El Minero que fue luz en las entrañas de la tierra



Chile.- Mil millones de personas vieron por televisión el milagroso rescate de 33 mineros atrapados en Chile. Pero no tantos conocieron la historia de uno de ellos que ayudó a sus compañeros a pasar de las tinieblas a la luz.

El programa de televisión de la CBN "Mundo Cristiano" viajó a la ciudad de Talca, al sur de Santiago, y habló en exclusiva con José Henríquez.

Sus compañeros lo llamaban “don José” y la prensa lo bautizó como “el Pastor”, ¿Cómo prefiere usted que le digan? “Don José. Yo no soy pastor ni soy guía espiritual, como me han denominado, así que me calza mejor don José. Ellos me conocieron así y así me decían”.

Quién es José Henríquez? ¿Cómo se describiría a sí mismo? “Un hombre sencillo, humilde, y testigo ocular del Evangelio, responsable del Evangelio. En esa forma me describiría, como un hombre con gratitud, en mi corazón hacia el Señor. Lleno de gozo, de alegría, de contentamiento, porque Su Espíritu habita en nosotros. Es el Espíritu Santo que nos hace sentirnos diferentes y que habita en todos lo hijos del Señor. Eso es lo que marca la diferencia en el creer en un Dios vivo. Así me describiría”.


¿Usted se considera un héroe por lo que hizo en la mina? “No, para nada, yo creo que el héroe se llama Jesucristo. Él es el único héroe que se puede mencionar. Independiente de lo que el hombre haya hecho adentro o afuera de la mina, Él es quien se merece la honra y la gloria.

Dios es el Rey de reyes el Señor de señores, ese es el norte que yo conozco y creo yo que es el norte de todo cristiano. Creo que esa es la actitud que todo cristiano debe tener hacia el Señor Jesucristo. En todo lugar, independiente de dónde estemos, esa es la actitud que debemos de tener”.

¿Hace cuánto es usted cristiano? ¿Cómo y cuándo entregó su vida al Señor? “Hace treinta y tantos años atrás, a pesar de haber tenido un abuelo pastor, en la familia yo siempre escuchaba alabanzas, conocía hermanos cristianos, pero solamente era una persona “insertada” en una familia cristiana. Pero Dios trata en forma individual con cada uno.

Pude llegar al conocimiento del Señor a través de mi propio abuelo. Yo solía acompañar a mi mamá a la iglesia solamente para que no le ocurriera nada. Un día saliendo de la iglesia mi abuelo me dijo ‘usted con ese cuerpo y tan cobarde, ¿cuándo va a aceptar al Señor?’ Yo lo miré y dije dentro de mi corazón, ‘¿qué se habrá creído este viejo?’ Pero el Señor tocó mi corazón y a la semana le estaba preguntando a mi madre ‘¿qué tengo que hacer para servir al Señor?’.Yo me acababa de retirar de un conjunto folclórico donde perdí diecisiete años. Eso no llenó mi vida. Mi mamá me dijo: ‘toma tu acordeón y preséntate donde el pastor', y así lo hice. Tomé mi acordeón y me presenté donde el pastor, pero no fue donde el pastor, fue donde el Señor.

El llenó mi vida, llenó mi corazón, fue algo muy maravilloso para mí. Estaba cargado de inmundicia, estaba cansado de la vida, lleno de cosas, y Dios libertó mi vida. Me llenó de alegría, de gozo, y me hizo ser un corista para Él.

Hoy día soy un corista para la honra y la gloria del Señor. Toco mi acordeón y mi guitarra para el Señor, ahora le canto al Amor de los amores. Él también me ha hecho ser un predicador, llevo la Palabra donde quiera que esté. Siempre le hablo a las personas, a mis compañeros, en todo lugar. Yo creo que cada persona que conoce al Señor quiere contarle al otro inmediatamente que haga lo mismo”.

Usted le había dicho a su familia que la mina San José en Copiapó “estaba mala”. ¿Por qué? ¿Usted presentía que algo iba a ocurrir? “Yo había visto la situación, las condiciones no estaban bien, y pudimos constatar que la mina estaba explotando, reventando, por diferentes lugares. Además el Señor tomó a una abuela mía, y ella vino en dos oportunidades a avisarle a mi madre que a mí me iba a acontecer algo muy duro. Que iba a ser muy difícil que yo pudiera escapar. Yo me fui a la mina sabiendo esto. Pero sabemos que creemos en el Dios de las cosas difíciles, en el Dios de las cosas imposibles. Yo creo que el Señor avisa las cosas porque Él ama a su pueblo, yo creo que Dios es un Dios de amor, de misericordia.

Cuando me despedí de mi hija, tuve la certeza de que algo me iba a ocurrir porque ella se esforzó demasiado por ir a despedirse de mí. Y yo supe en ese momento, que Dios iba a hacer algo conmigo. Pero me fui confiado, yo siempre cuando hago las cosas digo ‘Señor acompáñame en este viaje, acompáñame a entrar a la mina’. Los hijos de Dios, clamamos a nuestro Dios vivo, en nuestro corazón y donde quiera que estemos, Dios nos escucha. Por eso Él no tuvo contratiempo en estar con nosotros en el fondo de esa mina, porque Él es un Dios poderoso”.

Algo de lo que más llamó la atención en el mundo fue que a la hora de ser rescatados, la mayoría de sus compañeros dio gracias a Dios (unos se arrodillaron, señalaron al cielo, salieron con la Biblia). Suponemos que antes del accidente ellos no tenían tanta fe en Dios… ¿Qué pasó? ¿Qué los hizo tener tanta fe? “Lo que pasó es que Dios nos colocó en esa situación y cuando vimos que ya no teníamos escapatoria – nosotros buscamos todas las posibilidades de tener una puerta de escape y no la había, Dios cerró la puerta por los dos lados – no nos quedó de otra más que organizarnos y ver qué podíamos hacer humanamente.

Cuando vino la repartición de esta organización, de esta forma de hacer las cosas, ellos sabían que yo era cristiano evangélico, entonces me dijeron: ‘usted se va a hacer cargo de la oración y usted nos va a guiar en la oración’. Yo dije ‘gloria a Dios’ dentro de mi corazón porque era una oportunidad de trabajar para el Señor, sin importar la situación en que estábamos.

El Señor quiere que el hombre se humille, quiere que el hombre le busque en espíritu y en verdad y Él dice que ama al que se humilla. Esas palabras venían a mi mente y podía ver que el Señor nos conducía de tal manera que nuestra oración pudiera ser efectiva, que fuera una oración que convenciera a Dios. Yo creo que lo que Dios vio ahí fue humillación, creo que no hubo ninguno de los que estaban ahí, en la primera oración, que no se humilló a Dios. Porque todos sabíamos en la situación que estábamos”.

¿Usted siente que esa oración provocó una transformación espiritual en la vida de sus compañeros? “Claro, si bien es cierto no todos fueron transformados, al menos ninguno dejó de decir ‘yo creo en el Señor’. Y yo creo que la Palabra es la que transforma al hombre. Sabemos que la Palabra del Señor no tan sólo es papel y tinta sino que es Espíritu, es como una espada de dos filos.

Ahí adentro, se predicó la Palabra, se cantaron alabanzas a Dios, teníamos una especie de culto de oración. Los teníamos a las doce del día, en la tarde a las seis. Después que llegaron las palomas nos integramos a las cadenas de oración (en el exterior) porque éramos los interesados. Eso lo entendieron ellos.

Así que yo no me puedo quejar de ellos. Claro que hubo diferentes caracteres, 33 formas distintas de ver las cosas, pero un solo interés: creer en un Dios vivo que podía sacarnos de ahí. Eso fue lo que marcó la diferencia y ese Dios vivo respondió la oración”.

¿Alguno de ellos hizo la oración de fe, aceptando al Señor, entregando sus vidas a Dios? “Claro, el domingo antes de que fuéramos rescatados, yo llamé a un pastor, porque yo no soy pastor. Yo me comuniqué con mi hermano en el exterior por medio de una carta y le dije, ‘trae a un pastor de tu consideración, que Dios te de testimonio de que es un verdadero pastor, para que venga a tomar la oración de aceptación’. Y así lo hizo. Alrededor de veinte dieron el sí, creyeron en el Señor.

Ahora, independiente de que tal vez nos faltaron días de estar allá, pero la Palabra dice que Dios hace crecer la semilla. Uno puede sembrar, el otro puede regar, pero Él es el que da el crecimiento. Estas personas, permita el Señor que ninguno se pierda, tal vez no los vamos a estar viendo pero la Palabra fue predicada, la Palabra fue sembrada y ahora el Señor es quien tiene la palabra. Él va a tratar con cada uno de ellos y eso es lo que esperamos.

Yo estoy gozoso de haber sido un instrumento en las manos del Señor, hacer la voluntad de Él, eso creo yo que es en lo que Dios se agrada”.

Mario Sepúlveda, cuando salió de la mina dijo: “Dios y el diablo me pelearon, y ganó Dios” ¿Por qué cree usted que él haya dicho eso? “El fue uno de los primeros que reconoció y cuando habían dificultades y cosas negativas el decía ‘esto nos está pasando porque nos estamos comportando de esta manera’. Yo decía ‘gracias Señor porque tú mismo estás haciendo que estas personas reconozcan su error’.

Cuando había problemas con la máquina, que se echaba a perder el martillo, días enteros perdidos, entonces ellos decían ‘¿seremos nosotros los culpables de que esto esté pasando?’. Entonces habían diferencias de opinión entre todos. Pero ahí estaba el Señor controlando todo aquello”.

¿En algún momento pensó que moriría dentro de la mina? “Sí, como hombre, humanamente, esos pensamientos vienen. Pero los hijos de Dios tenemos un espíritu diferente, que nos llena de confianza. Dice su palabra que ‘si morimos para Él morimos, y si vivimos para Él vivimos’”.

¿Cuál cree usted que fue el elemento más importante que les ayudó a sobrevivir dentro de esa mina? “El Señor tomó todas las medidas, teníamos agua, teníamos oxígeno, teníamos algo de alimento. Sucedió algo maravilloso: teníamos un cajón en el que prácticamente no quedaban alimentos, era algo caótico. Pero el Señor me trajo a la mente la alimentación de aquella cantidad de personas que fueron alimentadas porque el Señor consideró que iban a regresar a sus hogares e iban a desfallecer por el camino. Así que oramos por los alimentos, ungimos ese cajón, y el cajón no mermó de tener bendiciones, hasta que comenzaron a enviarnos alimentos por las sondas. No se acababa la comida, incluso sobraron cosas.

Creo yo que lo más importante de todo esto esta en la Palabra del Señor, en el haber creído. Por eso yo le digo al mundo entero que el Señor quiere que crean en Él, que crean en Su Palabra”.

¿Usted piensa volver a trabajar en minería? ¿Por qué? “Claro, humanamente, yo, si no tengo otra forma de vivir, yo voy a tener que seguir porque soy de familia de mineros y esa es mi profesión. Pero si el Señor me abre otra forma, otro medio de sobrevivir, yo lo consideraría porque vi sufrir mucho a mi familia, a mi esposa, y no los quiero ver así otra vez”.

¿Usted ha sentido el llamado de parte de Dios a convertirse en una especie de evangelista después de todo esto? “No, yo he cumplido un rol nada más. Yo no he sentido el llamado a convertirme en un evangelista, para nada. La gente me llamó “guía espiritual” o “el pastor”... para nada!

Yo sé lo que sufre un pastor. Yo viví muchos años mirando a mi abuelo, sufriendo por llevar la Palabra, el Evangelio, viviendo en situaciones precarias. Un hombre que realmente sufrió por llevar el Evangelio a lugares inhóspitos. Si usted me pregunta si quiero ser pastor yo le digo que no, porque uno ve de cerca el sufrimiento de los verdaderos pastores. Hoy día vivimos tiempos de comodidades y no como aquellos pastores que caminaban durante días para llegar a un lugar y llevar la Palabra. Estoy hablando de hombres realmente comprometidos con la obra del Señor.

Fuente:(Mundo Cristiano/CBN)
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Cambiar el mundo, por Nelson Mandela

El 18 de Julio, fue el cumpleaños 92 de Nelson Mandela, el Mundo agradeció sus grandes sacrificios y esfuerzos celebrando su vida. Mandela propuso 67 maneras de Cambiar el Mundo y esta misma fue publicada en la web Oficial de la Fundación http://www.nelsonmandela.org/mandeladay/67_ways.html.

Al leerlos, pensé qué diría Jesús. Te invito a leerlos, y darles una mirada desde el punto de vista cristiano. Espero tus comentarios.





1. Haz un nuevo amigo. Conoce a alguien de una cultura diferente. Sólo a través de la comprensión mutua se puede desterrar de nuestras comunidades de la intolerancia y la xenofobia.

2. Lee algo para alguien que no puede leer. Visita de una casa para ciegos y ábrele un nuevo mundo a otra persona.

3. Arregla los baches de tu calle o barrio.

4. Ayuda en el refugio de animales local. Los perros sin hogar necesitan dar un paseo y un poco de amor.

5. Averigua en tu biblioteca local si hay una hora de lectura de cuentos y ofrece leer durante la misma.

6. Ofrece ayudar a un vecino de edad avanzada que no puede conducir para hacer sus compras/ tareas.

7. Organiza una jornada de limpieza de basura en tu área.

8. Consigue un grupo de personas que aporten cada uno un cuadro de tela para hacer una frazada para alguien necesitado.

9. Se voluntario en la estación de policía local o en la organización de tu Fé

10. Dona tus habilidades!

11. Si eres un constructor, ayuda a construir o mejorar la casa de alguien.

12. Ayuda a alguien para que su negocio se levante del piso.

13. Construye un sitio web para alguien que necesita uno, o para una causa que crees que necesita el apoyo.

14. Ayuda a alguien conseguir un trabajo. Prepara e imprime su CV (Currículo – Hoja de vida) para el/ella, o ayúdale a preparar sus habilidades para una entrevista.

15. Si eres abogado, haz un trabajo pro bono (gratuito) para una buena causa o persona, que lo necesite.

16. Escribe a tu concejal del área sobre un problema en el área que requiere atención, y que, a título personal, tu no puedes atender.

17. Patrocina a un grupo de alumnos para ir al teatro / zoo.



Ayuda para la Buena Salud!


18. Toma contacto con las organizaciones locales de VIH y averigua cómo puedes ayudar.

19. Ayuda en el hospicio local, los miembros del personal a menudo necesitan tanto apoyo como los pacientes.

20. Muchos enfermos terminales no tienen a nadie con quien hablar. Toma un poco de tiempo para charlar y llevar un poco de Luz a sus vidas.

21. Habla con tus amigos y familiares sobre el VIH

22. Toma la prueba del VIH y alienta a tu pareja a hacer lo mismo.

23. Lleva una bolsa llena de juguetes a un hospital local que tenga una sala para Niños.

24. Lleva a los miembros más jóvenes de tu familia a dar un paseo por el parque.

25. Dona algunos suministros médicos a una clínica de la comunidad local.

26. Lleva a alguien que conoces, y que no se lo puede permitir, para que tenga un examen de ojos o un chequeo de sus dientes.

27. Haga algo por un grupo de apoyo de su preferencia.

28. Promueva una huerta comunal para estimular la alimentación saludable en su comunidad.

29. Dona una silla de ruedas o un perro guía, a alguien que lo necesite.

30. Organiza un paquete de alimentos y entrégalo a alguien que lo necesite.



Conviértete en un educador


31. Ofrece tiempo para ayudar en tu escuela local.

32. Hazte mentor de un escolar abandonado o algún estudiante en tu campo de especialización.

33. Sé el entrenador en una de las actividades extraescolares que ofrece la escuela. También puedes ser voluntario para entrenar en una actividad extraescolar que la escuela no ofrece.

34. Ofrece dar tutoría y clases de refuerzo en una asignatura escolar en que eres bueno.

35. Dona tu viejo ordenador-computador.

36. Ayuda a mantener los campos de deportes.

37. Ayuda a mejorar un salón de clases mediante la sustitución de ventanas rotas, puertas y lámparas.

38. Dona una bolsa de materiales de arte.

39. Enseña en una clase de alfabetización de adultos.

40. Ayuda a pintar los salones y edificios escolares.

41. Dona tus viejos libros de texto, o cualquier otro buen libro, a la biblioteca de la escuela.



Ayuda a quienes viven en la pobreza


42. Compra unas cuantas mantas, o toma los muebles y artículos de la casa que ya no usas y dáselos a alguien que los necesite.

43. Limpia tu armario y dona la ropa que ya no usas, a alguien que lo necesita.

44. Prepara paquetes de alimentos para una familia necesitada.

45. Organiza una venta de pasteles, lavado de autos o venta de garaje para la caridad y dona las ganancias.

46. Para los más pobres entre los pobres, los zapatos pueden ser un lujo. No los guardes si no los vas a usar! Pásalos a otro!

47. Hágase voluntario en el comedor de beneficencia local.



El cuidado de los jóvenes


48. Ayuda en un hogar de niños locales o en el orfanato.

49. Ayuda a los niños con sus estudios.

50. Organiza un juego amistoso de fútbol, o patrocina a los niños para ver un partido en el estadio local.

51. Hazte entrenador de un equipo deportivo y consigue nuevos amigos.

52. Dona material deportivo a un albergue para los niños.

53. Dona juguetes educativos y libros para un hogar de niños.

54. Pinta o repara la infraestructura en un orfanato o centro juvenil.

55. Hazte mentor de alguien. Toma un tiempo para escuchar lo que los niños tienen que decir y dales un buen consejo.



Tesoro de la tercera edad


56. Si tocas un instrumento, visita la casa local de ancianos y pasa una hora tocando para los residentes y el personal.

57. Conoce la historia de alguien mayor que tú. Con demasiada frecuencia la gente olvida que las personas mayores tienen una riqueza de experiencia y sabiduría y, que muy a menudo, tienen una historia interesante que contar.

58. Acompaña al supermercado a una persona de edad avanzada. Apreciará mucho tu compañía y ayuda.

59. Toma el perro de alguien para llevarlo a dar un paseo si es demasiado débil para hacerlo por sí mismo.

60. Corta el césped de alguien y ayúdale a arreglar las cosas alrededor de su casa.



Cuida tu medio ambiente


61. Si no hay centros de reciclaje en tu área, pídele al concejal de tu área que gestione la instalación de uno.

62. Dona árboles nativos para embellecer los barrios en las zonas más pobres.

63. Recoge periódicos viejos de una escuela/centro de la comunidad/hospital y llévalos a un centro de reciclaje.

64. Identificar los drenajes sin tapa en tu área e informa a las autoridades locales.

65. Organiza la comunidad, la escuela o la organización en que trabaja, para apagar todas las luces innecesarias y fuentes de alimentación por la noche y los fines de semana.

66. Aborda a la gente desordenada con la basura y ve si puedes convencerlos del valor de un entorno limpio.

67. Organiza la limpieza de tu parque local, río, playa, calle, plaza o campo de deportes con unos amigos. Nuestros niños tienen derecho a crecer en un ambiente limpio y saludable.

http://www.taringa.net/posts/solidaridad/6718311/67-Formas-de-Cambiar-Nuestro-Mundo.html

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Oí la voz del Salvador


Una tarde en una ciudad de la costa sur se cantaba este himno para concluir un culto al aire libre. Muchos estaban alrededor en pie escuchando, otros pasaban despacio y tan solo percibieron alguna palabra o línea del himno. Uno que caminaba casualmente por allí fue cautivado por una línea que dio respuesta a la oscuridad espiritual de su alma. La línea era: “Del mundo soy la luz”. Escuchar aquella frase aplicada por el Espíritu Santo al corazón cargado hizo que otra alma pasara de las tinieblas a la luz admirable de Cristo.
Este himno era un gran favorito en los cultos de Misión. Nunca deja de hacer un llamado especial; incluso es un gran favorito de los niños, tal vez por su simplicidad. La nota personal que sobresale en este himno es muy penetrante, y no es el tipo de himno que uno puede cantar sin dar una respuesta personal.
El Obispo Handley Moule en un volumen memorial sobre Horacio Bonar (1808-1889) dice que todos sus himnos tienen un extraño poder de mover la conciencia, y le da la explicación de que todos ellos están llenos de la Escritura. Destacaría dos elementos que siempre sobresalen: una clara visión de Cristo como Salvador y la referencia frecuente a su Segunda Venida.
Horacio era hijo de un abogado, y nació en Edimburgo el 19 de diciembre de 1808. Fue uno de varios hermanos que llegaron a ser eminentes ministros de la Iglesia de Escocia. Educado en una famosa Escuela Superior y Universidad de su ciudad natal. Como estudiante estuvo bajo la influencia de hombres como el Dr. Tomás Chalmers, Eduardo Irving y Roberto Murray McCheyene. Pronto decidió dedicar su vida al servicio del Señor en la predicación del Evangelio, y finalizado su curso de teología dirigió la obra misionera en la Iglesia de San Juan, en Leith. Allí empezó a escribir himnos.
Muy interesado en los jóvenes, la Escuela Dominical a su cuidado creció y prosperó rápidamente. Cuando inició su obra misionera, se encontró con niños y niñas indiferentes en cuanto a la adoración pública. Acostumbrados al uso de salmos, no muy adecuados, en sus palabras o melodías, para las necesidades de los jovencitos, el Sr. Bonar se dio cuenta de que lo que debiera ser la parte más brillante del culto, era para ellos lo más aburrido. Y sin embargo los niños amaban la música, y estaban bien dispuestos a cantar canciones los días de semana. Así que probó un experimento. Escogiendo algunas melodías familiares tales como “Las Flores del Bosque”, se dispuso a ponerles palabras. Las imprimió en forma de folleto y las distribuyó entre los jóvenes en la Escuela Dominical. Para deleite del Sr. Bonar el experimento tuvo éxito, y los niños inmediatamente se pusieron a cantar los nuevos himnos que habían sido escritos especialmente para ellos. Así se escribieron los dos primeros himnos de Horacio Bonar.
Después de cuatro años y medio de trabajo en Leith, llegó a ser ministro de la Iglesia de la Parroquia Norte, Kelso, en 1837, donde trabajó con devoción y entusiasmo. Su primer sermón fue muy recordado por aquellos que le escucharon. Fue un llamado claro a la oración: “¡Hermanos, oren!”, fue su mensaje, “así las lluvias del cielo descenderán sobre nuestra iglesia, nuestra parroquia, nuestras escuelas, nuestras familias. ¡Es a orar que os incito, a orar por vosotros mismos, a orar por mi!” Era sobre todo un hombre de oración, y en años posteriores, la voz de ruego sincero, detrás de la puerta cerrada de su despacho, rogando a menudo durante horas sin parar, constituyó uno de los más sagrados recuerdos de su círculo familiar.
Fuerte físicamente, nunca estaba ocioso. En Kelso, se dice que, en un día, frecuentemente predicaba tres veces en el púlpito y una vez al aire libre. Aún siendo viejo, de habiendo regresado a Edimburgo, su voz se oía lejos predicando el Evangelio al aire libre, unas veces en las praderas y otras en la Plaza del Parlamento. Un amigo dijo de él que siempre estaba predicando, otro que siempre estaba visitando, otro que siempre estaba escribiendo, y aún otro que siempre estaba orando.
Siguió a su viejo maestro, el Dr. Calmers, en abandonar la Iglesia de Escocia en 1843 (la Ruptura), estando en Kelso, para formar la Iglesia Libre de Escocia, siendo allí donde escribió la mayoría de sus himnos más conocidos, incluido este. Fue uno de los 474 ministros de culto que se manifestaron en la ruptura. Debió de ser un gran sacrificio dar sus espaldas a sus Iglesias y congregaciones y sueldos y hogares por motivos de conciencia.
En 1866, el Dr. Bonar se trasladó a Edimburgo, el lugar de su nacimiento, donde asumió la responsabilidad de una iglesia nueva. Allí trabajó hasta pasados los 80 años. Por un tiempo editó dos revistas y publicaba continuamente obras en prosa. También fue el autor de cientos de tratados, uno de los cuales, “Cree y Vive”, publicado en 1839, llegó a poner en circulación un millón de copias.
La visita a Escocia de Moody y Sankey en 1873-74, parece que revivió el fluir de himnos. El Sr. Ira D. Sankey relata que durante las reuniones que celebraba con el Sr. Moody en Gran Bretaña en los años 1873-1874, había cantado con frecuencia, como un solo, el impactante poema de Tennyson, basado en la parábola de las Diez Vírgenes, que comenzaba:
Tarde, tarde, tan tarde, y la noche oscura y fría,
Tarde, tarde, tan tarde, pero podemos entrar todavía.
Demasiado tarde! Demasiado tarde! Ahora no puedes entrar.
El Sr. Sankey estaba entonces recopilando una edición de sus "Sacred Songs and Solos", y solicitó premiso para incluir este poema, pero los propietarios del Copyright lo rehusaron. Entonces el Sr. Sankey pidió al Dr. H. Bonar que escribiera un himno con el mismo tipo de líneas, resultando los solemnes versos con la misma métrica, y por tanto válidos para ser cantados con la misma música, empezando:
Todavía hay lugar! La brillante sala de canto del Cordero,
Con su hermosa gloria, te invita a entrar!
Lugar, lugar! Todavía hay lugar! Oh, entra, entra ahora!
Así resultó que uno de los más hermosos himnos de misión fue fruto de la negativa de los editores! Un ejemplo de la bendición que ha acompañado a este hermoso himno del Dr. Bonar, tuvo lugar durante el tour de los Sres. Moody y Sankey en Escocia. A una mujer joven mundana y despreocupada una amiga le pidió que la acompañara a una de las reuniones de la misión. Al principio ella rechazó, pero, siendo presionada, consintió y fue. No le impresionó lo más mínimo el mensaje del Sr. Moody, que para ella le pareció que “no contenía nada”, y se preguntaba cómo podía haber tanto interés en lo que era obviamente tan trivial. Tras el mensaje el Sr. Sankey cantó la composición del Dr. Bonar como un solo; pero aun esas palabras conmovedoras no llegaron al corazón descuidado de la joven, hasta que el Sr. Sankey llegó a la última estrofa:
Antes de anochecer aquella puede cerrarse, y sellar tu condena;
Entonces el último clamor profundo -No hay lugar!
No hay lugar! No hay lugar!
Oh, desgraciado clamor -No hay lugar!
Las palabras le sobrevinieron al alma como el trueno del Día del Juicio. La reunión terminó, pero el terrible aviso de esa última estrofa, y su terrible coro, “No hay lugar! No hay lugar!” todavía sonaban en sus oídos y corazón. No pudo descansar hasta que se volvió al Salvador, y, arrodillándose a Sus pies, encontró perdón y paz por medio de Su sangre redentora.
Una característica de los himnos de este notable Presbiteriano Escocés es que no pertenecen a una denominación en particular, sino que son utilizados en casi todo tipo de adoración Cristiana. Escribió unos 600.
Tras una larga enfermedad, su última puesta de sol fue el 31 de julio de 1889.

Oí la voz del Salvador
Decir con tierno amor:
Ven, ven a mí, descansarás,
Cargado pecador.
Tal como era, a mi Jesús,
Cansado, yo acudí;
Y luego, dulce alivio y paz
Por fe de Él recibí.

Oí la voz del Salvador
Decir: Venid, bebed,
Yo soy la fuente de salud.
Y apago toda sed.
Con sed de Dios, del vivo Dios,
Busqué a mi Emmanuel;
Lo hallé y Él apagó mi sed,
Y ahora vivo en Él.

Oí su dulce voz decir:
Del mundo soy la luz,
Miradme a mí y salvos sed,
Hay vida por mi cruz.
Miré a Jesús y así en Él
Mi norte y sol hallé,
Y en esa luz de vida yo
Aquí siempre andaré

http://www.alianzacallao.org/h_oi-la-voz-del-salvador.html
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Dios: El controlador de la historia


En la presente coyuntura mundial, requiere una verdadera urgencia el comprender que los eventos históricos deben ser interpretados a la luz del reino de Dios. Si aspiramos a disfrutar de paz interior a pesar de lo que ocurre en el mundo, la única forma de hacerlo es llegar a comprender esta filosofía bíblica de la historia. Dicha filosofía explica los acontecimientos en el mundo secular y su relación con la Iglesia de Dios. El principio esencial es que se puede entender la historia sólo en términos del reino de Dios. Es decir, el gobierno de Dios en el mundo, en el cual está incluida la Iglesia. Dios está dirigiendo toda la historia para así realizar su propósito con respecto al reino. Nuestro objetivo será ahora el de analizar este principio en mayor profundidad.


La perplejidad por los acontecimientos actuales no es una novedad


El problema no es nuevo. Nosotros, en el siglo pasado y en el actual, hemos sido ingenuos al creer que nuestros problemas son excepcionales y peculiares. No lo son. Solo estamos experimentando lo que el pueblo de Dios ha vivido ya en muchas oportunidades anteriores. Es bueno recordar que la historia se repite, y así desligarnos de aquella ingenua y envanecida opinión que los modernos tenemos de nosotros mismos. Nuestras perplejidades de ninguna manera son nuevas. Hay muchos hoy día que sienten que no pueden ser cristianos por las dificultades intelectuales que plantea la aparente frustración de la historia. Sin embargo, este problema es tan antiguo como la misma humanidad y ha dejado perplejos a muchos desde el principio. El conocimiento y los acontecimientos actuales poco tienen que ver en el asunto, de manera que bien podemos despojarnos de cualquier tipo de orgullo intelectual. El problema es el mismo que tuvo que enfrentar el hombre que escribió el Salmo 73 (1), o Habacuc, o Israel en forma nacional. La epístola a los Hebreos fue escrita especialmente para aclarar este problema. Los cristianos hebreos decían en efecto: Hemos creído el evangelio, dejamos el judaísmo y nos unimos a la Iglesia cristiana. Todo con base en lo que ustedes nos dijeron acerca de Cristo, su salvación, y su venida para establecer su reino y gobernar sobre la tierra. Él no ha venido; nos persiguen y nos despojan de nuestros bienes, y estamos sufriendo intensamente. ¿Dónde está la respuesta?


Los cristianos a quienes escribió el apóstol Pedro fueron tentados a preguntar: «¿Dónde está la promesa de su advenimiento?» (2 Pe 3.4). Estaban siendo ridiculizados por los burladores que les decían: ¡Ah! Ustedes creyeron ese evangelio y confiaron sus vidas a ese Señor Jesucristo. Les dijeron que iba a volver para reinar pero, ¿dónde está el cumplimiento de su promesa? ¡Todo sigue como antes! La respuesta de Pedro, cabe destacar, recuerda a los lectores de su carta que este era ya un antiguo problema. Les dijo en efecto: ¡No se preocupen, es exactamente lo que decían las personas antes del diluvio; lo que dijeron antes de la destrucción de Sodoma y Gomorra, y es lo que siempre han dicho! Su respuesta exacta según las Escrituras fue: «Para con el Señor, un día es como mil años, y mil años como un día. El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza» (3.8–9). Esto es precisamente lo que dijo Habacuc: «La visión todavía tardará hasta el plazo señalado; bien que se apresura hacia el fin… aunque tardare, aguárdala, porque de seguro vendrá, no se tardará» (Hb 2.3).


El tema de la historia es también el gran tema del libro de Apocalipsis. No importa cómo se interprete este libro, representa claramente un pronóstico de la historia; una visión previa de eventos sobresalientes a través del largo curso de los tiempos hasta la consumación final. Sin embargo, muchos intérpretes se obsesionan con el simbolismo que pasan por alto o pierden el tema principal. Son tan expertos en los detalles que pierden la verdad central. El libro de Apocalipsis es principalmente una gran visión anticipada de la historia, con Jesucristo como la persona central que controla la historia al abrir «los sellos». De esta manera contiene un mensaje de consuelo no sólo para los creyentes del primer siglo, sino para el pueblo de Cristo en todo tiempo y en todo lugar.


Tomado y adaptado del libro Del temor a la fe, D. Martyn Lloyd-Jones, Hebrón.

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Autoestima


Hace un tiempo, mientras esperaba ser visitado, tomé un ejemplar de la revista Selecciones de la sala de recepción. Me llamó la atención un artículo titulado «Palabras que hacen milagros», y querría citar dos párrafos de aquel artículo.

  • Cada uno de nosotros tenemos una imagen mental de nosotros mismos, la propia imagen. Para que la vida sea razonablemente satisfactoria, esta propia imagen ha de ser tal que podamos convivir con ella, que nos pueda gustar. Cuando nos sentimos orgullosos de nuestra propia imagen, nos sentimos confiados y libres para ser nosotros mismos. Funcionamos de una manera óptima. Cuando nos avergonzamos de nuestra propia imagen, tratamos de ocultarla en lugar de expresarla. Nos volvemos hostiles y difíciles para la convivencia.
  • Es un milagro lo que le sucede a una persona a la que le ha subido su autoestima. De repente le gustan más los demás. Es más amable y cooperador con los que le rodean. La alabanza es el pulimento que ayuda a mantener su propia imagen brillante y resplandeciente.

Esta cita representa la manera actual de pensar en el mundo, y también entre muchos cristianos. Aunque en esas palabras hay ideas que son muy ciertas, también hay cosas erróneas.

Una parte del problema para afrontar esta cuestión reside en que hasta ahora no hay un verdadero acuerdo acerca de cuál es el significado de la «autoestima». Se han propuesto varias definiciones, pero incluso en círculos educados no hay un acuerdo general. Es evidente que este término significa cosas distintas para distintas personas.

Como sucede con todas las cuestiones morales y espirituales, los cristianos deben apartarse de la sabiduría humana, y escudriñar la Palabra de Dios. Pedro nos dice que «todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder» [el de Dios] (2 Pedro 1:3). Pablo dijo a los corintios que «la sabiduría de este mundo es insensatez para con Dios» (1 Corintios 3:19). Con la ayuda del Señor querría acudir a la Palabra de Dios, donde encontramos la respuesta a todo lo que atañe a nuestro andar como cristianos en este mundo. La sabiduría del hombre no puede añadir nada a la Palabra de Dios.

Esta cuestión es difícil, y soy bien consciente de mi falta de una comprensión total del tema. El hombre es un ser complejo, y algunas de las consideraciones relativas a este tema tienen que ser experimentadas más que plenamente explicadas. Asimismo, 1 Corintios 13:12 nos dice: «Ahora vemos por espejo, oscuramente», y aquí la palabra «oscuramente» comunica el concepto de algo que es enigmático. En tanto que la Palabra de Dios nos da una perfecta luz para cada paso de nuestra senda, no siempre da satisfacción a nuestra curiosidad ni da respuesta a todas nuestras preguntas. Recordemos esto cuando encontremos aspectos de este tema que puedan estar más allá de nuestra comprensión.

Hay muchos temas que la Palabra de Dios nos presenta que están más allá de la comprensión humana. La mente del hombre puede solamente llegar hasta cierto punto, y luego nos damos cuenta de que estamos en el ámbito de lo infinito. Generalmente, esas cuestiones se componen de dos verdades que deben mantenerse en equilibrio, y que sin embargo la mente humana no puede conciliarlas de una manera plena. Creo que la dignidad humana en la creación y la depravación humana como resultado de la caída son dos de esas verdades. El hombre natural intenta reducir esas verdades a un nivel que podamos comprender, y con ello siempre cae en un error de un lado o del otro. Es triste tener que admitir que caen en ello incluso verdaderos creyentes, al tratar de imponer una estructura de factura humana sobre una verdad que Dios nos ha dado en Su Palabra. La respuesta correcta que debemos dar es adorar con humildad a Aquel que ha querido revelarnos tales cosas, dándonos cuenta de que nuestras mentes finitas no pueden abarcar lo infinito en su totalidad. Podemos apreciar esas verdades, y equilibrarlas en nuestras vidas, pero sólo en tanto que caminemos en comunión con Aquel que nos las ha querido revelar.

W. J. Prost, M.D.
Traducción del inglés:
Santiago Escuain

 http://www.sedin.org/propesp/Autoest.html


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