Los médicos opinan

LOS SUFRIMIENTOS DE JESUS SEGÚN LA MEDICINA

A los 33 años Jesús fue condenado a muerte. La "peor" muerte de la época. Sólo los criminales eran condenados como Jesús.

Jesús en el Huerto suda sangre

Los Evangelios nos dicen que Jesús comenzó a sudar sangre cuando estaba orando en el monte de los Olivos, específicamente en el jardín del Getsemaní. Esto no es un lenguaje poético sino una condición médica llamada "hematidrosis". No es muy común pero puede darse cuando hay un alto grado de sufrimiento psicológico.

Lo que sucede es que la ansiedad severa provoca la secreción de químicos que rompen los vasos capilares en las glándulas sudoríficas. Como resultado, hay una pequeña cantidad de sangrado en las glándulas y el sudor emana mezclado con sangre. No es mucha sangre sino una cantidad muy pequeña. Esto provocó que la piel quedara extremadamente frágil de modo que cuando Jesús fue flagelado por el soldado romano al día siguiente, su piel ya estaba muy sensible.

Ya Jesús estaba debilitado por lo sucedido en el Huerto y la noche entera sometido a falso juicio y golpizas y cárcel.

La flagelación

Las flagelaciones romanas eran conocidas por ser terriblemente brutales. Generalmente consistían de treinta y nueve latigazos. El soldado usaba un látigo con tiras de cuero trenzado con bolas de metal entretejidas. cuando el látigo golpeaba la carne, esas bolas provocaban moretones o contusiones, las cuales se abrían con los demás golpes. Y el látigo también tenía pedazos de hueso afilados, los cuales cortaban la carne severamente.

La espalda quedaba tan desgarrada que la espina dorsal a veces quedaba expuesta debido a los cortes tan profundos. Los latigazos iban desde los hombros pasando por la espalda, las nalgas, y las piernas. Mientras continuaba la flagelación, las laceraciones rasgaban hasta los músculos y producían jirones temblorosos de carne sangrante. Las venas de la víctima quedaban al descubierto y los mismos músculos, tendones y las entrañas quedaban abiertos y expuestos.

La víctima podía experimentar un dolor tan grande que le llevase a una conmoción hipovulémica. Hipo significa "bajo, "vol" se refiere a volumen y "émica" significa "sangre", por lo tanto, conmoción

hipovolémica quiere decir que la persona sufre efectos de la pérdida de una gran cantidad de sangre. Esto causa 4 efectos:

1. El corazón se acelera para tratar de bombear sangre que no existe.
2. Baja la presión sanguínea, lo que provoca un desmayo o colapso.
3. Los riñones dejan de producir orina para mantener el volumen restante.
4. La persona comienza a sentirse sedienta porque el cuerpo ansía fluidos para reponer el volumen de sangre perdido.

Camino al Calvario

Jesús se encontraba en condición hipovólemica mientras ascendía por el camino hacia el lugar de la ejecución en el Calvario llevando el madero horizontal de la cruz.

Finalmente Jesús se desplomó y un soldado romano le ordenó a Simón que llevara la cruz por él. Luego Jesús dice "Tengo sed" y en ese momento se le ofrece un trago de vinagre.

En el momento de la crucifixión

La muerte de Jesús fue todavía peor que la crucifixión común. No a todos los criminales condenados los clavaban a la cruz. Muchos eran amarrados.

A Jesús lo acostaron y clavaron sus manos en posición abierta en el madero horizontal. Esta viga se llamaba patibulum y en ese momento estaba separado el madero vertical, que estaba clavado al suelo de forma permanente.

Los clavos que los romanos usaban eran de trece a dieciocho centímetros de largo, afilados hasta terminar en una punta aguda. Se clavaban por las muñecas. El clavo atravesaba el nervio mediano. Ese es el nervio mayor que sale de la mano y quedaba triturado por el clavo que lo martillaba. Este dolor es similar al que uno siente cuando se golpea accidentalmente el codo y se da en ese huesito (en el nervio llamado cúbito), pero ahora imagine tomar un par de pinzas y presionar hasta triturar ese nervio, ese dolor es similar al que Jesús experimentó. Al romper ese tendón Jesús y por tener sus muñecas clavadas, Jesús fue obligando a forzar todos los músculos de su espalda para poder respirar.

Dolor Excruciante

El dolor era tan insoportable que literalmente no existían palabras para describirlo. Se tuvo que inventar una nueva palabra llamada "excruciante" (que significa "de la cruz") para describir semejante dolor.

Jesús colgado en la cruz

Cuando Jesús fue alzado para unir el madero con el poste vertical se procedió a clavarle los pies. Nuevamente los nervios de los pies fueron triturados y eso debe haber causado un dolor similar al de las muñecas.

Al momento de estar en posición vertical sus brazos se estiraron intensamente, probablemente 15 centímetros de largo y ambos hombros debieron haberse dislocado (solo tome en cuenta la gravedad, para sacar su conclusión), lo que confirmaba lo escrito en Salmos 22 "dislocados están todos mis huesos".

Una vez que la persona cuelga en posición vertical, la crucifixión es una muerte lenta y agonizante por asfixia. La razón es que la presión ejercida en los músculos pone el pecho en la posición de inhalación. Básicamente, para poder exhalar, el individuo debía apoyarse en sus pies (fijos con clavos al madero) para que la tensión de los músculos se alivie por un momento. Al hacerlo, el clavo desgarraría el pie hasta que quede finalmente incrustado en los huesos tarsianos.

Después de arreglárselas para exhalar, la persona podría relajarse y descender para inhalar otra bocanada de aire. Nuevamente tendría que empujarse hacia arriba para exhalar raspando su espalda ensangrentada contra la madera áspera de la cruz.

Este proceso continuaba hasta que la persona ya no pudiera empujarse hacia arriba para respirar. Entonces moría.

Jesús aguantó esa situación por poco más de 3 horas.

Muerte de Jesús

A medida que la persona reduce el ritmo respiratorio, entra en lo que se denomina acidosis respiratoria: el dióxido de carbono de la sangre se disuelve como ácido carbónico lo cual causa que aumente la acidez de la sangre. Finalmente eso lleva a un pulso irregular. De hecho al sentir que su corazón latía en forma errática, Jesús se hubiera dado cuenta de que estaba a punto de morir, y es entonces que pudo decir: "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu" y luego murió de un paro cardiaco.

Incluso antes de morir la conmoción hipovolémica debe haber causado un ritmo cardíaco acelerado sostenido que debe haber contribuido al paro cardíaco, lo cual dio por resultado la acumulación de fluido en la membrana que rodea al corazón llamada efusión pericárdica, al igual que alrededor de los pulmones, llamada efusión pleural.

Traspaso del Corazón

Para acelerar la muerte, los soldados quebraban las piernas de los crucificados, utilizando para ello una lanza romana para despedazar los huesos de la parte inferior de las piernas. Eso evitaba que la persona empujara hacia arriba con las piernas para poder respirar así que la muerte les seguía en cuestión de minutos.

En el Nuevo Testamento se nos dice que los huesos de Jesús no fueron quebrados como ocurrió con los otros crucificados. Esto fue así porque los soldados habían confirmado que Jesús había muerto; así se cumplió la profecía del Antiguo Testamento acerca del Mesías donde se dice que ninguno de sus huesos sería quebrado. Pero el soldado romano para confirmar la muerte de Jesús le clavó la lanza en su costado derecho. La lanza atravesó el pulmón derecho y penetró el corazón. Por lo tanto, cuando se sacó la lanza, salió fluido claro, como el agua, seguido de un gran volumen de sangre, tal como lo describe Juan, uno de los testigos oculares, en su Evangelio.

Además hay que mencionar la humillación que sufrió por el desprecio y las burlas, cargando su propia cruz por casi dos kilómetros, mientras la multitud le escupía el rostro y le tiraba piedras (la cruz pesaba cerca de 30 kilos, tan solo en la parte horizontal, en la que le clavaron sus manos).

"En verdad, apenas habrá quien muera por un justo; 
por un hombre de bien tal vez se atrevería uno a morir -; 
mas la prueba de que Dios nos ama es que Cristo, siendo nosotros todavía pecadores, 
murió por nosotros. ¡Con cuánta más razón, pues, justificados ahora por su sangre, 
seremos por él salvos de la cólera! Si cuando éramos enemigos, fuimos reconciliados con Dios 
por la muerte de su Hijo, ¡con cuánta más razón, estando ya reconciliados, 
seremos salvos por su vida! Y no solamente eso, sino que también nos gloriamos en Dios,
por nuestro Señor Jesucristo, por quien hemos obtenido ahora la reconciliación." 
Romanos 5,7-11



Fuente: http://www.corazones.org/jesus/sufrimientos_pasion_medicina.htm

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Nicky Cruz

El Reverendo Nicky Cruz (nacido el 6 de diciembre de 1938 en San Juan, Puerto Rico) fue el líder de la pandilla de Nueva York llamada Los Mau-Maus. Luego se convirtió en uno de los ministros religiosos mundiales más conocidos.


Niñez

Cruz fue criado por sus padres, los cuales practicaban brujería y espiritismo. Ellos lo atormentaban mentalmente diciéndole cosas como "Hijo de Satanás." El barrio donde él vivía era uno de los peores en Puerto Rico y Nicky siempre se estaba metiendo en problemas.

Vida en la pandilla 

En el 1 de enero de 1955 -- cuando Nicky tenía 16 años - sus padres lo mandaron a vivir con su hermano mayor en Nueva York. Se mudó a Fort Greene, Brooklyn, a un complejo de vivienda con más de 30,000 habitantes puertorriqueños y afroamericanos. En los guetos de Nueva York, como Fort Greene, la vida es muy difícil, y unirse a una pandilla era una de las pocas opciones que los adolescentes tenían para poder sobrevivir. En poco tiempo Nicky se hizo líder militar de la pandilla. Este puesto era importante porque es el que se reúne con sus pares de otras pandillas para discutir detalles sobre las peleas, por ejemplo la hora y cuáles armas serán utilizadas. Para el 1958, Nicky ya era el "presidente" de la pandilla, la cual se dedicaba a robos y homicidios. El joven también estaba involucrado con drogas y su compañero Mannie Durango murió en sus manos en una pelea entre pandillas.

Conversión

El Reverendo David Wilkerson estuvo en el vecindario de Nicky predicando cuando Nicky se encontró con él. Hablaron hasta que Nicky lo amenazó con la muerte. Luego por la tarde el señor Wilkerson dio la vuelta por la base de la pandilla de Nicky donde el joven se calló a golpes.

Dos semanas después, el Reverendo volvió al barrio para una reunión evangélica. Cuando el joven Nicky se enteró, decidió que iba a asaltar a Wilkerson de nuevo, esta vez con otros miembros de su pandilla. La reunión se estaba llevando a cabo en el "St. Nicholas Boxing Arena" y ahí era donde Nicky iba a ir. Según Nicky, cuando llegó, algo extraño le pasó a su cuerpo. Empezó a sentirse culpable por los acontecimientos y se puso a orar. Wilkerson oró con Nicky y el joven le pidió a Dios que le perdonara. También le pidió perdón al reverendo.

El siguiente día el joven se entregó a la policía con todas su armas. Rápidamente comenzó a estudiar la Biblia y se matriculó en la escuela. Estudió varios temas, incluyendo teología. Luego se convirtió en un predicador y volvió a su barrio de niñez, donde le predicó a los otros miembros de su pandilla para que aceptaran a Jesucristo como su salvador. Hasta el nuevo líder Israel Narvaez lo aceptó cuando Nicky los visitó.

Ministerio

Nicky es el encabezado de "Nicky Cruz Outreach" un programa con el propósito de proveer ayuda para los adolescentes con problemas en la vida. El programa ha tenido mucho éxito y tiene sucursales en EE. UU., América Latina y Europa. También fundó varios centros de rehabilitación para los drogadictos. Es miembro del Comité Honorario de The Presidential Prayer Team el cual incluye personas como Gerald Ford, Jerry Colangelo entre otros.

Literatura

En 1970 se editó una película sobre la vida de Nicky Cruz titulada La cruz y el puñal la cual incluye Pat Boone como El Reverendo David Wilkerson y Erik Estrada como Nicky Cruz. En febrero del 2000, una especial de televisión sobre Nicky Cruz fue titulada Run Baby, Run fue presentada en EE. UU.

Nicky también hizo un documental de 55 minutos con Art Linkletter llamado "No Need to Hide". Nicky llevó Art a varios sitios vigilados por su pandilla.

Los siguientes libros sobre la vida de Nicky Cruz han sido editados en varios idiomas: "The Cross and the Switchblade", de David Wilkerson, "Run, Baby, Run," de Nicky Cruz, and "The Gangster Who Cried: The story of Nicky Cruz", de R.J. Owens. También fue coautor del libro, "The Magnificent Three", con Charles Paul Conn.

http://es.wikipedia.org/wiki/Nicky_Cruz

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La cruz

"A ustedes se les ha concedido conocer los secretos del reino de los cielos". Mateo 13:11

Cuando hablamos de la cruz en su más amplio significado bíblico, no estamos solo pensando en la crucifixión de Jesús (sobre su experiencia en la madera y con los clavos). Es un cuadro mucho más grande que eso. De hecho estamos viendo el plan completo de Dios para redimir al mundo. Estamos mirando el suceso redentor completo ... así es como Dios lo ve, no como lo percibimos nosotros. Así que LA CRUZ  no es sólo una cruz física. Su muerte física en una viga de madera es el centro crítico del plan y de la propuesta de Dios. Pero la esencia de lo que sucedió ese día fue mucho más allá de la cruel realidad palpable de la crucifixión. La cruz trasciende la dimensión perceptible y también trasciende el tiempo.

Para entenderlo bien, debemos ver la cruz como la totalidad de la obra de Dios que comenzó en la eternidad, porque Jesús es el "Cordero que fue sacrificado desde la creación del mundo" (Apocalipsis 13:8), y nuestra vida eterna es "la cual Dios, que no miente, ya había prometido antes de la creación"; (Tito 1 :2). ¡Qué asombroso! Aun antes de los tiempos de Adán y Eva, y de que cayeran en pecado, la cruz ya estaba en la mente y en el corazón de Dios.

Solo cuando la sombra de la cruz alcance la eternidad, entonces también avanzará. En última instancia, el significado completo de la cruz incluye la resurrección de Jesucristo, y este lazo inquebrantable entre su muerte y resurrección se convirtió en el mensaje fundamental para la primera iglesia. Y lo es también para nuestros días. No hay absolutamente nada en toda la historia de la humanidad que iguale este suceso.

Preparémonos para la Pascua. Permitamos al Espíritu de Dios que haga permanecer el corazón de Dios en el nuestro, para comprender el verdadero significado de lo que la cruz significa para nuestro Padre en el cielo.


Adaptado de Mi experiencia con el poder de la cruz, de Henry Blackaby


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Relación con Jesús: clave de supervivencia


Mas el que oyó y no hizo,
semejante es al hombre que edificó su casa sobre tierra, sin fundamento.
Contra el cual el río dio con ímpetu, y luego cayó, y fue grande la ruina de aquella casa. 
Lucas 6:49

No existe estructura capaz de resistir los vientos de la adversidad sin un fundamento sólido. Y nuestras vidas no son una excepción. Hemos de construirla en base a un fundamento sólido si queremos resistir las presiones incontables de la vida cotidiana.

Nuestras vidas tienen cierto parecido a un taburete, con una base y cuatro patas. La base es nuestro fundamento espiritual, que consiste primordialmente de la oración y la Palabra de Dios. Las patas representan los aspectos económicos, sociales, mentales y físicos de nuestras vidas. Para que el conjunto esté firme y cumpla su propósito, cada pata debe estar fuertemente conectada a la base espiritual. Ninguna de las patas puede ser independiente y estar desconectada. Por ejemplo, la pata económica debe estar sujeta a los principios bíblicos del dar, la integridad, el trabajo duro, etc. De no ser así, sufrirás situaciones estresantes como la deuda excesiva, los malos tratos comerciales y el caos fiscal.

La pata social también debe estar bien conectada a los principios bíblicos o será imposible encontrar la forma de demostrar amor incondicional, perdón o paciencia. Existe una correlación directa entre nuestro bienestar mental y el grado en el que aceptamos la Palabra de Dios y permitimos que rija nuestras mentes y emociones, guardándonos en perfecta paz.

Una pata física bien acoplada nos permite tratar el cuerpo de acuerdo a los principios de la Palabra: descansamos lo suficiente, comemos de forma sana y nos preocupamos por nuestra salud en general. Me imagino que entiendes la idea. La fuerza y el éxito de cada faceta de nuestras vidas se ven determinadas por la solidez de nuestro fundamento. Si la base es débil, no hay esperanza para las "patas".

No resulta nada sorprendente, pues, que Satanás se esmere tanto para evitar que reforcemos nuestra base. Lo primero que debemos hacer cada día es ser diligentes en reforzarla antes de que nos dejemos llevar por las distracciones.

Recuerdo un día cuando me preparaba para orar. Fui a mi sala de oración, y al empezar a orar se me ocurrió que tenía ganas de escuchar mi CD especial con sonidos de la naturaleza: cantos de aves, riachuelos burbujeantes y música suave de fondo. Sería un fondo agradable mientras oraba, y a la vez me ayudaría a librarme del estrés. Me imaginaría a solas con el Señor en un bosque, algo realmente eficaz con mis cascos especiales que eliminan el ruido. Al dirigirme hacia el lugar donde normalmente guardaba los cascos y el CD, no los encontré. Busqué por todas partes. En una habitación busqué en un monton de CDs que tenían que ser puestos en sus respectivas cajas originales. Pensé que ya que había empezado, lo lógico sería dedicar unos minutos a organizarlos. Quince minutos más tarde me encontraba en el auto, buscando cajas de CDs que me faltaban. Y allí me encontré con otra colección de CDs que debía organizar y poner en sus respectivas cajas. Pensé, ¿qué más da otros 10 minutos? Ya se lo pagaré al Señor.

Puse todos los CDs en orden, y de paso organicé el baúl del auto. Seguidamente entré en mi oficina y, he aquí, ahí estaban mis cascos y mi CD de relajación. Pero ya que estaba tan cerca de la computadora, pensé echarle un vistazo al correo electrónico por si acaso había algo que debía contestar urgentemente. Tengo algunos amigos que le han dado un nombre a este tipo de comportamiento distraído: TDAAE, Trastorno por Déficit de Atención Activado por la Edad.

No obstante, después de una hora me encontraba en condiciones de volver a mi sala de oración. Queda claro que la hora que había programado para dedicar a la oración había pasado, así que estuve 20 minutos, cargados cada uno de un sentir de prisa y culpabilidad, dándole un repaso rápido a una lista de oración y ojeando un salmo. Qué osadía -pensé- empezar una conversación con el Señor y dejarle plantado por una hora entera. Me pregunto si se lo hubiese hecho a cualquier otra persona. Por supuesto que no. Pero tenía todo el día por delante y ya comenzaba mi lista de tareas con retraso. Sabía que incluso los 20 minutos que había pasado en oración eran mejor que nada, pero no tenía la sensación de haber nutrido mi espíritu. Me daba la impresión de no haber alcanzado el nivel de intimidad espiritual que hubiese deseado. Al contrario, sentí el acusador tratando de convencerme de que solo cumplía con un deber "obligatorio" porque al ser maestra de la Biblia se "supone" que debo orar, ya que este tipo de personas deberían poder decir que oran cada día.

El único método que he encontrado efectivo para ayudarme a ser constante en la oración es fijarle un tiempo y lugar concreto. De otra forma, siempre habrá otras cosas que se interpongan. No toleres ninguna distracción. No te engañes pensando que lo harás más tarde. Al final del día te sentirás demasiado agotado para entrar en el resposo de Dios. Simplemente querrás decir: "Señor, bendice a todo el mundo entero. Conoces cada necesidad. ¡Buenas noches!"

Creo que llegará el momento en la vida de cada creyente en el que la clave de su supervivencia dependerá de su relación con el Señor.

Cuando el esposo de mi amiga, Althea Sims, sufrió un derrame cerebral, ella se vio en la posición de tener que sobrellevar el peso espiritual y administrativo de la iglesia donde él trabajaba como pastor. Además, tuvo que hacerse cargo de las responsabilidades financieras del hogar, algo de lo que él también se encargaba. Se encontraba en terreno desconocido. Además, seguía ejerciendo como madre de sus hijos dependientes. Los médicos no daban mucha esperanza de que el Pastor Reggie sobreviviese al incidente. Althea era el Peñón de Gibraltar y se notaba que no era fachada -emanaba fuerza y paz. Hace poco le pregunté cómo supo mantener la compostura durante esos momentos tan estresantes. Ella replicó: "Sobreviví gracias a mi relación con el Señor cuando ocurrió todo esto". Había reforzado el fundamento mucho antes de la tormenta.

Salomón tenía toda la razón cuando dijo: "Si en el día de la aflicción te desanimas, muy limitada es tu fortaleza" (Pr. 24:10 NVI). No podemos escapar a las aflicciones y los factores de estrés en la vida, pero sí podemos fortalecer nuestros espíritus por medio de la oración y la Palabra de Dios para adquirir la fuerza y el valor para responder adecuadamente a ellos y superarlos.

Que esta sea nuestra oración:
Señor, por favor. enciende en mí una pasión por la oración y por tu Palabra para que pueda fortalecer mi fundamento espiritual y resistir las tormentas cuando aparezcan en mi vida.

Fuente: Controla tu stress en 30 días, Deborah Smith Pegues




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Siervo o esclavo

Si nos entregamos sin reserva a Dios, ¡cuántos ajustes es necesario hacer! Ajustes en la familia, en los negocios, en las relaciones en la iglesia o en nuestras opiniones personales. Dios no permitirá que quede cosa alguna de nosotros. Su dedo tocará punto por punto todo lo que no es de Él, diciendo "Esto, hay que dejarlo... ¿estás dispuesto?".

Es insensato resistir a Dios, y siempre es sabio ceder a Él. Muchos de nosotros aún sostenemos controversias con Dios. Él quiere algo, mientras nosotros queremos lo opuesto. Hay muchas cosas que no nos atrevemos a investigar, ni a orar por ellas, ni siquiera a pensar en ellas por temor a perder nuestra paz. En esta forma podemos rehusarnos a encarar el asunto, pero al hacerlo nos apartamos de la voluntad de Dios. Es siempre cosa fácil salir de Su voluntad, pero bendita cosas es entregarnos completamente a Él y permitirle lograr Su propósito con nosotros.

Qué bueno es reconocer que pertenecemos al Señor y que no somos nuestros! No hay nada más precioso que eso en todo el mundo. Es lo que trae la certidumbre de su continua presencia, y la razón es obvia. Debo primero tener el sentido de la posesión divina antes que pueda tener el sentido de Su presencia. Cuando esta relación con el Señor está establecida, entonces no osamos hacer cosa alguna de nuestra propia iniciativa, porque somos su exclusiva propiedad. "¿No sabéis qu e si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis?" (Ro 6:16).

La palabra traducida "siervo" en las versiones anteriores a la revisión de 1960 de la Biblia Reina Valera, realmente significa "esclavo". Esta palabra se usa varias veces en la segunda mitad de Romanos capítulo 6.
 
¿Cuál es la diferencia entre siervo y esclavo?

Un siervo puede servir a otro pero no llega a pertencerle. Si su patrón le agrada, puede servirle; pero, si no le agrada, puede rehusarse a hacerlo, puede presentar su renuncia y buscar otro patrón.

No así con el esclavo. Él no solamente es siervo, sino que es la propiedad de otro. 

¿Cómo vine a ser el esclavo del Señor?

De su parte, Él me compró y de mi parte, me entregué a Él. Por el derecho de redención somos propiedad de Dios, pero si queremos ser sus esclavos, debemos voluntariamente entregarnos Él, porque Él jamás nos obliga.

Fuente: La vida cristiana normal, Watchman Nee







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Confesión de fe de grandes científicos

















Autor: P. Chulalo - Iraima
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Estad quietos, y conoced que yo soy Dios


Cada descripción de Dios que se hace en la Biblia, lo presenta como infinitamente amoroso y bondadoso, cuidando tiernamente a sus hijos terrenales, y guiando los pasos de los fieles. El dice que "pueblo suyo somos, y ovejas de su prado" (Salmo 100:3). Su gran amor por nosotros le movió a enviar a su Hijo unigénito como sacrificio por nuestro pecado, para que pudiéramos escapar del castigo que merecemos. El hizo esto "porque de tal manera amó al mundo" (Juan 3:16). El apóstol Pablo lo expresó de la siguiente manera: "Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro" (Romanos 8:38-39). Isaías nos comunicó este mensaje enviado directamente por nuestro Padre celestial: "No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia" (Isaías 41:10).

¿Cómo puede, un Dios tan bueno, permitir que vivamos catástrofes, muertes de seres queridos, robos, accidentes, y cosas por el estilo?

Quienes tienen esas clases de crisis se sienten muy frustrados con Dios. Esto es cierto, muy en particular, cuando suceden cosas que parecen absurdas e inconsecuentes con lo que se les ha enseñado o han entendido. Luego, si el Señor no les rescata de las circunstancias en que están enredados, rápidamente su frustración se deteriora, convirtiéndose en ira y una sensación de haber sido abandonados. Finalmente, surge la desilusión, y el espíritu comienza a marchitarse. Piensan "Si Dios es todopoderoso y lo sabe todo, por qué dejó que algo tan terrible me ocurriera. Debe odiarme."

Permíteme decirte que algún día la mayoría de nosotros sentiremos esa misma clase de alejamiento de Dios. ¿Por qué sucederá esto? Porque las personas que llegan a vivir lo suficiente, a la larga se enfrentarán a situaciones que no podrán comprender. Todos los seres humanos somos iguales.
Decir que siempre comprenderemos lo que Dios hace y cómo nuestro sufrimiento y nuestras desilusiones son parte de su plan, es tener un concepto equivocado de la Biblia. Tarde o temprano, la mayoría de nosotros llegaremos a encontrarnos en una situación en la que pareciera que Dios ha perdido el control, o el interés, en lo que está sucediendo. Esta idea sólo es una ilusión, pero tiene consecuencias peligrosas para nuestra salud espiritual y mental. Lo curioso del caso es que no son el dolor y el sufrimiento los que causan el mayor daño. La confusión es el factor que hace trizas la fe.

El espíritu humano es capaz de resistir una enorme cantidad de aflicciones, incluso el encontrarse ante la perspectiva de la muerte, si las circunstancias tienen sentido. 

Muchos mártires, prisioneros políticos y héroes de la guerra han ido a sus tumbas con gusto y llenos de confianza, Comprendieron el sacrificio que estaban haciendo y aceptaron lo que eso significaba en sus vidas.

Los cristianos que se sienten confundidos y desilusionados con Dios, no tienen ese consuelo. Es la ausencia de significado lo que hace que su situación sea intolerable.

Al parecer, a la mayoría de los creyentes se les permite atravesar por valles emocionales y espirituales, cuyo propósito es probar su fe en el crisol del fuego. ¿Por qué? Porque la fe ocupa el primer lugar en la lista de prioridades de Dios. El dijo que sin ella es imposible agradarle a él (Hebreos 11:6). ¿Y qué cosa es la fe? Es "la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve (Hebreos 11:1). Esta decisión de creer  cuando no se nos ha dado la prueba ni hemos recibido respuestas a nuestras preguntas es fundamental para nuestra relación con el Señor. El jamás hará nada que pueda destruir la necesidad de tener fe. En realidad, él nos guía a través de los tiempos de prueba, específicamente para cultivar esa confianza y dependencia en él (Hebreos 11:6-7).

El gran peligro en que se encuentran las personas que han experimentado esta clase de tragedia es que Satanás utilizará su dolor para hacerles creer que Dios les ha escogido como víctimas. ¡Qué trampa mortal es ésa! Cuando una persona empieza a pensar que Dios tiene antipatía hacia ella o le odia, la desmoralización no está muy lejos.

Querida/o amiga/o: si hoy estás muy afligida/o,  tu corazón está quebrantado, y te sientes desesperada/o por escuchar una palabra de estímulo, hoy te aseguro que puedes confiar en el Señor de los cielos y de la tierra. Existe seguridad y descanso en la sabiduría eterna de la Biblia. Podemos confiar en el Señor, aun cuando no entendamos lo que Él hace. Jehová, el Rey de reyes y Señor de señores, no está caminando de un lado a otro por los pasillos del cielo sin saber qué hacer acerca de los problemas que existen en tu vida. El puso los mundos en el espacio. El puede tomar en sus manos las cargas que te están agobiando. Y para comenzar, él te dice:

 "Estad quietos, y conoced que yo soy Dios" 
(Salmo 46:10).



Adaptado de "Cuando lo que Dios hace no tiene sentido", Dr. James Dobson


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