance, era personal. A través de la presencia del Espíritu Santo, Dios estaba viviendo dentro de mí, y realmente podía sentir a Dios de una forma concentrada, como su presencia quemante en mis emociones.

Para un tipo como yo, que había basado toda su vida en sentirse bien, esto era sencillamente increíble. Tenía una nueva energía y entusiasmo por participar en la adoración a Dios, que se convirtió en una expresión externa del amor y la gratitud que interiormente sentía por Él. La Palabra de Dios también se me hizo mucho más significativa.

Hasta ese momento, la Biblia no hubiera sido gran cosa para mí. En realidad, me dormía cuando trataba de leerla. Pero ahora los puntos se conectaban y lo capté. Y cuando lo hice, la Palabra comenzó a cambiar mi vida. Me satisfizo y fortaleció de tal manera que energizó todo mi ser, y me encontré con hambre de más.

Eso es exactamente lo que pasa cuando te despiertas a Dios y “pruebas y ves” que Él es bueno (Salmo 34:8, NVI). A semejanza de nuestro apetito natural de alimentos, este hambre sobrenatural de Dios se despierta dentro de ti y te lleva a perseguirlo. Por fin había encontrado lo que estaba buscando y nunca volví atrás.

El despertamiento es para todos

Han pasado más de veinte años desde que por primera vez desperté a una verdadera relación personal con Dios, emocionante, fresca y creciente. Mi amistad con Él ha cambiado y se profundizó con el tiempo, pero ha sido este estilo de vida de perseguir la novedad de ese “primer amor” lo que ha mantenido mi vida espiritual constante y próspera. He “[peleado] la buena batalla de la fe” para preservar mi pasión espiritual y experimentar la presencia de Dios todos los días (1 Timoteo 6:12).

Colosenses 2:6 dice: “Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él”. No creo que la gente tenga excusas legítimas para no experimentar hoy la misma pasión espiritual del día en que se enamoró de Jesús. Simplemente no hay sustituto para una próspera, alegre, emocionante vida con Dios. ¿Por qué iría a desear menos? Quiero que mi caminar con Dios se mantenga fresco, y quiero disfrutar de mi relación con Jesús, y he descubierto que Dios quiere eso aún más que yo.

Tal vez usted está leyendo esto y se da cuenta de que nunca le ha rendido totalmente su vida a Dios. O tal vez lo hizo en un momento y tenía un fuego que ardía en su corazón, pero con el tiempo su corazón se ha vuelto tibio o duro, y ha perdido su pasión por Dios. Tal vez usted ama a Dios, pero las cosas de este mundo lo han estancado y siente la necesidad de volver a entregarle su vida a Él.

Cualquiera que sea el caso, tengo palabras de aliento para usted: Dios se encontrará con usted allí donde usted está. Cualquier despertar espiritual comienza siempre con una nueva entrega a Dios. Y con nuestra entrega, Dios nos vuelve a llenar con su presencia a través del poder del Espíritu Santo. Efesios 5:18 nos dice: “Sed llenos del Espíritu”. Esa palabra llenos significa estar siempre lleno, no solo ser llenado una vez. Cuando experimentamos estancamiento en nuestra relación con Dios por la razón que sea, volver a entregarnos es el primer paso para reavivar el fuego interior.

Santiago 4:10 dice: “Humíllense delante del Señor, y él los exaltará” (NVI). Hay todo un nuevo mundo esperándolo, pero debe despertarse. Usted puede tomar espiritualmente el fuego y avanzar en su destino con Dios. Esa es realmente la única manera de vivir como creyente. Pero para llegar allí, usted debe ir por todo. Esto significa entregarse totalmente. ¡No hay medias tintas! Cuando usted experimente realmente la presencia de Dios y la satisfacción de estar en su intimidad, y cuando crea que Él quiere que lo experimente cada día, usted peleará para mantener su fervor espiritual.

Este puede y será su mejor año, si es espiritualmente su mejor año.

Aunque le haya dado su vida a Dios, aunque lo conozca desde hace mucho tiempo, lo insto a aprovechar esta oportunidad para rendirse de nuevo a Él. Pídale a Dios que le muestre cualquier área de su vida que no le haya dado por completo y entréguesela hoy. Usted puede orar en sus propias palabras o usar la siguiente oración como un lineamiento, pero la clave es asegurarse de que este asunto se resuelva en su corazón antes de seguir adelante. Que el clamor de nuestros corazones sea: “Tu voluntad, no la mía, Señor. Que sea como tú quieras”.

Querido Jesús, gracias por tu amor, tu perdón y tu bondad para con mi vida. Señor, me humillo ante ti, y pongo toda mi confianza y esperanza en lo que eres. Quiero experimentar todo lo que tienes para mí. Te entrego toda mi vida. Dios, lléname con el Espíritu Santo. Hágase tu voluntad en mi corazón, y que mi vida te glorifique. En el nombre de Jesús, amén.

- Tomado del libro El despertamiento por Stovall Weems


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Alza tu mirada

Es en esa posición de impotencia, abandono o descontrol que alzamos nuestros ojos al cielo.

Cuando éramos niños, en ocasiones, mi padre solía recitar con nosotros el Salmo 121 cada vez que salíamos fuera de nuestra casa. Mientras lo recitaba, venía a mi mente la estampa vívida del lugar montañoso donde vivía. Desde el balcón de mi casa, podía ver los montes adyacentes, con algunas casas y calles. Pero mi vista sólo alcanzaba ver la parte interior de esos montes, no podía ver lo que pasaba al otro lado del monte, o si alguna persona o vehículo se aproximaba, hasta que llegaban al lado donde sí podía ver.

Así como el salmista dice: “Alzaré mis ojos a los montes; ¿de dónde vendrá mi socorro?” (v. 1), muchas veces, hay montes que se levantan en nuestra vida, que nos impiden ver lo que pueda estar pasando al otro lado o lo que pueda estarse acercando. Es como si estuviéramos en medio de ese valle de desolación y sólo a nuestro alrededor hay montañas que nos impiden salir de él o ver si viene la ayuda de camino.
En ocasiones, los montes pueden ser mucho más altos a nuestra vista, y sólo estamos mirando a ver por dónde puede estar la salida. Estamos esperando ver esa luz a la distancia que nos indique el camino a seguir. Por eso, tendemos a mirar hacia arriba y decir entre sí: “¿Cómo podré salir de esta situación?”,“¿Quién podrá ayudarme a salir de esto?”, “¿De dónde vendrá mi socorro?”.

Sin embargo, es en esa posición de impotencia, abandono o descontrol que alzamos nuestros ojos al cielo. Nuestra posición nos obliga a tener que alzar nuestra mirada y exclamar: “Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra” (v. 2).

Hay alguien mucho más grande que yo, más grande y más alto que el monte que se levanta en mi vida, y tiene que estar arriba en los cielos. Tiene que ser el Dios creador de los cielos y la tierra, quien habita en las alturas y mira desde los cielos a la tierra y acude al socorro de su criatura (ver Sal. 14:2; 33:13; 53:2; 85:11; 102:19). Él es siempre nuestro oportuno socorro, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones (ver Heb. 4:16; Sal. 46:1). Así como vemos la tierra, plana y redonda, desde la cámara potente de alguna nave espacial (como cuando vemos algún documental por la televisión), así mismo ve Dios la tierra desde las alturas. ¡Las montañas no se ven como montañas! Desde arriba no se puede apreciar cuán alta es la montaña. Así que a Dios no le impresiona nada de eso. ¡Él se enfoca en ti y solamente en ti!

Por eso es que no tenemos por qué estar atemorizados. Nuestro Dios es alto y sublime, pero también está accesible a nosotros. Él ha dicho: «Yo habito en la altura y la santidad, pero habito también con el quebrantado y humilde de espíritu, para reavivar el espíritu de los humildes y para vivificar el corazón de los quebrantados. Porque no contenderé para siempre, ni por siempre estaré enojado, pues decaerían ante mí el espíritu y las almas que yo he creado...Produciré fruto de labios: Paz, paz para el que está lejos y para el que está cerca», dice Jehová. «Yo lo sanaré» (Is. 57:15-16, 19). Dios tiene cuidado de sus criaturas, de sus hijos. Sólo espera que le abramos el corazón.

La única manera en que Dios puede habitar dentro de nosotros es pidiéndole a Él que venga y haga morada en nosotros; y Él lo hace por medio de su Espíritu. Nuestro espíritu está anhelando conectarse con Él para ser reavivado; nuestro corazón, nuestra mente y nuestros pensamientos también anhelan ser vivificados. Sólo así se podrá producir en nosotros la paz, el descanso y la confianza que necesitamos tener cuando las situaciones difíciles nos rodean como montes a nuestro alrededor.

Anímate a levantar tu rostro, a enfocar tu mirada en Aquel que es tu socorro. Cuando te enfocas en los cielos, lo demás a tu alrededor se vuelve insignificante. Confía de todo corazón en Dios, quien te creó y te conoce, aun desde antes que existieras en este mundo. Él está ahí para sostenerte, para ayudarte y para darse a conocer tal como Él es: el Dios de paz, el Dios que provee, el Dios que sana y el Dios que te bendice.

Lydia C. Morales


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La Palabra que sana


Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.·—Romanos 8:15–16.

Kathryn Kulman, una importante evangelista de sanidad del siglo veinte dijo que existe algo mucho más grande que sanar cuerpos enfermos. El milagro mucho más grande es la regeneración de su espíritu por el Espíritu Santo. En sus palabras:·Jesús dijo: “Debes nacer de Nuevo”. No es opcional. Él nunca le impone la salvación. Usted viene a Él porque desea hacerlo. Las Escrituras dicen: “Y al que a mí viene, no le echo fuera” (Juan 6:37). No existe ningún toque en el universo como el toque de su mano perforada. Todo aquel que es tocado por ella es restaurado. Todo aquel que es tocado por Él, descubre la salvación, la sanidad y el poder que yacen en su toque. El toque del maestro hace nuevas todas las cosas.·

En sus primeros años como cristiano, Watchman Nee, un famoso teólogo chino, aprendió que el hombre está compuesto de tres partes: espíritu, alma y cuerpo. Él comprendió que el alma es la personalidad del hombre, el cuerpo es la parte exterior del hombre que está en contacto con el mundo físico y el espíritu es la parte más profunda del hombre que está en contacto con el mundo espiritual. Los creyentes son regenerados por el Espíritu de Dios en su espíritu (Romanos 8:16) y se convierten en un espíritu con el Señor (1 Corintios 6:17). Ese poder de regeneración trae sanidad y plenitud a su hombre interior: su espíritu.

A menudo no nos concebimos fácilmente como un “ser espiritual” hecho a la imagen de Dios, como enseña el libro de Génesis (Génesis 1:26–27). Tampoco discutimos de la condición de nuestra alma cuando hablamos acerca de nuestra necesidad de sanidad. Sin embargo, podemos describir inconscientemente nuestra aflicción de alma y espíritu cuando nos referimos al dolor emocional o angustia mental que padecemos.

El temor, la depresión, la ira y otras enfermedades del alma (mente, emociones, voluntad) también afectan a nuestro hombre espiritual así como a nuestro cuerpo. No obstante, Dios ofrece su paz a todo nuestro ser: espíritu, alma y cuerpo. Jesús les dijo a sus discípulos poco tiempo antes de su muerte:

La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.·—Juan 14:27

Gozar de la paz de Dios no significa que jamás habrá problemas, dolor o conflictos en la vida. A pesar de las circunstancias tenemos la promesa divina de que podemos recibir el don de la paz de Dios. Disfrutar de la paz de Dios es consecuencia de hacer la paz con Dios: “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo” (Romanos 5:1).

Isaías profetizó los nombres que caracterizarían al Mesías: “Y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz” (Isaías 9:6). Todo lo que necesitamos para vivir en paz divina después de haber aceptado a Cristo como nuestro Salvador, se encuentra en Su nombre: Príncipe de Paz.

La Biblia enseña que Dios es Espíritu “y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren” (Juan 4:24). Ya que estamos hechos a su imagen, debemos conectarnos con Él a través de nuestro espíritu, lo profundo de nosotros. Como usted sabe, después de que la humanidad desobedeció a Dios en el Huerto de Edén, se rompió nuestra conexión espiritual con Dios. De ello se trata la obra redentora de Cristo en el Calvario.

Él vino a “sanarnos” a través del nuevo nacimiento, para restaurar la vida eterna de nuestro espíritu cuando aceptamos su perdón por nuestro pecado y lo recibimos como nuestro Salvador y Señor. Jesús explicó el grandioso proceso de redención: Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree, no es condenado, pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. —Juan 3:16–18

Jesús le dijo a Nicodemo, un maestro de los judíos que “el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios” (Juan 3:3). Él explicó que hemos nacido de nuevo del agua (el nacimiento humano) y del Espíritu: “Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del espíritu, espíritu es” (v.6).

Este principio redentor de la sanidad espiritual de Dios fue profetizado a lo largo del Antiguo Testamento, comenzando después de la caída el hombre. Dios puso al tentador y rival al descubierto: “Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; esta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar” (Génesis 3:15). Conocida por muchos teólogos como el “protoevangelio” o el “primer evangelio”, esta promesa de redención es el primer anuncio que Dios hace del plan divino para regenerar nuestro espíritu. Su cumplimiento requeriría el supremo sacrificio de su Hijo único en el Calvario.

·Sin embargo, la redención a través de Cristo no era el plan B de Dios.

Él no fue sorprendido por las elecciones de la humanidad en el jardín. Las Escrituras declaran que Jesús es “el Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo” (Apocalipsis 13:8). Tal amor no puede ser comprendido por nuestras mentes finitas, que Dios creara la humanidad sabiendo que lo rechazaría y necesitaría que su Hijo único sufriera de modo incomprensible para redimirla.

Descubra su destino en el toque del Maestro

Entonces, ¿sabe usted por qué fue creado? ¿Con qué propósito? Cumplir el destino de Dios para su vida comienza al reconectarse espiritualmente con Dios, quien es Espíritu. Este es posiblemente el milagro más grande de sanidad divina a disposición de la humanidad, ir de la vida a la muerte, de la condenación a la bendición eterna, de un lugar de exilio a un lugar de amistad íntima con la familia de Dios como su propio hijo.

Al rendirse al Espíritu Santo y aprender a obedecer su voluntad para su vida, usted será fortalecido en su interior: su espíritu. Jesús prometió que de su espíritu regenerado fluirían ríos (Juan 7:28).Su destino, su propósito y el poder sobrenatural de Dios residen en su espíritu. Su poder sanador fluirá hacia su mente y cuerpo desde esa vida divina que reside en su espíritu. Y fluirá hacia las vidas que usted impacte, trayendo gloria a Dios en todo lo que usted realice.

- Extracto tomado del libro Palabras divinas que sanan de Siloam & Casa Creación. Image and video hosting by TinyPic
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