Hasta aquí, Dios ha sido fiel

Qué me espera en los próximo días, los próximos meses o los próximos años. Yo no lo se. Sin duda habrá días soleados y hermosos, sin duda habrá tormentas. Venga lo que venga necesito estar preparado para darle la bienvenida con firmeza y mucho ánimo. Porque esa es la vida y aunque la vida varia, el Señor jamás varia, él es el mismo, ayer y hoy y por los siglos.

El Señor que no cambia y ha sostenido mi mano hasta ahora, también sostendrá mi mano en lo porvenir. Hoy puedo asegurar que hasta aquí él me ha ayudado.

Hoy me siento seguro de la vida en Cristo. Hasta este momento puedo decir que algunas veces el mar ha estado quieto y los cielos azules. Algunas veces las olas se han levantado amenazadoramente y la tempestad ha rugido, pero nunca mi embarcación se ha partido estando Jesús a bordo. A través del sube y baja de las olas, yo he visto su amor y su poder gobernando esa olas y manteniéndolas a ellas en el hueco de su mano.

Si viene una hora que anuncia tempestad y la luz de la playa no se alcanza a ver, nunca temeré, porque se que el Señor está aún en el barco y el que hasta ahora me ha ayudado, se que me ayudará.

Hoy he aprendido que la tormentas siempre vendrán y por lo tanto necesito estar listo para recibirlas, más mi confianza necesita incrementarse porque Jesús está conmigo y él me hace estar seguro y gozoso a su lado. Dios tiene un propósito en mi vida y ese propósito será cumplido a pesar de las tempestades.

Señor, Gracias porque hasta aquí me has ayudado. Estoy donde estoy y hago lo que hago no por mi fuerza, tú me has sostenido y me has guardado. A veces las tempestades que se anuncian intentan atemorizarme, pero hoy quiero recordar que mi vida está en tus manos y tu sostienes mi vida y me fortaleces. Si hasta aquí me has ayudado, eso me da la certeza que aún mañana y el próximo mes y el próximo año tu me ayudarás. Amén.

Tomó luego Samuel una piedra y la puso entre Mizpa y Sen, 
y le puso por nombre Ebenezer, diciendo: 
Hasta aquí nos ayudó el Señor.
I Samuel 7:12.

Dr. Serafín Contreras Galeano.
Aporte: Cielo Evely


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Experiencia



Decir que todo lo que necesitamos nos llega a través de Cristo, de pura gracia, aunque verdad, puede parecer un poco irreal. ¿Cómo se llega a realizar en la práctica? ¿Cómo viene a ser real en nuestra experiencia?

Si preguntamos a un grupo de creyentes que han entrado en la vida cristiana normal, sobre cómo llegaron a esa experiencia, algunos contestarán que fue en esta manera, otros en otra. Cada cual acentúa su propia manera de entrar en esa vida y cita versos bíblicos que apoyan lo que experimentó. Lamentable es que muchos usan sus experiencias y sus citas especiales en contra de otros creyentes. El hecho es que mientras que los creyentes puedan entrar en la vida más profunda por varios conductos, no es necesario que consideremos las experiencias o doctrinas que presentan como en pugna entre sí, sino más bien como complementos una de la otra.

Una cosa es cierta, que toda experiencia de valor para Dios tiene que haber sido alcanzada por medio de un nuevo descubrimiento del significado de la Persona y de la obra del Señor Jesús. Esta es una prueba crucial y segura.

Lo trágico acerca de los cristianos de hoy en día es que no tienen idea clara de lo que Dios les exige. ¡Cuán fácilmente dicen: “Señor, estoy dispuesto para todo!”.

¿Sabes que Dios demanda de ti tu misma vida? 

Hay ideales acariciados, voluntades férreas, amistades apreciadas, ocupaciones agradables que tendrán que desaparecer: así que no te entregues a Dios a menos que seas muy sincero. Dios te tomará seriamente aun si tú no lo consideras como serio.
Cuando el muchacho de Galilea trajo su pan al Señor, ¿qué hizo el Señor con ese pan? Lo rompió. Dios siempre rompe lo que le es ofrecido. Él rompe lo que recibe, pero, después de romperlo, lo bendice y lo usa para suplir las necesidades de otros. Después de presentarse al Señor, El empieza a romper lo que le fue ofrecido. Todo parece ir mal, y protestas y criticas el proceder divino. Pero quedarse allí es ser nada más que una vasija rota; de ningún bien para el mundo, porque te has ido demasiado lejos para que el mundo te utilice, y de ninguna utilidad para Dios, porque no has adelantado suficientemente para que Él te utilice. Estás mal ajustado con el mundo y tienes una controversia con Dios. Esta es la tragedia de muchos cristianos.

Nuestra entrega al Señor debe ser un acto fundamental. Entonces, día por día seguiremos entregándonos a Él sin criticar su proceder sino aceptando con alabanza aun aquello que a la carne repugna. Cuando adoptas esta actitud, estás verdaderamente entregado.

Una hermana oró así: "Señor, esto es muy duro, no me gusta, pero estoy dispuesta”. Otro día yo oraba con un hermano al que no le parecía lograr ser atendido por Dios. Al fin dijo: “Señor, no me gusta, pero no cedas: espera un momento, y me rendiré yo a Ti”.

La vida cristiana normal comienza con una crisis cuando veo que soy del Señor y de ahí en adelante ya no me cuento como mío propio sino que en toda cosa reconozco su derecho y autoridad. No me consagro yo para ser un misionero, me consagro a cumplir la voluntad de Dios, hacer su voluntad en la escuela, en la oficina o en el hogar, contando cualquier cosa que Él determine para mí, ser el sumo bien, porque nada sino bien puede venir a aquellos que son enteramente de Él.

Que seamos siempre poseídos por la convicción que ya no nos pertenecemos y vivamos día tras día la experiencia de caminar con Jesús.


Adaptado de La vida cristiana normal, de Watchman Nee

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Cumpleaños de Mujer de vanguardia




Muchas veces me hago la siguiente pregunta:


¿Qué haría Jesús si hubiera nacido en estos tiempos?

A veces me lo pregunto en relación al estilo de vida actual, o bien a las distintas corrientes de pensamiento. Generalmente, en la Biblia encuentro la mejor respuesta a mis interrogantes, pues contiene verdades eternas.
Pero en el caso puntual de observar cómo Jesús difundió su mensaje, se me ocurre que si viviera en este siglo XXI, y desarrollara su ministerio aquí en la tierra, con sus discípulos (igualito a como leemos en los evangelios), creo que usaría internet.

Para su época, era de avanzada. Algunos dicen "revolucionario". Prefiero creer que su sabiduría y creatividad no tenían límite, pues si bien vino como hombre, también poseía su naturaleza divina. Entonces, por ejemplo, se subía a una barca y se retiraba un poco de la orilla, generando una especie de anfiteatro para que sus oyentes escucharan mejor. En ocasiones decía "no lo digas a nadie" y en otras "vé, y cuéntalo".

El Maestro supo difundir en forma excelente su mensaje. Por cierto, la Biblia, sigue siendo un best seller desde hace generaciones.

Volviendo a internet, creo que tenemos en nuestras manos un arma poderosa de difusión de las buenas nuevas, es decir, del Evangelio. Claro que no ignoramos que hay mucho contenido falso, dañino, corrupto, y sabemos quién lo maneja. Pero el Señor nos dice que somos luz que brilla en medio de la oscuridad.

Y este ha sido el motivo de la creación de este blog, que hoy está cumpliendo un año.

Comencé a soñar con hacer un blog a principios de 2008, un año antes de comenzar. Estudié cómo se hacía, mientras iba orando para que el Señor confirmara esta visión. Empecé a visitar distintos sitios cristianos, y pude elaborar un proyecto cada vez más claro. Descubrí que hay muchos hermanos que difunden la Palabra de Dios a través de este medio, y que realizan aportes verdaderamente valiosos.
En abril de 2009 este blog comenzó a ser parte de la blogosfera, al igual que mis otros tres blogs, que para mi, conforman una unidad, sólo que están separados por temas para una mejor visualización: Expresarte Digital, En Sus manosMujer, Dios se deleita en ti 

Agradezco a cada lector, cada persona que ha pasado por aquí, leyendo estas páginas, opinando, brindando su amistad o simplemente, pasando de largo para ver algo más interesante. He conocido a través de esta actividad a muchos hermanos y hermanas que definitivamente han impactado mi vida, y llevo a muchos de ellos en mi corazón como un bello regalo del Señor.

Hago mías las palabras de Martin Luther King que me acompañaron durante este año, en la columna de la izquierda del blog: "Si ayudo a una sola persona a tener esperanza, no habré vivido en vano."

Sigamos fieles al Señor, abriendo camino entre tanto pastizal, sembrando la Verdad de Dios para salvación a todo aquel que crea que Jesucristo es el Señor y que resucitó, por puro amor.

Dios te bendiga

Del poder de tus hechos estupendos hablarán los hombres, Y yo publicaré tu grandeza. 

Sal 145:6

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Resucitó

Si Jesús predijo su propia resurrección, ¿no serían estas predicciones suficientes para explicar el origen de la fe en la resurrección? Si Jesús había tratado de preparar a sus discípulos para su muerte violenta, ¿no habremos de imaginárnoslos recordando también que había predicho su resurrección? ¿No crearían estas predicciones en ellos la esperanza de la resurrección, de modo que las apariciones del resucitado serían el resultado de una fe previa en la resurrección?

Muy al contrario; los evangelios nos presentan a los discípulos como no estando preparados para la muerte de Jesús, y como abrumados por ella. Marcos (14:50), seguido por Mateo (26:56), nos relata que cuando Jesús fue prendido por los soldados, todos los discípulos le abandonaron y huyeron. Pedro, presa del temor, niega haber sido discípulo de Jesús (Mr. 14:66-72). En los Evangelios Sinópticos, los únicos amigos de Jesús presentes junto a él en sus últimos momentos fueron unas cuantas mujeres (Mr. 15:40-41); los discípulos abandonan por completo la escena, según comprobamos repasando los nombres. Sólo Lucas testifica (23: 49) que los amigos de Jesús estaban lejos, observando la crucifixión. Lucas se refiere probablemente a los discípulos. Juan es el único (19: 26) que menciona que "el discípulo a quien él amaba" estaba cerca de la cruz con su madre.

El domingo de Pascua, nos informa Juan, los discípulos estaban reunidos a puerta cerrada "por miedo de los judíos" (Jn. 20:19). Lucas cuenta el desaliento que sentían los discípulos en el camino de Emaús: "Pero nosotros esperábamos que él era el que había de redimir a Israel" (Lc. 24:21). Esta esperanza ya pertenecía al pasado: nosotros habíamos esperado (este es el sentido en el texto griego). Jesús había muerto; y con él murieron sus esperanzas. Los evangelios nos presentan a los discípulos como sin la menor preparación para la muerte de Jesús. Para ellos fue un acontecimiento inesperado, y les dejó en estado de conmoción emocional.

¿Quizá este hecho contradice el testimonio de los evangelios de que Jesús en varias ocasiones había aludido a su muerte, y por lo menos en tres ocasiones había predicho específicamente su rechazamiento, muerte y subsiguiente resurrección? Esta aparente contradicción en los datos evangélicos puede resolverse si nos colocamos en la situación histórica real de los discípulos. el sufrimiento y la muerte parecían ser una absoluta contradicción de las esperanzas mesiánicas del Antiguo Testamento. El Mesías tenía que ser, o bien un rey
davídico divinamente dotado, o un celestial Hijo del Hombre; tanto en uno como en otro caso, su destino era reinar en el Reino de Dios.

Los discípulos no habían entendido a Jesús. Estaban absolutamente descorazonados y confusos a causa de su muerte, y no esperaban su resurrección. Tenía que ocurrir algo para crear en ellos esa fe: la de que Jesús vivía. Consideremos estos hechos históricos:
Los evangelios concuerdan en ciertos puntos de gran importancia
que podemos aceptar como históricamente creíbles.
1. Jesús fue muerto y sepultado.
2. Los discípulos fueron tomados desprevenidos ante su muerte; la confusión les abrumó.
3. La tumba fue hallada vacía la mañana del día de la Pascua.
4. La tumba vacía no era en sí misma una prueba de la resurrección. María creyó que el cuerpo había sido robado.
5. Los discípulos vivieron ciertas experiencias que ellos consideraron ser apariciones de Jesús resucitado de entre los muertos. En último análisis, no importa realmente dónde o a quién ocurrieron estas apariciones.
6. Es preciso incluir otro hecho histórico de importancia. El judaísmo contemporáneo no tenía ningún concepto de un Mesías que muere y resucita.
7. Otro hecho histórico: Los discípulos proclamaron la resurrección de Jesús en Jerusalén, cerca del lugar donde había sido sepultado.

Pero hay otro hecho definitorio. Cuando María informó a Pedro y a Juan de que la tumba estaba vacía, los dos hombres corrieron en dirección a la tumba. En la tumba donde había yacido el cuerpo de Jesús, vieron "los lienzos puestos allí, y el sudario, que había estado sobre la cabeza de Jesús, no puesto con los lienzos, sino enrollado en un lugar aparte" (Jn: 20:7). Como ya se ha observado, el cuerpo de Jesús había sido
envuelto en tiras de tela a modo de extenso vendaje, con especias depositadas entre las diferentes capas. El "sudario" era una pieza de tela aparte que se envolvía en torno a la cabeza y bajo la barbilla para impedir que las mandíbulas se abriesen. Cuando Pedro vio ésto, "creyó" (Jn. 20: 8) que Jesús ciertamente había resucitado de los muertos.

No fue la tumba vacía lo que le convenció, sino la posición en que se encontraban el sudario y los lienzos. Esto nos lleva por primera vez a la cuestión de la naturaleza de la resurrección, tal como los Evangelios la representan. No fue la revivificación de un cadáver que vuelve a la vida física. Algo le había ocurrido al cuerpo de Jesús, dándole nuevos y maravillosos poderes. El cuerpo emergió de las ropas de la tumba dejándolas intactas. Era obvio que Jesús no había simplemente revivido, ni el cuerpo había sido robado. Sencillamente, había desaparecido.

Hay un hecho aquí que posee enorme importancia: según el testimonio de nuestros evangelios, nadie presenció la resurrección. Los textos no dan a entender, en modo alguno, que la piedra fuese removida de la tumba para que Jesús saliera; al contrario, la inferencia que se puede sacar es que la piedra fue retirada para que los discípulos pudieran entrar. Lo primero que los ángeles dijeron fue "Ha resucitado, no está aquí" (Mr. 16: 6). La experiencia que probó a los discípulos la resurrección no fue la tumba vacía, ni siquiera la palabra de los ángeles; fue su confrontación con el Jesús resucitado. No le vieron en el acto de resucitar de los muertos, sino después que hubo resucitado. Los textos del evangelio no nos ofrecen otra explicación de la experiencia de los discípulos sino las simples palabras: "Ha resucitado".


La buena nueva CRISTO MURIÓ, RESUCITÓ Y HOY ES SEÑOR

Adaptado de Creo en la resurrección de Jesús, por George Ladd.


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