Sobre el alma y el espíritu


Pues, viva es la palabra de Dios y eficaz, y más cortante  que espada alguna de dos filos. Penetra hasta la división entre alma y espíritu, articulaciones y médulas; y discierne sentimientos y pensamientos del corazón. Hebreos 4:12

Agunos piensan que el hombre consta sólo de dos partes: el alma y el cuerpo, donde el alma es la parte psicológica e invisible que se encuentra dentro del hombre, y el cuerpo es la parte externa y visible. Este concepto, aunque tenga algo de base, es bastante pobre e inexacto. Aparte de la revelación que Dios da, ninguna idea que provenga de este mundo es confiable.

Es cierto que el cuerpo es el cascarón del hombre. Pero el alma y el espíritu nunca se confunden en la Biblia. Además de ser términos diferentes, el alma y el espíritu son realmente dos substancias diferentes. La Palabra de Dios no divide al hombre en dos partes, sino en tres partes: el espíritu, el alma y el cuerpo. En 1 Tesalonicenses 5:23 dice: "Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y vuestro espíritu y vuestra alma y vuestro cuerpo sean guardados perfectos". Este versículo claramente divide a la persona en tres partes: el espíritu, el alma y el cuerpo.

El apóstol afirma que el ser de los creyentes ha de ser santificado "por completo". ¿A qué se refería con esto? Dijo que el espíritu, el alma y el cuerpo deben ser preservados. Está claro, entonces, que una persona completa tiene espíritu, alma y cuerpo. Este versículo también presenta una clara distinción entre el espíritu y el alma. De no ser así, no diría "vuestro espíritu y vuestra alma".

Puesto que Dios dijo esto, podemos ver que existe una diferencia entre el espíritu y el alma del hombre, por lo cual podemos concluir que el hombre está compuesto de tres partes: espíritu, alma y cuerpo. ¿Por qué es importante distinguir entre el espíritu y el alma? Porque conocer esta diferencia determina en gran manera la vida espiritual del creyente. Si los creyentes no saben hasta dónde llega su espíritu, ¿cómo podrán entender la vida espiritual? Y si no entienden la vida espiritual, ¿cómo van a crecer en ella? No crecen debido a que descuidan o desconocen la diferencia que hay entre el espíritu y el alma. Y muchas veces creen que algo del alma es espiritual; viven constantemente centrados en su alma, y no buscan las cosas espirituales. Si mezclamos lo que Dios separó, inevitablemente sufriremos pérdida.


Bibliograf: Biblia (NBJ), El hombre espiritual, W. Nee


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Funciona si sigues adelante


En medio de una cultura existista, fracasar puede resultar devastador.
A menos que le encontremos un perfil algo diferente:


-No sabes dibujar manos- el tío Lester se encogió de hombros-. Hasta Robótica no fui capaz de escribir una canción de amor. Durante doce años, doce años, fui capaz de escribir cualquier tipo de canción, cualquiera, pero no una buena canción de amor- El tío Lester parecía compungido-. ¿De qué vale un árbol sin hojas? ¿De qué vale el cielo sin estrellas? ¿De qué vale un musical de Broadway sin una canción de amor?
 -¡Pero has escrito una canción de amor genial!- Exclamó Jimmy, y cantó los primero compases de Estoy sintiendo demasiadas cosas, demasiado de prisa, demasiado pronto.
-Para ti es fácil cantarlo- Dijo el tío Lester-Pero yo luché, fracasé, luché, fracasé. Doce años- Asintió una y otra vez, como si estuviera contándolos- Y de repente, me desperté una mañana, me senté en el piano -Chasqueó los dedos- y en cinco minutos había escrito mi canción de amor. Jimmy no acababa de entenderlo.
-¿Pero cómo?
-Esa es la respuesta- dijo tío Lester, como si esa fuera la respuesta-. Algunas canciones son canciones de diez minutos- continuó-. Sólo tarda uno diez minutos en escribirlas. Algunas canciones requieren veinte o treinta minutos. Otras canciones resultan ser canciones de dos días, o de dos semanas. Mi canción de amor resultó ser una canción de doce años.
-Ah, ya entiendo -dijo Jimmy, que no entendía nada.
-No se puede escribir una buena canción hasta que está lista. A veces, demasiado a menudo, el modo de que llegue a serlo es escribir un montón de canciones malas, lo que la gente llama “fracasos”. “Fracasos”- repetía, levantando el labio.
 -¡Já! Cada “fracaso” es una pieza de la suerte futura. Porque te acerca un poco más al momento en que estás listo. Fracasar, fracasar un poco más, y fracasar de nuevo y duplicar el fracaso, cuadruplicarlo. Fracasar hasta el punto que nadie cree que puedas hacer otra cosa… -Lester hizo una pausa
-Pero eso no es lo que tú crees.
-¿No lo es?-dijo Jimmy.
 -Porque sabes que más allá…, más allá de toda duda- continuó el tío Lester como si hubiera pensado mucho sobre el tema del fracaso, ¿y por qué no?- el fracaso es como el patito feo.
 Jimmy siempre había creído que el fracaso era una enfermedad incurable, un túnel lóbrego del que uno no salía nunca, pero ni en un millón de años se le habría ocurrido pensar en que el fracaso era como el patito feo.
 -No se llega a ser un precioso cisne por accidente- dijo el tío Lester-. El único modo de ser un hermoso cisne es empezar siendo un patito feo. Y acabas superándolo. Esta vez Jimmy lo comprendió. -¿Cómo las orugas, que se convierten en mariposas?
-¡Exactamente!- dijo tío Lester.
-¡Como aprender a andar antes de poder correr!
-¡Muy bien! -le vitoreó el tío Lester.
- Es decir, que, si quiero aprender a dibujar bien las manos, tendré que dibujar mal, terriblemente mal, cien, quizá mil, quizá diez mil manos.
-Yo mismo no podría haberlo expresado mejor- y rodeó a Jimmy con un brazo, acercándolo a él-. En fin, ¿qué…, qué…, qué me dices?
 Jimmy no dijo nada. ¿Qué se suponía que tenía que decir? El tío Lester le había enseñado que fracasar era bueno. ¿Bueno? ¡El fracaso era horrible! Todo lo que había aprendido en su vida le decía que tío Lester no sabía de qué estaba hablando. Pero evidentemente eso no podía ser. Si el tío Lester no era una autoridad sobre el fracaso, ¿quién lo era? ¿Pero como era posible que algo que te hacía sentir tan mal fuera bueno para uno? Entonces Jimmy recordó el resto de lo que le había dicho. El fracaso sólo era bueno si te lo tomabas como si no fuera fracaso, sino algo normal. Si te lo tomaras como si no demostrara lo inútil, lo perdedor que eras.
¿Era normal el fracaso? ¿El fracaso era normal? Jimmy no podía creérselo ni por un instante. Pero entonces recordó la parte más difícil: el fracaso sólo funcionaba si seguías adelante, y adelante, y adelante; sin importar el número de veces que fracasaras; no podías darte por vencido. Y ahí estaba el problema. Porque en el fondo de su corazón, Jimmy sabía que quería darse por vencido.
(fragmento de “El hombre del Techo”, de Jules Feiffer, Ed. Anaya)  

Cuando todo es difícil y las cosas no salen como se espera, recordemos que Jesús está con nosotros, que a los que le amamos todas las cosas nos ayudan a bien, y que en Cristo, tenemos la victoria asegurada.

"Mas gracias sean dadas a Dios, que nos hace vencedores por medio de nuestro Señor Jesucristo." (1 Corintios 15:57)


Fuente de cuento: http://www.luispescetti.com/archivos/2006/06/28/boletin-22/


 

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Una oración políticamente incorrecta


Cuando se le pidió al pastor Joe Wright que hiciera la oración de apertura en la legislatura de Kansas, en la sesión de inauguración de la "Kansas House of Representatives", todo el mundo esperaba una oración ordinaria, pero esto es lo que ellos escucharon:

-Señor, venimos delante de Ti este día, para pedirte perdón y para pedir Tu dirección. 

-Sabemos que Tu Palabra dice: 'Maldición a aquellos que llaman bien lo que está mal' y es exactamente lo que hemos hecho.. 

-Hemos perdido el equilibrio espiritual y hemos cambiado nuestros valores. 

-Hemos explotado al pobre y hemos llamado a eso "suerte". 

-Hemos recompensado la pereza y la hemos llamado "ayuda social". 

-Hemos matado a nuestros hijos que aún no han nacido y lo hemos llamado "la libre elección". 

-Hemos sido negligentes al disciplinar a nuestros hijos y lo hemos llamado "desarrollar su autoestima". 

-Hemos abusado del poder y hemos llamado a eso: "política". 

-Hemos codiciado los bienes de nuestro vecino y a eso lo hemos llamado "tener ambición". 

-Hemos contaminado las ondas de radio y televisión con mucha grosería y pornografía y lo hemos llamado "libertad de expresión". 

-Hemos ridiculizado los valores establecidos desde hace mucho tiempo por nuestros ancestros y a esto lo hemos llamado "obsoleto y pasado". 

-Oh Dios, mira en lo profundo de nuestros corazones; purifícanos y líbranos de nuestros pecados. Guía y bendice a estos hombres y mujeres que han sido enviados por la gente de Kansas, y que han sido ordenados por ti para gobernar este gran estado. Concédeles sabiduría para gobernar y que sus decisiones sean conforme al centro de tu voluntad. Te lo pido en el nombre de tu hijo, el salvador de la vida, Jesucristo. Amén. 

La reacción fue inmediata. Un parlamentario abandonó la sala durante la oración. Tres más criticaron la oración del pastor calificando la oración como "un mensaje de intolerancia". Durante las seis semanas siguientes, la iglesia "Central Christian Church" donde trabaja el pastor Wright recibió más de 5000 llamadas telefónicas de las cuales sólo 47 fueron desfavorables. Esta iglesia recibe ahora peticiones del mundo entero, la India, África, Asia para que el pastor Wright ore por ellos. El comentarista Paul Harvey difundió esta oración en su emisión de radio "The Rest of the Story" (el resto de la historia) y ha recibido una acogida mucho más favorable por esta emisión, que por cualquier otra.

Con la ayuda de Dios, quisiéramos que esta oración se derrame sobre nuestra nación, por tanta semejanza con lo que está ocurriendo en Argentina y en el resto de América Latina y que nazca en nuestros corazones el deseo de llegar a ser una ''nación bajo la mirada de Dios".

Esto ocurrió el 23 de enero de 1996.


http://www.ccc.org/NewsNow/JoeArticles/JoeRepentancePrayer.html (todo el texto en inglés)
http://urbanlegends.about.com/library/bl_pastor_joe_wright.htm

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El arma más poderosa


¿Qué opinas cuando alguien habla de cambiar al mundo? Aun cuando estés de acuerdo con que al mundo le llegó la hora de una gran reconstrucción, probablemente podrías pensar que son mínimas las posibilidades de que tal cambio suceda. Sin embargo, cuando Dios alimenta un sueño, e inspira a un líder... bien, ¿quién sabe lo que puede pasar?
Por ejemplo, en 1774 un líder llamado John Adams declaró audazmente su visión de una nueva nación, una unión de trece estados independientes del Parlamento y del rey de Inglaterra. En contra de grandes obstáculos, sus palabras se volvieron verdad. Dos años después de su proclamación profética nacieron los Estados Unidos de América.
En 1789, William Wilberforce, de pie ante el Parlamento británico, clamó elocuentemente por el día en que hombres, mujeres y niños nunca más fueran comprados o vendidos como animales de granja. Su proyecto de ley fue derrotado cada año durante los siguientes dieciocho años, pero él continuó su campaña incansable contra la esclavitud. Finalmente, en 1833, cuatro días antes de su muerte, el Parlamento aprobó una ley que abolía completamente la esclavitud.
A finales del siglo XIX, dos hermanos, Wilbur y Orville Wright, anunciaron que había llegado la era de la máquina voladora, pero tuvieron 10 años de experimentos decepcionantes. Pero el 17/12/1903, los hermanos Wright hicieron historia cuando su pequeño biplano se despegó de la playa arenosa en Kitty Hawk, Carolina del Norte. Había nacido la era del viaje aéreo.
A principios del siglo XX, un industrial dinámico llamado Henry Ford se paró frente a su grupo de empleados y prometió hacer posible que la familia estadounidense promedio accediera al transporte automotor. La nación se rió en voz alta. Sin embargo, 15 años más tarde, millones de automóviles Modelo T de Ford habían sido comprados y vendidos a un costo de solo $290 cada uno.
En la década de los cuarenta, un joven evangelista llamado BilIyGraham tuvo un sueño radical. Él y unos cuantos compañeros de la universidad imaginaron estadios repletos, donde la gente alejada de Dios pudiera oír la proclamación del evangelio. Hasta el presente año, 210 millones de personas han oído predicar en vivo a BilIy Graham, mientras que más de mil millones han escuchado al Dr. Graham presentar el evangelio por televisión y radio.
Por supuesto, ¿quién puede olvidar 1963? El Dr. Martin Luther King, hijo, se puso en pie en los escalones del monumento a la memoria de Lincoln en Washington, D.C., y pintó un cuadro de un mundo sin prejuicio, odio o racismo. "Tengo un sueño de que mis cuatro hijos un día vivirán en una nación donde no serán juzgados por el color de su piel, sino por el contenido de su carácter". Aun cuando el Dr. King fue cruelmente asesinado, su sueño continuó vivo.
Los líderes inspirados pueden en realidad cambiar sus mundos. ¿Qué tenían todos esos líderes en común? el arma más poderosa para el cambio mundial: visión. Lo que estos líderes tuvieron en común fue una visión convincente. Si sacamos la visión a un líder, le estamos cortando el corazón. La visión es el combustible que hace avanzar a los líderes. Es la energía que crea acción. Es el fuego que enciende la pasión de los seguidores. Es el llamado claro que mantiene el esfuerzo enfocado año tras año y década tras década, mientras las personas ofrecen su servicio continuo y sacrificado a Dios.
Proverbios 29:18 dice: "Donde no hay visión, el pueblo se extravía". No puede enfocarse, no puede alcanzar su meta, no puede seguir su sueño. Una traducción más antigua dice: "Sin visión, el pueblo perece". Lo he visto con mis propios ojos: la gente sin visión pierde la vitalidad que los hace sentir vivos.


Bibliogr: LiderazgoAudaz, Hybells

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Fiel en lo poco...

Carlos limpiaba cada rincón de la fábrica de Acero Carnegy como si fuera su casa. Lo hacía con tanto esmero, que parecía que fuera el dueño del lugar. Sólo con estudios primarios, había logrado este trabajo sencillo de peón para todo servicio, pero lo hacía con excelencia. Limpiaba tanto en días soleados como en días de lluvia.

Esta actitud fue vista por las autoridades de la fábrica, y lo contrataron como empleado de limpieza. Claro que Carlos siguió trabajando con la misma dedicación, y su buen testimonio llegó a oídos del presidente de la empresa. El señor Carnegy valoró a tal punto su entrega que decidió contratarlo como su secretario personal, transformándose nada menos que en el vocero de presidente de la fábrica. ¿Cuál era su mentalidad? Soy "como" el dueño de esta empresa, debo trabajar con la idea de que si alguien me obliga a llevar una carga por una milla, debo ir con él dos; y si alguien me pide la túnica, debo darle también la capa. Y trabajó fielmente.

El señor Carnegy, conmovido por esta fidelidad de su empleado, le ofreció un incentivo de un millón de dólares, cuando el salario anual de un secretario era de dos o tres mil dólares. Y a la vista de sus empleados, Carnegy dijo que el sueño y la fidelidad de Carlos eran inmesurables.

Cuando llegó el momento de la jubilación del presidente de la empresa, los empleados comenzaron a preguntarse quién iba a reemplazarlo. Algunos afirmaban que seguramente elegiría a un graduado de Harvard, o quizás el hijo de algún empresario importante. Pero Carnegy nombró a Carlos como nuevo presidente de la industria del acero. Esto causó un gran impacto en todo el mundo, aún para el mismo Carlos. ¿Qué fue lo que Carnegy priorizó? Según sus propias palabras, "la empresa debe ser dirigida no por alguien con títulos de estudios avanzados, sino por alguien con amor, fidelidad y sueño con realción a la empresa". El confió en Carlos Swab por su amor, fidelidad y sueños.

¿En qué lugar te encuentras? ¿A qué te dedicas? Dios está contigo y quiere ayudarte. Sé fiel en lo poco. Dios lo ve todo, y conoce las fibras más íntimas de nuestro corazón. Dios nos exaltará a Su tiempo. Pongamos nuestra mirada en Dios y seamos fieles en lo que nos ha sido confiado.
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Bibliogr: D. Y. Cho
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El ateo que oró


El ateísmo consiste en la negación absoluta de la existencia de Dios. Cuando el hombre pierde su fe en Dios, no se debe a ningún argumento sino a un quebranto interno, traición o descuido, o de lo contrario algún ácido destilado en el alma ha disuelto la perla de gran precio. No se puede afirmar con sinceridad y lógica que se es ateo, a menos que se pueda establecer que Dios no existe, debe analizar toda la materia en el universo, debe estudiar todas las fuerzas, ya sean mecánicas, eléctricas, vitales, mentales y espirituales; debe hallarse en todos los lugares del espacio a cada momento, no sea que Dios en algún lugar o de alguna manera lo eluda. Debe de ser omnipotente, omnipresente y eterno, en realidad, él mismo debe ser Dios, antes de que pueda afirmar dogmáticamente que no hay Dios. Aunque parezca extraño, solo Dios, cuya existencia niega el ateo, podría tener la capacidad de demostrar que no hay Dios.

Muchos ateos, al encontrarse en dificultades, han orado. El huracán de la vida ha asolado el refugio de sus teorías, dejando a la intemperie los cimientos de su alma.

Corría el mes de noviembre de 1917 cuando los bolcheviques habían derrocado al gobierno de Kerensky y habían iniciado el reinado del terror. Cierto noble se hallaba en su casa materna, en peligro constante de ser arrestado.Sonó el timbre de la puerta de calle, y la sirvienta que salió a la puerta trajo de vuelta una tarjeta con el nombre del príncipe Kropotkin, el padre del anarquismo. Entró y pidió permiso para examinar el departamento. No quedaba otra alternativa que cumplir la orden, pues evidentemente tenía autoridad para efectuar la inspección de la casa, y hasta para requisarla. “-Mi madre lo dejó pasar,” dice el narrador. -Entró en una habitación y luego en otra sin detenerse, como si hubiera vivido allí antes y conociera la casa. Entró en el comedor, miró a su alrededor, y de repente se dirigió a la alcoba de mi madre. “Discúlpeme, pero ese es mi dormitorio,” le dijo mi madre cuando el príncipe estaba a punto de abrir la puerta. Vaciló por unos momentos ante la puerta, miró a mi madre y luego, como si no supiera que hacer, con cierta vibración en su voz, dijo rápidamente: “Si, si, ya sé. Perdóneme, pero necesito entrar en esa habitación.” Colocó la mano derecha en el picaporte y comenzó a abrir la puerta con lentitud, luego la abrió de par en par, y entró en la habitación, cerrando la puerta tras sí. 
Tal era mi indignación por la conducta del príncipe, que estuve a punto de reconvenirle. Me acerqué a la alcoba abrí la puerta de un tirón, y me quedé plantado en el lugar. El príncipe Kropotkin se encontraba de rodillas orando en la habitación. No le podía ver el rostro, pero allí de rodillas parecía tan humilde al musitar con fervor una oración. Tan absorto estaba que ni siquiera se dio cuenta que yo me encontraba allí. En un instante toda mi ira, mi odio hacia este hombre se evaporó como niebla bajo los candentes rayos del sol. 
Me embargaba emoción profunda que cerré sigilosamente la puerta. El príncipe Kropotkin permaneció en la habitación por unos veinte minutos. Por fin se abrió la puerta y apareció el príncipe con la actitud de un niño que hubiera sido sorprendido en una falta, sin levantar sus ojos y como reconociera su culpa. Empero una sonrisa iluminaba su rostro. Se acerco a mi madre, le tomó las manos, las besó, y le dijo con voz suave: “Le agradezco que me haya permitido visitar su casa. No se enoje... Le explicaré: en esa alcoba falleció mi madre... Fue un profundo consuelo para mi entrar en esa habitación... Gracias, muchas gracias.” “Su voz temblaba de emoción. Tenía húmedos los ojos... Se despidió apresuradamente y desapareció. Se trataba de un anarquista, revolucionario y ateo, pero oró.

El ateísmo es un crimen contra la sociedad, pues destruye el único fundamento adecuado de la moral y la justicia: un Dios personal que hace responsable al hombre por el cumplimiento de sus leyes. Si no hay Dios, no hay tampoco ley divina, y por ende toda la ley es del hombre. Quizá haya personas de elevados principios que serán justos y procederán con rectitud, sin creer en Dios, pero para la mayoría de los seres humanos, una sola cosa justifica el proceder con rectitud: “Así ha dicho Jehová,” el Juez de los vivos y de los muertos, el poderoso Gobernante de nuestro eterno destino. El remover ese fundamento equivale a destruir los cimientos  de la sociedad humana

Bibliogr: Teología sistemática, Pearlman.
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Un pastor en la Alemania Nazi


Dietrich Bonhoeffer fue un teólogo alemán que formó parte de la resistencia al nazismo de Hitler. Se negó a ejercer como pastor en la Iglesia de Prusia, que había aceptado la disposición aria según la cual se prohibía a cualquiera que tenía sangre judía ejercer un ministerio en la Iglesia. Se enfrentó a los “cristianos alemanes” de Hitler, que querían suprimir de la Biblia el Antiguo Testamento, desjudaizar a Jesús y transformarlo en un héroe político. En abril de 1943 fue detenido por la Gestapo y encarcelado en Berlín. Enviado posteriormente al campo de concentración en Buchenwald, fue ahorcado por los nazis el 9 de abril de 1945. La burla del destino: Hitler se suicidó 21 días después.

Dice la Biblia: "es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres". Esto es lo que la vida de Bonfoeffer nos transmite.
 
Dietrich Bonhoeffer, un pastor luterano que fiel a su llamado en Cristo, no estimó el costo de su vida en la denuncia del pecado y de la barbarie más grande de su tiempo: el régimen de Hitler. Fue aquella mañana que la horca puso fin a una vida de fidelidad a Dios, a su pueblo y a su conciencia. Pero mucho antes de esa fecha ya había dado evidencias de su oposición al régimen totalitario y genocida del nazismo. En febrero de 1933 a poco de llegar el partido hitleriano al poder, una  crítica de Bonhoeffer en radio es interrumpida por la Gestapo. Ese mismo año junto con Niemöller y Barth forma la Iglesia Confesante, que agrupa a todos aquellos cristianos que se oponen al planteo totalitario, antisemita y racista de Hitler y se separa de la iglesia oficial (Deutsche Christen) que se convierte en la iglesia del Reich.  

"Iglesia, ¡permanece siendo Iglesia! ¡Sé fiel a tus principios... Sé fiel a tus creencias!" (Sermón de 1933)

En 1935 comienza a dirigir un seminario para la formación de pastores de la Iglesia Confesante. Entonces inicia una de sus obras más conocidas : "El precio de la Gracia.", así como "Vida en comunidad." Esta labor se termina abruptamente cuando la Gestapo clausura el centro en 1937. Ya un año antes en 1936 le han quitado su cátedra en la universidad y ahora también se le prohibirá hablar en público y publicar.

"Los vínculos son destruidos y simplemente caminamos hacia adelante. Hemos sido elegidos y debemos 'abandonar' la existencia que teníamos hasta ahora... Lo viejo se queda atrás, se entrega del todo... El llamamiento a la sucesión entonces significa la vinculación únicamente a la figura de Jesucristo y la transgresión de toda legalidad por la gracia de aquél que llama." (El precio de la Gracia)

Luego de la fatídica "noche de los cristales rotos" que significó la destrucción de sinagogas, tiendas y toda propiedad de los judíos, Bonhoeffer protesta vehementemente una vez más en contraste con el silencio y la indiferencia que le rodean y reconocerá que la Iglesia fracasa en su misión.

"La Iglesia permanecía muda, cuando tenía que haber gritado..." (Ética)

En 1938 pasa a formar parte de la resistencia activa contra Hitler, un camino que junto con sus profundas convicciones cristianas a las que no renunció jamás, ni aún en las situaciones más adversas, le llevarán al epílogo de aquella mañana en Flossenbürg. En Junio de 1939, estando brevemente en EEUU donde había sido invitado como profesor y a pesar de los insistentes pedidos de sus amigos , decide abandonar la seguridad y la comodidad que le ofrecen para unir su destino al de su pueblo.

"Debo pasar este difícil período de nuestra historia nacional junto a los cristianos de Alemania. No tendré ningún derecho a participar de la reconstrucción de la vida cristiana en Alemania, sino comparto las pruebas de esta hora con mi pueblo...Los cristianos de Alemania deberán enfrentar una terrible alternativa: O bien desear la derrota de su nación para que la civilización cristiana sobreviva, o bien desear la victoria de su nación y, por tanto, la destrucción de nuestra civilización. Yo sé cuál de estas dos alternativas debo escoger. Pero no puedo hacer esa elección desde un lugar seguro."

En abril de 1943 es encarcelado por la Gestapo en la prisión militar de Tegel; allí continúa su labor intelectual, y lleva una vida espiritual intensa que le ayuda a superar el encierro, así como a estadios de mayor reflexión sobre el significado de ser cristiano y el poder trasmitir la fe en medio del mundo que lo rodea.  

"Uno aprende poco a poco a distanciarse de las amenazas de la vida...; incluso integra esas amenazas cotidianas en el todo de la vida" (Resistencia y sumisión)

Su ánimo, a pesar de la dureza del confinamiento no decae; su fe le da fuerzas no sólo para mantenerse en pie sino aún para ser una fuente de estímulo y consuelo para sus compañeros de prisión, como lo atestigua uno de ellos: "El no hacía más que infundirnos ánimo y confianza y no se cansaba de repetir que una batalla sólo se pierde cuando los propios combatientes se dan por perdidos. ¡Cuántas veces me envió alguna nota de su puño y letra con frases de consuelo y de confianza tomadas de la Biblia.." (Fabian von Schlabrendorff.)
Poco antes de la finalización de la guerra Hitler ordenó que fuera ejecutado junto con otros oficiales alemanes involucrados en la resistencia. Su despedida de uno de los dos prisioneros británicos que compartieron su cautiverio, poco antes de ser llevado al cadalso fueron : "Este es el fin. Para mí el comienzo de la vida." El testimonio del médico del campo es una fiel exposición de la profunda confianza y fidelidad en las promesas de Dios que había manifestado a lo largo de toda su vida y un testimonio indeleble de la paz que lo acompañó cuando enfrentó la muerte. "He visto al pastor Bonhoeffer de rodillas delante de su Dios en intensa plegaria. La manera perfectamente sumisa y segura de ser escuchado, con la que este hombre extraordinariamente simpático oraba, me conmovió profundamente. En el lugar de la ejecución todavía oró, luego subió al cadalso. La muerte tuvo lugar en pocos segundos. Durante los cincuenta años que llevo de práctica médica no he visto morir a un ser humano tan totalmente abandonado en las manos de Dios ".

"En este asunto de la veracidad, lo más importante y definitivo es que toda la condición humana debe ser expuesta; todo su pecado debe desnudarse ante la mirada de Dios. Pero el hombre pecador no gusta de esta clase de veracidad y se resiste con todas sus fuerzas. Es por ello que se le persigue y crucifica. Es sólo porque seguimos a Jesús que podemos ser genuinamente veraces, pues en la cruz Él nos revela nuestro pecado. La cruz es la verdad de Dios acerca de nosotros y, por tanto, es la única fuerza capaz de hacernos veraces. Cuando conocemos la cruz, la verdad no nos da miedo." (El precio de la gracia.)

Danny Pisoni
http://www.recursosevangelicos.com/showthread.php?threadid=10557 
http://www.protestantedigital.com




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