Nuestro Maestro



El Espíritu Santo es nuestro divino Maestro. Creo que la mayor obra del Espíritu Santo es enseñar. Cada nueva revelación y aspecto de luz que descubrimos en Dios se produce como resultado de la obra del Espíritu Santo, que vino para enseñarnos y guiarnos a toda verdad (Juan 14:26; 16:13). Su objetivo es enseñarnos la voluntad de Dios. Nos enseña sobre el pecado y nos trae convicción. Nos enseña a orar, nos enseña sobre la eternidad, viene para revelarnos a Jesús, nos abre dimensiones de vida para que podamos ver quiénes somos a ojos de Dios, qué necesitamos en ese momento y hacia dónde vamos en el futuro. Nicodemo y otros llamaron a Jesús “maestro que ha venido de Dios” (Juan 3:2).


Los dos discípulos que caminaban por el camino de Emaús dijeron: “¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?” (Lucas 24:32). Jesús les enseñó mientras iban de camino. De igual forma, el Espíritu Santo ha venido para ser nuestro Maestro a fin de revelarnos a Jesús para que podamos caminar en una relación personal con Dios y después compartir esa relación con otros. El Espíritu Santo es el mejor Maestro, que se compromete con nosotros y nos ayuda a aprender caminando a nuestro lado en las situaciones de nuestra vida.*


-Fuchsia Pickett, Presenting the Holy Spirit [Presentar al Espíritu Santo].







- Tomado de la sección Fundamentos para la guerra espiritual de la Biblia para la guerra espiritual publicada por Casa Creación. Usado con permiso.


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El Verbo hecho carne - Estudio Bíblico sobre Navidad

Juan 1:1-18 es uno de esos pasajes en los que debemos meditar en estos días en que el mundo “celebra” sin entendimiento el nacimiento del Señor Jesucristo. Espero que este excelente y esclarecedor mensaje de John Piper pueda ser de gran ayuda para muchos. Juan 1:1-18

“En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios. 2 El estaba en el principio con Dios. 3 Todas las cosas fueron hechas por medio de Él, y sin El nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. 4 En El estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. 5 Y la luz brilla en las tinieblas,

y las tinieblas no la comprendieron. 6 Vino al mundo un hombre enviado por Dios, cuyo nombre era Juan. 7 Este vino como testigo, para testificar de la luz, a fin de que todos creyeran por medio de él. 8 No era él la luz, sino que vino para dar testimonio de la luz. 9 Existía la luz verdadera que, al venir al mundo, alumbra a todo hombre. 10 En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por medio de Él, y el mundo no le conoció. 11 A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. 12 Pero a todos los que le recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre, 13 que no nacieron de sangre, ni de la voluntad de la carne, ni
de la voluntad del hombre, sino de Dios. 14 Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad. 15 Juan dio testimonio de Él y clamó, diciendo: Este era del que yo decía: “El que viene después de mí, es antes de mí, porque era primero que yo.” 16 Pues de su plenitud todos hemos recibido, y gracia sobre gracia. 17 Porque la ley fue dada por medio de Moisés; la gracia y la verdad fueron hechas realidad por medio de Jesucristo. 18 Nadie ha visto jamás a Dios; el unigénito Dios, que está en el seno del Padre, El le ha dado a conocer.”
En la primavera de 1974 me encontraba terminando mis estudios en Alemania. Mi profesor había fallecido y para ocupar su lugar en uno de los cursos vino desde Basilea a Múnich un gran erudito del Nuevo Testamento llamado Oscar Cullmann, quien debía impartir las clases sobre el Evangelio de Juan. Tal como lo recuerdo, en las primeras 13 semanas de ese trimestre de un total de 18 semanas, llegamos a trabajar solo los 14 primeros versículos del libro de Juan. Así es como son de intensos estos versículos.
>Un mensaje de Navidad acerca de los dogmas especiales sobre Cristo
He escogido este texto con cierto temor de que no le haría justicia al dedicarle un solo sermón. Pero lo escogí por dos razones. Una es que este es un maravilloso pasaje de Navidad. El versículo clave, donde vemos su orientación hacia la Navidad es el versículo 14: “Y el Verbo se hizo carne, y
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La Navidad - Dan Stevers

En pocas palabras, qué es la Navidad

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Jesús: la persona más influyente de la historia

Nació en una oscura villa, hijo de una campesina.
Creció en otra villa donde trabajó en un taller de carpintería hasta que tuvo treinta años.
Luego, durante tres años, fue predicador ambulante.
Nunca escribió un libro.
Nunca tuvo una oficina.
Nunca tuvo una familia ni fue dueño de una casa.
Nunca fue a una universidad.
Nunca visitó una gran ciudad.
Nunca viajó a más de trescientos kilómetros de distancia de su lugar de nacimiento.
Nunca hizo las cosas que por lo general acompañan la grandeza.
No tuvo más credenciales que las de Él mismo.

Solo tenía treinta y tres años cuando la marea de la opinión pública se volvió en su contra.
Se alejaron sus amigos. Uno de ellos lo negó.
Fue entregado a sus enemigos y pasó por la burla de un juicio.
Fue clavado a una cruz entre dos ladrones.
Cuando estaba muriendo, sus verdugos echaron suertes por sus vestiduras, la única propiedad que había tenido en la tierra.
Cuando murió, fue puesto en un sepulcro prestado por la compasión de un amigo.
Han pasado veinte siglos y hoy es la figura central de la raza humana.
Todos los ejércitos que hayan marchado, todos los navíos que hayan navegado, todos los parlamentos que hayan debatido, todos los reyes que hayan reinado, puestos todos juntos, no han afectado la vida del hombre en esta tierra tanto como Él: JESUCRISTO.
 
Algunas personas han provocado cambios transformadores en un aspecto u otro del aprendizaje o de la vida humana y sus nombres han quedado como reliquias en los anales de la historia. Pero Jesucristo, el hombre más grande que jamás haya vivido, ha transformado virtualmente todos los aspectos de la vida, y la mayoría de la gente no lo sabe.
Jesús dice en Apocalipsis 21.5: «Presten atención, yo hago nuevas todas las cosas».
Cada cosa que Jesucristo tocó, quedó transformada en forma total. Cuando nació en este mundo tocó el tiempo; y su cumpleaños alteró definitivamente la manera de medir el tiempo.
Alguien ha dicho que Él ha desviado el río de las edades de su curso y que ha levantado los siglos de sus ejes. Ahora el mundo entero cuenta el tiempo como antes de Cristo (a.e.) o después de Cristo (d.e. o A.D.) Desafortunadamente, para una gran mayoría de nuestra poco ilustrada generación, ni siquiera saben que A.D. significa ANNO DOMINI (Año del Señor). Es irónico que el ateo más recalcitrante, al escribir una carta a algún amigo tiene que reconocer a Cristo cuando le pone la fecha. La atea Unión Soviética, en su constitución, se vio obligada a reconocer que surgió en 1917, «Año del Señor». Cuando usted ve hilera sobre hilera de libros en la biblioteca, cada uno de ellos -aunque contenga diatribas anticristianas-en su fecha tiene una referencia a Jesucristo.
Jesucristo ha influido mucho-más que nadie- en la historia. Si nunca hubiera venido, la brecha sería un cañón del tamaño de un continente. Es inconmensurable la influencia de Cristo en el mundo.

Tomado de ¿Y qué si Jesús no hubiera nacido? de James Kennedy
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Recalculando la ruta



¿Qué es el sistema de navegación GPS? El Sistema de Posicionamiento Global (GPS, por sus siglas e inglés) es un sistema de navegación satelital compuesto por una red de 24 satélites puestos en órbita por el Departamento de Defensa de los EE. UU.


El propósito del mismo es darte instrucciones para que llegues a tu destino y te ayuda a encontrar el camino cuando estás perdido. Dice: Recalcular la ruta.


Permíteme hablarte del mejor GPS. Tenemos un Dios en el cielo que está en el trono y que mira cada movimiento que hacemos y cada respiro que damos. Él sabe dónde estamos y a dónde vamos, y que se encuentra en la posición para guiarnos cada día de nuestras vidas.










Cuando venimos a Jesús, recibimos el Espíritu Santo: El Sistema de Posicionamiento de Dios.Para utilizar el GPS necesitas permitirle acceso a tu ubicación para que te pueda llevar a tu destino. En Génesis 3:9, cuando el Señor llamó al hombre, “¿Dónde estás?”, no es que Dios no sepa donde estás. Es que Dios quiere que sepas en dónde estás para poder apreciar a dónde Él te está llevando. Algunas personas olvidan que Dios las sacó de la esclavitud. Cuando veo a un creyente que juzga o que le gusta señalar el fracaso de los demás, veo a alguien que olvidó de dónde Dios lo sacó.


En una ocasión una mujer de 82 años de edad asistió todas las noches a una cruzada de un evangelista de renombre. Por 14 días se sentó en la sección de en medio, asiento 1. Durante cada canción, ella levantaba sus manos, palmeaba, gritaba y se regocijaba. Algunas veces comenzaba a correr, en otras a danzar, pero algo nunca hizo: nunca se detuvo.


Una noche, uno de los funcionarios de la ciudad que había estado fuera y se había convertido asistió y subió al púlpito con el orador. Miró hacia abajo y vio a la mujer. Miró al evangelista y dijo: “¿Sabes quién es ella?”.


El evangelista respondió: “Sí, la mujer que no puede dejar de alabar”. Él dijo: “Sí, pero ¿sabes quién es ella? Es la persona más rica del país; es la presidenta de la cámara de comercio y consejera del Presidente”.


El evangelista la llamó después del servicio y le dijo: “Señora; solo quiero agradecerle por haber venido. Si no le importa puedo preguntarle, ¿por qué es tan expresiva en los servicios?”.


Ella le dijo: “Durante la Gran Depresión, no teníamos nada. Vine de una familia pobre que por poco y no lo logra. Mi padre fue un alcohólico que abusaba de mi mamá. Pero un día, un predicador vino a nuestra granja. Nos dio algo mayor que el dinero, mayor que el oro. Nos dijo que Jesús murió por nosotros en la cruz. En ese día, encontramos nuestro camino. Estábamos perdidos ese día, pero fuimos hallados. Poco tiempo después encontramos petróleo en nuestra propiedad y el resto es historia. Pero mi alabanza es un recordatorio de dónde vengo. Mi alabanza dice que un día estaba perdida, pero ahora he sido hallada, estaba ciega, más ahora veo”.


Necesitas saber dónde estás porque no vas a estar ahí por mucho tiempo. Dios está por llevarte a donde nunca antes has estado. Tengo una señal clara, tengo instrucciones claras, Dios acaba de voltear las cosas a tu favor. ¡Estás de camino!


Desde Génesis hasta Apocalipsis se encuentra incrustada la verdad tanto explícita como implícitamente de que ¡somos ungidos, llamados, escogidos y destinados para seguir avanzando!


Abraham dejó la tierra de su padre y puso su tienda hacia Betel. José fue del pozo a la prisión al palacio. Los israelitas fueron de Egipto al desierto a la Tierra Prometida. La narrativa cristiana nos lleva a la cruz, a la tumba vacía, al aposento alto.


¡Tienes que escribir o hablar y especificar a dónde vas! Ese es el problema. Quieres que Dios lo escriba por ti. Tienes que declarar a dónde vas, hay poder en la declaración. Hay poder en la articulación profética: “Declararás una cosa, y se te cumplirá, y en tus caminos resplandecerá la luz” (Job 22:28).


¡Declara a dónde vas hoy! No te sientes a esperar que alguien lo escriba por ti. Levántate y decrétalo.


A través de la escritura vemos hombres y mujeres exitosos que se levantaron e hicieron declaraciones que se hicieron realidad. ¿Por qué? Dios honra la fe ridícula. Por ejemplo: Moisés: Muéstrame tu gloria; Caleb: Dame esa montaña; Eliseo: Quiero una doble porción; Ezequiel: Dame más años; Jabes: Bendíceme y ensancha mi territorio.


Levántate y decláralo. Declaro una zona libre de pobreza y adicción alrededor de mi familia. Decreto y declaro que cada maldición está rota y cada bendición ha sido desatada. Declaro y decreto que el infierno no puede detener lo que viene bajando del cielo.


¡Confía en las direcciones!


Mi esposa y yo estuvimos recientemente en San Diego. Escribí una dirección en el GPS pero entonces, como hombre que soy, decidí que mi recuerdo de los puntos de referencia era más acertada. Así que ignoré el GPS y seguí mis instintos. Por supuesto, nos perdimos por un momento y mi brillante esposa siempre confortándome me miró y me dijo: “Debiste haber confiado en tu GPS”.


Nos acostumbramos a seguir las cosas que vemos. Los puntos de referencia, las señales, pero Dios dice: Has confiado en lo que viste por mucho tiempo, ahora es tiempo de confiar en mi Palabra dentro de ti que se vuelve viva por medio de mi Espíritu Santo.


La definición de confianza es dependencia en la integridad, fuerza, habilidad, certeza, etc., de una persona o cosa; confidencia.


El Salmo 20:7 dice: “Algunos confían en carros, y otros en caballos; mas nosotros en el nombre del Señor nuestro Dios confiaremos”.


¡Deja de confiar en lo que ves a tu alrededor y comienza a confiar en quien vive dentro de ti! Dios te está diciendo, sé que las cosas no se ven bien, pero ¡confía en mí! “Confía en el Señor de todo corazón, y no en tu propia inteligencia” (Proverbios 3:5). Al igual Juan 14:1 dice: “No se angustien. Confíen en Dios, y confíen también en mí”.


Confía en Dios hoy para suplir tus necesidades, para sanar tus heridas y para perdonar tus pecados. Confía en Dios creyendo que ¡cada día será el mejor día de tu vida!


Confío en el nombre del Señor nuestro Dios. Confío en el nombre del Yo Soy. Confío en el nombre de Jehová Rafa, el sanador. Confió en el nombre de Jehová Nissi, mi bandera. Confío en el nombre de Jehová M'Keddesh, quien santifica. Confío en el nombre de Jehová Jireh, mi proveedor, en el Shaddai, el Dios Poderoso, confío en el nombre sobre todo nombre en el nombre al cual toda rodilla se postrará y toda lengua confesará que: ¡Jesucristo es nuestro Señor!


- Rev. Samuel Rodríguez, es un ministro ordenado con las Asambleas de Dios, copastor de una iglesia multiétnica y llena del Espíritu en Sacramento, Ca., y presidente de la Conferencia Nacional de Liderazgo Cristiano Hispano (NHCLC) la organización hispana cristiana más grande en los Estados Unidos la cual representa a más de 34,200 iglesias. El diario The Wall Street Journal lo identificó como uno de los siete líderes hispanos más influyentes de Estados Unidos.

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Por qué sufren los justos



En el campo de los estudios bíblicos, existen cinco libros que normalmente son incluidos bajo el título de “literatura de sabiduría” o “los libros poéticos del Antiguo Testamento”. Estos son los libros de Proverbios, Salmos, Eclesiastés, Cantares de Salomón, y Job. De estos cinco libros, hay uno que sobresale, manifestando diferencias significativas respecto a los otros cuatro. Ése es el libro de Job. La sabiduría que se encuentra en el libro de Job no es comunicada en forma de proverbio. Más bien, el libro de Job trata las cuestiones de la sabiduría en el contexto de una narrativa que trata la profunda angustia y el dolor insoportable de Job. El escenario de esta narrativa es el tiempo de los patriarcas. Se han levantado preguntas acerca de la intención autoral de este libro, en cuanto a si estaba destinado a ser una narración histórica de un individuo real o si su estructura básica es aquella de un drama con un prólogo, incluyendo una escena de apertura en el cielo, conteniendo un discurso entre Dios y Satanás, y moviéndose de una forma gradual al epílogo, en el que son repuestas las profundas pérdidas sufridas por Job durante sus pruebas.

En cualquier caso, en el corazón del mensaje del libro de Job está la sabiduría respecto a la respuesta a la pregunta de cómo Dios está involucrado en el problema del sufrimiento humano. En cada generación protestas son levantadas diciendo que si Dios es bueno, entonces no debería haber dolor, ni sufrimiento o muerte en este mundo. Junto con estas protestas contra cosas malas que le suceden a gente buena, también ha habido intentos de crear un cálculo de dolor, por el cual se asume que el umbral de sufrimiento en un individuo es directamente proporcional al grado de su culpa o del pecado que ha cometido.
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Lo que debemos saber con respecto a nuestro cuerpo




Pablo da a los corintios una perspectiva adecuada de sus propios cuerpos
1. El propósito del cuerpo:
“Las viandas para el vientre, y el vientre para las viandas; pero tanto al uno como a las otras destruirá Dios. Pero el cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor, y el Señor para el cuerpo” (1Cor. 6:13).
En palabras más sencillas, lo que Pablo está diciendo aquí es que no podemos equiparar o igualar las relaciones sexuales con el acto de comer, porque si bien es cierto que la comida es para el estómago, y el estómago para la comida, el cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor. La relación que hay entre la comida y el estómago es puramente biológica y pasajera. Pero la relación que hay entre nuestro cuerpo y el Señor es muy distinta. El cuerpo fue diseñado para pertenecerle al Señor, para Su servicio; de la misma manera que el Señor es para el

cuerpo, es decir, para habitar en nuestros cuerpos por Su Espíritu.
Eso es algo que nosotros no podemos entender del todo, pero la Biblia enseña claramente que cuando un pecador se convierte a Cristo, el Señor viene a morar en Él (comp. Jn. 14:18-23). De manera que nuestro cuerpo tiene una importancia extraordinaria porque Cristo ha venido a morar allí. El cuerpo es para el Señor y el Señor es para el cuerpo. Precisamente por eso nuestros cuerpos no están destinados a quedarse descompuestos en una tumba.
2.     El destino del cuerpo:
“Y Dios, que levantó al Señor, también a nosotros nos levantará con su poder” (1Cor. 6:14).
Así como el Señor resucitó de la tumba al tercer día con un cuerpo glorificado, los creyentes también resucitarán.
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Noche de brujas

¿Qué tiene de malo? ¡Eres una fanática! ¡Mira si una inocente celebración donde los niños se disfrazan y se divierten puede resultar algo “peligroso”! ¡Por favor! Así concluyó años atrás el último e-mail de un amigo de la infancia, de origen argentino, radicado hace varios años en Alemania, a quien le había contado el verdadero significado de Halloween y lo que Dios dice al respecto. Dice la Biblia “¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!” (Isaías 5:20)

La Noche de Brujas o Halloween se celebra en la noche del 31 de octubre. Los niños y jóvenes se disfrazan para la ocasión y pasean por las calles pidiendo dulces de puerta en puerta, pronunciando la frase "truco o trato", "dulce o truco" o "dulce o travesura" (proveniente de la expresión inglesa trick or treat). Si los adultos les dan caramelos, o dinero han aceptado el trato. Si se niegan, los chicos les gastarán una broma.
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¿Prueba o tentación?



A veces existe confusión en el Cuerpo de Cristo entre el significado y el propósito de la prueba y la tentación. Una prueba puede ser un juicio de su fe que Dios permite para sacarle como oro que ha sido purificado en fuego (1 Pedro 1:7). La tentación puede convertirse en un fuego ardiente, pero el propósito y los resultados finales de los dos son diferentes.


Dios permite la prueba de su fe, pero Satanás es el tentador que inicia la tentación (Mateo 4:3). Santiago 1:13 nos recuerda que Dios no puede ser tentado por el mal y que Él no tienta a los hombres. Cuando los israelitas estaban viajando en el desierto, Dios les puso a prueba para revelarles lo que había realmente en el interior de sus almas (Deuteronomio 8:2). Ellos estaban fuera de Egipto, pero los pensamientos de Egipto permanecían en ellos, evidenciados cuando adoraron al becerro de oro (Éxodo 32), que recordaba al dios ídolo Apis, una deidad con forma de toro adorada entre los egipcios. Nadie sabe qué debilidades permanecían ocultas en lo profundo de sus espíritus hasta que la presión las hizo salir y lo que estaba oculto salió a la superficie. Lo mismo es cierto para nosotros. Puede que sea mal genio, depresión o palabras negativas lo que sale. Ya que “de la abundancia del corazón habla la boca” (Mateo 12:34), la presión sobre el hombre interior del corazón forzará a que salgan palabras por la boca que a veces las personas lamentan haber dicho. La prueba de Dios es para probarle, pero la tentación de Satanás tiene la intención de destruirle (Juan 10:10).


Cuando un creyente soporta una prueba de fe, edifica carácter e integridad. Cuando Satanás tiene éxito en una tentación, el fruto es culpabilidad, condenación y vergüenza. Yo me he encontrado con numerosas pruebas y tribulaciones durante mis muchos años de caminar con Dios. En retrospectiva, cada vez que vencí y avancé, eso solamente añadió al fundamento de mi fe, ya que edificó más confianza en que Dios podía estar conmigo en todo (Filipenses 4:13). Las tentaciones de Satanás están pensadas para tener el resultado opuesto. Cuando Satanás se asignó a sí mismo ir tras Pedro, el plan era sacudirle como a trigo para hacer que su fe fallase. Cristo intercedió por Pedro antes de ese ataque y oró para que su fe no fallase (Lucas 22:32). Después de muchos años de ministerio y más de setenta mil horas de estudio en la Palabra, he aprendido que todas nuestras tentaciones están pensadas para hacer naufragar nuestra fe y causar que fallemos a Dios. La siguiente fue la advertencia de Pablo cuando escribió en 1 Tesalonicenses 3:5: “Por lo cual también yo, no pudiendo soportar más, envié para informarme de vuestra fe, no sea que os hubiese tentado el tentador, y que nuestro trabajo resultase en vano”.


Como creyentes es importante que nunca juzguemos a otros basándonos en las tentaciones y presiones que afrontan. Cuando juzgamos a otros, entonces nosotros estamos sujetos a experimentar las mismas dificultades que ellos encuentran. “Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado” (Gálatas 6:1).


Entre las diferencias entre una prueba y una tentación, la diferencia es que la prueba que Dios envía a nuestro camino finalmente tendrá una conclusión, pero las tentaciones de Satanás nunca terminarán mientras vivamos en un cuerpo de carne. Cuando Cristo fue tentado durante su ayuno de cuarenta días, Satanás se alejó de él, pero solamente “por un tiempo” (Lucas 4:13).


Ya que vivimos en un cuerpo terrenal en un planeta de carne y sangre, y el adversario tiene acceso a nuestra información, incluyendo fortalezas y debilidades, de vez en cuando experimentaremos tentación. Sin embargo, ser tentado no es pecado, porque Cristo mismo fue tentado y sin embargo nunca se sometió a la voz del enemigo. Se han dado numerosas provisiones en la Palabra para ayudarle a evitar caer en una trampa, para ayudarle a escapar cuando haya entrado en una trampa, o para sacarle del lazo del enemigo cuando esté usted en la trampa. El mejor método de batalla es adelantarse a la guerra, y eso se hace cuando evitamos caer en la tentación.


No se meta usted mismo en una trampa al tener camaradería con los viejos compañeros con los que consumía drogas y que siguen vendiéndola o al comer en restaurantes con los viejos amigos con los que salía a beber y que siguen tomando alcohol y donde mujeres con muy poca ropa andan alrededor como si estuvieran en una exhibición compitiendo.


Es mucho más sencillo prevenir una tentación al controlar que las circunstancias se produzcan de lo que es luchar contra una tentación con las circunstancias que usted mismo ha permitido. Satanás es el tentador, y se nos puede dar una vía de escape, si estamos dispuestos a tomarla. Es mejor adelantarse a la guerra que participar en ella.


- Extracto tomado del libro Las jugadas de Satanás expuestas por Perry Stone.
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La locura de la predicación trae salvación

Cuando leemos las Escrituras del NT hay dos cosas que vienen a ser muy evidentes en lo que respecta a la salvación de los hombres: la primera es que ésta no puede ser lograda a menos que los hombres se expongan a la verdad de Dios revelada en las Escrituras. Los pecadores tienen que creer para ser salvos. La salvación es por gracia, por medio de la fe. Pero ¿qué es lo que se supone que van a creer los pecadores para ser salvos? La verdad del evangelio tal como es presentada en la Palabra de Dios.
Escuchen como lo dice Pablo en Rom. 6:17. “Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados”. Pablo está contemplando a los creyentes aquí como hombres y mujeres que eran esclavos del pecado, pero que ahora ha sido libertado de esa esclavitud. Y ¿cómo fueron ellos libertados de la esclavitud del pecado? Ellos obedecieron de corazón aquella forma de doctrina a la cual habían sido expuestos. Una doctrina fue puesta delante de sus ojos que ellos abrazaron de todo corazón.
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Llamados a vivir una vida excelente


Cuando vos buscás la excelencia en tu vida probablemente seas atacado. Pero, no olvides, nosotros estamos llamados a vivir una vida excelente.
Habla nada más ni nada menos que el rey Salomón, después de haber vivido y contemplado las cosas de la vida: ‘He visto asimismo que todo trabajo y toda excelencia de obras despierta la envidia del hombre contra su prójimo. También esto es vanidad y aflicción de espíritu’. ¡Yo lo he podido comprobar! No es una condición sine qua non, pero se da a menudo, cuando vos empezás a buscar la excelencia en cualquier área de tu vida, podés recibir algún tipo de ataque.
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Estado ideal

En 1516, Tomás Moro acuñaba el término utopía en su obra en latín Del estado ideal de una república en la nueva isla de Utopía. Utopía es el nombre de una isla en la que se desarrolla una comunidad ficticia cuya organización política, económica y cultural es ideal. Desde entonces se usa esta palabra, utopía, para hacer referencia a algo ideal, pero imposible de realizarse.

En 1516, Tomás Moro acuñaba el término utopía en su obra en latín Del estado ideal de una república en la nueva isla de Utopía. Utopía es el nombre de una isla en la que se desarrolla una comunidad ficticia cuya organización política, económica y cultural es ideal. Desde entonces se usa esta palabra, utopía, para hacer referencia a algo ideal, pero imposible de realizarse.
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Los desafíos de Dios

Los desafíos de Dios subvierten el sistema"Dios no quiere tu infelicidad, sino tu felicidad. Y muchos de tus sueños fueron puestos por Dios en tu corazón. Otros sueños, los que no son de Dios, hay que correrlos a un costado, porque te dispersan"

Dios no quiere tu infelicidad, sino tu felicidad. Y muchos de tus sueños fueron puestos por Dios en tu corazón. Otros sueños, los que no son de Dios, hay que correrlos a un costado, porque te dispersan.
Hay personas que tienen tantos sueños de tantas cosas distintas que son inconstantes en todos sus caminos.
Dios tiene un plan perfecto para tu vida. Él te lo revela y vos tenés que encarnar la visión de Dios te da. Hay personas que le tienen miedo a la visión de Dios porque piensan que ésta va a frustrar sus propios sueños. En la mayoría de los casos esos sueños personales no son malos.
Algunos tienen miedo de la visión de Dios porque sueñan con ser músicos, y temen que Dios les diga que tienen que irse de misioneros a vaya a saber dónde. No tengas temor. A menos que tus sueños explícitamente estén en contra de lo que la Biblia ya dice, es muy probable que tus sueños sean el resultado de una vocación que Dios ha puesto en tu interior. O de un anhelo.
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Para qué estamos en este planeta?

Tarde o temprano todos tenemos que enfrentarnos a estas preguntas cruciales: ¿Voy en alguna dirección? ¿Habrá algún sentido? ¿Tengo algún rumbo?



Terrícola: Dícese del que habita la Tierra, que vive en el planeta Tierra.

Si estás leyendo estas líneas parado sobre el suelo de este planeta entonces la definición te incluye: sos un terrícola. Naciste en la Tierra y no en Venus. El día de tu cumpleaños apareciste en este mundo. De repente entraste en escena casi sin darte cuenta. Aprendiste tus primeras lecciones, te enseñaron un lenguaje y llegaste a entender que eras un terrícola, habitante de un planeta del sistema solar, en una de las tantas galaxias del universo llamada Vía Láctea.
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Cómo progresar y prosperar

Como progresar y prosperar

La palabra de Dios dice que con sabiduría se edificará la casa, con prudencia se afirmará, y con ciencia, con entendimiento se llenarán las cámaras de todo bien preciado y agradable.
Examinaremos principios de la ciencia, del entendimiento, para que en nuestro trabajo, en nuestra profesión, en nuestro oficio nos conduzcamos de tal manera que nuestras cámaras puedan llenarse de todo bien preciado y agradable.
La Biblia dice: "¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire".
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Supera tus límites

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El milagro de la vista, de poder ver, debe estar entre las más grandes maravillas que existen en la vida. El mecanismo tan delicado de los ojos es sorprendente. Sin embargo, no es con los ojos que realmente se ve. Es con el cerebro. Mientras uno está durmiendo, con los ojos cerrados, se pueden ver escenas completas que incluyen lugares, rostros, colores, que quedan grabados en nuestra mente. Estas imágenes no son vistas con los ojos, sino que lo que se ve en los sueños son visiones creadas por el cerebro.

El milagro de la vista, de poder ver, debe estar entre las más grandes maravillas que existen en la vida. El mecanismo tan delicado de los ojos es sorprendente. Sin embargo, no es con los ojos que realmente se ve. Es con el cerebro. Mientras uno está durmiendo, con los ojos cerrados, se pueden ver escenas completas que incluyen lugares, rostros, colores, que quedan grabados en nuestra mente. Estas imágenes no son vistas con los ojos, sino que lo que se ve en los sueños son visiones creadas por el cerebro.

Tenemos la habilidad de ver en diferentes formas. Una de ellas es con nuestros ojos. Nuestro cerebro percibe las imágenes de lo que aparece materialmente delante de nuestros ojos. Pero también tenemos el poder de ver, formando cuadros mentales que no existen materialmente, con el uso de nuestra imaginación. Y uno puede imaginar situaciones positivas o negativas.

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El secreto para vencer la condenación

¿Cuál es la solución para la descarga de condenación del acusador? Pablo tuvo que hacer frente a las mismas luchas que tú y yo afrontamos hoy. Su lamento se registró en Romanos 7: “Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago . . . ¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?”.

Pero Pablo no se detiene ahí, sino que continúa enseñándonos en el primer versículo de Romanos 8 cómo podemos contraatacar los ataques del acusador: Romanos 8:1: “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús.” ¡NO HAY NINGUNA CONDENACIÓN para los que están EN CRISTO JESÚS! Este es un versículo poderoso. Te animo a que
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Estás segura que es para servir a Dios?



Filipenses 2:1-3
“Por tanto, si hay alguna consolación en Cristo, si algún consuelo de amor, si alguna comunión del Espíritu, si algún afecto entrañable, si alguna misericordia, completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa. Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo;”


Como la Palabra declara muy claramente, NADA SE DEBE HACER POR CONTIENDA O VANAGLORIA. Cualquier cosa que se haga por estos motivos no es aceptable, incluso si es la predicación de la Palabra así como hacían aquellos que envidiaban a Pablo. De hecho, la contienda es una de las obras de la carne enlistadas en Gálatas 5:20. ¡Puedes predicar la Palabra de Dios y aún así puede ser una obra de la carne! Por eso, antes de empezar nuestra siguiente actividad pensemos: ¿POR QUÉ LO HAGO? ¿Porque El Señor me llamó o probablemente por contienda (porque este o aquél al cual le tengo envidia lo hizo) o vanagloria (por un deseo de que mi ministerio o yo sean visto por otros)? El motivo es lo que determina la calidad de una obra. No queremos obras que sean quemadas en los cielos sino obras en las cuales Dios nos ha llamado a andar. Y absolutamente hay una gran necesidad de obreros para tales obras.


Tassos Kioulachoglou

Español: Aleida López de Steinmetz
Versión Bíblica: Reina-Valera 1960

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Qué es "Bendición"?

“¡Que Dios te bendiga!”. La gente lo dice continuamente y piensa que eso es bendecir a alguien. En realidad no lo es. Se trata de algo más que eso. Decir: “Que Dios te bendiga” se ha convertido en un saludo tan común o en un relleno espiritual para cualquier ocasión que el poder de la bendición se ha perdido quedándose escondido. La bendición no es algo unidimensional, como la acumulación de bienes materiales. Que alguien diga: “He sido bendecido con una casa grande o un automóvil” es reconocer sólo una dimensión, pero la bendición no tiene sólo una dirección en la que nosotros somos únicamente los recipientes. Otra dirección de la bendición está velada del observador casual. “Bendición” en la Biblia es una de esas palabras que está llena de significado, como la palabra “paz” o “gracia”, dependiendo de cómo se use.

Más que un simple formalismo, la bendición tiene el poder de cambiar nuestras vidas y
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La inseguridad y la inferioridad

La inseguridad y la inferioridad han apartado a muchos grandes hombres de Dios de su posición de honor y de su unción. Comienzan fuertes y humildes ante Dios, pero su vida termina en destrucción. Lo hemos visto a lo largo de la historia. Muchos siervos ungidos y escogidos de Dios terminan comiendo del árbol y provocan su propio fin. Probablemente uno de los mejores ejemplos en las Escrituras es la historia de Saúl y de David. Saúl había sido ungido rey de Israel y el Espíritu de Dios estaba sobre él (1 Samuel 9:15–16; 10:1). Pero Saúl era gobernado por la inseguridad y la inferioridad. Él se sentía tan inseguro acerca de su posición en el corazón de la gente, que se convirtió en esclavo del temor del hombre. Finalmente,
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¿Cuántas veces me perdonaste?

Caminando solo por la calle en un viaje de esos donde me encontraba preso de mis propias actitudes sin que nadie me ayudara, buscaba la solución a los problemas que lentamente deterioraban mi alma y mi conciencia. No había ciencia ni filosofía que me sacaran de la decadencia. Era la consecuencia de escoger el mal camino por mis malas decisiones; se tronchaba mi destino.

Ya no confiaba en nadie. Aunque hablaba con todos, muchos me dieron de codo. Me sentía un don nadie. Por las noches no dormía, solía tener pesadillas y las veces que lo hacía era a fuerza de pastillas. La palabra vida era sinónimo de fastidio.
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La oración del justo

La condición del corazón es un aspecto importante de la oración contestada. Es la oración sincera hecha de corazón la que permite que el poder de Dios esté disponible. Santiago 5:16 dice que la oración ferviente que proviene del corazón sincero de una persona justa tiene un gran poder dinámico en su actuación. Santiago anima los creyentes mediante el ejemplo de Elías, que fue un hombre sujeto a las mismas pasiones que cualquier hombre, y sin embargo su oración cerró los cielos: “Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses. Y otra vez oró, y el cielo dio lluvia, y la tierra produjo su fruto” (vv. 17-18).
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Destinados para reinar

Tú estás destinado para reinar. El Señor te llama a ser un éxito, a disfrutar de riqueza, a disfrutar de salud y a disfrutar de una vida de victoria. No es deseo del Señor que vivamos una vida de derrota, pobreza y fracaso. Él te ha llamado a ser cabeza y no cola. Si eres un hombre de negocios, Dios quiere que tengas un negocio próspero. Si eres ama de casa, estas ungida para educar hijos maravillosos en el Señor. Si eres estudiante, Dios quiere que sobresalgas en todos tus exámenes. Y si estás confiando en el Señor para una nueva carrera, Él no sólo quiere que tengas un empleo; Él quiere que tengas una posición de influencia, ¡de modo que puedas ser una bendición y un bien para tu organización!
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La oración de fe

Oración de fe
La oración de fe es valiente y se hace desde un fundamento de fe sólido. La persona que hace esta oración está segura de la voluntad de Dios para la situación o el asunto entre manos. Tiene seguridad y esperanza, sabiendo que es la voluntad de Dios responder a su oración. “La oración de fe tiene poder. La oración de fe tiene confianza. La oración de fe tiene sanidad para el cuerpo y el alma”.

La Iglesia del Nuevo Testamento estaba haciendo este tipo de oración cuando oraba por Pedro. Justamente en medio de su oración oyeron golpes en la puerta, y era Pedro. Se quedaron asombrados. Podemos ver muchos otros ejemplos de esta oración en el ministerio de Jesús, los apóstoles y en nuestras vidas hoy. Los apóstoles oraron sabiendo cuál era la voluntad de Dios para las situaciones que afrontaban.
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Cómo estudiar la Biblia

En unos cuantos párrafos, solo puedo tratar algunas de las razones y los métodos principales para estudiar la Biblia a profundidad. No solamente debemos mover nuestros ojos de izquierda a derecha sin absorber o comprender lo que leemos.

Todo creyente necesita conocer la Palabra de Dios. La exhortación del apóstol Pablo a su discípulo Timoteo sigue siendo nuestra guía en la actualidad: “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad” (2 Timoteo 2:15).

¿Por qué estudiar la Biblia? Porque Jesús mismo, junto con los hermanos más sabios, nos dice que lo hagamos. Jesús animó a sus seguidores a escudriñar las Escrituras (Juan 5:39) y Lucas elogió a aquellos que escudriñan las Escrituras diariamente llamándolos “más nobles” (Hechos 17:11).

Salomón, el hombre más sabio de su tiempo nos aconsejó:
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Vivir y morir con integridad

Hace muchos años un reconocido ministro de televisión cayó en un pecado que fue difundido en todo el mundo, devastando al cuerpo de Cristo e impactando a los pecadores. La caída fue tan fuerte que miles dejaron de asistir a las iglesias y mucha gente decepcionada dijo que nunca más vería a un ministro en la televisión. Así que le comenté a mi esposa: “¿Habría sido mejor que el Señor se llevara a esa persona antes que ese terrible pecado se desarrollara en su vida?” El hecho me hizo pensar en el rey Ezequías, a quien se le dijo que iba a morir y después oró para obtener una extensión de su vida. Dios le añadió quince años más (Is 38:5). Después que fue sanado, Ezequías invitó a varios embajadores de Babilonia para que vieran toda la riqueza de su casa y el templo. Le reveló los secretos de Dios al enemigo. Luego el profeta Isaías lo reprendió y le informó que en el futuro los babilonios invadirían y destruirían a Jerusalén, tomando la futura semilla de Ezequías (descendientes) en cautiverio y se apoderarían de los tesoros de oro y los vasos sagrados de la casa de Dios (2 R 20).
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Sucesión exitosa

Sucesión es una palabra asombrosa. Comienza con el concepto mismo de suceso, éxito. El suceso tiene que ver con el movimiento. Tiene que ver con la continuidad. La sucesión exitosa garantiza la continuidad. Sucesión significa “seguir a, a continuación de”, pero las definiciones de “suceder” de algunos diccionarios incluyen la acepción “seguir” antes que la idea de hacerlo bien. Los etimólogos nos dicen que la palabra suceder proviene de términos antiguos que significan “seguir” o “ir tras”.

El suceso, o éxito, en sí mismo, tiene que ver con avanzar hacia algo, y la mayoría de las personas piensan en el éxito como: “Yo establezco un objetivo. Me muevo hacia el objetivo, y logro el objetivo. Terminé”. En un sentido muy simplista, es verdad; usted decide que quiere construir una casa, y comienza a diseñarla, la construye y, ahora que está terminada, recibe las llaves. Usted podría llamar a eso tener suceso, pero la sucesión preserva el suceso.

Normalmente pensamos en el éxito relacionándolo con la búsqueda, el logro y la conclusión de algo, pero el éxito implica moverse, avanzar, continuar. La sucesión es la perpetuación del propósito. El propósito es la misión que usted tiene. La sucesión significa proteger su misión más allá del tiempo de su vida. La sucesión preserva todo su arduo trabajo después de que usted se retire o muera. La sucesión es el traspaso del propósito, el contenido, el carácter, los estándares, los valores, la moral y las cualidades del líder, a las generaciones siguientes. La sucesión implica ante todo transferir su visión a otra generación de líderes. Eso es algo difícil de hacer. Significa que usted debe transferir su manera de pensar a otra persona. Eso requiere compartir mucho tiempo de intimidad. Para efectuar la transferencia de la visión, el mentor debe dedicar tiempo al potencial sucesor.

La visión debe seguir viva aunque usted muera. Si su visión muere con usted, usted fracasó. He visto iglesias sin terminar cubiertas de malezas. ¿Por qué? Porque el líder fracasó. Las multitudes venían a sus reuniones y la gente aclamaba sus sermones pero nadie continuó ni completó su tabernáculo. Las malezas que ahogan los sueños inconclusos siempre pondrán en evidencia el fracaso. Los monumentos sin terminar son una señal de fracaso, signos reveladores de que usted no fue un mentor y no invirtió en lo correcto, las personas por quienes era responsable.

El éxito no es lo que ocurre mientras usted vive. El éxito es lo que ocurre después de que usted se va. Por esa razón la palabra sucesivo es tan importante. Los términos generaciones sucesivas, o subsiguientes sugieren continuidad. Queremos ser exitosos, así que llevamos a cabo un proyecto. Estamos orgullosos de hacerlo y queremos que todos recuerden lo que aportamos en nuestra vida. Eso no es éxito. El éxito es saber que alguien continuará la obra después que usted se vaya.

Usted es exitoso si su visión lo sobrevive a través de otra persona. Si nos olvidamos de usted después de que muera, no importa cuán grandes hayan sido sus logros, usted es un fracaso. Su éxito se mide por la gente que deja detrás. Alguien que viene después de usted puede destruir cada uno de los objetivos que había alcanzado. Si usted tiene sesenta, setenta, u ochenta años y ha hecho cosas maravillosas, ¿lo sobrevivirán? La única manera de garantizarlo es por medio de la sucesión. El verdadero liderazgo es una cuestión de continuidad.

La sucesión no es solo tener éxito. La sucesión es preservar el éxito. Usted necesita a alguien que preserve lo que haya logrado. ¿Puede imaginarse construir su negocio familiar durante toda su vida y que después que usted muera unos hijos no capacitados lo vendan a mitad de precio para poder comprarse unos palos de golf? Toda su vida usted trabajó mucho, invirtió y construyó un edificio, edificó un negocio, o construyó ese enorme imperio. Después un hijo, una hija, un primo, o el próximo esposo de su esposa lo venden en el mercado a mitad de precio para comprar algo que provee una gratificación inmediata. Hemos visto suceder esto muy a menudo.

Cuando es el tiempo de la transición de los líderes, muchos no han preparado un sucesor, así que hay conflicto, peleas o un enfrentamiento por el liderazgo. Cuando un nuevo líder emerge de eso, el ganador puede dedicarse a destruir todo lo que usted había edificado para probar que él es diferente o mejor. Este ha sido el modus operandi de la mayoría de los líderes. Si ha estudiado los países en desarrollo, usted sabe que en la mayoría de los casos cuando ocurre una transición de liderazgo estalla un golpe de estado. Frecuentemente la gente es asesinada y el país experimenta una tremenda agitación. Algo similar ocurre en las salas de directorio de las corporaciones, los partidos políticos y las organizaciones eclesiásticas cuando es hora de esas transiciones, aunque por lo general sin violencia.

Es por eso que la transición es tan crítica. Ella preserva el triunfo. La grandeza del liderazgo se mide por su continuidad. No se trata de usted. Se trata de la próxima generación. Usted no desea que alguien destruya, emplee mal, o desvíe su organización de su propósito original. Quiere que progrese y se desarrolle más allá de lo que usted ha hecho. Usted mantiene vivo su propósito por medio de un sucesor. No desea meter todos sus sueños, planes, e ideas en un ataúd consigo. Manténgalos vivos en alguien de quien sea mentor.

Mi definición de sucesión es la efectiva transferencia, traspaso y transición de la visión, la pasión, el propósito, los intentos, los sueños, el carácter, los estándares, los valores, la moralidad y las cualidades del líder a la siguiente generación de líderes. La sucesión perpetúa el propósito.

-Tomado del libro Un legado a seguir por Myles Munroe


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Grandes para Dios


En Mateo 5 Jesús dice que cualquiera que pone en práctica sus duras enseñanzas “será llamado grande” en el Reino. ¿Qué quiere decir esto? He aquí como lo dice Jesús: . . . cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos (Mateo 5:19).

A primera vista, parece como si Jesús esperara que nosotros cumplamos sus difíciles enseñanzas para hacernos “grandes” en el cielo. Y hasta pudiéramos seguir pensando así luego de leer la afirmación de Pablo acerca de los que obedecen la ley: . . . porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados (Romanos 2:13).


Esto parece sugerir que hay personas que pueden en verdad practicar estos mandamientos, que pueden designarse como “hacedores” de la ley. Al continuar Romanos, sin embargo, descubrimos la cantidad exacta de personas que han llevado a la práctica con éxito la ley y, por extensión, el número de personas que pueden llamarse “grandes” en el cielo: Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios; ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado (Romanos 3:19-20).

Así que, ¿cuántos seres humanos han puesto en práctica la ley con éxito? Cero. Y en los evangelios Jesús cita la ley y pone la norma aún más alta. Hace que sea todavía más difícil seguir la ley. Si nadie podía guardar la ley original, ¿cuántos tendrían éxito bajo la versión más desafiante de la ley que introdujo Jesús? La respuesta, una vez más, es cero. Mediante la ley encontramos fracaso, no éxito.

Jesús puso fin a cualquier esperanza o sueño de ser grande en el cielo: “Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos” (Mateo 5:20).

De acuerdo con las demandas de comportamiento de Jesús, tendríamos que hacerlo mejor que los escribas y fariseos tan solo para entrar al cielo, y ni pensar en ser grandes cuando llegáramos allí. Luego de escuchar esta última parte estoy seguro de que a sus oyentes se les caía el alma a los pies.

Jesús no fue ingenuo cuando les presentó este patrón inalcanzable. Él sabía bien que ni siquiera podrían acercarse al nivel de rectitud que Él introducía. Como revela Gálatas 4:4-5, Jesús nació bajo la ley, y la meta de su enseñanza fue redimir a los que estaban bajo la ley. ¿Cómo los redimiría? El primer paso era hacerles comprender que cualquier intento de su parte de “ser perfectos” sería inútil.

El cielo nos ha anunciado un pacto que se inauguró en la sangre de Jesús. Fue la muerte de Jesús en el Calvario (¡no su nacimiento en Belén!) lo que inició la era del Nuevo Testamento. Esta verdad ilumina el propósito detrás de las ásperas enseñanzas de Jesús. Y nos capacita para sentir la pura libertad de la gracia de Dios, aquí, en este lado de la cruz.

- Tomado del libro El cielo es ahora por Andrew Farley


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Dios nunca nos falla

La fe lo arriesga todo en Dios, pero Dios nunca nos falla. Recuerdo una ocasión en la que estábamos montando una de nuestras carpas grandes. El terreno era blando, y si se producía alguna tormenta grande, se saldrían todos los postes. Entonces vi que se aproximaba una tormenta. Para mí contenía la lasciva mirada del rostro del diablo, y me puse en pie y le reprendí a él y a las nubes negras que avanzaban hacia nosotros. Si la carpa se caía, sería peligroso para las grandes multitudes congregadas en su interior, pero les dije a los hombres: “Adelante; predicaré en ella esta noche”. Hablé con convicción en mi corazón, la fe de Dios. Le dije en voz alta al diablo: “Si destruyes esta carpa, conseguiré una mayor”. (¡Conseguí una mayor de todas formas!). Alcé mi voz y le ordené a la tormenta que nos dejara en paz, y luego vi cómo se dividía, pasando por el norte y por el sur del área donde se encontraba nuestra carpa. El terreno permaneció seco y a salvo.

La fe es el eje de nuestra relación con Dios. La Biblia entera es una ilustración de esto. Sin embargo, no hay ningún tema que pida más explicación en las Escrituras que la fe y el don de fe. Particularmente nosotros queremos ayudar en este aspecto.

Lo que Jesús dijo quizá sea lo primero que la gente cita, que con fe suficiente podemos mover montañas (Mateo 17:20; 21:21). Sin embargo, nadie lo ha hecho jamás. No cabe duda de que muchos lo han intentado, por lo general con pocas esperanzas de éxito y quizá sin idea de dónde mover la montaña.

Ningún apóstol lo hizo, ni tampoco Jesús mismo. Dios planeó los paisajes en la Creación, y no creo que quisiera que nosotros cambiáramos el escenario. La ilustración más frecuente sobre la fe en el Nuevo Testamento son las sanidades, pero no debemos tomar esto como el uso principal del don de fe. ¿Por qué habló Jesús entonces de mover montañas mediante la fe?

Para los que quieren entender la Biblia, aquí tienen algo muy importante. Lea siempre pasajes completos, nunca sólo un versículo. No saque los textos fuera de su contexto en las Escrituras, como este acerca de mover montañas. Mateo 17:20 trata sobre la oración en contra de los demonios, y Mateo 21:21 tiene que ver con la oposición y los enemigos. Mover montañas se tiene que entender en conexión con esto.

Ahora bien, acerca de hacer lo imposible; aquí se han cometido graves errores. Para llegar al corazón del asunto, entraremos en el huerto de Getsemaní con un humilde asombro. El Hijo de Dios está orando por lo que es posible, y lo que Él dice penetra hasta el mismo corazón del asunto. Jesús dijo: “Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú” (Mateo 26:39). Entendemos aquí que sólo son posibles las cosas que forman parte de la voluntad de Dios. Un discípulo que escuchó a Jesús en el huerto escribió después: “si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye” (1 Juan 5:14). Las oraciones de Cristo muestran que lo que es posible está limitado por los mismos demonios que Jesús vino a vencer. Por ejemplo, no fue posible que Dios nos salvara del mal y salvara a la vez a su Hijo. De igual forma, nuestra lucha contra el mal a menudo nos pone ante una situación similar. Ser aquello para lo que Dios nos envió, sus hijos dando testimonio en un mundo ajeno, significa que tendremos que sufrir maldades.

Recientemente se han cancelado algunas de nuestras campañas de evangelismo. Íbamos a confrontar los males, pero esos males fueron los que produjeron la retirada de visas y permisos. No se ha hecho la voluntad de Dios. Por eso debemos orar: “Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra”. Nuestras vidas han estado bajo una seria amenaza, pero ese peligro sólo se podría eliminar cuando el evangelio entre en las vidas de nuestros oponentes. ¿Qué se puede hacer en tales circunstancias? Esto crea un dilema, y tenemos que dejar que Dios lo resuelva. Es parte del proceso, o la lucha, contra el diablo. He dicho por todas partes que aparentemente el sufrimiento y el ministerio de sanidad son inseparables. Sin embargo, moveremos montañas si seguimos caminando y creyendo.

- Tomado del libro Momento de actuar por Reinhard Bonnke.


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Misión de gracia

Cada hijo de Dios está en guerra. Si no lo estamos, significa que en realidad somos de este mundo y que hemos sido engañados al pensar que le pertenecemos a Dios.

Sé que es una frase dura, pero permítame ilustrar su realidad. Imagínese que vive en Alemania durante el régimen de Adolf Hitler. Este líder tirano finalmente quería establecer un nuevo orden de absoluta hegemonía nazi en la Europa continental. Estaba lleno de prejuicios en el sentido más puro, y a quienes más odiaba era a los de descendencia judía. Si usted tenía linaje alemán, era inteligente, sano y su pensamiento no interfería con la misión de Adolf Hitler, podía vivir en paz, libre de preocupaciones de ser atacado de alguna forma.

Sin embargo, si su linaje era judío, su vida sería totalmente distinta. Viviría bajo una constante amenaza de ataque. En cualquier momento podían golpearle, escupirle, o robarle; tendría que estar atento para evitar que le capturaran, esclavizaran, torturaran o asesinaran. Le gustara a no, estaba en guerra. El pueblo judío más sabio y prudente se armó e hizo todo lo necesario para escapar de la tiranía de Hitler. Quienes no lo hicieron fueron encarcelados en los campos de concentración.

Satanás y sus huestes son mucho peores que Hitler y su régimen nazi. Si usted es del linaje del diablo, no es un objetivo, y no tendrá que mantener una postura de guerra. Jesús les dijo a los líderes espirituales hipócritas de su tiempo: “Vosotros sois de este mundo” (Juan 8:23). Después, para asegurarse de que entendieran bien lo que les estaba diciendo, les dijo directamente: “Vosotros sois de vuestro padre el diablo” (Juan 8:44). Aunque esos líderes creían que estaban sirviendo al Dios Todopoderoso, en realidad estaban sirviendo al tirano líder de este mundo.


Si usted es realmente de Dios, entonces debe estar en guardia porque el mundo en el que vive es hostil hacia cualquier cosa que sea del Reino de Dios. Jesús destacó esto diciendo: “Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece” (Juan 15:19). Observe sus palabras: el mundo os aborrece. No hay lugar para escaparse en esta frase. Si usted es del mundo, el mundo le recibirá; si es de Dios, sufrirá resistencia y el sistema del mundo le odiará.

Así, llegamos a otro aspecto importante de estar armados apropiadamente, y es tener amplio conocimiento de las armas que tenemos a nuestra disposición en Cristo Jesús. Son armas poderosas y espirituales, porque Pablo nos dice: “Las armas con que luchamos no son del mundo, sino que tienen el poder divino para derribar fortalezas” (2 Corintios 10:4, NVI).

¿Cuál es el “poder divino” que derriba fortalezas? No es otro que la increíble gracia de Dios, su regalo inmerecido para todos los creyentes. Sabiendo esto, avancemos en la primera carta de Pedro para ver esta gran verdad subrayada y ampliada para nosotros. Al hacerlo, tenga en mente que podemos sustituir las palabras poder u otorgamiento de poder por la palabra gracia, ya que son intercambiables.

“Y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, y da gracia [poder] a los humildes. Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros. Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo. Mas el Dios de toda gracia [otorgamiento de poder], que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca . . . os he escrito brevemente, amonestándoos, y testificando que ésta es la verdadera gracia [poder] de Dios, en la cual estáis” (1 Pedro 5:5-12, énfasis añadido).

Permítame resumir rápidamente las ricas palabras de Pedro. El tema principal de este pasaje es la gracia de Dios. Pedro comienza exhortándonos a someternos unos a otros. Otra forma de decirlo es a “estar bajo la misma misión”. Después nos asegura que Dios da su gracia a los humildes, y que somos considerados humildes cuando esperamos que su gracia (poder) sea lo que supla nuestras necesidades, y no nuestra propia fuerza.

¿De qué necesidades está hablando Pedro? Tienen que ver con los asuntos de la vida, como nuestras preocupaciones, responsabilidades, necesidades o varios deseos. Nuestras necesidades pueden ser temporales, o más importante aún, eternas: experimentar la vida abundante del Reino, y por consiguiente, suplir las necesidades de otros en nuestra esfera de influencia. En la búsqueda de esta misión de gracia, experimentaremos resistencia de nuestro archienemigo: el diablo y sus huestes. Él puede devorarnos, pero ese no es el plan de Dios. Por tanto, debemos mantener una actitud sobria, ser bien conscientes de las promesas del pacto de Dios, y estar atentos en oración. Así, siempre estaremos bien equipados por la gracia de Dios para avanzar los propósitos del Reino y resistir con éxito a nuestro archienemigo.

No estamos solos en nuestros esfuerzos; nuestros hermanos y hermanas están en la misma misión de gracia en todo el mundo y están experimentando batallas similares en nuestro objetivo similar. Lo bueno de estas batallas es que forjan madurez y fortaleza. Con cada victoria, somos exaltados a un lugar más alto de autoridad en Cristo.

Pedro termina el pasaje con este pensamiento vigorizador: Esta es (el propósito de) la verdadera gracia de Dios. ¿No es interesante que el Espíritu Santo se moviera sobre Pedro hace casi dos mil años para escribir las palabras la verdadera gracia de Dios? No fue un accidente; el Espíritu Santo anticipó que en los últimos tiempos el concepto de la gracia de Dios se reduciría (al menos en el pensamiento cristiano occidental) a una mera cobertura para el pecado y un billete para ir al cielo. La verdadera gracia de Dios incluye todo eso, y mucho más, ya que también nos capacita para ir más allá de nuestra capacidad natural para acometer la misión que tenemos entre manos. Un aspecto principal de esta misión es distinguirnos con el propósito de glorificar a Dios y avanzar su Reino.

—Tomado del libro Implacable de John Bevere.

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Oye por tí mismo



La experiencia más grandiosa que puedo tener es oír la voz de mi Padre, no importa lo que diga o lo que me pida. Esta es la fuente de mi felicidad.




Hay varias maneras diferentes de escuchar a Dios. Una de ellas es a través de la lectura de las Escrituras. Otra es mediante el don de profecía, cuando opera a través de creyentes maduros de la Iglesia. Quizá la forma más poderosa de la profecía es la que uno recibe directamente de Dios, por sí mismo. Cuando tenemos revelación del amor de Dios y nuestros corazones han aprendido cuán maravilloso es realmente para con nosotros y cuánto nos cuida, podemos acercarnos a Él y comenzar a escuchar lo que nos pueda estar diciendo. Jesús prometió hablarnos personalmente. “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen”, dijo Jesús en Juan 10:27 (RV60). Si usted no oye su voz, ¿es realmente una de sus ovejas? ¿O solamente tiene problemas para oír?



Yo creo que en esta vida todo comienza con un pensamiento, incluso escuchar a Dios. Si nuestros pensamientos son llenos de desesperanza, se convertirán en instrumentos del diablo para llevarnos al desaliento y la derrota. Nos sentimos como abandonados, vencidos, sin nada que hacer y a veces retrocedemos de la comunión con Jesús y volvemos a una vida de pecado. Terminaremos haciendo algo muy negativo que estamos “viendo” en nuestros corazones.

Si, por el contrario, nuestros pensamientos están llenos de visión y esperanza expectante, y luego enlazamos nuestros sentimientos, fe y recursos, comenzamos a tomar medidas para encontrar una solución los problemas de la vida. Dios, conociendo la importancia de los pensamientos y las intenciones del corazón, quiere poner visión y verdad en cada uno de nosotros para producir fe y hacernos fructificar.

En 1 Corintios 13:13 leemos: “Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor” (RV60). El amor es primordial, pero todo lo que recibimos de Dios, lo recibimos por fe. La visión generará esperanza, para que la fe pueda hacernos avanzar. Es por eso que Dios quiere poner un sueño o visión en nuestros corazones. Esa es una importante función de la profecía. Si no hay sueño ni visión, la esperanza y la fe tampoco están operando.

Es importante mantener la calma cuando se trata de escuchar al Espíritu. Él ha prometido hablar con nosotros. Nos ha dicho que sus ovejas conocen su voz. Cuando busque escucharlo, trate de “bajar su volumen” emocional. Pídale que le dé calma y paz, y que usted no esté lleno de sus propios sentimientos, sino que se llene de los pensamientos y deseos divinos. Confíe en que Él le hablará, y descanse en su presencia. Cuando escuchamos al Señor, como hijos suyos, nunca tenemos un espíritu de temor. Usted sabrá cuando es Él quien le habla, porque Dios mismo lo confirma con su pacífica presencia.
Si se siente incómodo o sigue estando inseguro respecto de una palabra o algo que se siente movido a hacer, hable con alguien más. A veces Dios le da la interpretación a otra persona, para que el Cuerpo de Cristo pueda operar como una unidad.

- Tomado del libro Libere el poder profético por Jeremy Lopez



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Embajadores de la excelencia



Para nadie es extraño que la sociedad en que vivimos se ha convertido en un mundo competitivo, lleno de exigencias en todas las esferas del vivir diario, tanto en el aspecto educativo, laboral, económico, socio - cultural, etc.
El mensaje que todo el mundo ha entendido, incluyendo a nuestro país, es que vivimos en la era del cambio continuo, y ya no se puede caer en el conformismo. Las sociedades y organizaciones que no creyeron a este mensaje globalizado, han tenido que dar paso a aquellas que sí han estado dispuestas al cambio.

Este mensaje es que le esfuerzo de hoy debe estar orientado a la EXCELENCIA.

¿Qué es la Excelencia?

Según el diccionario español, excelencia significa entre otras: “grandeza, eminencia, superioridad, altura, dignidad, majestad, poder, soberanía, importancia, elevación, excelsitud”.

Otro diccionario señala: “calidad superior de una cosa en su género”.

¿La Biblia nos habla de la excelencia?

Sí, la Biblia nos habla de la excelencia de Dios y la relaciona con su magnificencia, grandeza y poder.

ü La excelencia de su ser (I Crónicas 29:11-13), Dios es excelencia.
ü La excelencia de su poder (Job 36:22).
ü La excelencia de sus hechos (Jeremías 32:19ª).
ü La excelencia de su reino (Salmo 145:12-13).
¿Dios quiere que como cristianos vivamos en un estándar o nivel de excelencia?

Sí, porque la visión de Dios es reflejar su excelencia en nosotros.
§ Dios nos ve como reyes (Apocalipsis 1:6).
§ Dios nos ve como linaje escogido, real sacerdocio (I Pedro 2:9).
§ Dios quiere que alcancemos su plenitud (Efesios 4:13).


¿En qué áreas se debe reflejar la excelencia de Dios en nosotros?



1. En nuestra relación personal con Él.

Sin no nos llenamos continuamente de Dios, no podremos reflejar su gloria. Dios cada día nos revela su plan precioso que está orientado a vivir una vida de excelencia (I Corintios 2:10-11).

2. En nuestro andar diario.

La Biblia nos dice que somos embajadores (II Corintios 5:20). Los embajadores son representantes de naciones o reinos, son personas de alto nivel, viven y se comportan como tales. Un embajador se mantiene en contacto con su gobierno y está investido de poder, autoridad, facultades, las cuales lo acompañan doquiera que vaya.

Un cristiano es un embajador mayor nivel, porque representa al reino de Dios. Por esta razón, debe cuidar cómo se conduce diariamente.

§ En su relación con otros, manteniendo una conducta ética. Podemos citar lo siguiente:
En lo económico: pago de obligaciones, capacidad de endeudamiento.
En lo académico: honestidad (no copia en exámenes, culmina sus estudios).
En lo social: íntegro en sus relaciones (amical y afectivo), comprometido.
En lo laboral: competente, productivo (no ser ocioso), calificado.
§ En lo personal, pulcro, aseado, bien presentado (porte y actitud), comportamiento, aspiraciones.

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La generación de Jacob

Vivir ante sus ojos es vivir en Su presencia. No sólo delante de Su presencia, sino en ella. ¡Qué perspectiva tan increíble: vivir en Su presencia! No podemos negar que esto es lo que añora nuestra alma. Los cristianos del segundo día lo visitaban, pero los del Tercer Día van a vivir en Su presencia. Cada segundo de cada minuto... cada minuto de cada hora... cada hora de cada día... por toda la eternidad.
Creo que Dios está levantando una nueva generación que va a vivir en Su presencia. A esa generación le llamo: La generación de Jacob. Se preguntarán: "¿Por qué Jacob?". Porque Jacob significa "engañador". Esta generación va a engañar de nuevo. Los que somos como Jacob en el Tercer Día, y que vivimos en Su presencia, vamos a engañar. ¿A quién vamos a engañar? ¡Vamos a engañar al enemigo!

Cuando él crea que estamos saliendo, estaremos entrando. La columna de fuego y la de nube provocaron una confusión en el Éxodo. Era el método de Dios para confundir al enemigo. Cuando el enemigo buscaba al pueblo de Dios en las tinieblas, el pueblo estaba en la luz. Cuando el enemigo lo buscaba en la luz, estaba bajo el fuego. ¿Comprende esto? Significa que el enemigo nunca los podía encontrar, porque siempre estaba en el lugar equivocado y en el momento que no era. Comprenda que nosotros vamos a engañar al enemigo. ¡Nos ha llegado la hora de engañar al enemigo!

La generación de Jacob es la única que vivirá ante su vista. Hay cuatro cosas que Dios le dio a Jacob. Esas cuatro cosas existen ahora mismo, en el Tercer Día: Una cojera -- la cicatriz de la bendición; una escalera -- la visión; un nombre -- la identidad; y una nación -- el lugar de destino. La cojera se identifica con la cicatriz de la bendición, la escalera enriquece la visión, el nombre nos da autoridad por medio de nuestra identidad, y la nación nos engrandece por medio de nuestro destino.

Pero, para el propósito de este artículo leamos más sobre la escalera. Antes de seguir leyendo le recomiendo que lea Génesis 28:12-22, este versículo comienza diciendo: "Y soñó: y he aquí una escalera que estaba apoyada en tierra, y su extremo tocaba en el cielo; y he aquí ángeles de Dios que subían y descendían por ella". La escalera habla de visión. Esto es lo que Dios le da a la generación de Jacob del Tercer Día. Tenemos una visión como nunca antes la ha tenido nadie. Dios nos ha dado la escalera de la visión.

¿No ha podido comprender por completo el destino que Dios tiene para usted? ¿Ha sido incapaz de ver más allá en su vida? Necesita usar la escalera para salir de esa circunstancia. Necesita salir de su desesperación, salir de su soledad, salir de su depresión, salir del segundo día para subir al tercero.



Jacob estaba acostado sobre la piedra cuando vio una escalera, y ángeles que subían y bajaban por ella. Los ángeles están bajando con sus bendiciones.
En la parte superior de la escalera, vio la gloria de Dios. Ha llegado el momento de que usted ponga la cabeza sobre esa piedra y capte la visión de la escalera.

La piedra es un lugar incómodo. Aunque Jacob habría podido poner la cabeza en la arena, la puso sobre la piedra. El cristianismo es incómodo. El Tercer Día va a ser incómodo para muchos, porque exige que pongamos la cabeza sobre la piedra.

¿Dónde se apoyó Jacob? ¿Dónde se apoya usted? Usted se apoya en la roca. Pone la cabeza sobre Jesús, la roca sobrenatural. Cuando usted pone la cabeza sobre Jesús, a la carne se le hace incómodo. Pero es allí donde veremos la escalera. La única manera de ver la escalera es descansar sobre la roca. Allí es donde usted recibirá la visión.

Ha llegado su hora, su momento, para subir al monte santo de Dios usando la escalera de Jacob. Suba hasta su presencia, suba hasta su gloria, suba hasta el aposento alto, suba hasta la plenitud de todo aquello que Él tiene predestinado para usted. Ahora mismo, suba hasta su promesa, suba hasta su ascenso, suba hasta su posición, suba para entrar en su posesión. Use la escalera en el nombre de Jesús.




Sammy Rodríguez es el pastor del Centro de Alabanza del Tercer Día en Nueva York, E.U.A.

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Una sutil artimaña de Satanás: presos del temor

El temor opera al hacer que la gente ponga atención en sí misma. Provoca que la persona se concentre en su supervivencia y rechace todo lo que amenaza sus intereses. Esto es contrario al mensaje del evangelio. En Lucas 9:23-26 dice: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, éste la salvará. Pues ¿qué aprovecha al hombre, si gana todo el mundo, y se destruye o se pierde a sí mismo? Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras, de éste se avergonzará el Hijo del Hombre cuando venga en su gloria, y en la del Padre, y de los santos ángeles”.

El evangelio se trata acerca de negarse a sí mismo, mientras que la esencia del temor es la supervivencia. Jesús nos dijo que tomáramos nuestra cruz y lo siguiéramos (Lucas 9:23), pero el temor nos dice que llevemos a cabo lo que sea para nuestro beneficio. El temor es un espíritu demoníaco poderoso, porque nos concentra tanto en nuestra supervivencia que dejamos de pensar práctica y racionalmente; en cambio, comenzamos a operar en un estado de completa carnalidad.

El temor provoca que nos escondamos y alejemos de todo lo que percibimos como amenaza; construimos muros de defensa. Estos muros afectan nuestras relaciones con la gente que nos rodea y con Dios. Y se convierten en el filtro por el que percibimos todo.


El temor nos hace concentrarnos tanto en nosotros mismos que terminamos en una posición en la que no podemos ver la verdad con claridad. Es por ello que Dios no puede separarse de la verdad y Dios es amor. Por lo tanto, toda la verdad debe funcionar a partir del amor y nada que no pase por el filtro del amor puede presentar la verdad con exactitud.

Construimos estos muros de defensa pensando que nos protegerán, pero en realidad no funcionan para evitar que sucedan cosas malas. En cambio nos roban la comunión con Dios y con los demás creyentes al provocar que nos alejemos, y, además, bloquean el plan, el propósito y la voluntad de Dios para nuestra vida. Finalmente, los muros que construimos por temor para protegernos se convierten en una prisión que nos atrapa.

El temor nos miente. Nos dice que si no nos sometemos a él, no estaremos a salvo. Pero la intención del temor es esclavizarnos y mantenernos encerrados dentro de esos muros.

Mientras está leyendo estas palabras sé que las está sintiendo vivificadas en su espíritu. El Espíritu Santo está resaltando áreas de su vida y de sus relaciones en las que está operando en temor, lugares en los que ha edificado muros en un intento por protegerse, solamente para darse cuenta de que esos muros se han convertido en su propia prisión.
He visto esto muy a menudo en la vida de la gente. En la Upper Room Church, de donde soy el pastor principal, vi estos muros en muchas personas que llegaban a la iglesia. Algunas de ellas habían pasado por tragedias, abusos y fracasos personales horribles; otros habían experimentado grandes desilusiones, penas y heridas en las iglesias anteriores.

Ellos llegaban a la iglesia y les encantaba la adoración, aceptaban la poderosa revelación de la Palabra de Dios y se emocionaban de ver al Espíritu Santo moverse tan libremente entre nosotros. Pero siempre tenían un muro levantado. Siempre se mostraban un poco escépticos acerca de lo que Dios hacía en la Upper Room Church, de manera que dudaban en entrar por completo en el mover de Dios. El temor les decía: “No confíes en el pastor Steve. Los predicadores te han herido antes. Has escuchado una buena charla antes. No confíes, porque eso te hará demasiado vulnerable y serás lastimado de nuevo”.

El problema es que la única manera en que habrían podido recibir completamente del poderoso mover del Espíritu Santo que nuestra iglesia estaba experimentando era por medio de abrir su corazón, someterse al liderazgo, seguir la dirección del Espíritu Santo y rendirse completamente a Dios. He visto a mucha gente estar en el borde del mover de Dios, pero no sumergirse en él, porque continúan escuchando al temor.

Jesús nos dio el arma más poderosa contra el temor: el amor ágape. Este amor es sobrenatural. Nos lo da el Espíritu Santo y es el elemento que cambió todo para los discípulos. Solamente el amor ágape tiene la capacidad de echar fuera el temor y de llevarlo a usted a la verdadera libertad. Los muros del temor que hemos construido en un intento por protegernos, deben ser destruidos y esto sucederá solamente si obtenemos una verdadera revelación del poder del amor ágape.

—Tomado del libro La sutil artimaña de Satanás de Steve Foss
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El amor triunfa sobre el fracaso

El amor del Padre es tan increíble. Mi historia e imagen favorita del amor supremo se encuentra en la narración del hijo pródigo. Este hijo había desperdiciado su herencia viviendo perdidamente, había dado la espalda a su familia y había decepcionado a su padre, pero el corazón de su padre siempre estaba vigilante, atento y listo para la llegada de su hijo. Incluso antes de que el hijo llegara a casa, el amor de su papá ya se había tragado sus errores.

De la misma forma, el Señor nos vio desperdiciando nuestras propias vidas y vino para portarse con nosotros como este padre quien, incluso cuando el hijo todavía estaba lejos, lo vio, corrió hacia él y lo abrazó y lo besó. Era el hijo del chiquero, al que muchos no querían acercársele porque no podían soportar el olor hasta ver quién estaba detrás de él: un ser humano lleno de las promesas de Dios.

Pero el amor de su padre era demasiado fuerte como para dejar de ser. El hijo se para frente su papá con el hedor de las malas decisiones en todo el cuerpo y el padre lo viste con las mejores ropas, hace una fiesta y le da la bienvenida al hogar.

“Él miró más allá de mis errores y vio mi necesidad”. Escribí estas palabras en una canción hace muchos años después de leer el Salmo 18. Pensar en el compromiso de Dios con nosotros me dejó estupefacta, su compromiso de responder a nuestro llamado y, cuando estamos en problemas, estar allí para ayudarnos.

A veces mueve el cielo y la tierra para intervenir; otras veces da las respuestas a través de personas ordinarias como usted y como yo. Si nos separamos de aquellos que se están alejando de la fe, juzgamos sus decisiones inmaduras y los desechamos cuando cometen errores, entonces no debemos llamarnos líderes. Cualquiera puede conducir a otros durante los buenos tiempos, pero los verdaderos líderes saben cómo conducir a las personas a través del desierto y mostrarles cómo permanecer firmes en los tiempos difíciles.

Es como la paternidad. El privilegio más maravilloso e increíble en este planeta es que se nos confíe la formación de estas pequeñas vidas. Pero también le puedo asegurar que es el trabajo más difícil, estresante y emocionalmente agotador que existe.

¿Cómo sabrán las personas que vale la pena seguirnos? Juan 13:35 explica: “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros”.

Amor es una palabra grande, una palabra de acción, lo que significa que requerirá un esfuerzo de nuestra parte. Para Jesús, el amor significó sacrificio, así que no debe sorprendernos cuando aprendamos que guiar a la manera de Dios significa amar a la manera de Dios, la manera del sacrificio. Algunas de las personas que usted y yo amamos tienen el potencial de ser peligrosos para sí mismos, para usted, para su equipo y para la iglesia. Y no podemos hacer nada sin la sabiduría de Dios, ni siquiera amar. Pero podemos confiar en la Palabra de Dios y en el poder de la oración para mostrarnos cómo cubrirlos y ayudarlos para que obtengan la sanidad que necesitan. Tengo que admitir que me han sorprendido mucho las conductas “secretas” de algunas personas. Puede que Dios quiera que las acompañemos durante semanas, meses o años, o puede que quiera que los conduzcamos hacia uno de los servicios de la comunidad donde se ofrece ayuda profesional, ayuda que la iglesia no está equipada para proporcionar. Recuerde, no necesita tener todas las respuestas.

--Extracto tomado del libro El arte de ser un mentor de Darlene Zschech


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