La oración de fe

Oración de fe
La oración de fe es valiente y se hace desde un fundamento de fe sólido. La persona que hace esta oración está segura de la voluntad de Dios para la situación o el asunto entre manos. Tiene seguridad y esperanza, sabiendo que es la voluntad de Dios responder a su oración. “La oración de fe tiene poder. La oración de fe tiene confianza. La oración de fe tiene sanidad para el cuerpo y el alma”.

La Iglesia del Nuevo Testamento estaba haciendo este tipo de oración cuando oraba por Pedro. Justamente en medio de su oración oyeron golpes en la puerta, y era Pedro. Se quedaron asombrados. Podemos ver muchos otros ejemplos de esta oración en el ministerio de Jesús, los apóstoles y en nuestras vidas hoy. Los apóstoles oraron sabiendo cuál era la voluntad de Dios para las situaciones que afrontaban.
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Cómo estudiar la Biblia

En unos cuantos párrafos, solo puedo tratar algunas de las razones y los métodos principales para estudiar la Biblia a profundidad. No solamente debemos mover nuestros ojos de izquierda a derecha sin absorber o comprender lo que leemos.

Todo creyente necesita conocer la Palabra de Dios. La exhortación del apóstol Pablo a su discípulo Timoteo sigue siendo nuestra guía en la actualidad: “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad” (2 Timoteo 2:15).

¿Por qué estudiar la Biblia? Porque Jesús mismo, junto con los hermanos más sabios, nos dice que lo hagamos. Jesús animó a sus seguidores a escudriñar las Escrituras (Juan 5:39) y Lucas elogió a aquellos que escudriñan las Escrituras diariamente llamándolos “más nobles” (Hechos 17:11).

Salomón, el hombre más sabio de su tiempo nos aconsejó:
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Vivir y morir con integridad

Hace muchos años un reconocido ministro de televisión cayó en un pecado que fue difundido en todo el mundo, devastando al cuerpo de Cristo e impactando a los pecadores. La caída fue tan fuerte que miles dejaron de asistir a las iglesias y mucha gente decepcionada dijo que nunca más vería a un ministro en la televisión. Así que le comenté a mi esposa: “¿Habría sido mejor que el Señor se llevara a esa persona antes que ese terrible pecado se desarrollara en su vida?” El hecho me hizo pensar en el rey Ezequías, a quien se le dijo que iba a morir y después oró para obtener una extensión de su vida. Dios le añadió quince años más (Is 38:5). Después que fue sanado, Ezequías invitó a varios embajadores de Babilonia para que vieran toda la riqueza de su casa y el templo. Le reveló los secretos de Dios al enemigo. Luego el profeta Isaías lo reprendió y le informó que en el futuro los babilonios invadirían y destruirían a Jerusalén, tomando la futura semilla de Ezequías (descendientes) en cautiverio y se apoderarían de los tesoros de oro y los vasos sagrados de la casa de Dios (2 R 20).
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Sucesión exitosa

Sucesión es una palabra asombrosa. Comienza con el concepto mismo de suceso, éxito. El suceso tiene que ver con el movimiento. Tiene que ver con la continuidad. La sucesión exitosa garantiza la continuidad. Sucesión significa “seguir a, a continuación de”, pero las definiciones de “suceder” de algunos diccionarios incluyen la acepción “seguir” antes que la idea de hacerlo bien. Los etimólogos nos dicen que la palabra suceder proviene de términos antiguos que significan “seguir” o “ir tras”.

El suceso, o éxito, en sí mismo, tiene que ver con avanzar hacia algo, y la mayoría de las personas piensan en el éxito como: “Yo establezco un objetivo. Me muevo hacia el objetivo, y logro el objetivo. Terminé”. En un sentido muy simplista, es verdad; usted decide que quiere construir una casa, y comienza a diseñarla, la construye y, ahora que está terminada, recibe las llaves. Usted podría llamar a eso tener suceso, pero la sucesión preserva el suceso.

Normalmente pensamos en el éxito relacionándolo con la búsqueda, el logro y la conclusión de algo, pero el éxito implica moverse, avanzar, continuar. La sucesión es la perpetuación del propósito. El propósito es la misión que usted tiene. La sucesión significa proteger su misión más allá del tiempo de su vida. La sucesión preserva todo su arduo trabajo después de que usted se retire o muera. La sucesión es el traspaso del propósito, el contenido, el carácter, los estándares, los valores, la moral y las cualidades del líder, a las generaciones siguientes. La sucesión implica ante todo transferir su visión a otra generación de líderes. Eso es algo difícil de hacer. Significa que usted debe transferir su manera de pensar a otra persona. Eso requiere compartir mucho tiempo de intimidad. Para efectuar la transferencia de la visión, el mentor debe dedicar tiempo al potencial sucesor.

La visión debe seguir viva aunque usted muera. Si su visión muere con usted, usted fracasó. He visto iglesias sin terminar cubiertas de malezas. ¿Por qué? Porque el líder fracasó. Las multitudes venían a sus reuniones y la gente aclamaba sus sermones pero nadie continuó ni completó su tabernáculo. Las malezas que ahogan los sueños inconclusos siempre pondrán en evidencia el fracaso. Los monumentos sin terminar son una señal de fracaso, signos reveladores de que usted no fue un mentor y no invirtió en lo correcto, las personas por quienes era responsable.

El éxito no es lo que ocurre mientras usted vive. El éxito es lo que ocurre después de que usted se va. Por esa razón la palabra sucesivo es tan importante. Los términos generaciones sucesivas, o subsiguientes sugieren continuidad. Queremos ser exitosos, así que llevamos a cabo un proyecto. Estamos orgullosos de hacerlo y queremos que todos recuerden lo que aportamos en nuestra vida. Eso no es éxito. El éxito es saber que alguien continuará la obra después que usted se vaya.

Usted es exitoso si su visión lo sobrevive a través de otra persona. Si nos olvidamos de usted después de que muera, no importa cuán grandes hayan sido sus logros, usted es un fracaso. Su éxito se mide por la gente que deja detrás. Alguien que viene después de usted puede destruir cada uno de los objetivos que había alcanzado. Si usted tiene sesenta, setenta, u ochenta años y ha hecho cosas maravillosas, ¿lo sobrevivirán? La única manera de garantizarlo es por medio de la sucesión. El verdadero liderazgo es una cuestión de continuidad.

La sucesión no es solo tener éxito. La sucesión es preservar el éxito. Usted necesita a alguien que preserve lo que haya logrado. ¿Puede imaginarse construir su negocio familiar durante toda su vida y que después que usted muera unos hijos no capacitados lo vendan a mitad de precio para poder comprarse unos palos de golf? Toda su vida usted trabajó mucho, invirtió y construyó un edificio, edificó un negocio, o construyó ese enorme imperio. Después un hijo, una hija, un primo, o el próximo esposo de su esposa lo venden en el mercado a mitad de precio para comprar algo que provee una gratificación inmediata. Hemos visto suceder esto muy a menudo.

Cuando es el tiempo de la transición de los líderes, muchos no han preparado un sucesor, así que hay conflicto, peleas o un enfrentamiento por el liderazgo. Cuando un nuevo líder emerge de eso, el ganador puede dedicarse a destruir todo lo que usted había edificado para probar que él es diferente o mejor. Este ha sido el modus operandi de la mayoría de los líderes. Si ha estudiado los países en desarrollo, usted sabe que en la mayoría de los casos cuando ocurre una transición de liderazgo estalla un golpe de estado. Frecuentemente la gente es asesinada y el país experimenta una tremenda agitación. Algo similar ocurre en las salas de directorio de las corporaciones, los partidos políticos y las organizaciones eclesiásticas cuando es hora de esas transiciones, aunque por lo general sin violencia.

Es por eso que la transición es tan crítica. Ella preserva el triunfo. La grandeza del liderazgo se mide por su continuidad. No se trata de usted. Se trata de la próxima generación. Usted no desea que alguien destruya, emplee mal, o desvíe su organización de su propósito original. Quiere que progrese y se desarrolle más allá de lo que usted ha hecho. Usted mantiene vivo su propósito por medio de un sucesor. No desea meter todos sus sueños, planes, e ideas en un ataúd consigo. Manténgalos vivos en alguien de quien sea mentor.

Mi definición de sucesión es la efectiva transferencia, traspaso y transición de la visión, la pasión, el propósito, los intentos, los sueños, el carácter, los estándares, los valores, la moralidad y las cualidades del líder a la siguiente generación de líderes. La sucesión perpetúa el propósito.

-Tomado del libro Un legado a seguir por Myles Munroe


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