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Nada te falta

Nada me falta porque el Señor es mi proveedor


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Me gusta este nombre de Dios, Jehová Jireh. Dios que provee... 


Este nombre aparece en la Biblia en la historia de Abraham, cuando Dios le pide a su hijo en sacrificio. Si bien Abraham fue obediente y llevó a su hijo tan amado, tan deseado, su único hijo... lo llevó al lugar indicado por Dios para su sacrificio. Sin embargo, Dios proveyó un cordero para que sea sacrificado en lugar del joven.

He visto a Jehová Jireh a través de mi vida, proveyendo para mi y mi familia. Su provisión fue variada, y abundante. Te cuento algunas de sus provisiones en estos últimos 39 años:

Dios ha provisto su Palabra. Desde que comencé a transitar en el camino cristiano, nunca me faltó la Palabra de Dios. En tiempos de alegrías, en tiempos de tristezas, en medio de pruebas, en medio de victorias... siempre, las enseñanzas de Dios estuvieron alumbrando mi camino y dirigiendo mis pasos.

Dios ha provisto sanidad. Llegar a los pies de Cristo con el alma rota, y levantarme como el águila. Experimentar la sanidad en el alma a través de las enseñanzas bíblicas con la ayuda de cristianos algo más experimentados. Ayudar a otros para que sus propios corazones sean consolados y sanados. La sanidad espiritual me ha acompañado hasta hoy. 
Sanidad en el cuerpo, para mi y para mi familia. Siempre Dios proveyó médicos, medicamentos y tratamientos oportunos para suplir la falta de salud. Algunas veces, obró en forma sobrenatural, trayendo sanidad y medicina de lo alto. Siempre agradecida por su intervención.

Dios ha provisto sustento y abrigo. Como familia hemos pasado tiempos muy difíciles en cuanto a lo laboral. Crisis económicas de varios años. Sin embargo, nunca nos faltó nada. De una u otra manera, Dios siempre cuidó de nosotros, dándonos lo necesario, y más también. 

Podría llenar varias páginas si entrara en detalle, pero no es mi intención. Estas líneas breves están para alentarte, para ayudarte a creer, para seguir confiando. Porque Dios es el mismo y en aquello que sientes necesidad, Él está dispuesto a proveerte. 

¿Que cuál es tu parte? Ora. Cree. Ora. Confía. Ora. Obedece. Da el paso que Dios te indique, aunque no veas nada aún, pero si El te lo marca, seguramente es por ahí.






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