¿Cuántas veces me perdonaste?

Caminando solo por la calle en un viaje de esos donde me encontraba preso de mis propias actitudes sin que nadie me ayudara, buscaba la solución a los problemas que lentamente deterioraban mi alma y mi conciencia. No había ciencia ni filosofía que me sacaran de la decadencia. Era la consecuencia de escoger el mal camino por mis malas decisiones; se tronchaba mi destino.

Ya no confiaba en nadie. Aunque hablaba con todos, muchos me dieron de codo. Me sentía un don nadie. Por las noches no dormía, solía tener pesadillas y las veces que lo hacía era a fuerza de pastillas. La palabra vida era sinónimo de fastidio.
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La oración del justo

La condición del corazón es un aspecto importante de la oración contestada. Es la oración sincera hecha de corazón la que permite que el poder de Dios esté disponible. Santiago 5:16 dice que la oración ferviente que proviene del corazón sincero de una persona justa tiene un gran poder dinámico en su actuación. Santiago anima los creyentes mediante el ejemplo de Elías, que fue un hombre sujeto a las mismas pasiones que cualquier hombre, y sin embargo su oración cerró los cielos: “Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses. Y otra vez oró, y el cielo dio lluvia, y la tierra produjo su fruto” (vv. 17-18).
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Destinados para reinar

Tú estás destinado para reinar. El Señor te llama a ser un éxito, a disfrutar de riqueza, a disfrutar de salud y a disfrutar de una vida de victoria. No es deseo del Señor que vivamos una vida de derrota, pobreza y fracaso. Él te ha llamado a ser cabeza y no cola. Si eres un hombre de negocios, Dios quiere que tengas un negocio próspero. Si eres ama de casa, estas ungida para educar hijos maravillosos en el Señor. Si eres estudiante, Dios quiere que sobresalgas en todos tus exámenes. Y si estás confiando en el Señor para una nueva carrera, Él no sólo quiere que tengas un empleo; Él quiere que tengas una posición de influencia, ¡de modo que puedas ser una bendición y un bien para tu organización!
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