Agenda de oración

En este 2014 te invitamos a llevar un registro de oración mensual de todas tus peticiones. 

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Devocional: te estoy preparando


TE ESTOY PREPARANDO para lo que vas a encontrar más adelante, en el recodo del camino.
Dedica tiempo a estar tranquilo en mi Presencia de modo que pueda fortalecerte. Mientras más ocupado estés, más necesario será este tiempo separado conmigo. Muchos piensan el tiempo pasado conmigo es un lujo que no se pueden permitir. Como resultado, viven y trabajan en sus propias fuerzas hasta que caen rendidos. Entonces, o claman a mí por ayuda o se alejan amargados.
Cuando mejor es caminar cerca de mí
dependiendo de mi fuerza y confiando en mí ante cada situación. Si vives de esta manera, harás menos pero conseguirás mucho más. Mantendrás tu caminar reposado en medio de un mundo que corre enloquecido.
Es probable que algunos te cataloguen de flojo pero muchos más serán Bendecidos por tu serenidad. Anda en la luz conmigo y me proyectarás a un mundo que te observa.

Isaías 64.4; Juan 15.5; Salmo 36.9
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TE LLENARÉ DE GOZO Y ALEGRÍA

✔Dios te dice hoy:
TE LLENARÉ DE GOZO Y ALEGRÍA

Haré que tus lugares desiertos sean como el huerto de Edén, y tus tierras estériles como mi jardín. Te llenaré de gozo, alegría y gratitud, y del sonido de cantos. Te he rescatado y te he hecho entrar en Sión con cantos. Te he dado una corona de gozo y alegría eternos, y la tristeza y el lamento huirán. Mi luz está sembrada para el justo, y mi alegría para el recto de corazón. Yo soy el Señor tu Dios, y estoy en medio de ti; me regocijaré sobre ti con alegría. Te aquietaré con mi amor y me regocijaré sobre ti con cántico.
Isaías 51:3; Salmos 91:11; Sofonías 3:17

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Si por el Espíritu hacéis, morir las obras de la carne, viviréis



Dios es galardonador de los que le buscan con diligencia, lo cual significa que Él ya tiene recompensas para usted en el cielo. Ahora bien, yo siempre he leído este pasaje de la manera equivocada. En mi mente, siempre he añadido: “le buscas a Él . . . y le encuentras a Él”. Pero la Biblia nos dice que si buscamos, encontraremos. Dios no permitirá que usted caiga en la tentación. Él está con usted. Recuerde su sueño para completar el ayuno, y mantenga sus pies en el camino de la rectitud. ¡Ya está usted a medio camino!

Durante diez años y doscientos treinta episodios, la serie de televisión Friends se convirtió en un centro de atención para millones de personas en este país. En 1994, los críticos dijeron que ese programa,
que trataba de seis amigos solteros que vivían en la ciudad de Nueva York, no era muy entretenido, inteligente u original. El episodio final de ese programa tuvo 52 millones de espectadores. Los críticos que dijeron que no tendría éxito, no tuvieron en cuenta el inmenso vacío de conexión que hay en la cultura estadounidense. Las personas quieren y necesitan estar conectados en relaciones. Esa necesidad de estar conectado se evidencia en la iglesia mediante grupos de hogar y un mayor énfasis en la comunidad. Aunque eso es bueno, si no tenemos cuidado podemos llegar a estar centrados demasiado de forma horizontal y no lo bastante vertical. La Iglesia en la actualidad, en su mayor parte en el mundo occidental, y en particular en Estados Unidos, se trata de mí: “Quiero que mis necesidades sean suplidas. Bendíceme; enséñame; ayúdame”. Aunque esos son necesidades y deseos legítimos, debemos tener en mente que la cruz tiene dos brazos: uno es horizontal, pero el otro es vertical.

El ayuno pone sus prioridades más en vertical y más en línea con los deseos de Dios. Es lo que Jesús hizo cuando limpió el templo. Las prioridades se habían vuelto demasiado horizontales. Y entró Jesús en el templo de Dios, y echó fuera a todos los que vendían y compraban en el templo, y volcó las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendían palomas; y les dijo: Escrito está: Mi casa, casa de oración será llamada; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.

—Mateo 21:12-13

Eso no significa que cuando usted ayune no tenga necesidades y deseos concretos propios por los cuales está buscando a Dios. Ciertamente, debería ayunar con un propósito concreto. Sin embargo, yo creo que a medida que continúe un ayuno prolongado, el verdadero clamor de su corazón se convierte en: “Más de ti, Dios, y menos de mí”. Cuando pone a Dios en primer lugar, todo lo demás es añadido.

Según el principio de Dios de “las primicias”, lo que pone usted en primer lugar, ordenará el resto. Cuando pone su espíritu en primer lugar, sirve usted a las cosas del Espíritu Santo, en lugar de a los deseos de la carne. Como resultado, su mente, voluntad, emociones, al igual que su cuerpo físico y su salud, se podrán en línea según la dirección del Espíritu. “Porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis, morir las obras de la carne, viviréis” (Romanos 8:13).

Tomado del libro El ayuno con diario para 21 días por Jentezen Franklin.

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Amigas - slide con música

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Créele a Dios


manpraise

Te digo a ti que estas pasando por malos momentos: suelta y déjaselo a Dios. Una cosa es segura y es que Dios es verdadero para ti y para Él mismo; Él no fallará. No pienses que la situación es imposible y que no terminará. Pasará tan pronto decidas entregársela a Dios y no preocuparte más. Ese es el problema con nosotros los cristianos. Andamos con una Biblia, escuchamos la Palabra de Dios y eso está todo bien, pero los cristianos no ponen en acción lo que la Palabra dice. Necesitamos ser hacedores y cambiar la manera de pensar. A veces estamos limitados en nuestra manera de pensar. Dios es capaz de hacer lo que quiera, pero tenemos que creerle y no limitar nuestra mente a no creer que Dios puede y lo hará. Lo que Él dice, Él lo hará, pero tienes que creerlo. Nuestro trabajo es creerlo y su parte es hacerlo. A veces nosotros lo hacemos difícil cuando en realidad no lo es. Toma tanto que nosotros creamos que nuestros hijos van a ser exitosos en la vida como creer que nuestra situación está bajo el control de Dios.

Por eso dice en Salmos 55:22: “Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará”. Dios te invita a dejarle a Él toda situación, todo problema, toda mala experiencia
y todo aquello que no puedas manejar por ti mismo debido a que es muy duro para ti. Eso no es difícil de hacer, aunque pensamos lo contrario. Nosotros tenemos que cambiar nuestra mentalidad y creer sobre todas las cosas. Cada vez que Dios nos quiere dar algo es para nuestro propio beneficio. Nosotros somos los únicos que nos beneficiaremos de lo que Dios está tratando de darnos o hacer en nuestras vidas. Dios es un Dios bueno y debes haberlo leído muchas veces en este libro.


No hay otra manera en que yo lo pueda describir. Esa palabra lo dice todo. Hubo muchas veces en mi propia vida que tuve que aprender cómo creerle a Dios, pensar así, repetirlo y tomar la Palabra de Dios. Nunca falló. Cada vez que yo creía, Dios lo hacía. Yo tenía que confiar en que Dios haría lo que había prometido. Dios es fiel a su Palabra, no se ha olvidado de ti y nunca se olvidará. Cada vez que tengas una situación imposible o difícil, piensa en mí y en como Dios lo hizo en mí.


Yo le doy gracias a Dios porque no tuve que cambiar antes de que Él me encontrara. Él tan solo dijo: “Ven como eres”. Eso fue lo que hice. Yo fui como yo era y Dios se puso a trabajar. Yo no soy perfecta, pero estoy caminando en esa dirección y aun si muriera antes de que eso pasara, Él que es perfecto terminará la obra que comenzó. Tengo un largo viaje para alcanzar esa meta, pero voy derechita. Yo no voy a mirar hacia atrás para nada. He puesto mis manos en el arado y no voy a mirar atrás. Dios tiene cosas buenas guardadas para mi vida. Eso es lo que dice en Lucas 9:62: “Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios”. Entonces no mires atrás, no sueltes el arado y sigue hacia delante.

Toda esta obra ocurrió porque yo escuché a Dios y actúe sobre la Palabra que Él puso en mi corazón. Había nacido en su corazón, pero me la pasó a mí y luego a mi maravilloso esposo. Todo lo que toma es obediencia. No todo lo que Dios nos dice que hagamos será fácil y tal vez ni siquiera es lo que queremos hacer, pero le dimos a Él nuestro todo y nuestra voluntad, así que ahora Él es el jefe y nosotros somos los siervos para hacer lo que Él nos diga.

Ha habido momentos en los cuales yo he querido tirar la toalla y decir: "¿Sabes qué? Olvídate de esto; es muy difícil". Pero cada vez que pensaba en eso, recordaba donde estaba yo antes de aceptar a Cristo. ¡Qué duro era cuando yo era una drogadicta que dormía sucia en las calles y sin ser amada, no teniendo ningún lugar donde apoyar mi cabeza! Entonces cuando pensaba en el amor de Dios en mi vida y cómo Él tomó mi lugar y dio su vida por mí, un pensamiento pequeño llegaba e invadía mi corazón y mi mente. ¿Cómo podía echarlo todo a perder sabiendo lo que Cristo hizo por mí? No me importa que tan dura o fuerte sea la vida, nunca va a ser tan dura como antes de que Cristo entrara en mi corazón. Dios nunca dijo que iba a ser fácil, pero dijo que iba a ser posible y ha sido posible por todos estos años que le he estado sirviendo a Dios. Él me dio vida cuando no la tenía, me dio gozo cuando no tenía gozo, me dio risa cuando no tenía motivos para sonreír. Él me dio esperanza cuando no tenía ninguna. Él me dio un maravilloso esposo y dos fantásticos y hermosos hijos. Él me dio seis maravillosos nietos. Los nietos son un regalo para nosotros por no haber matado a nuestros hijos. ¿Cómo podría yo tirar todas esas maravillosas bendiciones, solo porque piense que la situación es dura? Si tu situación es dura, entrégasela a Dios. Él la puede manejar para ti y para mí.


Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud (Gálatas 5:1). ¡Todo va a estar bien!


―Extracto tomado de ¡Cambia mi vida, Señor! de Ada Rosa

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Habitar en Dios



“Jehová es mi roca y mi fortaleza, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; Mi escudo, y el fuerte de mi salvación, mi alto refugio; Salvador mío; de violencia me libraste. Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado, Y seré salvo de mis enemigos” (2 Samuel 22:2-4).

No deberíamos suponer que simplemente porque seamos cristianos hemos aprendido el secreto de permanecer en Cristo. Jesús dijo: “Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho” (Juan 15:7). Permanecer en Él es vivir en incesante fusión con sus pasiones; es haber encontrado la habitación de Dios en la que ninguna barrera ni sombra existen entre nuestra debilidad y su suficiencia, o entre nuestro anhelo y el cumplimiento de Él.

Considerando el tamaño de las promesas de Dios, en realidad es una desgracia que la mayoría de nosotros no tengamos nada más que algunos minutos de tiempo a solas con Dios cada día y un servicio en la iglesia o dos por semana.

El refugio de Dios no es solamente un lugar para visitar a Dios, sino también un lugar para habitar con Él. Para aquellos que habitamos con Dios, su presencia no es meramente nuestro refugio; es una dirección permanente. Cuando permanecemos en Cristo, al igual que Él y el Padre son uno, así nosotros nos convertimos en uno con Él. Es su vida, su virtud, su sabiduría y su Espíritu lo que nos sostiene. Nos volvemos perfectamente débiles, incapaces de resistirnos a Él. Al igual que la relación del Hijo con el Padre, así también nosotros no hacemos nada por propia iniciativa a menos que sea algo que le veamos hacer a Él. Si Él no requiriese de nosotros nada más que nuestro amor, estaremos bien contentos. Jesús es nuestra primera elección, y nuestro último recurso.

Para quienes hemos entrado en el lugar permanente, nuestras preguntas no tratan sobre doctrinas o pronunciar la oración adecuada en un altar. Hemos descubierto a aquel a quien ama nuestra alma. Somos constreñidos y guiados por su voz, rendidos y encarcelados en su amor. Él dice: “Paloma mía, que estás en los agujeros de la peña, en lo escondido de escarpados parajes, muéstrame tu rostro, hazme oír tu voz; porque dulce es la voz tuya, y hermoso tu aspecto” (Cantares 2:14).

Esta comunión del corazón entre Cristo y su novia es una fortaleza. Es el refugio de Dios de las angustias y las distracciones de la vida. Aquí Él nos dice qué orar; aquí nuestras súplicas son respondidas. Sin embargo, a pesar de nuestros fallos y de la debilidad de nuestras oraciones, para Él nuestra voz es dulce; a pesar de nuestra bajeza, nuestro aspecto es agradable ante sus ojos.*


* Francis Frangipane, El refugio de Dios.

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Santidad = luz radiante



Cuando existe verdadera santidad en la vida de un cristiano, ella produce a su alrededor una luminosidad y un resplandor. Los bebés y los niños pequeños, cuyos espíritus son todavía puros e incontaminados, y que por lo tanto están más cerca de la presencia real de Dios, también emanan esta luz. Su luz es visible por cuanto sus corazones son transparentes y veraces. Para nosotros, el camino a la luz radiante de la santidad es esta misma senda detransparencia y verdad. Ella es la vía que nos lleva al oro puro del reino de Dios.

Cuando nuestro enfoque es claro

Desde el momento en que Cristo entra en nosotros, somos santos, separados para Dios. Este tipo de santidad es la misma santificación que hizo que los utensilios utilizados en el servicio del templo fueran santos: santos porque fueron usados en el servicio del Señor. No tenían virtud alguna en sí mismos; el material del cual estaban hechos no sufrió ningún cambio. En ese sentido es que el cristiano, en general, es santo. Pero la santidad que buscamos es la realización de nuestra separación. Pretendemos una santidad que refleje en nuestras vidas la presencia de Dios en los cielos. Queremos tener ambas cosas: Su naturaleza y su calidad de vida.

Siendo que la verdadera santidad produce en nosotros la vida real del Espíritu Santo, debemos estar seguros de saber lo que es el espíritu.

El espíritu de Dios es amor, no religión. Dios es vida, no ritualismo. El Espíritu Santo hace en nosotros mucho más que sencillamente “hablar en lenguas” o testificar. El Espíritu nos guía a la presencia de Jesús. Mediante nuestra unión y comunión con Jesucristo recibimos nuestra santidad.

Repito que la santidad que procuramos tener no es un conjunto de normas legales o legislativas, sino la calidad de vida del mismo Cristo. El Espíritu Santo obra en nosotros no solamente un nuevo deseo de amar, sino que nos imparte el mismo amor de Jesús. Desarrollamos mucho más que una fe común en Jesús. En realidad comenzamos a creer como él, con su misma calidad de fe. Es Dios en nosotros quien nos hace santos. Dejemos que él nos sacuda, que nos baje de nuestras cómodas perchas, hasta que con gran temblor y gozo, con profunda adoración y temor santo nos aproximemos a la realidad divina, a Dios mismo, quien nos ha llamado a ser suyos por su propia voluntad y propósito.

“¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?” (1 Corintios 3: 16). El Espíritu de Dios habita en nosotros. A la luz de esta verdad, hagámonos otra vez la antigua pregunta: “¿Qué es el hombre?” Sabemos cómo lucimos ante las demás personas, pero si en verdad Dios mora en nosotros, ¿cómo nos ven los ángeles o los demonios? ¿Qué luz nos señala en el mundo espiritual, qué iluminación nos rodea, qué gloria declara al mundo invisible: “Tenga cuidado, este es un hijo de Dios?” Piense en ello: El Espíritu del creador, quien desde el principio tuvo el propósito de hacer al hombre a su imagen, está en usted…ahora.

La santidad es un cuerpo lleno de luz
Hay límites. Hay condiciones. Usted no puede servir a dos señores. No puede servir a la luz y a las tinieblas, al pecado y a la justicia, al yo y a Dios. La luz está en usted, pero lo rodean las tinieblas. Nuestro mundo es un mundo en oscuridad. Nuestras mentes carnales siguen siendo un teatro de las tinieblas. En un mundo de opciones debemos optar por la luz. Por eso es que Jesús enseñó que debemos tener determinación y ser de un solo propósito si deseamos llegar a ser hijos de luz plenamente maduros. Él dijo: “La lámpara del cuerpo es el ojo; cuando tu ojo es bueno, también todo tu cuerpo está lleno de luz; pero cuando tu ojo es maligno, también tu cuerpo está en tinieblas” (Lucas 11: 34).

Si su voluntad y su corazón están enfocados en Dios, su cuerpo está lleno de luz, y está expresando con plenitud la gloria de Dios en usted. Pero si es de doble ánimo, si está viviendo en pecado o consintiendo pensamientos pecaminosos, su luz se disminuye proporcionalmente hasta que su cuerpo se llena de tinieblas. Jesús continuó advirtiendo: “Mira, pues, no suceda que la luz que en ti hay, sea tinieblas” (Lucas 11: 35).

Si usted no hace nada por su salvación, si no busca a Dios, o decide desobedecerlo, está en oscuridad. No se consuele con una esperanza carente de propósito de que algún día, y de alguna manera, será mejor. ¡Ármese de determinación! Porque si la luz que hay en usted son tinieblas, qué terrible serán las mismas tinieblas. Mi querido hijo o hija de luz: ¡usted debe odiar las tinieblas! Porque ellas son las sustancia del infierno; son el mundo sin Dios.

Pero nuestra esperanza es luz, no oscuridad. Sus pies están andando la senda de los justos, que “como la luz de la aurora va en aumento hasta que el día es perfecto” (Proverbios 4: 18). “Así que, si todo tu cuerpo está lleno de luz, no teniendo parte alguna de tinieblas, será todo luminoso, como cuando una lámpara te alumbra con su resplandor” (Lucas 11: 36). Este versículo nos muestra un cuadro muy claro de la apariencia de la santidad en su madurez: nuestros cuerpos son radiantes de gloria, así como cuando una lámpara alumbra en su plenitud. ¡Qué tremenda esperanza que podamos ser íntegramente iluminados con la presencia de Dios, que no haya “parte alguna de tinieblas” en nosotros! Un manto de luz y de gloria espera a los que son espiritualmente maduros, a los Santos de Dios, un manto similar al que Jesús lució en el Monte de la Transfiguración. Un esplendor no para la eternidad sino para lucirlo aquí “...en medio de una generación maligna... en medio de la cual resplandecemos como luminares en el mundo” (Filipenses 2: 14-15).

“Porque en otro tiempo eráis tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz” (Efesios 5: 8) Ahora usted es un hijo o hija de luz. Estas no son solo figuras de retórica, o frases literarias. ¡La gloria de Dios está en usted, y lo rodea y circunda! Esa es una realidad espiritual. ¿Pero qué de las tinieblas que todavía hay en usted? Pablo continúa diciendo: “Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino mas bien, reprendedlas; porque vergonzoso es aún hablar de lo que ellos hacen en secreto. Mas todas las cosas cuando son puestas en evidencia por la luz, son hechas manifiestas; porque la luz es lo que manifiesta todo” (Efesios 5: 11-13).

No oculte sus tinieblas, expóngalas a la luz. No las excuse con simpatía; confiéselas. Ódielas. Renuncie a ellas. Porque en la medida que las tinieblas continúen ocultas, continuarán dominándolo. Pero cuando la oscuridad la exponemos a la luz, se transforma en luz. Cuando usted toma sus pecados secretos y con confianza los lleva al trono de la gracia de Dios en confesión, él lo limpia de toda iniquidad (1 Juan 1: 9). Si peca otra vez, arrepiéntase otra vez. Hágalo hasta que el hábito del pecado se rompa en su vida.

Como los buscadores de oro de tiempos pasados: reclame el derecho de propiedad de su mina en el reino de Dios, y esté listo a defender ese derecho sobre el “oro puro” del cielo (Apocalipsis 3: 18). Y cuando acampe frente al trono de la gracia, algo eterno comenzará a brillar en usted como carbones encendidos en un horno. Y al persistir con el todopoderoso, el fuego sacro de su presencia consumirá la madera, el heno y la hojarasca de sus antiguos caminos. Poder como el que Jesús tenía habitará en su ser interior. Los ángeles se asombrarán porque su oro será refinado, sus vestidos serán luz, y su vida será santa.

Este mensaje fue adaptado de un capitulo en el libro del Pastor Francis La santidad, la verdad y la presencia de Dios – publicado en español por Editorial Asociación Buena Semilla – Disponible a la venta en Editorial Arrow Publications Inc.”

http://ministeriofrancisfrangipane.blogspot.com

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Sin el evangelio no hay salvación


En 1Cor. 15:1-2 Pablo recuerda a los corintios que fue precisamente por medio de la proclamación de la buena noticia del evangelio que ellos fueron salvados por Dios. Ellos escucharon el evangelio predicado por Pablo, lo recibieron por fe, y de esa manera fueron hechos partícipes de todos los beneficios de la obra redentora de Cristo.
“Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano” (1Cor. 15:1-2).
Es por eso que Pablo dice en Rom. 1:16 que “el evangelio es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree”, porque es a través de la proclamación de ese mensaje que el Espíritu Santo produce en el corazón del pecador una profunda convicción de pecado y de impotencia, moviéndolo así a poner toda su confianza en Cristo para el perdón de sus pecados.
De manera que ese mismo mensaje que muchos desprecian como una increíble tontería, es lo que Dios usa para magnificar Su poder. Ese es el argumento de Pablo en 1Cor. 1:18-25: “Porque la palabra de la cruz (el evangelio) es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios… Porque los judíos piden señales, y los griegos buscan sabiduría; pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura; mas para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios. Porque lo insensato de Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres”.
Los hombres quisieran algo más complicado para alimentar su propio ego, algo más difícil de entender, o más difícil de hacer. Pero lo que Dios pide del hombre es que acepte por fe la buena noticia del evangelio; que reciba de todo corazón lo que Él nos ofrece en Cristo de pura gracia: el perdón de todos nuestros pecados y el don gratuito de la vida eterna, únicamente por medio de la fe en Él.
Paradójicamente, es la buena noticia contenida en el evangelio lo que lo hace tan detestable al hombre incrédulo. Recibir ese mensaje implica un reconocimiento de nuestra pecaminosidad e impotencia delante de Dios. El pecador prefiere una religión que le de buenos consejos de las cosas que tienen que hacer para poder conectarse con Dios y alcanzar Su favor, que recibir por fe la buena noticia de lo que Él ya hizo por medio de Su Hijo y Su obra redentora.
El evangelio humilla la soberbia humana y exalta únicamente la gracia de Dios en Cristo. Pero es precisamente por eso que puede ser un instrumento poderoso en las manos de Dios para alcanzar a los perdidos, porque nadie será salvado sin ser primero humillado.

Image and video hosting by TinyPic© Por Sugel Michelén. Todo Pensamiento Cautivo. Usted puede reproducir y distribuir este material, siempre que sea sin fines de lucro, sin alterar su contenido y reconociendo su autor y procedencia.
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Celebridades en la casa de Dios?

Una de las marcas distintivas de esta época es la obsesión con las celebridades: En el mundo del cine, de la música popular, del deporte, de la moda. Mucha gente quiere estar al tanto de lo que hacen los famosos: de lo que compran, de los lugares que visitan, de la ropa que usan; de quién está saliendo con quién, o quién se separó de quién.
Es toda una obsesión que ha creado un enorme mercado de consumo. Y lamentablemente la iglesia de Cristo no es inmune a crear celebridades: los predicadores más conocidos o los de las iglesias más grandes, los que venden más libros, los cantantes cristianos.

Incluso podemos llegar a pensar que tales personas son más importantes en la presencia de Dios que aquella madre cristiana que casi nadie conoce fuera del círculo de su familia y de sus hermanos en la fe, y que está luchando en dependencia del Señor para criar a sus hijos para Él; o aquel pastor de una iglesia rural que sólo tiene 20 miembros y que nunca va a ser invitado a predicar en una iglesia reconocida.
Pero lo cierto es que Dios no mide a Sus hijos por sus dones, y mucho menos por su fama. De hecho, Él ha determinado valerse de gente débil para que a final de cuentas sólo Su nombre sea glorificado. Esa es una de las enseñanzas de Pablo en 1Cor. 1:26-31:
“Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia. Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención; para que, como está escrito: El que se gloría, gloríese en el Señor”.
Somos personas ordinarias a quienes Dios ha encomendado una labor extraordinaria, para que la excelencia del poder sea de Él y no nuestra (2Cor. 4:7). A final de cuentas, es por la gracia de Dios que somos lo que somos (1Cor. 15:10); consecuentemente, debemos ministrar de tal manera que nuestro Dios se lleve toda la gloria, porque solo a Él le corresponde (Rom. 11:36).

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Jesús es el camino



Jua 14:6

(BAD)  —Yo soy el camino, la verdad y la vida —le contestó Jesús—. Nadie llega al Padre sino por mí.

("CJ")  Le dice Yeshúa: "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida.Nadie va al Padre sino por mí.

(Jer 2001*)  Le dice Jesús: "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí.

(LBLA)  Jesús le dijo*: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí.

(NBLH)  Jesús le dijo: "Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por Mí.

(OSO)  Jesús le dice: YO SOY el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.

(DHH L 1996*)  Jesús le contestó:
 –Yo soy el camino, la verdad y la vida. [1] Solamente por mí se puede llegar al Padre.

(BLS)  Jesús le respondió: —Yo soy el camino, la verdad y la vida. Sin mí, nadie puede llegar a Dios el Padre.


(PDT)  "Jesús le dijo: -Yo soy el camino, la verdad y la vida. Solamente por mí se llega al Padre."

(BLA*)  Jesús contestó: "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí.

(NRV2000**)  Jesús le dice: YO SOY el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.

(RV 1960)  Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.

(Oro*)  Le respondió Jesús : Yo soy el camino, la verdad, y la vida: Nadie viene al Padre sino por mí.

("Kadosh")  Yahshúa dijo: "YO SOY EL CAMINO Y LA VERDAD Y LA VIDA; nadie viene al Padre, excepto a través de mí.

(VM)  Jesús le dice: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí.

(NBJ)  Le dice Jesús: "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí.

(BL95)  Jesús contestó: "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí.

(BPD)  Jesús le respondió: "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por mí.

(BTX)  Jesús le dice: Yo soy el Camino, y la Verdad, y la Vida; nadie viene al Padre sino por mí.

(NT NV°)  עשוהי le dijo, Yo soy el Derej, la Emet, y la Jayim: nadie viene al Abba sino por Mí.

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Más que vencedora





Aunque no nos demos cuenta, nuestro mayor enemigo no es el diablo, sino nosotros mismos. El diablo solo tendrá el poder que nosotros le cedamos. Si le prestamos atención, si logra que guardemos en nuestra mente los dardos que nos lanza y que lleguemos a repetir esas ideas con palabras, entonces él estará ganando la batalla. Debemos rechazar todo pensamiento contrario a la promesa. ¡Levanta el escudo de la fe y ejerce dominio sobre toda idea que se levante contra lo que Dios te ha dicho! “derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo . . . ” (2 Corintios 10:5).


Debes llenar tu mente con la Palabra de Dios. ¡Si tienes mente sana, tendrás vida sana! Tenemos que reconocer que lo que pensemos, creeremos, y lo que creemos, experimentamos.


La batalla la ganas en la mente Hay cristianos que dan demasiada atención al diablo; hasta le dan gloria sin darse cuenta cuando se asombran de cada una de las victorias que él obtiene. El enemigo es mentiroso, sabe retorcer las cosas, sabe decir medias verdades, e infundir temor y duda. Él intentará engañarnos. Como cazador, Él es paciente y perseverante para conseguirlo. Por eso es tan importante que siempre llenemos nuestra mente con la Palabra de Dios.


La fe viene por el oír la Palabra de Dios. Necesitamos alimentar nuestra fe de forma continua porque si dejamos que los pensamientos del enemigo se conviertan en malas hierbas en nuestra mente, comenzarán a crecer y a ahogar la semilla que Dios nos ha dado. Tienes que saber que el diablo no te puede forzar a hacer algo, pero te puede convencer para que lo hagas. El enemigo solo puede ganar terreno en tu vida si tú se lo permites primeramente en tu mente.


Seamos conscientes de que nuestras acciones serán el resultado de lo que se ha permitido y recreado en la mente. ¡Cuidemos lo que pensamos! Frenemos las intenciones del enemigo desde el momento que nos lanza sus ideas.


Reconozcamos y resistamos sus intenciones. Jesús nos enseña que una persona peca, no cuando comete el pecado, sino cuando le ha dado acceso en su mente.


“Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón” (Mateo 5:28).


Todo comienza en la mente. Si le permitimos al enemigo convencernos, así actuaremos. Él comienza levantando un argumento que tú tendrás que reconocer que va en contra de lo que Dios ha dicho.


“Derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo . . . ” (2 Corintios 10:5).


Tienes que saber que si le das lugar, caerás en la trampa del enemigo. Las acciones son el resultado de lo que se ha permitido y recreado primero en la mente. Tendrás que ganar la batalla de la fe en tu mente, antes de ver la victoria físicamente.


- Tomado del libro Cómo alcanzar sus promesas de Candy De Maa.
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Amigos de Dios

“El Señor brinda su amistad a quienes le honran, y les da a conocer su pacto”. Salmos 25.14 (NVI)

Hay otra versión que dice que Dios nos da a conocer sus secretos. Fíjate que hay varios niveles de amistad: aquellas que son no tan importantes, y aquellas amistades con las cuales nos sentimos como hermanos.
Con Dios pasa lo mismo, es muy diferente cuando nos acercamos a alguien sólo cuando estamos en problemas. Pero con los amigos pasamos tiempo tanto en las buenas como en las malas.
Mucha gente se acerca a Dios sólo cuando tienen problemas, pero cuando todo va bien, se olvidan de que existe. Recuerda que Dios te dijo: “Clama a mí y te responderé, y te daré a conocer cosas grandes y ocultas que tú no sabes”. Jeremías 33.3 (NVI)
Para conocer lo que Dios tiene para nosotros es necesario que apartemos tiempo para estar con Él, para contemplarle, para saber cuáles son sus pensamientos, leer Su Palabra, para conocer cómo Él actúa.
Como dice la Biblia: "Para aquellos que lo aman, Dios ha preparado cosas que nadie jamás pudo ver, ni escuchar ni imaginar". 2 Corintios 2.9 (TLA)

 Es difícil apartar tiempo para estar con Él, pero es lo más importante. Hay cosas necesarias, pero ¿qué es lo que Dios más valora? Hoy Jesús te dice, como a Marta en aquel día tan “ocupado”. ¿Por qué te preocupas por tantas cosas? Hay algo más importante. María lo ha elegido, y nadie se lo va a quitar.

D.T.

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Todo empieza en tus pensamientos



Su interpretación de eventos traumáticos y su programación mental forman pensamientos que se convierten en creencias. Sus creencias entonces conducen a sentimientos que llevan a elecciones, palabras, acciones o conductas y reacciones. Cuando usted continúa repitiendo conductas, palabras, decisiones y reacciones, finalmente conducirán a hábitos. Los hábitos entonces forman su carácter, y su carácter después determina su destino. Me gusta el modo en que el Dr. David Yonggi Cho explica los efectos de nuestros pensamientos sobre nuestros actos en su libro titulado Fourth Dimensional Living in a Three Dimensional World [Vida en la cuarta dimensión en un mundo de tres dimensiones]:


Hasta el grado en que mentalmente mapeemos nuestros planes para el éxito y llevemos a cabo esos planes en consecuencia, nuestra seguridad de éxito aumenta. Sin embargo, si una persona está más enfocada en el fracaso que en el éxito, la probabilidad de su fracaso aumentará.






Cuando nuestra mente piensa en el éxito, nuestros pensamientos darán resultados positivos, y el cumplimiento de nuestros sueños será acelerado . . . cuando usted comienza a creer que algo es posible, la probabilidad de que emprenda la acción para lograr esa meta aumentará mucho . . . el pensamiento influencia sus sentimientos y conductas, al igual que su cuerpo físico . . . por eso debemos comenzar a pensar a la manera de Dios y no a nuestra manera.





Sus pensamientos afectan no sólo a su vida física sino también a su vida espiritual. El Dr. Cho dice que su pensamiento es como “respiración espiritual”. Él quiere decir que su pensamiento es tan vital para su vida espiritual como la respiración lo es para su vida física. Debido a que afecta a todo lo que usted hace, su pensamiento es el modo en que Dios lleva a cabo en los planes de Él en su vida.


Tanto la depresión como la ansiedad son trastornos del pensamiento. Cuando usted aprende a sintonizar con sus sentimientos y comienza a capturar pensamientos y creencias que provocan ansiedad, puede entonces sustituir esos pensamientos y creencias automáticos por la Palabra de Dios, la cual resolverá la depresión y la ansiedad. Usted puede literalmente cambiar sus pensamientos y cambiar su vida. Es imposible diseccionar cada pensamiento porque usted tiene literalmente cientos de miles de pensamientos cada día, sin embargo, puede sintonizar con sus sentimientos. Los sentimientos pueden entonces alertarle de lo que está pensando, lo cual está normalmente en la raíz de su ansiedad.


En 2 Corintios 10:4-5 Pablo afirma: “porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo”. Entienda que estos dos versículos en 2 Corintios hablan sobre pensamientos, imaginaciones y fortalezas. Un pensamiento de ansiedad se convertirá en una imaginación o creencia de ansiedad, la cual, si se medita en ella, con el tiempo se convertirá en una fortaleza o una mentalidad.


Para ayudarle a entender este proceso, piense en las estaciones de radio preestablecidas en un dial de radio. Cuando usted pulsa un botón, está escuchando la estación de radio de entrevistas, y cuando pulsa otro botón, sintoniza con la estación de música cristiana. Su sistema de creencias preestablecido, normalmente formado en la niñez, finalmente se convierte en una mentalidad, por lo que se denomina una fortaleza en el pasaje de 2 Corintios. Cuando usted opera desde creencias preestablecidas, se siente ansioso sin ni siquiera saber por qué. Entonces actúa tanto sobre la base de esas creencias que pasa por alto incluso el pensar en ellas y simplemente se siente ansioso. En otras palabras, usted reacciona antes de pensar. Usted aprenderá, cuando se produzcan sentimientos de ansiedad, a identificar los desencadenantes, pensamientos y creencias de ansiedad. Entonces, a medida que programe esos pensamientos y creencias, la ansiedad irá disminuyendo y finalmente se irá.


Romanos 8:5-6 dice: “porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo”.


Este versículo nos muestra la importancia de meditar en pensamientos espirituales en lugar de pensamientos mundanos (“de la carne”). Las cosas en que meditamos crean mentalidades. Las mentalidades mundanas conducen a depresión y ansiedad, pero las mentalidades espirituales conducen a vida y paz. La paz es lo contrario a la ansiedad, y podemos desarrollar paz reprogramando y derribando toda mentalidad o fortaleza contraria a la Palabra de Dios y sustituyéndola por escrituras.


- Tomado de La nueva cura bíblica para la depresión y ansiedad, por el Dr. Don Colbert.
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El engaño es una trampa



La palabra griega que se utiliza en el texto de Lucas 7:1 para aludir al tropiezo (ofensa) deriva de la palabra skándalon. Esta palabra se refería originalmente a la parte de la trampa en la que se colocaba la carnada. De ahí que la palabra signifique algo así como colocar una trampa en el camino de una persona. En el Nuevo Testamento muchas veces se utiliza para referirse a una trampa colocada por el enemigo. La ofensa es una herramienta del diablo para llevar cautivas a las personas. Pablo instruía al joven Timoteo, diciéndole: “Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido; que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad, y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él” (2 Timoteo 2:24-26, énfasis añadido). Aquellos que luchan o






>se oponen caen en una trampa y son hechos prisioneros de la voluntad del diablo. Lo más alarmante es que no son conscientes de su estado. Como el hijo pródigo, deben volver en sí mismos y despertar para poder entender cuál es su verdadera situación. No comprenden que están vertiendo agua amarga en lugar de agua pura. Cuando una persona es engañada, cree que tiene la razón, aunque no sea así.


No importa cuál sea la situación, podemos dividir a todas las personas ofendidas en dos grandes categorías: (1) los que han sido tratados injustamente y (2) los que creen que han sido tratados injustamente. Los que corresponden a esta segunda categoría creen con todo su corazón que han sido tratados de forma injusta. Muchas veces, han sacado sus conclusiones basándose en una información inexacta. O su información es exacta, pero la conclusión está distorsionada. Sea cual sea el caso, se sienten heridos y su entendimiento está oscurecido. Juzgan basándose en presunciones, apariencias y comentarios de terceros.


Mi oración es que la Palabra de Dios alumbre los ojos de su entendimiento para que pueda ver cuál es su verdadero estado y sea libre de cualquier ofensa que esté guardando en su interior. No deje que el orgullo le impida ver y arrepentirse. No permita que Satanás gane la batalla de la ofensa.*


*John Bevere, La trampa de Satanás, © 2000, 2010, pp. 17, 18, 22.
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Ayuno y oración

Jesús, a la vez que era una figura muy pública, realmente era una persona muy privada. No se le ve orando en público ni cercanamente a lo que se le ve orando en privado. De hecho, nuestro Salvador estaba tan comprometido a la oración privada que con frecuencia oraba durante horas y horas, incluso durante toda la noche. Parecía anhelar momentos íntimos a solas con su Padre celestial. Pero si Jesús pudiera haber logrado todo lo que vino a hacer solamente por la oración, ¿por qué ayunaba? ¿Podríamos estar perdiéndonos nuestros mayores avances porque no ayunamos? ¿Recuerda la producción al treinta, al sesenta y al ciento por uno de la que habló Jesús (Marcos 4:8, 20)?
Veámoslo de esta manera: cuando usted ora, puede liberar ese aumento del treinta por uno, pero cuando tanto la oración como el ofrendar son parte de su vida, creo que eso libera la bendición al sesenta por uno. Pero cuando las tres cosas, ofrendar, orar y ayunar, son parte de su vida, ¡puede ser liberada esa bendición del ciento por uno! Si ese es el caso, tiene usted que preguntarse qué bendiciones no están siendo liberadas. ¿Qué respuestas a la oración no están llegando? ¿Qué ataduras no están siendo rotas porque no ayunamos? Mateo relata la historia de un padre que tenía un hijo poseído por un demonio. Por años había visto desesperanzado a su hijo sufrir graves convulsiones. A medida que creció, los ataques se volvieron tan graves que el muchacho frecuentemente se lanzaba a un fuego o al agua. Un espíritu suicida le atormentaba constantemente; la situación se volvió amenazadora para la vida.
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