¿Por qué... la sangre?

El Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz; el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados. Col 1:13,14

Nunca será suficiente el agradecimiento que expresemos por lo que nuestro amado Jesús hizo por nosotros. Derramó toda su sangre, su preciosa sangre para pagar nuestro rescate. Muchas veces nuestro entendimiento se ve limitado para comprender tanto amor. Y más aún, nos cuesta comprender por qué el precio era de sangre.
Cuando los primeros predicadores del evangelio declararon que Jesús era el Cordero de Dios, cuya sangre había comprado la redención de los pecados, no tuvieron que definir estos términos a sus oyentes, para quienes estos vocablos eran conocidos, familiares. Nosotros, sin embargo, que vivimos miles de años después de estos acontecimientos, y que no hemos sido educados en el ritual mosaico, necesitamos estudiar la cartilla, por así decirlo, por la cual Israel aprendió a deletrear el gran mensaje: Redención por medio del sacrificio expiatorio.

¿Por qué LA SANGRE?

Si queremos comprender mejor el significado de la muerte de Jesús, debemos centrarnos en el vocablo "sacrificio". Ahí tenemos la clave. Cualquier explicación que excluye el elemento expiatorio, es anti-bíblica, ya que nada es más destacado en el Nuevo Testamento que el empleo de términos expiatorios para dar a conocer la muerte de Cristo. El describirlo como "Cordero de Dios," el decir que Su sangre limpia del pecado y compra la redención, el enseñar que murió por nuestros pecados, todo esto equivale a decir que la muerte de Jesús era un sacrificio verdadero por el pecado.
En el Antiguo Testamento, los sacrificios que eran parte del ritual de adoración para los israelitas, son símbolos proféticos que señalaban al Sacrificio perfecto. En su momento, esos sacrificios sirvieron para preparar al pueblo de Dios para un tiempo o dispensación de mayor importancia, que empezaría con la venida de Cristo.

¿IMPROVISADO?

El sacrificio de Jesús no fue una improvisación de Dios ante el curso que había tomado la humanidad. Antes de la creación del mundo, Dios hizo provisión para la redención del hombre. Se describe a Jesús como el "Cordero, el cual fue muerto desde el principio del mundo." Ap 13:18.
Así como el cordero que sería sacrificado en la pascua era "predestinado" varios días antes de ser muerto (Éx 12:3,6) de igual manera Cristo, el Cordero sin mancha había sido "ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor a vosotros." 1Pe 1:19,20. Adquirió para el hombre la vida eterna, que Dios prometió "desde antes del principio de los siglos." Ti 1:2. El que hubiera un grupo de personas santificadas por este sacrificio fue decretado "antes de la fundación del mundo." Ef 1:4. Pedro les comunicó a los judíos que aunque por su ignorancia habían crucificado a Cristo con manos malvadas, no obstante habían cumplido el plan eterno de Dios, puesto que había sido "entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios." Hch 2:23. El cristianismo no es una religión que comenzó hace veinte siglos, sino la manifestación histórica de un propósito eterno.

SIN CULPA

Puesto transcurrirían varios siglos antes de la consumación del sacrificio, ¿qué debía hacer el pecador mientras tanto? Dios ordenó una institución que prefigurara el Sacrificio, y asimismo se convirtió en un medio de la gracia para el arrepentido y creyente: los sacrificios de animales.
La primera mención de un animal sacrificado ocurre en Gn 3. Adán y Eva, después de haber pecado, tuvieron conciencia de su desnudez física, la cual era indicio exterior de la desnudez de conciencia. Fueron en vano sus esfuerzos de cubrirse exteriormente con hojas, y por dentro con excusas. Luego Dios tomó pieles de animales y los cubrió. Mientras que el registro no dice en palabras que se trataba de un sacrificio, sin embargo al reflexionar con respecto al significado espiritual del acto, se concluye en una apelación de Dios tomando disposiciones para la redención del hombre.
Una criatura inocente muere para que la culpabilidad sea cubierta. Ese es el objeto principal del sacrificio, una cubierta divinamente proporcionada para la conciencia culpable.

www.mujerdevanguardia.blogspot.com Bibliogr.: La Biblia RV60. “Teología Sistemática”, Pearlman.
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Dar en el blanco

El hombre ha usado la arquería desde el inicio de la historia, primero para cazar, defenderse en la guerra, y en los tiempos modernos, como deporte. En África se han encontrado puntas de flecha de piedra de más de 50.000 años, y la arquería ha sido utilizada por casi todas las sociedades que habitaron la tierra.

Asirios y babilonios utilizaron con gran eficacia estas armas y en el Antiguo Testamento hay varias referencias a la destreza que tenían los hebreos en el tiro con arco.

La victoria en esta práctica consiste en dar en el blanco, en el centro mismo del objetivo. La Palabra de Dios utiliza esta figura para definir nada menos que aquello que nos separa de Dios. Errar el blanco es, bíblicamente, el significado de pecar.

Si bien todos los creyentes sabemos lo que es el pecado, encontramos que para algunos, los pecados se categorizan. Unos lo ven como un monstruo agazapado en su interior, otros lo minimizan hasta casi ignorarlo, escudándose en que somos nuevas criaturas en Cristo. Es cierto que con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. No desecho la gracia de Dios. Pero todos pecamos, y es necesario hacer ciertos ajustes cada día para afinar la puntería.

En el arte de la arquería, la precisión alcanzada depende del arquero. Se pueden alcanzar altos niveles de habilidad únicamente si uno desea practicar durante todo el tiempo que sea necesario hasta lograr acertar en el medio del blanco en toda clase de circunstancias y situaciones, lo que se transforma en una habilidad subconsciente. La capacidad para hacer eso sin aburrirse es lo que diferencia a los arqueros campeones del resto. En los niveles de competencia más elevados, incluso los pequeños avances en la puntería pueden lograr diferencias importantes en los resultados, y por eso el ajuste y verificación periódica de los equipos es una parte fundamental en la práctica de la arquería.

Los hijos de Dios contamos con todo lo necesario para dar en el blanco. El Padre proveyó a Su Hijo, y Él derramó su sangre en nuestro favor, pagando el precio de nuestros pecados. También contamos con la Palabra de Dios, la cual es el único excelente manual de instrucciones precisas, y como broche de oro, tenemos al Espíritu Santo, el cual nos enseña todas las cosas y nos ayuda en nuestro andar continuamente.

Dar en el blanco es una realidad para el cristiano, porque el que aguza la puntería para no errar, cuenta con todo el apoyo de lo alto y Dios mismo le da la victoria.

"Sigo adelante, hacia la meta, para llevarme el premio que Dios nos llama a recibir por medio de Jesucristo." Fil 3:14



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Comodidad

La comodidad es el estado de quien se encuentra bien y no quiere cambiar de situación, es el bienestar que proporciona la ausencia de problemas e inconvenientes en lo que se hace. Hay quienes dicen que presentar la salvación en Jesucristo a los que aún no lo conocen, es decir, evangelizar, es una acción para la cual hay que salir de la comodidad en la cual estamos y dar pasos bien activos y nada cómodos para que muchos puedan acceder al arrepentimiento que los llevará al maravilloso perdón del Señor.

Si hacemos unos pequeños ajustes, casi jugando con esta palabra "comodidad", descubrimos otras palabras que contienen el gran secreto de Jesús:

COMO - DI - DAD

parafraseando, decimos "COMO YO (JESUS) DI, (VOSOTROS) DAD". El se dio a sí mismo por amor, sin límites ni pereza. Ahora, en el tiempo de la gracia, nos toca a nosotros.

¿Podría un marinero quedarse sentado si escuchara los gritos de alguien que se ahoga? ¿Podría un doctor permanecer cómodamente sentado y solo dejar que mueran sus pacientes? ¿Podría un bombero quedarse sentado, dejando que la gente se quemara sin darles su ayuda? ¿Podrías tú sentarte a descansar en Sion con el mundo CONDENADO a tu alrededor?

En este video encontramos una forma de evangelismo que puede servirte de inspiración.




http://www.evangelismobiblico.com/2009/04/que-parte-de-tu-cuerpo-merece-entrar-al-cielo/

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Piedra de molino


Jesús dijo: "el que recibe en mi nombre a un niño como éste, me recibe a mí. Pero si alguien hace pecar a uno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría que le colgaran al cuello una gran piedra de molino y lo hundieran en lo profundo del mar." Mt 18:5,6.

¿Con qué tropieza la infancia hoy en día?

Maltrato, abandono, aborto, abuso infantil, falta de educación, esclavitud, prostitución infantil, pedofilia, trabajo infantil, discriminación, desnutrición, abandono, violencia...

El siguiente reportaje fotográfico de UNICEF ilustra lo que estamos hablando:
http://www.unicef.org/spanish/photoessays/50352.html

La Convención sobre los Derechos del Niño fue adoptada por la Asamblea de las Naciones Unidas en noviembre de 1989. Ha sido ratificada por 191 países, convirtiéndose en el primer tratado internacional de derechos humanos con una aprobación casi universal.

En la Argentina, el Congreso de la Nación la ratificó en noviembre de 1990 a través de la ley 23.849 y, en agosto de 1994, fue incorporada a la Constitución de la Nación. A partir de ahí, nuestro país asumió el compromiso de asegurar que todos los niños y niñas tengan todos los derechos que se encuentran en la Convención.

Conociendo sus derechos podremos defenderlos

1 Los Derechos del Niño son para TODOS los niños.

2 Las leyes deberán garantizar la protección para el desarrollo integral del niño atendiendo fundamentalmente a su interés superior.

3 El niño tiene derecho desde su nacimiento a un nombre y a una nacionalidad.


4 La sociedad debe brindar al niño los medios necesarios para que goce de buena salud aún antes de su nacimiento.

5 Los niños con cualquier tipo de discapacidad deben ser especialmente atendidos en todas sus necesidades.

6 Lo más conveniente para el buen desarrollo del niño es el cuidado de sus padres. Si esto no pudiera ser posible, la sociedad deberá encargarse de brindarle al niño todo lo necesario.

7 La educación es un derecho de todos los niños y debe tender a transformarlos en miembros útiles de la sociedad. Sus padres y la sociedad toda son responsables de que este derecho se respete. Todos los niños tienen derecho a jugar.

8 El niño debe, en todas las circunstancias, figurar entre los primeros que reciban protección y socorro.

9 Los niños no pueden ser explotados, ni vendidos, ni deben trabajar desde muy pequeños o en cualquier actividad que los perjudique de alguna manera.

10 El niño no debe sufrir ningún tipo de discriminación y debe educarse en un mundo en paz.

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Presentaron la ley de libertad religiosa

05/08/09, Buenos Aires. La diputada nacional Cynthia Hotton (Valores para mi País-Capital) presentó hoy su iniciativa en el seno de la comisión de Relaciones Exteriores y Culto, en lo que constituyó el hecho más importante de la reunión que esta mañana sostuvo ese cuerpo.

El proyecto de la diputada porteña también incluye la creación del Registro Nacional de Confesiones Religiosas y de un Consejo Asesor de Libertad Religiosa y cuenta con el respaldo de diputados de muy diversas bancadas entre los que figuran el porteño Federico Pinedo del Pro; el peronista puntano Luis Lusquiños y el recientemente fallecido radical tucumano José Ignacio García Hamilton.
La iniciativa de Hotton no solo contempla a las personas físicas sino también a las instituciones y comunidades religiosas; sus sedes, templos e iglesias. Asimismo, preserva el derecho de cada comunidad a tener sus propias imprentas, escuelas o institutos educativos y cementerios.
También considera el derecho de cada persona a manifestar pública o privadamente su creencia como asimismo a mantenerla en reserva sin otro motivo que su propia voluntad y decisión.
Asimismo, y según expresa el artículo cuarto del proyecto, para establecer un plano de igualdad entre todas las religiones, las creencias de las personas “no podrán ser invocadas para fundamentar actos discriminatorios o generar desigualdades ante la ley. En ese contexto, no podrán alegarse motivos religiosos para impedir o restringir a las personas el libre ejercicio de sus derechos o para limitar el acceso a cargos públicos nacionales, provinciales o municipales. Queda a salvo el derecho de las instituciones o entidades confesionales de requerir a sus miembros o empleados que ajusten su conducta a su doctrina, a los principios religiosos o morales de la institución y de hacer un uso razonable del derecho de admisión”.

http://www.ncn.com.ar/08/noticiad.php?n=4245&sec=2&ssec=&s=noticiad
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¿Por qué hay que ser cristiano?


¿Por qué hay que ser cristiano? ¿Por qué no simplemente hombre, hombre de verdad? ¿Por qué ser, además de hombre, cristiano? ¿Acaso ser cristiano es más que ser hombre? ¿Qué es en realidad lo cristiano? ¿Qué significa ser cristiano hoy?
Los cristianos deberían saber lo que quieren. También los no cristianos deberían saber lo que los cristianos quieren.
La respuesta de los cristianos no pasa de ser, en no pocos aspectos, vaporosa, sentimental, genérica: el cristianismo quiere amor, justicia, hallar sentido a la vida, ser bueno y hacer el bien, humanidad... Pero, ¿no quieren tales cosas también los no cristianos? Sin lugar a dudas, la cuestión de lo que el cristianismo quiere, lo que el cristianismo es, se ha agudizado drásticamente, ya que los no cristianos comparten hoy a menudo los mismos ideales. También ellos están a favor del amor, la justicia, el sentido de la vida, el ser bueno y hacer el bien, la humanidad. Y en la práctica, con frecuencia, lo están aún más que los cristianos. Si, pues, estos “otros” dicen lo mismo, ¿para qué ser aún cristiano? El cristianismo se halla hoy, en todas partes, en doble confrontación: de un lado, con las grandes religiones; de otro, con los humanismos no cristianos, los humanismos “seculares”. Incluso a los cristianos que hasta ahora se han sentido en esta o aquella Iglesia institucionalmente guarecidos e ideológicamente inmunizados les asalta, hoy, el interrogante: ¿es el cristianismo, comparado con las otras religiones y los humanismos modernos, algo esencialmente distinto, algo realmente especial?

Una pregunta directa: ¿Por qué hay que ser cristiano. Y una respuesta no menos directa: Porque hay que ser realmente hombre. No se puede ser cristiano renunciando a ser hombre. Y viceversa: no se puede ser hombre renunciando a ser cristiano. Lo cristiano no puede ponerse encima, debajo o al lado de lo humano: el cristiano no debe ser un hombre dividido.
Lo cristiano no es, por tanto, una superestructura ni una infraestructura de lo humano, sino una superación de lo humano en el pleno sentido de la palabra, que implica afirmación, negación y trascendencia. Ser cristiano significa una superación de los otros humanismos: éstos son afirmados en la medida en que afirman lo humano; son negados en la medida en que niegan lo cristiano, es decir, a Cristo; son trascendidos en cuanto que el ser cristiano puede incorporar plenamente lo humano y demasiado humano con todas sus dimensiones negativas. Los cristianos no son menos humanistas que otros humanistas. Pero ven lo humano, lo verdaderamente humano, ven al hombre y a su Dios, ven la humanidad, la libertad, la justicia, la vida el amor, la paz y el sentido a la luz de Jesús, que es para ellos el criterio concreto, Cristo. En esta perspectiva estiman que no pueden ser partidarios de un humanismo cualquiera, que se limite a afirmar lo verdadero, lo bueno, lo bello y lo humano. El suyo es un humanismo realmente radical, capaz de integrar y asumir lo no verdadero, lo no bueno, lo no bello y lo no humano: no sólo todo lo positivo, sino también -y esto es lo que decide el valor de un humanismo- todo lo negativo, incluso el dolor, la culpa, la muerte, el absurdo.
Con la mirada puesta en él, el Crucificado y Resucitado, puede el hombre no sólo actuar en este mundo, sino también padecer: no sólo vivir, sino también morir. Ante su vista aparece un sentido incluso allí donde la razón como tal debe capitular, en el mismo absurdo de la miseria y la culpa, porque el hombre se sabe sostenido por Dios también en eso, tanto en lo positivo como en lo negativo. La fe en Jesucristo procura paz con Dios y consigo mismo, pero no escamotea los problemas del mundo. Hace al hombre verdaderamente humano porque le pone en contacto con la humanidad de los demás: le abre radicalmente a quien tiene necesidad de él, al prójimo.

Hemos preguntado por qué hay que ser cristiano. Ahora se comprenderá la respuesta, que resumimos en la siguiente fórmula:

Siguiendo a Cristo Jesús, el hombre puede en el mundo actual vivir, actuar, sufrir y morir realmente como hombre: sostenido por Dios y ayudando a los demás en la dicha y en la desdicha, en la vida y en la muerte.

H.K.
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