Verdaderamente libres


Suena asombroso, pero lo único que Dios no podía hacer con los hebreos en el desierto era que cambiaran de mentalidad. Tampoco puede cambiar la nuestra. Nos inspirará con deseos justos y santos, pero Él no nos cambiará. Porque el único que puede cambiar mi mente soy yo mismo, el único que puede renovar su mente es usted mismo. Es por esto que Pablo escribió en su carta a la iglesia cristiana de Roma: No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento (Ro 12:2). ¿Cómo dejar de tener una mente de esclavo?

La libertad es una responsabilidad que sólo los maduros pueden aceptar y sobrellevar. Se da en nuestra mente cuando aceptamos nuestra responsabilidad de avanzar y permitir el reacondicionamiento de nuestro pensamiento opresivo. Quienes no avanzan viajan en interminable círculo porque nada cambia de verdad hasta tanto cambie la mente. Leí un informe reciente en una revista científica, sobre un hombre de ciencias que estudia el poder del condicionamiento. El equipo de este científico ató a un perro a un poste. Luego pusieron su alimento justo fuera de su alcance. Cuando el perro intentaba llegar a la comida se lastimaba porque su correa no era lo suficientemente larga. Cada vez que tironeaba para llegar a la comida, sentía dolor. A la cuarta semana de este cruel experimento, el perro permanecía junto al poste. Ni siquiera intentaba llegar a la comida. Durante la quinta semana le quitaron la correa y lo ubicaron a sesenta centímetros del alimento. Pero el perro permanecía cerca del poste. El animal se negaba a acercase a la comida. Había sido condicionado por el dolor que le impedía buscar el alimento que ahora era libre de comer, pero él creía que no podría hacerlo. El perro casi muere de hambre durante las últimas siete semanas del experimento. No se apartaba del poste aunque el alimento estuviera a su alcance. De hecho, debieron alzarlo y llevarlo hasta el alimento para volver a condicionarlo gradualmente.
Este experimento, cruel como es, demostró que cuando la mente del animal está condicionada, vivirá dentro de las limitaciones impuestas por el condicionamiento, aún después de ser librado del mismo. También ilustra con claridad el problema que tuvo Dios con los hijos de Israel. Estaban sometidos a la esclavitud, atados al poste del Faraón, como lo habían estado durante cuatrocientos treinta años. Luego, un día Dios envió a un hombre llamado Moisés para que quitara la correa y los dejara libres. y él liberó a Israel de la mano de su opresor. Pero liberarlos de sus pensamientos de opresión fue algo totalmente diferente. La razón por la que Dios se negó a llevar a los israelitas directamente a Canaán después de su liberación, fue porque seguían mentalmente siendo esclavos de Egipto. Habían sido liberados de Egipto, pero todavía no eran libres. Así que Dios debió lidiar con sus mentes aunque sus cuerpos estaban ya libres de la opresión. Esta ilustración capta el principio que se aplica a las personas, las comunidades y las naciones: las condiciones determinan la conducta hasta que son interrumpidas por una fuerza externa.
El componente importante que falta en la vida de muchos creyentes y comunidades cíistianas es la base del conocimiento sobre la administración. No hemos aprendido a dominar la irresponsabilidad que nos legó Adán, y hemos malinterpretado y administrado mal nuestro llamado a gobernar la Tierra. Para muchos de nosotros el cielo es el objetivo y la opresión es nuestro modo de pensar. Como los hebreos en la antigüedad, marchamos en círculo sin ver la nueva vida en la Tierra. Mientras tanto podremos hablar en lenguas, pero no sabemos hablar con el banquero. Podemos saltar y danzar "en el Espíritu", pero no sabemos manejar nuestras propias vidas. Hay cristianos supuestamente exitosos que tienen título y posición en grandes compañías, pero no pueden manejar a su propia familia. Ganan mucho dinero al año, pero siguen dando vueltas en el desierto cuando se trata de amar a sus  esposas. Han aprendido a ganar y administrar el dinero, pero no saben manejar sus hogares. El Salmo 127:1 dice: Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican. Es necesario que aprendamos a ver la administración como la designa Dios: para plenitud de cada uno de nosotros.

En el relato de Génesis, Dios el Creador puso al hombre en el Jardín y dijo: "Eres libre". Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás. (Gn 2:16-17). Dios declaró que el hombre era libre y le dio trabajo. La libertad es algo básico en la voluntad de Dios para el hombre. Adán era libre de producir, duplicar, multiplicar y fructificar todo lo que Dios le había dado para hacer, pero no era libre de violar la ley de Dios. Dios puso sólo un elemento en el Jardín para mantener la obediencia del hombre: el árbol del conocimiento del bien y del mal. Imagine los millones de árboles que Dios había creado y, sin embargo, puso un cartel de "No pasar", frente a uno sólo. Esto era necesario para poder activar la voluntad del hombre por medio del poder de elección.

Basado en el libro En busca de la libertad, Myles Munroe





Image and video hosting by TinyPic
Leer más...

¿Qué es avanzar espiritualmente?

Lectura bíblica: Lc. 14:26-27, 33

Todo creyente debe avanzar espiritualmente, pero ¿qué es avanzar espiritualmente? ¿Cómo podemos progresar en la vida espiritual? ¿Cuáles son las manifestaciones de que un cristiano está avanzando espiritualmente?

Según la Biblia y la experiencia de los santos, el avance espiritual es el aumento del elemento de Dios en nosotros. Dios es Espíritu, y si el Espíritu de Dios mora en nosotros, estamos en el espíritu (Ro. 8:9). Supongamos que el elemento de Dios era de cien unidades en el momento en que fuimos salvos. Si hemos tenido algún progreso en asuntos espirituales, entonces el elemento de Dios habrá aumentado en nosotros. Si el elemento de Dios en nosotros llega a ser de doscientas o trescientas unidades, quiere decir que hemos tenido algún progreso espiritual.

En el principio cuando Dios creó al hombre, hizo de él un vaso. El propósito eterno de Dios era entrar en el hombre y mezclarse con él para llenarlo de Sí. El fracaso de Adán y Eva consistió en impedir que Dios llevara a cabo este propósito. Por el contrario, fueron apartados de Dios. ¿Qué significa ser apartado de Dios? Significa que el hombre no le da a Dios el debido lugar dentro de sí. ¿Qué quiere decir no darle el debido lugar a Dios? Significa que otras cosas han venido a ocupar el ser interior del hombre. Cuando Adán y Eva comieron del fruto del árbol del conocimiento del bien y el mal, el mandato de Dios no los llenó; fueron llenos con el fruto del árbol del conocimiento del bien y el mal, el cual era bueno para comer, agradable a la vista y codiciable para alcanzar sabiduría. Todo esto usurpó el lugar de Dios en ellos. Como consecuencia, cayeron. Mientras haya alguna cosa, asunto o alguna persona que tome posesión de uno, uno habrá perdido la presencia de Dios.

Debemos preguntarnos cuál es nuestra condición. Desde el día en que fuimos salvos hasta ahora, ¿cuántas cosas, asuntos y personas todavía ocupan nuestro ser y privan a Dios del lugar que le corresponde? Necesitamos mirarnos a nosotros mismos. Queridos hermanos y hermanas, si el Espíritu de Dios abre aunque sea un poco nuestros ojos, inmediatamente veremos que hay muchas cosas en todo nuestro ser que ocupan el lugar que solamente le pertenece a Dios.

Un hermano dijo en cierta ocasión que el corazón del hombre es muy pegajoso; todo lo que se le atraviesa se le pega, ya sea ropa o una mesa. A veces nos apegamos a una vida fácil, y otras veces, nos adherimos a ambiciones personales. Cuando nos adherimos a algo, no podemos amar a Dios de una manera apropiada. No sólo nos apegamos a lo que tenemos, sino también a lo que no tenemos. Podemos aún adherirnos a nuestras dificultades, imaginaciones o vanagloria. No importa a qué se apegue nuestro corazón, mientras haya algo usurpando el lugar de Dios en nosotros, estamos caídos. Cada vez que el lugar de Dios es usurpado en nosotros, venimos a ser personas caídas. Una persona puede haber sido salva durante diez años. Durante los primeros cinco años puede haberle ido bien, pero en los siguientes cinco años hubo algo en su corazón que tomó el lugar que corresponde a Dios, y vino a ser una persona caída. Aunque siguió yendo a las reuniones, orando y sirviendo a Dios, interiormente había caído. Hermanos y hermanas, la meta de Dios es que el hombre sea un vaso que lo contenga. Mientras seamos ocupados por algo que no sea Dios y mientras no le demos a El el debido lugar, seremos personas caídas.

Un hermano puede decir que otro hermano ama a su hijo demasiado y que éste ha usurpado el lugar de Dios, pero que su propio hijo no ha usurpado el lugar de Dios, porque su hijo no ocupa un lugar tan especial. En realidad, ambos están errados. Si su hijo es especial, puede usurpar el lugar de Dios, y si no es muy especial, también puede usurpar el lugar de Dios. Uno puede dejar de amar a Dios porque su hijo es demasiado especial, y también porque no es muy especial. Si hay algo que ocupe el lugar que corresponde a Dios, entonces uno ama aquello más que a Dios.

Por consiguiente, es fácil encontrar el significado del avance espiritual y los medios de progresar espiritualmente. Ya mencionamos el aspecto positivo del progreso espiritual, que es el aumento del elemento de Dios en nosotros. Miremos ahora el otro aspecto del avance espiritual. El avance espiritual consiste en ser despojados de ciertas cosas nuestras en nuestro ser interior. Tan pronto algo es quitado de nosotros, avanzamos espiritualmente. Cuando algo que usurpa el lugar de Dios es quitado de nosotros, progresamos espiritualmente.

Supongamos que una persona se preocupa por hablar demasiado. Cada vez que usted se encuentra con dicha persona, ella habla sin parar. Si aquella persona desea tener algún progreso espiritual, debe ser librada de su locuacidad. Se verá el avance espiritual cuando deje de hablar en exceso. El avance espiritual es el aumento del elemento de Dios en nosotros y también la eliminación de elementos nuestros que no son Dios. No debemos pensar que podemos tener algún avance espiritual simplemente asistiendo a reuniones u oyendo mensajes. El progreso espiritual no sólo implica adición, sino también substracción. Asimilar ocho o diez mensajes no es sinónimo de progresar; incluso puede ser un estorbo. El avance espiritual es el aumento del elemento de Dios y la eliminación de todo lo demás. Hermanos y hermanas, ¿qué es el avance espiritual? ¿Es acaso escuchar algún mensaje? No. Cuando escuchamos un mensaje, éste sólo llega a nuestra mente, pero no constituye ningún progreso. Si algo es eliminado de nosotros, estamos progresando. Si el elemento de Dios se aumenta en nosotros, estamos progresando.

Muchos creyentes son librados de los placeres del pecado en el momento de ser salvos. Sin embargo, ser libres del pecado no es suficiente. El avance espiritual consiste en ser libres de todo lo que usurpa el lugar de Dios. Hermanos y hermanas, no sólo debemos ser limpios sino también puros; no debemos ser ocupados por nada que no sea Dios. Cada vez que Dios nos quite algo que no sea El mismo, avanzamos espiritualmente. Debemos preguntarnos continuamente si estamos siendo despojados de lo que no sea de Dios. Debemos recordar que si nada es eliminado de nosotros, no progresamos espiritualmente. Si nada ha sido desechado de nosotros durante un mes o un año, no habremos progresado en ese mes o en ese año. Hermanos y hermanas, el progreso espiritual trae consigo el aumento del elemento de Dios, e implica que nosotros menguamos. Un creyente que mengua a diario experimenta un gran progreso. Puede ver que la vanidad no debe tener lugar en él y mengua. Dos días después, se da cuenta de que el orgullo no tiene cabida en él y disminuye un poco más. Después del quinto día, descubre que no puede tolerar los chismes y decrece aún más. Después de siete días, ve que su impaciencia no puede ocupar un lugar en él, y mengua más. A algunos se les hace muy difícil deshacerse del amor al dinero. Para otros es muy difícil hacer a un lado su ira. A otros les parece muy difícil desechar la pereza. Algunas cosas sólo pueden ser eliminadas en forma gradual. Pueden necesitar diez años antes de que las haya expulsado por completo. Deshacerse de cosas es una especie de muerte. Morir al dinero, significa soltar el dinero; morir al mal genio significa desechar la ira. En el aspecto positivo, el progreso espiritual significa que el elemento de Dios aumenta en nosotros. En el aspecto negativo, significa ser despojados poco a poco de muchas cosas internas.

¿Cómo podemos librarnos de estas cosas? En términos sencillos, el amor de Dios opera primero en una persona que es salva. Cuando esta persona es constreñida por el amor de Dios, su corazón se vuelve hacia Dios, y el Espíritu de Dios tiene la oportunidad de operar en su interior. Cuando esto sucede, la persona es iluminada y puede ver. Una vez que ve algo, el Espíritu Santo intensifica Su obra. El creyente obedecerá al Espíritu, y algo será eliminado en él. Un día el amor de Dios lo constreñirá de manera inexplicable, y su corazón se volverá a Dios, y podrá decir: “Dios, te amo”. Cuando esto sucede, el Espíritu Santo lo ilumina. Una vez que el Espíritu lo ilumina, puede ver algo, y esto, a su vez, intensifica la acción del Espíritu Santo; entonces uno inmediatamente obedece y dice amén. Esta obediencia eliminará algo. El avance espiritual está determinado por la medida en que las cosas sean eliminadas. El Señor les dijo a los discípulos: “Todo aquel que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser Mi discípulo” (Lc. 14:33). Algunos renuncian a todas las cosas, sólo para volverlas a tomar poco después. Cuando el Señor Jesús habló de la necesidad de renunciar a todo, quiso decir que debíamos llevarlo a cabo por el Espíritu que mora en nosotros. Por consiguiente, la obra de la cruz sólo puede ser ejecutada por el Espíritu Santo, y sólo entonces las cosas podrán ser eliminadas. ¿Cómo puede el Espíritu Santo efectuar la obra de la cruz? Mientras nuestro corazón esté abierto al Señor, el Espíritu nos aplicará la cruz. En la cruz, el Señor ya efectuó la obra de despojarnos. En la actualidad la realización de esta obra de despojar que lleva a cabo el Espíritu, se basa en el grado al cual nuestro corazón se vuelva a Dios.

Repito que el progreso espiritual es el aumento del elemento de Dios, y que por otra parte es la disminución de las cosas que usurpan el lugar de Dios. La medida de esta disminución depende del grado al que nuestro corazón se haya vuelto a Dios. ¡Cuánto desearíamos que algo pudiera ser quitado de nosotros diariamente! Esto es morir diariamente. Si no somos despojados de nada, nuestro progreso estará detenido.
http://www.librosdelministerio.org/books.cfm?id=%23%2F_O%24%0A
Image and video hosting by TinyPic
Leer más...

El poder de la alabanza

Durante treinta años el padre de Jim había sido alcohólico. Todos aquellos años, la madre de Jim y, más tarde, Jim y su joven esposa, rogaron a Dios que le sanara, pero sin resultado aparente. El padre de Jím no quería admitir que tuviera un problema con el alcohol y se ponía furioso si alguien le mencionaba algo sobre religión.
Un día, Jim me oyó decir algo sobre el poder que se experimenta cuando empezamos a alabar a Dios por cada cosa en nuestra vida, en lugar de interceder para que cambie las circunstancias que nos son dolorosas.
Jim puso la cinta de audio grabada de esta reunión una y otra vez para que la oyesen sus amigos. Pero un día se dio cuenta de que él mismo nunca había intentado dar gracias a Dios por la condición de su padre. En seguida, fue a buscar
a su esposa para hacerle partícipe de este pensamiento. -Querida -le dijo-- ¡demos gracias a Dios porque él ha permitido que nuestro padre tenga esta tentación con el alcoholismo y alabémosle porque ello es parte de su plan maravilloso para su vida!
Durante el resto de aquel día dieron gracias y alabaron a Dios por cada aspecto de esta situación y, al anochecer, sintieron una emoción Y una expectación nuevas.
Al día siguiente, los padres fueron a -comer a casa del hijo como tenían la costumbre de hacer todos los domingos. Comúnmente, el padre de Jim se quedaba el menor tiempo posible después de la comida, marchándose enseguida. Pero esta vez, de repente, y mientras tomaba una taza de café, hizo una pregunta muy significativa.
_¿Qué piensan en cuanto a este movimiento denominado Revolución de Jesús? -preguntó dirigiéndose a Jim-. He leído algo acerca del mismo en el diario la otra noche. ¿Se trata sólo de una novedad o es algo real que experimentan esos muchachos que estaban drogados?
La pregunta llevó a una larga discusión acerca del cristianismo, y el matrimonio mayor no se marchó hasta bien entrada la noche.
Después de algunas semanas, el padre de Jim reconoció su problema respecto de la bebida, se volvió a Jesucristo y fue completamente curado.
Ahora, él se une al resto de la familia pata contar a otros lo que puede resultar de la alabanza a Dios.
-Date cuenta -le dijo Jim a su esposa- que durante treinta años le pedimos a Dios que cambiara a mi padre. Sólo durante un día le alabamos por su sabiduría de hacernos vivir con este problema, y mira lo que ha ocurrido.

Muchos de nosotros usamos las frases "¡ Alabado sea Dios!", y "¡ Gracias a Dios!", con tanta soltura, que llegan a perder su verdadero significado.
Alabar, según el diccionario, significa ensalzar, celebrar, elogiar, aclamar expresando también aprobación.
El alabar, entonces significa que aceptamos, o que estamos de acuerdo con lo que aprobamos. De modo que, alabar a Dios por una situación difícil, una enfermedad o una desgracia,significa literalmente que aceptamos o aprobamos lo que está ocurriendo como parte del plan de Dios para nuestra vida. Realmente, no podemos alabar a Dios sin estar agradecidos por aquello por lo cual le estamos alabando. Y, realmente, no podemos estar agradecidos sin sentirnos gozosos por todo aquello por lo que le damos gracias. La alabanza, entonces, comprende la gratitud y el gozo.
El mero hecho de que alabamos a Dios y no a un destino o azar desconocidos significa también que aceptamos el hecho de que Dios es responsable de lo que sucede. De otro modo, no tendría objeto darle gracias.

"Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. 
Dad gracias en todo; porque ésta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús"
(1 Tesalonicenses 5: 16-18).

He encontrado muchas personas que alaban a Dios por sus circunstancias, simplemente porque aceptan la palabra de la Biblia que enseña a alabar a Dios por cada cosa. Alabando a Dios, experimentan pronto el resultado de una actitud de constante gratitud y gozo, y, a su vez, su fe es fortalecida y pueden continuar viviendo de este modo.

Tomado de El poder de la alabanza, Merlin Carothers



Image and video hosting by TinyPic
Leer más...

¿Oyes a Dios?

El mundo hace que nos resulte relativamente fácil llenarnos los oídos con toda clase de cosas que ahogan la voz de Dios y lo alejan a Él, relegándolo más y más a un lugar secundario en nuestras vidas. Sin embargo, a cada persona le llegará un día en que lo único que le quede será Dios. Todas las otras cosas de la vida finalmente pasarán; pero cuando esto suceda, Dios seguirá estando allí.
La Palabra de Dios enseña que lo que se conoce de Dios es evidente para todos porque Él se dio a conocer en la conciencia interna de cada ser humano (ver Ro 1:19-21). Algún día, cada uno de nosotros comparecerá delante de Él para dar cuenta de su vida (ver Ro 14:12). Cuando rehusamos servir a Dios con nuestra vida, queriendo seguir nuestro propio camino, encontramos formas de tapar e ignorar ese instintivo conocimiento interno del Creador, que quiere hablarnos y guiarnos por el camino que debemos seguir.
Nada podrá satisfacer nuestro anhelo de Dios, sino la comunión y el compañerismo con Él. El profeta Isaías expresó tan bien nuestra hambre de Dios cuando escribió: "En la noche (oh, Señor) te desea mi alma, en verdad mi espíritu dentro de mí te busca con diligencia" (Is 26:9 LBLA). El apóstol Juan escribió: "Y el mundo pasa, y sus deseos, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre" (l Jn 2:17).
Oír a Dios es vital para poder disfrutar de su plan eterno para nuestras vidas. Pero escucharlo es nuestra decisión; nadie más puede hacerlo por nosotros. Él no nos forzará a elegir su voluntad, pero hará todo lo posible para estimularnos a aceptar sus caminos.
Dios quiere participar hasta de los mínimos detalles de nuestra vida. Su Palabra dice que debemos reconocerlo en todos nuestros caminos, y Él enderezará nuestras sendas (ver Pr 3:6). Reconocer a Dios significa interesarnos en lo que Él piensa y pedirle su opinión. El versículo 7 de Proverbios 3, dice: "No seas sabio en tu propia opinión". En otras palabras: ni siquiera se te ocurra pensar que puedes tomar las riendas de tu propia vida y gobernarla bien sin la ayuda y la dirección de Dios. A la mayoría nos toma demasiado tiempo aprender esta importante lección.
Aunque amaba sinceramente a Jesús, asistí a la iglesia durante años sin saber que Dios le habla a la gente. Yo observaba todas las reglas y fiestas religiosas, e iba a la iglesia todos los domingos. Cumplía sinceramente todo lo que por entonces sabía que debía hacer; pero no bastaba para satisfacer mi anhelo de Dios.
Aunque hubiera dedicado cada momento a la iglesia o a la Biblia, no habría logrado apagar esa sed de una profunda comunión con el Señor. Necesitaba hablarle de mi pasado y oírlo hablarme de mi futuro; pero nadie me enseñó que Dios quería hablar directamente conmigo. Tampoco nadie tenía respuesta para el sentimiento de insatisfacción que me embargaba.
Al leer la Palabra, aprendí que Dios sí desea hablarnos, y que tiene para nuestras vidas un plan que nos dirigirá hacia un lugar de paz y contentamiento. Es la voluntad de Dios que alcancemos el conocimiento de ese plan por medio de su divina guía. Esto que vaya decir podrá sonarte algo extremo, pero creo.que todavía hay muchos que se preguntan si realmente Dios le habla a la gente. Y, si lo hace, entonces sepreguntan:
• ¿Realmente está interesado Dios en dirigir nuestras vidas cada día?
• ¿De verdad Él quiere participar de los más pequeños detalles de nuestra vida?
• ¿O solamente deberíamos acudir a Dios y esperar oírlo en esas situaciones tan difíciles que no podemos resolver por nosotros mismos?
La Biblia enseña que Dios tiene un plan maravilloso para todo aquel que pone su fe en Jesucristo como el Señor de su vida. Ese plan es completo y detallado, y conducirá a una Vida abundante a todos los que sigan al Señor.
Pero estoy convencida de que sólo unos pocos alcanzan el cumplimiento del plan perfecto de Dios para sus vidas, simplemente porque la mayoría de la gente no sabe cómo oír las indicaciones de Dios para poder seguirlas. En lugar de eso, deciden seguir su propio camino.
Serían muchos más los que podrían caminar en la perfecta voluntad de Dios si tan sólo aprendieran cómo oírlo y seguir sus instrucciones. Nunca dudes en presentar a Dios las cosas que consideras pequeñas o insignificantes; en definitiva, todo es pequeño para Dios. A veces actuamos como si pensáramos que abusaríamos de Él si le pidiéramos demasiada ayuda.
Es vital saber lo que la Palabra de Dios dice acerca del papel que Él tiene en nuestras vidas, porque confirma que su divino plan está íntimamente ligado con todo lo que nos concierne.
"Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz y no de mal, para daros el fin que esperáis. Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; y me buscaréisy me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón. Y seré hallado por vosotros, dice Jehová, y haré volver vuestra cautividad, y os reuniré de todas las naciones y de todos los lugares adonde os arrojé. dice Jehová; y os haré volver al lugar de donde os hice llevar" (Jer 29:11-14).
Por medio de Cristo, y el poder de su Espíritu Santo, Dios quiere hablarte cada día, desarrollando una relación personal contigo; quiere guiarte paso a paso hacia las cosas buenas que tiene preparadaspara ti. Dios está interesadoaún en los detalles. ínfimos de tu vida; y hasta tiene contados los cabellos de tu cabeza (ver Mt 10:30). Le importan los deseos de tu corazón y quiere revelarte la verdad que te hará libre de toda  preocupación o temor.
Dios planeó tener comunión íntima contigo antes de que nacieras. El salmista dijo de Dios: "Tus ojos vieron mi embrión, y en tu libro se escribieron todos los días que me fueron dados, cuando no existía ni uno solo de ellos" (Sal 139:16, LBLA).

Cómo oir a Dios, Joyce Meyer




Image and video hosting by TinyPic
Leer más...

Una fe viviente

Los inicios de su ministerio
Poco después de haber sido salvo, Watchman Nee comenzó a sentir amor por el Señor así como a sentir la intensa necesidad de predicar el evangelio, a tiempo y fuera de tiempo, a sus compañeros de clase y a sus compatriotas. Gracias a su labor evangelizadora, casi todos sus compañeros de clase fueron llevados al Señor, y en 1923 se generó en su escuela un avivamiento espiritual que se extendió a todos los habitantes de su ciudad natal. Centenares de personas fueron salvas y experimentaron un gran cambio en sus vidas. Watchman Nee no estudió en ninguna escuela teológica o instituto bíblico. Así pues, casi todo lo que aprendió respecto de Cristo, las cosas del Espíritu, y la historia de la iglesia; lo aprendió por medio de su estudio de la Biblia y de libros escritos por hombres espirituales. Watchman Nee no sólo fue un excelente estudioso de la Biblia, sino que también fue un lector concienzudo de libros espirituales. El estaba maravillosamente dotado para seleccionar, comprender, discernir y memorizar el material apropiado. Por ello, le era muy fácil captar los temas centrales de un libro al primer vistazo.

Una fe viviente
En 1924, Watchman Nee contrajo tuberculosis pulmonar debido al trabajo excesivo y la falta de cuidado físico adecuado. Su enfermedad era tan grave que incluso se difundieron rumores de que había fallecido. Durante este período, nuestro hermano se ejercitó mucho en confiar en Dios para su sustento diario, y Dios cuidó fielmente de él. En Su gracia, Dios lo sanó de su tuberculosis; pero, en ejercicio de Su autoridad soberana, lo dejó con una angina de pecho. Así pues, Watchman Nee podía haber fallecido en cualquier momento, lo cual lo llevó espontáneamente a confiar plenamente en el Señor para su existencia. En todo momento, él vivía por fe en Dios, y a lo largo de los años que siguieron y hasta el día de su muerte, Dios lo sustentó con Su cuidado lleno de gracia y con Su vida en resurrección. Fue a través de este padecimiento físico que Watchman Nee experimentó y disfrutó a Dios mucho más de lo que hubiera sido normalmente posible sin una enfermedad tan agobiante y dificultosa. La sanidad divina que Watchman Nee experimentó no consistió meramente en un acto milagroso de Dios, sino en la operación de la vida de resurrección realizada por medio de la gracia y por el ejercicio de una fe viviente en la palabra fiel de Dios para la edificación y el crecimiento de la vida divina. Este tipo de sanidad, no solamente fue un milagro realizado por el poder divino; fue absolutamente algo de la gracia y la vida divina.

Vida y obra
Siempre que a Watchman Nee se le hacía alguna pregunta, él respondía en términos prácticos y concretos; iba al grano, era claro, y estaba lleno de unción y de luz. Su modo de conducirse era muy normal y era muy abierto en su trato con las personas, haciendo de él una persona muy asequible. Él poseía una gran capacidad y un corazón muy amplio. En cuanto a los asuntos espirituales, él llegó a las alturas más elevadas y tocó las más hondas profundidades. En lo que concierne a los principios y propósitos divinos, él era muy rico en su entendimiento y en su experiencia de estas realidades. Siempre dejó una impresión muy dulce y, sin embargo, nunca se perdía esa sensación de respeto hacia él. En cuanto a su actitud, era tierno y manso; y sus palabras rebosaban con unción. Al conversar con él, desaparecía toda sensación de lejanía y, más bien, se tenía la sensación de haber sido regados y abastecidos. La impresión dejada por sus palabras y gestos es inolvidable. Watchman Nee vio que lo importante con respecto a nuestra labor no es la cantidad sino la calidad, que la verdadera labor consiste en el desbordamiento de la vida divina que fluye.

En prisión
En febrero de 1949, después de mucha oración y reflexión, Watchman Nee decidió permanecer en la ciudad de Shanghái debido a la carga que tenía por las iglesias, los colaboradores y el testimonio del Señor en China. Por un lado, él confiaba plenamente en la soberanía del Señor; y por otro, estaba consciente del riesgo que afrontaba y estaba preparado para ser sacrificado en aras del testimonio del Señor. En la primavera de 1952, él fue arrestado y encarcelado a causa de su fe; y durante el verano de 1956, luego de un juicio muy prolongado, fue sentenciado a quince años de prisión. Sin embargo, aún cuando cumplió su sentencia, nunca fue puesto en libertad. Mientras estuvo preso, sólo a su esposa se le permitió hacerle visitas ocasionales. Su esposa falleció el 7 de noviembre de 1971. La muerte de su esposa significó una gran pena para él y lo aisló completamente de todo contacto con el mundo exterior. Poco después de la muerte de su esposa, el 30 de mayo de 1972, Watchman Nee también llegó al final de su peregrinaje en la tierra y descansó con Cristo, a quien sirvió a costa de su propia vida. Antes de fallecer, dejó una nota bajo su almohada en la que, usando varios renglones y con letras grandes, escribió con mano temblorosa lo siguiente:

“Cristo es el Hijo de Dios, quien murió para redimir a los pecadores y resucitó después de tres días. Esta es la verdad más grande del universo. Muero por mi fe en Cristo.”
—Watchman Nee


http://www.livingstream.com



Image and video hosting by TinyPic
Leer más...

El Minero que fue luz en las entrañas de la tierra



Chile.- Mil millones de personas vieron por televisión el milagroso rescate de 33 mineros atrapados en Chile. Pero no tantos conocieron la historia de uno de ellos que ayudó a sus compañeros a pasar de las tinieblas a la luz.

El programa de televisión de la CBN "Mundo Cristiano" viajó a la ciudad de Talca, al sur de Santiago, y habló en exclusiva con José Henríquez.

Sus compañeros lo llamaban “don José” y la prensa lo bautizó como “el Pastor”, ¿Cómo prefiere usted que le digan? “Don José. Yo no soy pastor ni soy guía espiritual, como me han denominado, así que me calza mejor don José. Ellos me conocieron así y así me decían”.

Quién es José Henríquez? ¿Cómo se describiría a sí mismo? “Un hombre sencillo, humilde, y testigo ocular del Evangelio, responsable del Evangelio. En esa forma me describiría, como un hombre con gratitud, en mi corazón hacia el Señor. Lleno de gozo, de alegría, de contentamiento, porque Su Espíritu habita en nosotros. Es el Espíritu Santo que nos hace sentirnos diferentes y que habita en todos lo hijos del Señor. Eso es lo que marca la diferencia en el creer en un Dios vivo. Así me describiría”.


¿Usted se considera un héroe por lo que hizo en la mina? “No, para nada, yo creo que el héroe se llama Jesucristo. Él es el único héroe que se puede mencionar. Independiente de lo que el hombre haya hecho adentro o afuera de la mina, Él es quien se merece la honra y la gloria.

Dios es el Rey de reyes el Señor de señores, ese es el norte que yo conozco y creo yo que es el norte de todo cristiano. Creo que esa es la actitud que todo cristiano debe tener hacia el Señor Jesucristo. En todo lugar, independiente de dónde estemos, esa es la actitud que debemos de tener”.

¿Hace cuánto es usted cristiano? ¿Cómo y cuándo entregó su vida al Señor? “Hace treinta y tantos años atrás, a pesar de haber tenido un abuelo pastor, en la familia yo siempre escuchaba alabanzas, conocía hermanos cristianos, pero solamente era una persona “insertada” en una familia cristiana. Pero Dios trata en forma individual con cada uno.

Pude llegar al conocimiento del Señor a través de mi propio abuelo. Yo solía acompañar a mi mamá a la iglesia solamente para que no le ocurriera nada. Un día saliendo de la iglesia mi abuelo me dijo ‘usted con ese cuerpo y tan cobarde, ¿cuándo va a aceptar al Señor?’ Yo lo miré y dije dentro de mi corazón, ‘¿qué se habrá creído este viejo?’ Pero el Señor tocó mi corazón y a la semana le estaba preguntando a mi madre ‘¿qué tengo que hacer para servir al Señor?’.Yo me acababa de retirar de un conjunto folclórico donde perdí diecisiete años. Eso no llenó mi vida. Mi mamá me dijo: ‘toma tu acordeón y preséntate donde el pastor', y así lo hice. Tomé mi acordeón y me presenté donde el pastor, pero no fue donde el pastor, fue donde el Señor.

El llenó mi vida, llenó mi corazón, fue algo muy maravilloso para mí. Estaba cargado de inmundicia, estaba cansado de la vida, lleno de cosas, y Dios libertó mi vida. Me llenó de alegría, de gozo, y me hizo ser un corista para Él.

Hoy día soy un corista para la honra y la gloria del Señor. Toco mi acordeón y mi guitarra para el Señor, ahora le canto al Amor de los amores. Él también me ha hecho ser un predicador, llevo la Palabra donde quiera que esté. Siempre le hablo a las personas, a mis compañeros, en todo lugar. Yo creo que cada persona que conoce al Señor quiere contarle al otro inmediatamente que haga lo mismo”.

Usted le había dicho a su familia que la mina San José en Copiapó “estaba mala”. ¿Por qué? ¿Usted presentía que algo iba a ocurrir? “Yo había visto la situación, las condiciones no estaban bien, y pudimos constatar que la mina estaba explotando, reventando, por diferentes lugares. Además el Señor tomó a una abuela mía, y ella vino en dos oportunidades a avisarle a mi madre que a mí me iba a acontecer algo muy duro. Que iba a ser muy difícil que yo pudiera escapar. Yo me fui a la mina sabiendo esto. Pero sabemos que creemos en el Dios de las cosas difíciles, en el Dios de las cosas imposibles. Yo creo que el Señor avisa las cosas porque Él ama a su pueblo, yo creo que Dios es un Dios de amor, de misericordia.

Cuando me despedí de mi hija, tuve la certeza de que algo me iba a ocurrir porque ella se esforzó demasiado por ir a despedirse de mí. Y yo supe en ese momento, que Dios iba a hacer algo conmigo. Pero me fui confiado, yo siempre cuando hago las cosas digo ‘Señor acompáñame en este viaje, acompáñame a entrar a la mina’. Los hijos de Dios, clamamos a nuestro Dios vivo, en nuestro corazón y donde quiera que estemos, Dios nos escucha. Por eso Él no tuvo contratiempo en estar con nosotros en el fondo de esa mina, porque Él es un Dios poderoso”.

Algo de lo que más llamó la atención en el mundo fue que a la hora de ser rescatados, la mayoría de sus compañeros dio gracias a Dios (unos se arrodillaron, señalaron al cielo, salieron con la Biblia). Suponemos que antes del accidente ellos no tenían tanta fe en Dios… ¿Qué pasó? ¿Qué los hizo tener tanta fe? “Lo que pasó es que Dios nos colocó en esa situación y cuando vimos que ya no teníamos escapatoria – nosotros buscamos todas las posibilidades de tener una puerta de escape y no la había, Dios cerró la puerta por los dos lados – no nos quedó de otra más que organizarnos y ver qué podíamos hacer humanamente.

Cuando vino la repartición de esta organización, de esta forma de hacer las cosas, ellos sabían que yo era cristiano evangélico, entonces me dijeron: ‘usted se va a hacer cargo de la oración y usted nos va a guiar en la oración’. Yo dije ‘gloria a Dios’ dentro de mi corazón porque era una oportunidad de trabajar para el Señor, sin importar la situación en que estábamos.

El Señor quiere que el hombre se humille, quiere que el hombre le busque en espíritu y en verdad y Él dice que ama al que se humilla. Esas palabras venían a mi mente y podía ver que el Señor nos conducía de tal manera que nuestra oración pudiera ser efectiva, que fuera una oración que convenciera a Dios. Yo creo que lo que Dios vio ahí fue humillación, creo que no hubo ninguno de los que estaban ahí, en la primera oración, que no se humilló a Dios. Porque todos sabíamos en la situación que estábamos”.

¿Usted siente que esa oración provocó una transformación espiritual en la vida de sus compañeros? “Claro, si bien es cierto no todos fueron transformados, al menos ninguno dejó de decir ‘yo creo en el Señor’. Y yo creo que la Palabra es la que transforma al hombre. Sabemos que la Palabra del Señor no tan sólo es papel y tinta sino que es Espíritu, es como una espada de dos filos.

Ahí adentro, se predicó la Palabra, se cantaron alabanzas a Dios, teníamos una especie de culto de oración. Los teníamos a las doce del día, en la tarde a las seis. Después que llegaron las palomas nos integramos a las cadenas de oración (en el exterior) porque éramos los interesados. Eso lo entendieron ellos.

Así que yo no me puedo quejar de ellos. Claro que hubo diferentes caracteres, 33 formas distintas de ver las cosas, pero un solo interés: creer en un Dios vivo que podía sacarnos de ahí. Eso fue lo que marcó la diferencia y ese Dios vivo respondió la oración”.

¿Alguno de ellos hizo la oración de fe, aceptando al Señor, entregando sus vidas a Dios? “Claro, el domingo antes de que fuéramos rescatados, yo llamé a un pastor, porque yo no soy pastor. Yo me comuniqué con mi hermano en el exterior por medio de una carta y le dije, ‘trae a un pastor de tu consideración, que Dios te de testimonio de que es un verdadero pastor, para que venga a tomar la oración de aceptación’. Y así lo hizo. Alrededor de veinte dieron el sí, creyeron en el Señor.

Ahora, independiente de que tal vez nos faltaron días de estar allá, pero la Palabra dice que Dios hace crecer la semilla. Uno puede sembrar, el otro puede regar, pero Él es el que da el crecimiento. Estas personas, permita el Señor que ninguno se pierda, tal vez no los vamos a estar viendo pero la Palabra fue predicada, la Palabra fue sembrada y ahora el Señor es quien tiene la palabra. Él va a tratar con cada uno de ellos y eso es lo que esperamos.

Yo estoy gozoso de haber sido un instrumento en las manos del Señor, hacer la voluntad de Él, eso creo yo que es en lo que Dios se agrada”.

Mario Sepúlveda, cuando salió de la mina dijo: “Dios y el diablo me pelearon, y ganó Dios” ¿Por qué cree usted que él haya dicho eso? “El fue uno de los primeros que reconoció y cuando habían dificultades y cosas negativas el decía ‘esto nos está pasando porque nos estamos comportando de esta manera’. Yo decía ‘gracias Señor porque tú mismo estás haciendo que estas personas reconozcan su error’.

Cuando había problemas con la máquina, que se echaba a perder el martillo, días enteros perdidos, entonces ellos decían ‘¿seremos nosotros los culpables de que esto esté pasando?’. Entonces habían diferencias de opinión entre todos. Pero ahí estaba el Señor controlando todo aquello”.

¿En algún momento pensó que moriría dentro de la mina? “Sí, como hombre, humanamente, esos pensamientos vienen. Pero los hijos de Dios tenemos un espíritu diferente, que nos llena de confianza. Dice su palabra que ‘si morimos para Él morimos, y si vivimos para Él vivimos’”.

¿Cuál cree usted que fue el elemento más importante que les ayudó a sobrevivir dentro de esa mina? “El Señor tomó todas las medidas, teníamos agua, teníamos oxígeno, teníamos algo de alimento. Sucedió algo maravilloso: teníamos un cajón en el que prácticamente no quedaban alimentos, era algo caótico. Pero el Señor me trajo a la mente la alimentación de aquella cantidad de personas que fueron alimentadas porque el Señor consideró que iban a regresar a sus hogares e iban a desfallecer por el camino. Así que oramos por los alimentos, ungimos ese cajón, y el cajón no mermó de tener bendiciones, hasta que comenzaron a enviarnos alimentos por las sondas. No se acababa la comida, incluso sobraron cosas.

Creo yo que lo más importante de todo esto esta en la Palabra del Señor, en el haber creído. Por eso yo le digo al mundo entero que el Señor quiere que crean en Él, que crean en Su Palabra”.

¿Usted piensa volver a trabajar en minería? ¿Por qué? “Claro, humanamente, yo, si no tengo otra forma de vivir, yo voy a tener que seguir porque soy de familia de mineros y esa es mi profesión. Pero si el Señor me abre otra forma, otro medio de sobrevivir, yo lo consideraría porque vi sufrir mucho a mi familia, a mi esposa, y no los quiero ver así otra vez”.

¿Usted ha sentido el llamado de parte de Dios a convertirse en una especie de evangelista después de todo esto? “No, yo he cumplido un rol nada más. Yo no he sentido el llamado a convertirme en un evangelista, para nada. La gente me llamó “guía espiritual” o “el pastor”... para nada!

Yo sé lo que sufre un pastor. Yo viví muchos años mirando a mi abuelo, sufriendo por llevar la Palabra, el Evangelio, viviendo en situaciones precarias. Un hombre que realmente sufrió por llevar el Evangelio a lugares inhóspitos. Si usted me pregunta si quiero ser pastor yo le digo que no, porque uno ve de cerca el sufrimiento de los verdaderos pastores. Hoy día vivimos tiempos de comodidades y no como aquellos pastores que caminaban durante días para llegar a un lugar y llevar la Palabra. Estoy hablando de hombres realmente comprometidos con la obra del Señor.

Fuente:(Mundo Cristiano/CBN)
Image and video hosting by TinyPic
Leer más...

Cambiar el mundo, por Nelson Mandela

El 18 de Julio, fue el cumpleaños 92 de Nelson Mandela, el Mundo agradeció sus grandes sacrificios y esfuerzos celebrando su vida. Mandela propuso 67 maneras de Cambiar el Mundo y esta misma fue publicada en la web Oficial de la Fundación http://www.nelsonmandela.org/mandeladay/67_ways.html.

Al leerlos, pensé qué diría Jesús. Te invito a leerlos, y darles una mirada desde el punto de vista cristiano. Espero tus comentarios.





1. Haz un nuevo amigo. Conoce a alguien de una cultura diferente. Sólo a través de la comprensión mutua se puede desterrar de nuestras comunidades de la intolerancia y la xenofobia.

2. Lee algo para alguien que no puede leer. Visita de una casa para ciegos y ábrele un nuevo mundo a otra persona.

3. Arregla los baches de tu calle o barrio.

4. Ayuda en el refugio de animales local. Los perros sin hogar necesitan dar un paseo y un poco de amor.

5. Averigua en tu biblioteca local si hay una hora de lectura de cuentos y ofrece leer durante la misma.

6. Ofrece ayudar a un vecino de edad avanzada que no puede conducir para hacer sus compras/ tareas.

7. Organiza una jornada de limpieza de basura en tu área.

8. Consigue un grupo de personas que aporten cada uno un cuadro de tela para hacer una frazada para alguien necesitado.

9. Se voluntario en la estación de policía local o en la organización de tu Fé

10. Dona tus habilidades!

11. Si eres un constructor, ayuda a construir o mejorar la casa de alguien.

12. Ayuda a alguien para que su negocio se levante del piso.

13. Construye un sitio web para alguien que necesita uno, o para una causa que crees que necesita el apoyo.

14. Ayuda a alguien conseguir un trabajo. Prepara e imprime su CV (Currículo – Hoja de vida) para el/ella, o ayúdale a preparar sus habilidades para una entrevista.

15. Si eres abogado, haz un trabajo pro bono (gratuito) para una buena causa o persona, que lo necesite.

16. Escribe a tu concejal del área sobre un problema en el área que requiere atención, y que, a título personal, tu no puedes atender.

17. Patrocina a un grupo de alumnos para ir al teatro / zoo.



Ayuda para la Buena Salud!


18. Toma contacto con las organizaciones locales de VIH y averigua cómo puedes ayudar.

19. Ayuda en el hospicio local, los miembros del personal a menudo necesitan tanto apoyo como los pacientes.

20. Muchos enfermos terminales no tienen a nadie con quien hablar. Toma un poco de tiempo para charlar y llevar un poco de Luz a sus vidas.

21. Habla con tus amigos y familiares sobre el VIH

22. Toma la prueba del VIH y alienta a tu pareja a hacer lo mismo.

23. Lleva una bolsa llena de juguetes a un hospital local que tenga una sala para Niños.

24. Lleva a los miembros más jóvenes de tu familia a dar un paseo por el parque.

25. Dona algunos suministros médicos a una clínica de la comunidad local.

26. Lleva a alguien que conoces, y que no se lo puede permitir, para que tenga un examen de ojos o un chequeo de sus dientes.

27. Haga algo por un grupo de apoyo de su preferencia.

28. Promueva una huerta comunal para estimular la alimentación saludable en su comunidad.

29. Dona una silla de ruedas o un perro guía, a alguien que lo necesite.

30. Organiza un paquete de alimentos y entrégalo a alguien que lo necesite.



Conviértete en un educador


31. Ofrece tiempo para ayudar en tu escuela local.

32. Hazte mentor de un escolar abandonado o algún estudiante en tu campo de especialización.

33. Sé el entrenador en una de las actividades extraescolares que ofrece la escuela. También puedes ser voluntario para entrenar en una actividad extraescolar que la escuela no ofrece.

34. Ofrece dar tutoría y clases de refuerzo en una asignatura escolar en que eres bueno.

35. Dona tu viejo ordenador-computador.

36. Ayuda a mantener los campos de deportes.

37. Ayuda a mejorar un salón de clases mediante la sustitución de ventanas rotas, puertas y lámparas.

38. Dona una bolsa de materiales de arte.

39. Enseña en una clase de alfabetización de adultos.

40. Ayuda a pintar los salones y edificios escolares.

41. Dona tus viejos libros de texto, o cualquier otro buen libro, a la biblioteca de la escuela.



Ayuda a quienes viven en la pobreza


42. Compra unas cuantas mantas, o toma los muebles y artículos de la casa que ya no usas y dáselos a alguien que los necesite.

43. Limpia tu armario y dona la ropa que ya no usas, a alguien que lo necesita.

44. Prepara paquetes de alimentos para una familia necesitada.

45. Organiza una venta de pasteles, lavado de autos o venta de garaje para la caridad y dona las ganancias.

46. Para los más pobres entre los pobres, los zapatos pueden ser un lujo. No los guardes si no los vas a usar! Pásalos a otro!

47. Hágase voluntario en el comedor de beneficencia local.



El cuidado de los jóvenes


48. Ayuda en un hogar de niños locales o en el orfanato.

49. Ayuda a los niños con sus estudios.

50. Organiza un juego amistoso de fútbol, o patrocina a los niños para ver un partido en el estadio local.

51. Hazte entrenador de un equipo deportivo y consigue nuevos amigos.

52. Dona material deportivo a un albergue para los niños.

53. Dona juguetes educativos y libros para un hogar de niños.

54. Pinta o repara la infraestructura en un orfanato o centro juvenil.

55. Hazte mentor de alguien. Toma un tiempo para escuchar lo que los niños tienen que decir y dales un buen consejo.



Tesoro de la tercera edad


56. Si tocas un instrumento, visita la casa local de ancianos y pasa una hora tocando para los residentes y el personal.

57. Conoce la historia de alguien mayor que tú. Con demasiada frecuencia la gente olvida que las personas mayores tienen una riqueza de experiencia y sabiduría y, que muy a menudo, tienen una historia interesante que contar.

58. Acompaña al supermercado a una persona de edad avanzada. Apreciará mucho tu compañía y ayuda.

59. Toma el perro de alguien para llevarlo a dar un paseo si es demasiado débil para hacerlo por sí mismo.

60. Corta el césped de alguien y ayúdale a arreglar las cosas alrededor de su casa.



Cuida tu medio ambiente


61. Si no hay centros de reciclaje en tu área, pídele al concejal de tu área que gestione la instalación de uno.

62. Dona árboles nativos para embellecer los barrios en las zonas más pobres.

63. Recoge periódicos viejos de una escuela/centro de la comunidad/hospital y llévalos a un centro de reciclaje.

64. Identificar los drenajes sin tapa en tu área e informa a las autoridades locales.

65. Organiza la comunidad, la escuela o la organización en que trabaja, para apagar todas las luces innecesarias y fuentes de alimentación por la noche y los fines de semana.

66. Aborda a la gente desordenada con la basura y ve si puedes convencerlos del valor de un entorno limpio.

67. Organiza la limpieza de tu parque local, río, playa, calle, plaza o campo de deportes con unos amigos. Nuestros niños tienen derecho a crecer en un ambiente limpio y saludable.

http://www.taringa.net/posts/solidaridad/6718311/67-Formas-de-Cambiar-Nuestro-Mundo.html

Image and video hosting by TinyPic
Leer más...

Oí la voz del Salvador


Una tarde en una ciudad de la costa sur se cantaba este himno para concluir un culto al aire libre. Muchos estaban alrededor en pie escuchando, otros pasaban despacio y tan solo percibieron alguna palabra o línea del himno. Uno que caminaba casualmente por allí fue cautivado por una línea que dio respuesta a la oscuridad espiritual de su alma. La línea era: “Del mundo soy la luz”. Escuchar aquella frase aplicada por el Espíritu Santo al corazón cargado hizo que otra alma pasara de las tinieblas a la luz admirable de Cristo.
Este himno era un gran favorito en los cultos de Misión. Nunca deja de hacer un llamado especial; incluso es un gran favorito de los niños, tal vez por su simplicidad. La nota personal que sobresale en este himno es muy penetrante, y no es el tipo de himno que uno puede cantar sin dar una respuesta personal.
El Obispo Handley Moule en un volumen memorial sobre Horacio Bonar (1808-1889) dice que todos sus himnos tienen un extraño poder de mover la conciencia, y le da la explicación de que todos ellos están llenos de la Escritura. Destacaría dos elementos que siempre sobresalen: una clara visión de Cristo como Salvador y la referencia frecuente a su Segunda Venida.
Horacio era hijo de un abogado, y nació en Edimburgo el 19 de diciembre de 1808. Fue uno de varios hermanos que llegaron a ser eminentes ministros de la Iglesia de Escocia. Educado en una famosa Escuela Superior y Universidad de su ciudad natal. Como estudiante estuvo bajo la influencia de hombres como el Dr. Tomás Chalmers, Eduardo Irving y Roberto Murray McCheyene. Pronto decidió dedicar su vida al servicio del Señor en la predicación del Evangelio, y finalizado su curso de teología dirigió la obra misionera en la Iglesia de San Juan, en Leith. Allí empezó a escribir himnos.
Muy interesado en los jóvenes, la Escuela Dominical a su cuidado creció y prosperó rápidamente. Cuando inició su obra misionera, se encontró con niños y niñas indiferentes en cuanto a la adoración pública. Acostumbrados al uso de salmos, no muy adecuados, en sus palabras o melodías, para las necesidades de los jovencitos, el Sr. Bonar se dio cuenta de que lo que debiera ser la parte más brillante del culto, era para ellos lo más aburrido. Y sin embargo los niños amaban la música, y estaban bien dispuestos a cantar canciones los días de semana. Así que probó un experimento. Escogiendo algunas melodías familiares tales como “Las Flores del Bosque”, se dispuso a ponerles palabras. Las imprimió en forma de folleto y las distribuyó entre los jóvenes en la Escuela Dominical. Para deleite del Sr. Bonar el experimento tuvo éxito, y los niños inmediatamente se pusieron a cantar los nuevos himnos que habían sido escritos especialmente para ellos. Así se escribieron los dos primeros himnos de Horacio Bonar.
Después de cuatro años y medio de trabajo en Leith, llegó a ser ministro de la Iglesia de la Parroquia Norte, Kelso, en 1837, donde trabajó con devoción y entusiasmo. Su primer sermón fue muy recordado por aquellos que le escucharon. Fue un llamado claro a la oración: “¡Hermanos, oren!”, fue su mensaje, “así las lluvias del cielo descenderán sobre nuestra iglesia, nuestra parroquia, nuestras escuelas, nuestras familias. ¡Es a orar que os incito, a orar por vosotros mismos, a orar por mi!” Era sobre todo un hombre de oración, y en años posteriores, la voz de ruego sincero, detrás de la puerta cerrada de su despacho, rogando a menudo durante horas sin parar, constituyó uno de los más sagrados recuerdos de su círculo familiar.
Fuerte físicamente, nunca estaba ocioso. En Kelso, se dice que, en un día, frecuentemente predicaba tres veces en el púlpito y una vez al aire libre. Aún siendo viejo, de habiendo regresado a Edimburgo, su voz se oía lejos predicando el Evangelio al aire libre, unas veces en las praderas y otras en la Plaza del Parlamento. Un amigo dijo de él que siempre estaba predicando, otro que siempre estaba visitando, otro que siempre estaba escribiendo, y aún otro que siempre estaba orando.
Siguió a su viejo maestro, el Dr. Calmers, en abandonar la Iglesia de Escocia en 1843 (la Ruptura), estando en Kelso, para formar la Iglesia Libre de Escocia, siendo allí donde escribió la mayoría de sus himnos más conocidos, incluido este. Fue uno de los 474 ministros de culto que se manifestaron en la ruptura. Debió de ser un gran sacrificio dar sus espaldas a sus Iglesias y congregaciones y sueldos y hogares por motivos de conciencia.
En 1866, el Dr. Bonar se trasladó a Edimburgo, el lugar de su nacimiento, donde asumió la responsabilidad de una iglesia nueva. Allí trabajó hasta pasados los 80 años. Por un tiempo editó dos revistas y publicaba continuamente obras en prosa. También fue el autor de cientos de tratados, uno de los cuales, “Cree y Vive”, publicado en 1839, llegó a poner en circulación un millón de copias.
La visita a Escocia de Moody y Sankey en 1873-74, parece que revivió el fluir de himnos. El Sr. Ira D. Sankey relata que durante las reuniones que celebraba con el Sr. Moody en Gran Bretaña en los años 1873-1874, había cantado con frecuencia, como un solo, el impactante poema de Tennyson, basado en la parábola de las Diez Vírgenes, que comenzaba:
Tarde, tarde, tan tarde, y la noche oscura y fría,
Tarde, tarde, tan tarde, pero podemos entrar todavía.
Demasiado tarde! Demasiado tarde! Ahora no puedes entrar.
El Sr. Sankey estaba entonces recopilando una edición de sus "Sacred Songs and Solos", y solicitó premiso para incluir este poema, pero los propietarios del Copyright lo rehusaron. Entonces el Sr. Sankey pidió al Dr. H. Bonar que escribiera un himno con el mismo tipo de líneas, resultando los solemnes versos con la misma métrica, y por tanto válidos para ser cantados con la misma música, empezando:
Todavía hay lugar! La brillante sala de canto del Cordero,
Con su hermosa gloria, te invita a entrar!
Lugar, lugar! Todavía hay lugar! Oh, entra, entra ahora!
Así resultó que uno de los más hermosos himnos de misión fue fruto de la negativa de los editores! Un ejemplo de la bendición que ha acompañado a este hermoso himno del Dr. Bonar, tuvo lugar durante el tour de los Sres. Moody y Sankey en Escocia. A una mujer joven mundana y despreocupada una amiga le pidió que la acompañara a una de las reuniones de la misión. Al principio ella rechazó, pero, siendo presionada, consintió y fue. No le impresionó lo más mínimo el mensaje del Sr. Moody, que para ella le pareció que “no contenía nada”, y se preguntaba cómo podía haber tanto interés en lo que era obviamente tan trivial. Tras el mensaje el Sr. Sankey cantó la composición del Dr. Bonar como un solo; pero aun esas palabras conmovedoras no llegaron al corazón descuidado de la joven, hasta que el Sr. Sankey llegó a la última estrofa:
Antes de anochecer aquella puede cerrarse, y sellar tu condena;
Entonces el último clamor profundo -No hay lugar!
No hay lugar! No hay lugar!
Oh, desgraciado clamor -No hay lugar!
Las palabras le sobrevinieron al alma como el trueno del Día del Juicio. La reunión terminó, pero el terrible aviso de esa última estrofa, y su terrible coro, “No hay lugar! No hay lugar!” todavía sonaban en sus oídos y corazón. No pudo descansar hasta que se volvió al Salvador, y, arrodillándose a Sus pies, encontró perdón y paz por medio de Su sangre redentora.
Una característica de los himnos de este notable Presbiteriano Escocés es que no pertenecen a una denominación en particular, sino que son utilizados en casi todo tipo de adoración Cristiana. Escribió unos 600.
Tras una larga enfermedad, su última puesta de sol fue el 31 de julio de 1889.

Oí la voz del Salvador
Decir con tierno amor:
Ven, ven a mí, descansarás,
Cargado pecador.
Tal como era, a mi Jesús,
Cansado, yo acudí;
Y luego, dulce alivio y paz
Por fe de Él recibí.

Oí la voz del Salvador
Decir: Venid, bebed,
Yo soy la fuente de salud.
Y apago toda sed.
Con sed de Dios, del vivo Dios,
Busqué a mi Emmanuel;
Lo hallé y Él apagó mi sed,
Y ahora vivo en Él.

Oí su dulce voz decir:
Del mundo soy la luz,
Miradme a mí y salvos sed,
Hay vida por mi cruz.
Miré a Jesús y así en Él
Mi norte y sol hallé,
Y en esa luz de vida yo
Aquí siempre andaré

http://www.alianzacallao.org/h_oi-la-voz-del-salvador.html
Image and video hosting by TinyPic
Leer más...

Dios: El controlador de la historia


En la presente coyuntura mundial, requiere una verdadera urgencia el comprender que los eventos históricos deben ser interpretados a la luz del reino de Dios. Si aspiramos a disfrutar de paz interior a pesar de lo que ocurre en el mundo, la única forma de hacerlo es llegar a comprender esta filosofía bíblica de la historia. Dicha filosofía explica los acontecimientos en el mundo secular y su relación con la Iglesia de Dios. El principio esencial es que se puede entender la historia sólo en términos del reino de Dios. Es decir, el gobierno de Dios en el mundo, en el cual está incluida la Iglesia. Dios está dirigiendo toda la historia para así realizar su propósito con respecto al reino. Nuestro objetivo será ahora el de analizar este principio en mayor profundidad.


La perplejidad por los acontecimientos actuales no es una novedad


El problema no es nuevo. Nosotros, en el siglo pasado y en el actual, hemos sido ingenuos al creer que nuestros problemas son excepcionales y peculiares. No lo son. Solo estamos experimentando lo que el pueblo de Dios ha vivido ya en muchas oportunidades anteriores. Es bueno recordar que la historia se repite, y así desligarnos de aquella ingenua y envanecida opinión que los modernos tenemos de nosotros mismos. Nuestras perplejidades de ninguna manera son nuevas. Hay muchos hoy día que sienten que no pueden ser cristianos por las dificultades intelectuales que plantea la aparente frustración de la historia. Sin embargo, este problema es tan antiguo como la misma humanidad y ha dejado perplejos a muchos desde el principio. El conocimiento y los acontecimientos actuales poco tienen que ver en el asunto, de manera que bien podemos despojarnos de cualquier tipo de orgullo intelectual. El problema es el mismo que tuvo que enfrentar el hombre que escribió el Salmo 73 (1), o Habacuc, o Israel en forma nacional. La epístola a los Hebreos fue escrita especialmente para aclarar este problema. Los cristianos hebreos decían en efecto: Hemos creído el evangelio, dejamos el judaísmo y nos unimos a la Iglesia cristiana. Todo con base en lo que ustedes nos dijeron acerca de Cristo, su salvación, y su venida para establecer su reino y gobernar sobre la tierra. Él no ha venido; nos persiguen y nos despojan de nuestros bienes, y estamos sufriendo intensamente. ¿Dónde está la respuesta?


Los cristianos a quienes escribió el apóstol Pedro fueron tentados a preguntar: «¿Dónde está la promesa de su advenimiento?» (2 Pe 3.4). Estaban siendo ridiculizados por los burladores que les decían: ¡Ah! Ustedes creyeron ese evangelio y confiaron sus vidas a ese Señor Jesucristo. Les dijeron que iba a volver para reinar pero, ¿dónde está el cumplimiento de su promesa? ¡Todo sigue como antes! La respuesta de Pedro, cabe destacar, recuerda a los lectores de su carta que este era ya un antiguo problema. Les dijo en efecto: ¡No se preocupen, es exactamente lo que decían las personas antes del diluvio; lo que dijeron antes de la destrucción de Sodoma y Gomorra, y es lo que siempre han dicho! Su respuesta exacta según las Escrituras fue: «Para con el Señor, un día es como mil años, y mil años como un día. El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza» (3.8–9). Esto es precisamente lo que dijo Habacuc: «La visión todavía tardará hasta el plazo señalado; bien que se apresura hacia el fin… aunque tardare, aguárdala, porque de seguro vendrá, no se tardará» (Hb 2.3).


El tema de la historia es también el gran tema del libro de Apocalipsis. No importa cómo se interprete este libro, representa claramente un pronóstico de la historia; una visión previa de eventos sobresalientes a través del largo curso de los tiempos hasta la consumación final. Sin embargo, muchos intérpretes se obsesionan con el simbolismo que pasan por alto o pierden el tema principal. Son tan expertos en los detalles que pierden la verdad central. El libro de Apocalipsis es principalmente una gran visión anticipada de la historia, con Jesucristo como la persona central que controla la historia al abrir «los sellos». De esta manera contiene un mensaje de consuelo no sólo para los creyentes del primer siglo, sino para el pueblo de Cristo en todo tiempo y en todo lugar.


Tomado y adaptado del libro Del temor a la fe, D. Martyn Lloyd-Jones, Hebrón.

Image and video hosting by TinyPic
Leer más...

Autoestima


Hace un tiempo, mientras esperaba ser visitado, tomé un ejemplar de la revista Selecciones de la sala de recepción. Me llamó la atención un artículo titulado «Palabras que hacen milagros», y querría citar dos párrafos de aquel artículo.

  • Cada uno de nosotros tenemos una imagen mental de nosotros mismos, la propia imagen. Para que la vida sea razonablemente satisfactoria, esta propia imagen ha de ser tal que podamos convivir con ella, que nos pueda gustar. Cuando nos sentimos orgullosos de nuestra propia imagen, nos sentimos confiados y libres para ser nosotros mismos. Funcionamos de una manera óptima. Cuando nos avergonzamos de nuestra propia imagen, tratamos de ocultarla en lugar de expresarla. Nos volvemos hostiles y difíciles para la convivencia.
  • Es un milagro lo que le sucede a una persona a la que le ha subido su autoestima. De repente le gustan más los demás. Es más amable y cooperador con los que le rodean. La alabanza es el pulimento que ayuda a mantener su propia imagen brillante y resplandeciente.

Esta cita representa la manera actual de pensar en el mundo, y también entre muchos cristianos. Aunque en esas palabras hay ideas que son muy ciertas, también hay cosas erróneas.

Una parte del problema para afrontar esta cuestión reside en que hasta ahora no hay un verdadero acuerdo acerca de cuál es el significado de la «autoestima». Se han propuesto varias definiciones, pero incluso en círculos educados no hay un acuerdo general. Es evidente que este término significa cosas distintas para distintas personas.

Como sucede con todas las cuestiones morales y espirituales, los cristianos deben apartarse de la sabiduría humana, y escudriñar la Palabra de Dios. Pedro nos dice que «todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder» [el de Dios] (2 Pedro 1:3). Pablo dijo a los corintios que «la sabiduría de este mundo es insensatez para con Dios» (1 Corintios 3:19). Con la ayuda del Señor querría acudir a la Palabra de Dios, donde encontramos la respuesta a todo lo que atañe a nuestro andar como cristianos en este mundo. La sabiduría del hombre no puede añadir nada a la Palabra de Dios.

Esta cuestión es difícil, y soy bien consciente de mi falta de una comprensión total del tema. El hombre es un ser complejo, y algunas de las consideraciones relativas a este tema tienen que ser experimentadas más que plenamente explicadas. Asimismo, 1 Corintios 13:12 nos dice: «Ahora vemos por espejo, oscuramente», y aquí la palabra «oscuramente» comunica el concepto de algo que es enigmático. En tanto que la Palabra de Dios nos da una perfecta luz para cada paso de nuestra senda, no siempre da satisfacción a nuestra curiosidad ni da respuesta a todas nuestras preguntas. Recordemos esto cuando encontremos aspectos de este tema que puedan estar más allá de nuestra comprensión.

Hay muchos temas que la Palabra de Dios nos presenta que están más allá de la comprensión humana. La mente del hombre puede solamente llegar hasta cierto punto, y luego nos damos cuenta de que estamos en el ámbito de lo infinito. Generalmente, esas cuestiones se componen de dos verdades que deben mantenerse en equilibrio, y que sin embargo la mente humana no puede conciliarlas de una manera plena. Creo que la dignidad humana en la creación y la depravación humana como resultado de la caída son dos de esas verdades. El hombre natural intenta reducir esas verdades a un nivel que podamos comprender, y con ello siempre cae en un error de un lado o del otro. Es triste tener que admitir que caen en ello incluso verdaderos creyentes, al tratar de imponer una estructura de factura humana sobre una verdad que Dios nos ha dado en Su Palabra. La respuesta correcta que debemos dar es adorar con humildad a Aquel que ha querido revelarnos tales cosas, dándonos cuenta de que nuestras mentes finitas no pueden abarcar lo infinito en su totalidad. Podemos apreciar esas verdades, y equilibrarlas en nuestras vidas, pero sólo en tanto que caminemos en comunión con Aquel que nos las ha querido revelar.

W. J. Prost, M.D.
Traducción del inglés:
Santiago Escuain

 http://www.sedin.org/propesp/Autoest.html


Image and video hosting by TinyPic
Leer más...

Máximo experto

Cuenta la historia de un estudiante posgraduado que se dirigió al gran naturalista Agassiz, para recibir los toques finales en su formación. Había recibido varios honores, y por ello esperaba obtener una noble asignación. Se sintió muy asombrado cuando Agassiz le entregó un pequeño pez y le pidió que lo describiera. El estudiante respondió:
- Es sólo un pez luna.
- Lo sé – dijo Agassiz –, pero quiero que lo describas por escrito.
Pocos minutos después el estudiante regresó con la descripción escrita del pez, de acuerdo a la terminología formal en latín, e incluyó en una carta hidrográfica, el género y la familia donde éste podría ser encontrado. Agassiz leyó lo que el estudiante había plasmado y luego le dijo:
-Descríbeme el pez.
Entonces el estudiante produjo un ensayo de cuatro páginas. Otra vez Agassiz le dio la misma orientación. Este proceso continuó por unas tres semanas, y para entonces el pez ya estaba en un estado de descomposición bastante avanzado. El estudiante admitió, que después de todo ese tiempo, en verdad ya conocía bastante sobre el pez. Y Agassiz así lo reconoció.
Cierto filósofo moderno ha llegado a la conclusión de que si uno estudia algo aunque pequeño, sea planta o criatura, por cinco minutos diarios en un lapso de veinte años. ¡Uno se convertiría en el máximo experto mundial sobre el tema!
Cuán importante es, entonces, que invirtamos tiempo cada día aprendiendo las lecciones más importantes de todas, ¡las que se encuentran en la Palabra de Dios! Si en realidad deseamos conocer lo que dice Dios sobre cómo vivir una vida de éxito en esta tierra, permitamos que la lectura bíblica ocupe parte de nuestra vida diaria.


Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, 
como obrero que no tiene de qué avergonzarse, 
que usa bien la palabra de verdad.
2Timoteo 2:15

www.AgendaDeDios.net
Image and video hosting by TinyPic
Leer más...

Cuál es la diferencia entre la iglesia y el reino


Para muchos lectores, probablemente, constituirá una sorpresa conocer que la Iglesia no es lo mismo que el reino de Dios ni que el reino de los cielos. En la cristiandad en general se toman la Iglesia y el reino como sinónimos. Pero el no hacer distinción entre ellos lleva a serios problemas tanto en la doctrina como en
la práctica.

La Iglesia es una sociedad singular, desemejante a cualquier otra en los tratos de Dios con la humanidad. Cristo es la Cabeza y todos los creyentes son miembros. Las distinciones de raza, posición social, y sexo, quedan abolidas en Cristo; todos vienen a ser uno en Él. La Iglesia empezó en Pentecostés y será completada en el Arrebatamiento o Rapto. Se habla de ella como un solo cuerpo y esposa de Cristo, y está destina da a reinar con Él en Su reino y a compartir eternamente Su gloria. Pero, ¿qué pasa con el reino de los cielos? El reino de los cielos constituye la esfera en la que se reconoce el gobierno de Dios. La palabra cielos se utiliza
figuradamente para denotar a Dios; esto se ve claramente en Daniel 4:25, 26. En el versículo 25, Daniel dice que el Altísimo gobierna el reino de los hombres. En el siguiente versículo dice que el cielo gobierna. Así, el reino de los cielos anuncia el dominio de Dios, que existe allí donde los hombres se someten a este gobierno.
Hay dos aspectos del reino de los cielos. El aspecto más amplio incluye a todo aquel que simplemente profesa reconocer a Dios como el Supremo Gobernante.

Pero en su aspecto interno incluye solamente a las personas que han sido convertidas de una manera genuina. Podemos representar este concepto mediante dos círculos concéntricos, uno pequeño dentro de otro mayor:

El círculo grande constituye la esfera de la profesión; incluye lo verdadero y lo falso, el trigo y la cizaña. El círculo interior incluye solamente a aquellos que han nacido de nuevo mediante la fe en el Señor Jesucristo.
Mediante una comparación con todas las refrencias bíblicas al reino podemos seguir su desarrollo histórico
en cinco fases distintivas:
  • Primeramente, el reino fue profetizado en el Antiguo Testamento. Daniel predijo que Dios establecería un reino que nunca sería destruido y que nunca cedería Su soberanía a ningún otro pueblo (Dn. 2:44). También previó la venida de Cristo y Su reino universal y eterno (Dn. 7:13,14; ver también Jer. 23:5, 6). 
  • En segundo lugar, el reino es descrito como estando el Bautista, después, Jesús, y luego los discípulos
    anunciaron que el reino estaba cerca (Mt. 3:2; 4: 17; 10:7). El Rey había venido a presentarse a sí mismo ante la nación de Israel. Jesús dijo: « .. si yo echo fuera los demonios en virtud del Espíritu de Dios, entonces es que ha llegado a vosotros el reino de Dios» (Mt. 12:28). En otra ocasión dijo: « ... el reino de Dios está en medio de vosotros» (Le. 17:21). Estaba presente porque el Rey había llegado a la escena. (Mientras que las dos últimas referencias tratan del reino de Dios, y no con el reino de los cielos, mostraremos después que ambos términos se utilizan de forma intercambiable en el Nuevo Testamento.) 
  • En tercer lugar, el reino es descrito como estando en una forma provisional. Después de ser rechazado por la nación de Israel, el Rey volvió al cielo. El reino existe hoy en los corazones de aquellos que reconocen Su condición de rey mientras que Él está ausente. Esta fase provisional del reino queda descrita en las parábolas de Mateo 13. 
  • La cuarta fase del reino es su manifestación. Esta es el reino literal, milenial, de Cristo sobre la tierra. Tuvo su prefiguración en el Monte de la Transfiguración, cuando el Sei'íor fue visto en la gloria de Su reino venidero (Mt 16:28). Jesús se refirió a este reino cuando dijo: «Os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos» (Mt. 8: 11). 
  • La quinta y final forma será el reino eterno. Este es descrito en 2 Pedro 1: 11 como «el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo». La expresión «reino de los cielos» se halla solamente en el evangelio de Mateo. 
  •  
El término «reino de Dios» se halla en los cuatro evangelios. Para todos los propósitos prácticos no existe diferencia, pues las mismas cosas se dicen de ambos. Por ejemplo, en Mateo 19:23 Jesús decía que sería difícil que un hombre rico entrara en el reino de los cielos. En Marcos 10:23 y Lucas 18:24 se cita a Jesús diciendo lo mismo acerca del reino de Dios. También Mateo cita a Jesús diciendo más o menos lo mismo acerca del reino de Dios (cp. Mt 19:23,24).

Otros pasajes en los que se utiliza el reino de los cielos y el reino de Dios de forma intercambiable son: Mateo 4:17, comparar con Marcos 1: 15.
Mateo 8:11, comparar con Lucas 13:29.
Mateo 10:7, comparar con Lucas 9:2.
Mateo 11:11, comparar con Lucas 7:28.
Mateo 13: 11, comparar con Marcos 4: 11.
Mateo 13:31, comparar con Marcos 4:30,31; Lucas 13:18.
Mateo 13:33, comparar con Lucas 13:20,21.
Mateo 19:14, comparar con Marcos 10:14; Lucas 18:16.

Reino de los Cielos

En su aspecto exterior incluye a todos los que son genuinamente súlxlitos del Rey y también a aquellos que simplemente profesan lealtad. Esto se ve en la parábola del sembrador (Mt.13:3-11), la parábola del grano de mostaza (Mt 13:31,32), y la parábola de la levadura (Ml 13:33).
Con respecto a su realidad verdadera, interna, solamente se puede entrar en el reino de los cielos mediante la conversión (Mt. 18:3).

Reino de Dios

También incluye lo verdadero y lo falso. Ello se ve en la parábola del sembrador (Le. 8:4-10), la parábola del grano de mostaza (Le. 13:18, 19), y la parábola de la levadura (Le. 13:20,21).  Con respecto a su realidad
verdadera, interna, solamente se puede entrar en el reino de Dios mediante el nuevo nacimiento (Jn.3:3,5).

Pablo se refería a la realidad interna cuando decía que el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo» (Ro. 14: 17). También enfatiza que «el reino de Dios no consiste en
palabras, sino en poder» (1 Co. 4:20). La distinción entre el reino y la iglesia puede verse en lo siguiente: El reino empez6 cuando Cristo inició Su ministerio público; la Iglesia empezó el día de Pentecostés (Hch. 2). El reino continuará sobre la tierra hasta que ésta sea destruida; la Iglesia continuará sobre la tierra solamente hasta el Arrebatamiento; entonces volverá con Cristo en Su Segunda Venida a reinar con El como Su Esposa. En el presente las personas que se hallan en el reino en su realidad verdadera, interna, se hallan también en la Iglesia; este es el único aspecto en el que ambos se solapan.

Fuente: Cuál es la diferencia?, de W. Mac Donald


Image and video hosting by TinyPic
Leer más...

Un mensaje muy especial



Textos tomados del libro "De Jesús, con cariño".
Image and video hosting by TinyPic
Leer más...

Cuán grande es Él






Señor, mi Dios, al contemplar los cielos,
El firmamento y las estrellas mil.
Al oir tu voz en los potentes truenos
Y ver brillar al sol en su cenit.

Coro:

Mi corazón se llena de emoción.
Cuan grande es Él.

Cuan grande es Él.
Mi corazón se llena de emoción.
Cuan grande es Él. Cuan grande es Él.

Al recorrer los montes y los valles
Y ver las bellas flores al pasar.
Al escuchar el canto de las aves
Y el murmurar del claro manantial.

Cuando recuerdo del amor divino,
Que desde el cielo al Salvador envió.
Aquel Jesús que por salvarme vino,
Y en una cruz sufrió y por mi murió.

Cuando el Señor me llame a su presencia,
Al dulce hogar, al cielo de esplendor.
Le adoraré, cantando la grandeza
De su poder y su infinito amor.




En un día soleado, un pastor y senador sueco, Carl Boberg, regresaba de una reunión y mientras se encontraba caminando por el campo, fue alcanzado por una tormenta veraniega inesperada.

Al refugiarse entre unos árboles esperando que el cielo se despejara y dejara de llover y tronar, Boberg, reflexionó en la grandeza de Dios:

"...al contemplar los cielos,
El firmamento y las estrellas mil.
Al oir tu voz en los potentes truenos..."

y así nació “Cuán grande es Él”.

Esta composición a pesar de haberla tenido el autor en sus apuntes desde 1885, no fue muy difundida pues se encontraba sólo en sueco, pero se dio a conocer recién cuando fue traducido al alemán en 1907( hace 100 años) y luego llevado a Rusia en 1912, 5 años antes de la Revolución.

Un misionero inglés, Stuart K. Hine, lo aprendió en ruso y lo tradujo, agregando la cuarta estrofa en 1948, y luego fue traducido al español en 1958, por un argentino.

La primera y tercera estrofas se basan en el himno original de Boberg, la 2ª nació es Rusia, y la 4ª en Inglaterra. A través de 70 años y 5 idiomas nos ha llegado este majestuoso himno que une los corazones del pueblo de Dios, sin fronteras, para alabar al Creador Omnipotente.

La versión más famosa de este himno, tal vez haya sido la interpretada por Elvis Presley, "How great you are". Elvis amaba mucho esta canción y era insustituible en su repertorio musical desde 1966 hasta 1977.


Es muy probable que Presley durante su infancia haya escuchado repetidamente este himno cuando asistía a una iglesia Bautista para gente de color, en Memphis (East Trigg), Tennesee, donde a pesar que se practicaba el segregacionismo racial, Elvis se sentía en familia con los ritmos de los "spirituals" y los "Rythm and Blues".








(Tomado de Noticia Cristiana.com)
http://www.cristoestaalaspuertas.com/2009/03/historia-del-maravilloso-himno-cuan.html
Image and video hosting by TinyPic
Leer más...

Conciencia de nuestra posición ante Dios

Efesios 4: 1-16

Nuestro gozo procede de tener conciencia de nuestra posición ante Dios, nuestra fuerza, nuestra seguridad. Cuando esto sucede el alma goza de una manera íntima y feliz de Su amor y de lo que está en El, en las relaciones que El mantiene con nosotros,

Es imposible tener los sentimientos cristianos realmente formados si no se tiene la conciencia de la posición por la cuales estos sentimientos se relacionan. Estar en una relación es una cosa, gustar de los afectos que esta relación supone es otra; es necesario para experimentarlos conocer esta relación. Un niño es tomado de la mano en el camino por un hombre amable: -¡Ah,- dice él -si solamente fuera el hijo de este hombre!. Si el descubre que es un niño perdido, todo esto cambia. Cuando alguno es regenerado y ve que Cristo atrae su corazón, produce en nosotros primeramente suspiros y tristeza: « ¡Si hubiera algo que yo pudiera hacer por El!» Una vez que se comprende que es en El, ¡que cambio! Ahora hay paz y gozo. El alma que comprende lo que Cristo es para el creyente, lo que Dios es para nosotros, se ve colocado en una posición que solo le hace feliz. Dios nos da, por su Espíritu, la conciencia de cual es relación que tiene para con nosotros, creyentes, y allí está la felicidad. Así lo ha sido para el hijo pródigo, cuando el padre se arroja a su cuello. Pensamientos nuevos son formados en su corazón cuando delante de sus ojos ve el testimonio de lo que hay en el corazón de su padre. Cuando comprendemos esto se produce el gozo.

El hijo una vez allí en los brazos de su padre no razona más. Está cerca de su padre y goza de su proximidad. Hay más conocimiento de lo que es un padre que un sabio razonando sobre esto. Alguien que no ha sido madre no puede tener los sentimientos de madre, e igualmente el hijo sólo puede conocerlo estando cerca de su padre. El Espíritu de adopción es dado al creyente, por aquel que sabe lo que es ser hijo, y clama: «Abba, Padre».

Vemos aquí lo que es necesario para que tengamos sentimientos beneficiosos, ante Dios y ante Jesucristo. El hijo pródigo se siente hijo no por sus propios pensamientos, sino que viendo lo que el padre es para él. Si el padre tiene un hijo, el hijo tiene un padre.

Es lo mismo en cuanto a la relación entre Cristo y la Asamblea. Si Cristo es el esposo de la Iglesia, la Iglesia es la esposa de Cristo. Tenemos necesidad de comprender bien esto. Cuando se comprende, Jesús crece a nuestros ojos. No se puede conocer tal relación sin conocer, — y ante todo desearlo—, que Cristo es quien nos coloca allí.


Cualquiera que sea la posición en la cual el hombre responsable ha sido colocado, esto no hace que se coloque en evidencia su pecado. Así ha sido igualmente y sobre todo en presencia de las promesas divinas. Nada ha demostrado la maldad del corazón del hombre como el cumplimiento de las promesas de Dios en Cristo. Los hombres— y más precisamente «los suyos», su pueblo, —han rechazado a Cristo y perdido todo derecho a las promesas. Cristo venía con las promesas de Dios en su mano, en gracia, y ellos no lo han aceptado. Antes, estaba el pecado, la trasgresión, pero ahora el hombre ha demostrado ser un hijo de ira. Luego cuando el hombre se manifiesta como tal, Dios manifiesta lo que Él es, El. En adelante no tenemos a un Cristo cumpliendo las promesas hacia aquellos a quienes estas promesas habían sido preparadas, sino un Cristo que es la plena manifestación de lo que Dios es, —Dios manifestado en carne—. Dios puede introducir a pobres pecadores al conocimiento de Si mismo. Tal como yo soy, encuentro a Dios en Cristo, para mi gozo eternal.

El hombre era pecador, cautivo de Satanás, Cristo vino a cumplir la obra de su salvación. Cristo ha amado a su Iglesia y se ha entregado a si mismo por ella: ella no existía aun, El venía rescatarla y llamarla. He aquí lo que había en el corazón de Cristo, y es la fuente de toda nuestra esperanza. He encontrado lo que Cristo es, Él ha venido para cumplir la redención de aquellos que siendo culpables de haber violado la ley, rechazando las promesas, — una redención tal que El hizo de ellos su propia carne y sus huesos —. «Nadie ha aborrecido su propia carne, sino que la alimenta y la ama, como también Cristo a la Asamblea».

Pablo tiene una revelación gloriosa: lo que él perseguía eran pobres cristianos, pero él aprende que persiguiéndoles el perseguía a Cristo.

Así el pensamiento de Dios no era solamente el salvar las almas, sino hacer de los salvos los miembros del cuerpo de Cristo, una parte de Jesús, tanto y más aún que mi mano es parte de mi cuerpo. Tal ha sido el pensamiento de Dios, tales son los resultados del amor de Cristo. Todo es gracia, Dios había dado la ley, Él ha enviado a su Hijo, Él ha presentado las cosas al hombre de todas las maneras, para ver si había algún bien en él: Él ha buscado el fruto de este árbol, pero en vano. Todo ha sido dejado de lado: el hombre está perdido. Pero ahora Dios coloca en evidencia algo que estaba escondido hasta aquí, la Iglesia. El une a este pobre pecador a Jesús, Él le da el mismo lugar que Jesús da a los suyos. Él solo lo ha cumplido. Tales pensamientos no podían estar en el corazón del hombre, igualmente el hombre mas piadoso tiene que venir a Jesús. Un judío piadoso podía escoger que el Cristo fuera el Hijo de Dios y el Hijo el Hombre, pero después de todo el hombre tiene su individualidad exclusiva: el no podía tener la idea de un Cristo que tuviera a otras personas como sus miembros. Luego, glorificado en el cielo Él esta allí, el Jefe, la Cabeza, y nosotros sus miembros. Esta es una realidad muy nueva. Ha enviado a su Espíritu aquí abajo, y, bautizados en un solo Espíritu, somos un solo cuerpo. No es verdad que nuestros cuerpos lo sean individualmente, El hace de nosotros un solo cuerpo.

¿Te das cuenta lo que es realmente estar unido a Jesús, de ser la Iglesia de Dios, el cuerpo de Jesús unido solo a Él con el fin de que gocemos con Él de todo lo que el Padre le ha dado? Nunca gozaréis plenamente de todo el amor divino que emana de la bondad de Dios, a menos que estéis en esta relación para gozarlo.

«Ha subido a lo alto».

Los judíos podían leer esta expresión en el Salmo 68, y habrían podido concebir la idea de un Cristo glorificado en el cielo. Pero «y eso de que subió, ¿qué es, sino también había descendido primero a las partes mas bajas de la tierra?» Encontramos aquí que Dios lo hizo para el cumplimiento de la salvación. Cristo viene aquí abajo, en el poder del amor de Dios, de un amor que desciende allí donde el pecado nos había colocado, y ejecuta su obra que Dios solo podía obrar, en la infinidad de su amor. Ha venido del trono de Dios, Él ha descendido hasta la última fortaleza de Satanás. Después Él sube. Habiendo glorificado a Dios en su amor y en su justicia, sufriendo el castigo del pecado, él sube a lo alto y llena todas las cosas, no como Dios sino en el poder de la redención que el ha obrado. Como Dios Él ha creado todas las cosas, y por la redención Él ha recuperado su derecho a todas las cosas.

Si tengo fe en esto, tendré además la idea de que Satanás no puede hacer nada en contra mía. Cristo ha vencido. Él ha sufrido el castigo por el pecado, y no queda más que la plenitud del amor de Dios y las consecuencias de la obra de Cristo.

No hay nada que me de felicidad en el cielo que yo no lo posea ya, salvo un cuerpo resucitado. El amor del Padre, lo gozo. El amor de Cristo, lo gozo. El poder que tiene la capacidad de gozar, — a saber el Espíritu Santo—, todo lo que produce el cielo, un lugar de felicidad y gozo, lo tenemos ya. Este pobre cuerpo que nos impide gozar como es debido, porque el vaso es de barro; pero las cosas que gozo ahora, las gozo en la eficacia de la sangre de Cristo que lo asegura en el cielo. El cristiano camina bajo la mirada de Dios con la conciencia de que no hay nada para el solo el amor. En los salmos, cuando Cristo habla del hombre y de su conducta, Él pide la venganza, pero en el Salmo 22, cuando Él habla de lo que Dios es, todo es amor. Con la plenitud del amor y de la justicia de Dios en Cristo, no queda nada que sea para nosotros. Una vez en la posición donde Cristo nos coloca, encontramos un Dios que, porque es amor, ha cumplido una obra propia en nosotros dándonos una perfecta confianza en Él.

Esto faltaba en Moisés (Éxodo 33), porque Moisés no podía cumplir con lo que quita el pecado. Si estamos aún bajo la ley, toda la revelación de la bondad de Dios nos hace aparecer aun más pecadores. Pero Cristo ha provisto lo que le faltaba a Moisés, Él ha hecho la propiciación antesde subir. El no dice: “Yo subiré hacia Jehová: puede ser que haga la propiciación…”» Las intenciones del amor de Dios pueden cumplirse hacia nosotros porque Cristo ha hecho la propiciación.

Cuando estamos allí, gozando de la plenitud del amor de Dios, podemos pensar en paz en estos consejos de Dios hacia nosotros. Siendo salvados, en la conciencia de este amor de Dios, aspiro a conocer más de Dios y sus pensamientos. El es un Dios infinito, pero que hay de nuestros pensamientos; ¿cuales son? El desea que seamos semejantes a su Hijo. La Iglesia estaba cautiva en las manos de Satanás, donde nos encontrábamos por el juicio de Dios. Cristo viene, muere, se coloca en nuestro lugar bajo los golpes de Satanás que tiene los derechos contra el hombre pecador, y Él destruye así el poder de Satanás. «Por la muerte Él ha destruido a aquel que tenía el poder de la muerte, es decir al diablo» Cristo ha dominado al opresor, Él ha «llevado cautiva la cautividad», a fin de poseernos por su amor a Él, y al fin presentarse a la Asamblea a si mismo, sin mancha. Es necesario que Él entregue a la Iglesia tal como Él la desea. Nos libró totalmente de tal manera que Él ha hecho de esta Iglesia el vaso de poder por lo cual la victoria ha sido conseguida. Él ha dado dones a los hombres, a los mismos que han estado bajo el poder del enemigo, y que han sido enteramente librados por Él y que han llegado a ser vasos que Espíritu de Dios ha enviado por Él de lo alto. Somos, en nuestro cuerpo, los templos de su Santo Espíritu.

La Iglesia es el vaso del Espíritu Santo con el propósito de que ella goce desde ahora, antes de llegar al cielo. Ella goza de la conciencia del amor de Dios, derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo. Tiene la conciencia de ser la esposa de Cristo, sabe que la salvación ha sido perfectamente cumplida, que Jesús la ama y que Él la amará hasta que Él la tome sin mancha ante Él. El efecto que produce esto en nuestros corazones es el de decir: «Ven, Señor Jesús »

¿Como no desear que Él venga y que estemos siempre con el Señor? Pero el efecto práctico es de hacernos sentir que somos exclusivamente de Él, como la mujer es solo para su marido. Ella no puede ser de otro, por cariño, por deber, por la conciencia de su relación con Él: «Yo soy de mi Amado». Tener la conciencia de pertenecer solo a Jesús llena nuestro corazón de gozo, y es el secreto de todo verdadero progreso del alma. La vida cristiana llega a ser mucho más sencilla porque ella se conduce simplemente en Jesús. Las aflicciones y las dificultades de la vida son olvidadas, porque Jesús está allí.

El terminará todo según su amor. El ama a la Iglesia como a su propia carne. No es solamente el Mesías cumpliendo sus promesas, es Dios colocando a la Iglesia fuera del poder de Satanás.

¿Lo gozáis vosotros? ¿Comprendéis que le pertenecemos? 
¿Tenéis la conciencia de ser una parte de Jesús al punto de que Él puede decir a quien persigue a los suyos: 
«Yo soy Jesús a quien tú persigues?» 
Estad seguros que si tenéis esta conciencia vuestra vida será una vida de gozo constante y de calma. El más grande gozo de vuestro corazón será decir: «Ven, Señor Jesús». Y esperándolo seréis testigos de que todo es gracia, podréis decir a los pecadores: “yo conozco un río de agua viva, soy feliz, venid; el Espíritu y la Palabra hacen el gozo de mi corazón; puedo decirles que Dios es bueno…” Es el testimonio de la gracia que nos ha colocado en este gozo. Si vuestro corazón está dividido, tendréis el derecho de gozar, pero no lo gozaréis, abandonáis los privilegios de cristiano por la vanidad y la mentira. Del lado de Cristo todo es fidelidad: Ha sido dada para nosotros y Él no se detendrá antes de poseernos según los deseos de su corazón para la gloria que Él nos ha preparado. ¡Que nuestro corazón esté ocupado de lo que ocupa el suyo!

Así, lo primero es la gracia manifestada en una obra que ha quitado el pecado. Lo segundo, es que Cristo nos ha colocado en la misma posición que la suya, como su cuerpo, su Esposa. Como el centro de sus afectos.

Dios nos haga comprender este amor que nos ha unido a Él mismo con el fin de que nos gocemos de todo lo que Él es por nosotros.

Meditaciones de J-N-D. Nº 260 - By J N Darby

Lausanne, 24 de Agosto 1849

Traducido de “El Mensajero Evangélico” año 1957
Responsable traducción: RCV

Image and video hosting by TinyPic
Leer más...