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Mañana te espera una nueva misericordia de Dios

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No te detengas en lo malo que has hecho;
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Desiderata, la historia

Camina plácido entre el ruido y la prisa
y piensa en la paz...

Así comienza el famoso poema Desiderata (del latín desiderata "cosas deseadas", plural de desideratum) muy conocido, que trata sobre la búsqueda de la felicidad en la vida. Sus derechos de autor son del año 1927 y pertenecen a Max Ehrmann. Desiderata fue publicado en 1948 (después de la muerte de su autor) en una colección de poemas
titulada Desiderata of Happiness, recopilados por la esposa de Ehrmann.

En la década de los 60 estaba circulando sin la atribución a Ehrmann, a veces con la afirmación de que había sido encontrado en la iglesia St. Paul de Baltimore, en Maryland, Estados Unidos. También se decía que había sido escrito en 1692 (año de la fundación de la iglesia). Sin embargo, esta poesía ha mantenido el sello de Ehrmann en algunas de sus ediciones.
El autor oficial y reconocido es Max Ehrmann, un abogado y poeta de Indiana, Estados Unidos, quien vivió entre 1872 y 1945. Ha sido dicho que Desiderata fue inspirada por un impulso que Ehrmann describe en su diario: "Debería dejar un humilde regalo - un trozo de prosa que ha alcanzado nobles humores".
Alrededor de 1959, el reverendo Frederick Kates, párroco de la iglesia Saint Paul, en Baltimore, usó el poema en una colección de devocionarios que él había recopilado para su congregación. Algunos años antes él había encontrado una copia de Desiderata. En el encabezado del documento entregado figuraba "Old St. Paul's Church, Baltimore" (el nombre de la iglesia) y el año de fundación de la misma (1692).
Como el texto fue compartido de amigos a amigos, la verdadera autoría (que no estaba especificada en el devocionario) se volvió dudosa. Copias con el encabezado de "Old St. Paul's Church" fueron impresas y distribuidas libremente en los años que siguieron. Es comprensible que un editor interpretara este dato como que el poema había sido encontrado en esta iglesia en el año de 1692. Esta nota, sin duda, añadió más encanto al atractivo del poema, a pesar de que el actual lenguaje del mismo sugiriera un origen más moderno.
Cuando Adlai Stevenson murió en 1965, un invitado en su casa encontró una copia de Desiderata cerca de la cama de Stevenson y descubrió que éste había planeado usar el poema en sus cartas de Navidad. La publicidad que siguió dio amplia fama al poema, ya relacionado erróneamente con la iglesia Saint Paul.

Disfrutemos de la belleza de esta poesía.

Camina plácido entre el ruido y la prisa
y piensa en la paz que se puede encontrar en el silencio.
En cuanto te sea posible y sin rendirte,

mantén buenas relaciones
con todas las personas.
Anuncia tu verdad
de una manera serena y clara,
escucha a los demás, incluso al torpe e ignorante,
también ellos tienen su propia historia.

Esquiva a las personas ruidosas y agresivas

que son un fastidio para el espíritu.

Si te comparas con los demás,

te volverás vano y amargado,

pues siempre habrá personas

más grandes y más pequeñas que tú.

Disfruta de tus logros
lo mismo que de tus planes;
mantén el interés en tu propio trabajo,

por humilde que sea,

él es un verdadero tesoro
en el fortuito cambiar de los tiempos.
Sé cauto en tus negocios,

pues el mundo está lleno de engaños,

mas no dejes que esto te vuelva ciego
para la virtud que existe.
Hay muchas personas que se esfuerzan
por alcanzar nobles ideales,
y dondequiera que vayas
la vida esta llena de heroísmo.
Sé tú mismo,

en especial no finjas el afecto
y no seas cínico en el amor,
pues en medio
de todas las arideces y desengaños,
él es perenne como la hierba.

Acata dócilmente el consejo de los años
y abandona con donaire
las cosas de la juventud.
Cultiva la firmeza del espíritu,

para que te proteja en las adversidades repentinas,
no te angusties con imaginaciones,

muchos temores nacen de la fatiga y la soledad.
Sobre una sana disciplina, se benigno contigo mismo.

Tú eres una criatura del universo,

no menos que las plantas y las estrellas,

tienes derecho a existir,

y sea que te resulte claro o no,
indudablemente,
el universo marcha como debiera.
Por eso debes de estar en paz con Dios
cualquiera que sea la idea que tengas de Él
y sean cuales fueren tus trabajos y aspiraciones,

conserva la paz con tu alma
en la bulliciosa confusión de la vida.
Aun con todas sus farsas, penalidades y sueños fallidos, el mundo es todavía hermoso. Anímate, y esfuérzate por ser feliz.

http://es.wikipedia.org/wiki/Desiderata
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Lo comprenderás después

Lo que no entiendes ahora
lo comprenderás después...
Mis pensamientos son altos
y mis caminos también.

Tú miras lo que está al frente;
Yo miro lo que ha de ser
Mantente firme, no dudes,
pues, mi gloria has de ver.

Confía, sé muy paciente;
no te inquietes, solo cree
que el que lo ha dicho lo hará;
nunca falla, El es fiel.

Si se embravecen las olas
y arremeten contra tí...
Si la obscuridad te cubre
y no sabes dónde ir,

No temas, tú no estás solo;
contigo siempre estaré
En esas densas tinieblas
tesoros te mostraré.

Aprovecha este momento
pues todo es para tu bien
Sacrifícame alabanza,
canta, danza, seme fiel

Que el reino es para valientes;
si crees, tú has de vencer.
Lo que no entiendes ahora,
lo comprenderás después.

Zaida Ramón

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Quiero decirte madre

Quiero decirte, madre,
el más hermoso poema de mi vida.
Un poema que tenga
el misterioso lenguaje de las almas.
Quiero decirte mi poema santo,
rimado en suavidades de tus besos
y ungido en humedades de tu llanto.

Quiero hacer mi poema
de tal modo que sea
lo mismo que tú eres,
que te contenga en todo,
que encierre tus benditas plenitudes:
Plenitud de cariño,
plenitud de blancura;
que tenga la ternura
que tuvieron tus brazos al mecerme,
que tenga la pureza de tus ojos
y el milagro plateado de tus sienes.

Quiero decirte, madre, mi poema,
aquél que tú adivinas sin que yo lo pronuncie,
porque es como una parte de mi vida,
de mi vida tan simple y tan pequeña;
y bien puede decirse sin decirse;
y bien puede escucharse sin oírse;
Tú que sabes de todos los dolores,
dame a beber el agua de tu vida serena,
y mientras digo quedo... muy quedo, mi poema,
aquél que tiene incienso de tus rezos,
tómame entre tus brazos nuevamente
y cubre la ignorancia de mi frente
con la ciencia sublime de tus besos.

Ma. Emilia Peña Castellanos

Gracias Cielo!


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