La Biblia

"En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios." Juan 1:1

Así comienza Juan su evangelio, presentando tres afirmaciones fundamentales: el Verbo existía antes del comienzo de la creación; el Verbo mantiene una relación íntima con Dios; y el Verbo es divino. Dios pronunció su Palabra a través de la Palabra viviente, su Hijo.
Cuántos benificios tiene para los hijos de Dios el hablar y conocer Su Palabra.

El Salmo 119 es una expresión abundante de dichas riquezas:

"Bienaventurados los perfectos de camino, los que andan en la ley de Jehová." (vs 1)
"¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra." (vs 9)
"Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino." (vs 105).

Dios nos habla una y otra vez a través de la Biblia, ya que Su Palabra es eterna, y por lo tanto siempre tiene vigencia. No obstante, hubo un tiempo concreto en el cual fue escrita. Dios decidió comunicar estas verdades eternas dentro de circunstancias y hechos particulares de la historia. La Biblia fue escrita durante un período de 1.500 años. Para hacerlo, Dios seleccionó a distintas personas con vocabularios y patrones de pensamiento diversos, insertos en circunstancias y culturas diferentes. Para que ellos la oyeran, sólo se les podía dar a través de sucesos, y en el idioma que ellos pudieran entender.

La Biblia fue escrita en hebreo, en arameo y en griego. Las personas que la escribieron procedían de distintos estratos sociales y tenían diversas profesiones. La escribieron pastores de ovejas, reyes, sacerdotes, estadistas, pescadores, entre otros. También se utilizaron distintos géneros literarios como narración, poesía, proverbios, cartas, sermones. Todo esto proporciona a la Palabra de Dios una riqueza y diversidad de estilos abundante.

Al estar demasiado separados de los escritores originales por el tiempo y algunas veces por el pensamiento, muchas veces se dificulta la comprensión del mensaje. Esta es la razón principal por la cual hay que aprender a interpretar la Biblia. Para que la Palabra de Dios nos hable a nosotros, primero necesitamos saber lo que significa para los oyentes originales, y por qué. Así que la tarea de interpretar incluye la participación del estudiante lector en dos niveles. Primero, hay que oír la Palabra que ellos oyeron; se debe tratar de entender lo que se les dijo en ese tiempo y lugar. Segundo, se debe aprender a oír la misma Palabra en este tiempo y lugar.

Jesús nos enseña: "Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí". Jn 5:39

Señor Jesús: En verdad disfruto siguiendo tus enseñanzas; ellas son mis consejeras.


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Lucha contemporánea

Si en alguna provincia ves que se oprime al pobre, y que a la gente se le niega un juicio justo, no te asombres de tales cosas; porque a un alto oficial lo vigila otro más alto, y por encima de ellos hay otros altos oficiales. ¿Qué provecho hay en todo esto para el país? Ecl 5:8

Conocida como Mamá África, su vida fue marcada por el talento musical y por su consagración a la defensa de los valores de los pueblos de ese continente. Desde joven, Miriam cantaba en el coro de un colegio metodista y más tarde formó parte del grupo Manhattan Brothers con quien ... leer más



foto: Gettyimages
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La oración es un asunto de gran importancia en la vida espiritual del creyente. Todo cristiano genuino es consciente de esto y por eso ora. Sin embargo, aunque algunos hijos de Dios pasan tiempo orando por numerosos asuntos, sus oraciones no parecen tener mucho efecto. Es como si no hubiesen encontrado la manera correcta de orar. Esto se debe a que aún no han descubierto la llave de la oración.
En todo lo que hagamos, primero debemos hallar la clave (contraseña) para hacerlo. Después que una persona ha descubierto la clave, puede hacer las cosas dos veces más rápido que los demás, mientras que aquellos que no la tienen, se esfuerzan en vano. Este mismo principio se aplica a la oración. Mateo 7 habla de los principios relacionados con la oración, uno de los cuales es: “El que busca, halla” (v. 8). Buscar requiere un esfuerzo. Todo el que busca sin interés ni seriedad, no hallará nada. Buscar implica tener paciencia y perseverancia, y a menos que seamos minuciosos, no hallaremos lo que buscamos. Cada vez que Dios no responda a nuestras oraciones, debemos ser pacientes y buscar diligentemente la llave de la oración. En el pasado, Dios respondió las oraciones de muchos santos porque poseían la llave de la oración. Muchos creyentes sinceros hacen oraciones largas y elaboradas, pero no reciben respuestas de parte de Dios. En la oración, las palabras son indispensables, pero nuestras palabras deben ir al grano; deben ser palabras que toquen el corazón de Dios y lo conmuevan de tal forma que no tenga más alternativa que conceder nuestras peticiones. Las palabras específicas son la llave de la oración, pues concuerdan con la voluntad de Dios, y El no puede evitar responderlas.

LA ORACION DE ABRAHAM POR SODOMA (Gn 18:16-33)

Cuando Dios le comunicó a Abraham que estaba a punto de ejecutar Su juicio sobre Sodoma y Gomorra, por la maldad de dichas ciudades, Abraham esperó delante de El. Luego comenzó a orar por Sodoma. El no se limitó a decir: “¡Oh Dios, ten misericordia de Sodoma y de Gomorra!” Tampoco le suplicó a Dios con gran vehemencia, diciendo: “¡Prohibe que Sodoma y Gomorra sean destruidas!” Abraham se aferraba al hecho de que Dios es justo (Gn. 18:25); ésa era la llave de su oración. En profunda humildad y con gran sinceridad, procedió a hacerle una serie de preguntas a Dios. Sus preguntas fueron sus oraciones. A medida que oraba, permaneció firme sobre la base de la justicia de Dios. Finalmente dijo: “No se enoje ahora mi Señor, si hablare solamente una vez: quizá se hallarán allí diez” (v. 32). Después de esto, no continuó haciendo más peticiones. Después de que Dios le respondió, se nos dice que “Jehová se fue”. Abraham no trató de aferrarse a Dios ni tampoco insistió con su oración. El regresó a su lugar. Algunos tal vez piensan que Abraham debió haber continuado suplicándole a Dios y que no debió haberse detenido con tan sólo diez justos. Sin embargo, las Escrituras muestran que Abraham conocía a Dios y conocía la llave de la oración. El escuchó al Señor decir: “El clamor contra Sodoma y Gomorra se aumenta más y más, y el pecado de ellos se ha agravado en extremo... El clamor ... ha venido hasta mí” (vs. 20-21). Si no hubiesen ni siquiera diez justos en una ciudad, ¿qué clase de ciudad es ésa? El Señor ama la justicia y aborrece la iniquidad (He. 1:9). El no puede encubrir el pecado y abstenerse de ejercer Su juicio. La destrucción de Sodoma y Gomorra era la terrible consecuencia de su pecado y era la manifestación de la justicia de Dios. Cuando Dios destruyó esas ciudades, no cometió ninguna injusticia en contra de ningún hombre justo; El “rescató al justo Lot, oprimido por la conducta licenciosa de los inicuos” (2 P. 2:7). La oración de Abraham fue concisa y recibió respuesta. No hubo injusticia en Dios. El no hizo morir al justo con el impío (Gn. 18:25).

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Abriendo caminos

Muchas mujeres decidieron proyectarse más allá de los límites que el entorno les imponía. Se destacaron en la fe, la ciencia, el arte y distintas disciplinas, desafiando las dificultades con valentía, sin darse por vencidas. Hoy les presentamos dos historias destacadas, que fueron abriendo camino en la historia a la mujer y poniendo por obra lo que la Biblia destaca de la mujer ejemplar en el libro de Proverbios, del cuel citamos el versículo 31: "Que se le dé el reconocimiento que merece; y se le felicite en público por todo el bien que ha hecho."

  • Abrió el difícil y duro camino de las mujeres en su incorporación hacia los foros científicos de discusión, lo que iba acompañado de su propia exigencia como individuo hacia la igualdad de derechos... leer más


  • Esa joven de bella y espiritual fisonomía, es una mujer superior en el sentido más estricto de la palabra. Estudió porque no pudo dominar su anhelo de saber. Impulsada por la pasión del estudio rompió con las varias preocupaciones que en las sociedades atrasadas atan a la mujer a la holgazanería... leer más
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Sentencia de muerte

Es bastante fácil discernir qué cosas no le agradan a Dios, cuando estas cosas son malas. Aún los que no conocen la Palabra de Dios pueden decir qué cosas están mal para que un hijo de Dios las haga (por eso tantos prefieren no entrar). Lo difícil es reconocer que aun lo bueno, si proviene de la naturaleza humana, para Dios es malo. Tratar de hacer el bien en nuestras propias fuerzas en muchas ocasiones terminará en fracaso y desesperación, e incluso en condenación.
Un ejemplo de que “lo bueno fue enemigo de lo mejor” lo encontramos en el dilema de Pablo en Ro 7:15: “No entiendo lo que hago, pues no hago lo que quiero, sino lo que odio eso hago.” Su condenación y desdicha no venía por causa de ser un pecador sin esperanza. El ya sabía que habiendo sido justificados por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, como dice en Ro 5:1, por eso disfrutaba de paz con Dios; sin embargo, su auto-condenación consistía en ser un santo incapaz que andaba en la carne. El tuvo que aprender la dolorosa lección de que en su carne (propio esfuerzo) no mora el bien (Ro 7:18). Descubrió que incluso al intentar hacer el bien, sólo conseguía que su viejo hombre continuara bien vivo. Peor aun, descubrió que cuando su viejo hombre no estaba siendo considerado como muerto y mantenido en muerte, el pecado era capaz de manifestarse.

¿Cómo es la carne? No solamente es dada a la concupiscencia, sino también capaz de mentir y exagerar. Puede ser arrogante, áspera, agresiva, propensa a cambios de humor, despiadada y ansiosa de poder. La carne ladra, gruñe y se ofende fácilmente por el éxito de otros. También es presuntuosa, camorrera, fría y criticona. Otra característica de la vieja naturaleza es echar la culpa a otros, pero lenta a tomar la responsabilidad de sus propios errores. Es impaciente, impetuosa e indiferente a herir a otros. Es resentida y burlona, y a menudo se sume en la autocompasión. Es sospechosa, astuta y fácilmente recurre al sarcasmo. Irrazonable, no es de fiar, no perdona, es implacable en buscar faltas incluso si necesita una lupa para hacer su trabajo sucio. Tales son las obras de la carne. Estas actitudes poco cristianas se manifiestan, especialmente cuando está bajo presión. Ninguna cantidad de disciplina, dedicación, o incluso sublimación puede reprimir su manifestación. Día tras día, año tras año se sigue luchando, pero solamente para ir de derrota en derrota. Si tienes que esforzarte para ir a la iglesia, a menudo por un sentido de responsabilidad, si tienes que esforzarte para manifestar “amor, gozo, paz, paciencia, bondad, fe, mansedumbre, templanza” (Gá. 5:22), incluso el más pequeño problema manifestará la superficialidad de tu experiencia, pronto te dejará tan agotado que no tendrás fuerza para cantar, o sonreír, menos aun para simpatizar con alguien en necesidad. ¿Ya lo identificaste? Conciencia propia, justicia propia, importancia propia, atención propia, auto-contentamiento, opinión propia, autocompasión, autoindulgencia, auto exaltación, gloria propia, en otras palabras, ¡CARNE!

Algunos cristianos viven esta triste condición. Como el pueblo de Israel, se revelan, murmuran, y rehúsan creer en las promesas de Dios. Toda la vida consiste en ir andando en círculos hasta el día de su muerte (Heb 3:7-19). Culpan a todos y a cada uno. Un día es Satanás, el próximo día es el pastor. Algunos culpan a sus padres, algunos incluso se atreven a culpar a Dios. Siempre van andando en círculos de descontento hasta que mueren. Muchas iglesias son atormentadas por ellos antes que se vayan.

Para encontrar lo mejor de Dios, no sólo tendremos que confrontar el hecho de que nuestro viejo hombre es capaz de cualquier clase de mal, sino que ¡es capaz de hacer cualquier clase de bien!

Tenemos que aceptar la sentencia de muerte que Dios ha dado, no solamente sobre nuestro desagradable y feo viejo hombre, sino también sobre nuestro viejo hombre bueno. Ambos son manifestaciones del yo independiente que heredamos de Adán, y nunca fuimos creados para vivir independientemente de nuestro Creador.

¿Cuál fue la sentencia para Jesús? Muerte de cruz. La cruz nos habilita a vivir una vida abundante. Si nosotros consideramos el hecho de que nuestro viejo hombre fue crucificado con Cristo y lo mantenemos así, entonces no sólo nos veremos libres de su control, sino que seremos capaces de abrir todo nuestro ser para que sea lleno por el Espíritu de Cristo, y podemos de esta forma ser liberados de “la ley del pecado y de la muerte” (Ro8:2) y encontrar la dinámica fuerza de Jesús haciendo lo que lo que la ley no puede hacer (Ro 8:3). Entonces podemos decir: “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están es Cristo Jesús”, porque ya no andamos según la carne (propio esfuerzo) (Ro 8:1).

E. Maddison - mujerdevanguardia.blogspot.com
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Diezmo: Ventana de los cielos

Hace muchos años un muchacho de dieciséis fue obligado a salir de casa porque su padre era demasiado pobre para sostenerlo. Así que caminó penosamente lejos con todas sus posesiones materiales empacadas en una pequeña bolsa, para establecerse en el negocio como fabricante de jabón en Nueva York.

Cuándo el chico de campo llegó a la gran ciudad, encontró que tan duro era conseguir trabajo. Recordando las últimas palabras de su madre y también el consejo santo dado por el capitán de una barcaza de canal, el joven dedicó su vida a Dios, determinando a volver a su Hacedor un diezmo honesto de cada dólar que él ganara.

Así, cuando ganó su primer dólar, el joven dedicó sagradamente diez centavos de ello al Señor. Continuando con esta práctica, ¡los dólares continuaron ingresando! Pronto este fabricante llegó a ser socio en el negocio del jabón; cuando su socio murió pocos años más tarde, llegó a ser el único propietario.

El empresario próspero e instruyó a su contador de libros a abrir una cuenta para el Señor y acreditar un décimo de todos sus ingresos. El negocio creció milagrosamente. El honesto propietario empezó a dedicar dos décimos de sus ganancias; y entonces tres décimos, cuatro décimos; y finalmente, cinco décimos. Parecía como si sus ventas aumentaran en proporción a su generosidad, pronto su marca de jabón llego a ser una palabra en las casas a través del mundo.

William fue diácono en la Iglesia Bautista, y fue uno de los fundadores de la Sociedad Bautista de Educación en Nueva York, que después de su muerte, pasó a llamarse Universidad Colgate, en su honor. Además ayudó a organizar varias sociedades Biblicas, inclusive la American Bible Society (1816).

William Colgate fue este hombre quien Dios prosperó a cambio de su fidelidad a su Hacedor. Esta historia no es escrita con el objeto de la publicidad de los productos Colgate, sino con el objeto de destacar las bendiciones que acompañan el pago fiel de un diezmo honesto.

Lleven el diezmo íntegro a la casa del Tesoro, para que haya alimento en mi Casa. Sométanme a esta prueba, dice el Señor de los ejércitos, y verán si no les abro las compuertas del cielo y derramo para ustedes la bendición en abundancia.
Malaquías 3:10



Por Ashley G. Emmer, Signs of the Times, el 2 de agosto de 1938.
http://enhabito.com

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Hombre de verdad

Muchos hombres proclaman
cada uno su propia bondad,
pero hombre de verdad,
¿quién lo hallará?
Pro 20:6


Nuestras naciones se encuentran en crisis. El hombre tiene la clave para las naciones y a medida que el hombre avanza, de la misma manera avanza la familia, la sociedad y el mundo. El problema consiste en que algunos hombres no tienen una idea clara de hacia dónde se dirigen. Están sufriendo una profunda pérdida de identidad y las consecuencias son muy grandes para sus familias, para sus comunidades y para sus naciones.

Las funciones tradicionales del hombre alguna vez le dieron continuidad y equilibrio de generación en generación. Hoy en día, muchos hombres se están preguntando quiénes son realmente, y cuáles son las funciones que están dispuestos a jugar en la vida. De forma superficial, pueden estar siguiendo metas tradicionales de la vida, tales como trabajar, casarse y tener una familia. Sin embargo, tienen una incertidumbre interior con relación a lo que significa ser un hombre, un esposo y un padre.

¿Qué es lo que está causando esta incertidumbre? La razón principal es que la sociedad está mandando señales conflictivas acerca de lo que significa ser un hombre. Los puntos tradicionales de la masculinidad compiten hombro a hombro con las nuevas ideas de masculinidad que se encuentran en todo este mundo de ideas-y cada una está luchando por tener la supremacía.

Es necesario descubrir realmente su propósito intrínseco, el cual trasciende más allá de la cultura y de las tradiciones. La posición y acciones de un hombre deben fluir como fruto de su propósito, y no al revés. Esta es la razón por la cual la respuesta para el dilema del hombre no consiste solamente en ajustarse a los tiempos tan cambiantes, aunque algo de esto también es necesario, sino en descubrir el propósito inherente del varón. Dado que vivimos en una sociedad muy confusa, el conocimiento de lo que significa ser un verdadero hombre no puede ser adquirido por medio de observar la cultura que nos rodea. Los hombres necesitan un entendimiento de ellos mismos que no esté completamente influenciado por directrices sociales-a corto plazo, ni por la imagen que otros tengan de ellos.

¿Dónde entonces podemos acudir en busca de todas las respuestas? El propósito de cualquier cosa puede ser hallado sólo en la mente de su creador. Por lo tanto, los hombres necesitan una identidad dada por Dios a fin de que puedan cumplir su verdadero propósito. Debemos aprender lo que Dios tenía como diseño originalmente para ellos. Para hacer esto, debemos regresar y redescubrir el plan original del Creador para el hombre.

La respuesta para los varones en el siglo XXI es, por lo tanto:

• Definir su valor basados en el propósito de Dios, en lugar de definirlo basados en las funciones de la sociedad.


• Aprender la visión que Dios tiene para la vida de ellos.

• Continuar viviendo en la verdad, conforme a la Palabra de Dios, para lo cual en realidad fueron creados.

Si los hombres entienden el propósito y las responsabilidades que Dios les ha dado, pueden ser libres para poder cumplir su destino y todo su potencial. Pueden llegar a ser los hombres que realmente fueron destinados a ser.

Jehová cumplirá su propósito en mí.
Sal 138:8


P.O. - www.mujerdevanguardia.blogspot.com
Fuente: Myles Munroe
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No me digas que no puedes

Tony Meléndez nació sin brazos como consecuencia de un medicamento recetado por orden médica a su madre durante el embarazo. El medicamento "Talidomide", indicado para quitar las naúseas que se dan comúnmente en el primer trimestre de embarazo. Lamentablemente, esta medicina dejó como efectos colaterales a miles de niños que nacieron con deformidades, sin brazos, sin pies o faltándole ambos. Y ésto fue lo que le ocurrió a Tony, alli en su Nicaragua natal.

Cuando era pequeño, Tony veía a su papá tocar la guitarra y quería hacer lo mismo, hasta que un día su papá puso la guitarra en el suelo. "Tony", dijo, "anda a lavar los pies". Se los lavó y se sentó a tocar la guitarra por primera vez. Nunca dejó que su condición física le desanimara, y con mucho esfuerzo y práctica, aprendió a tocarla magistralmente con los dedos de sus pies.

Con el transcurso del tiempo, Tony empezó a tocar en la iglesia y en conferencias, hasta que lo vió alguien que trabajaba en la organización de las actividades para la visita del Papa a Los Ángeles en 1987. Tony fue seleccionado para cantarle al Papa y a los jóvenes, y allí ocurrió el famoso encuentro.

Desde ese momento no ha descansado, ha viajado a través de los Estados Unidos y a más de 30 países alrededor del mundo, compartiendo su música y hermoso testimonio vida y fe. Tony honra a Dios con su talento, y su testimonio es de gran aliento para todos.
Actuamente reside en Branson, Missouri, con su esposa y dos hijos.

En este video, él mismo cuenta su testimonio.


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Al otro lado del mar


"Tierra de América, te amo. Pero una voz me ha llamado al otro lado del mar; No voy a permanecer más tiempo, el Señor dijo, "Id" y tengo que obedecerle, Él me ama así. Tierra de América, ¡cómo te amo!, pero tengo que ir, ¿me vas a ayudar? Por favor no te olvides de mí. Tus oraciones son necesarias y las finanzas, también, una vida consagrada a Él voy a hacer. Amigos de América, yo les digo adiós. Mi propósito es fijo, no es momento para llorar. Mi trabajo es antes de mí, lo mejor de mí; cuando la vida termine aquí, con Dios, voy a descansar."

Siendo esclavos en Estados Unidos, una niña bendijo su hogar. Nadie soñaba aún de cuánta bendición sería para quienes tanto necesitaban de Dios... leer más
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Vida o muerte

¿Cuántas decisiones toma una persona al día? He escuchado estadísticas que me sorprendieron, al decir que más de dos mil. Algunos opinan que mucho más que eso, otros menos. Decisión, según el diccionario, es sinónimo de determinación, resolución que se toma o se da en una cosa dudosa. Es como hacer un "click" allí donde quieres llegar.

Empiezas tu día decidiendo qué vestimenta usar, dónde irás primero, cómo organizas tus actividades para aprovechar mejor el tiempo. Decides qué comer, cómo viajar, cómo pagar tus cuentas. También decides con quién te relacionas, qué lees, qué miras por TV. Estas son determinaciones cotidianas que hasta son un hábito en tu vida.

Hay otras decisiones más complejas, para las cuales hay que sentarse a considerar. Una carrera universitaria, un matrimonio o una profesión implican elaborar una proyección a futuro, como para ver los pros y los contras. En esto interviene tu inteligencia, tus emociones y sentimientos. A veces para decidir consultamos a otros, ya que en la multitud de consejeros está la sabiduría.

Ahora bien, cada una de nuestras decisiones tiene consecuencias. Dios nos regaló el libre albedrío, por el cual podemos decidir qué camino tomar. En Su Palabra, no dice: “Mira, yo he puesto hoy delante de ti la vida y el bien, la muerte y el mal, porque yo te mando hoy que ames a Jehová tu Dios, que andes en sus caminos, y guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y seas multiplicado, y Jehová tu Dios te bendiga en la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella.” Dt 30:15,16. Nuestras elecciones traerán consecuencias para vida o para muerte, no hay términos medios.

Probablemente, si llevamos un tiempo andando en el Camino, dediquemos tiempo para buscar a Dios en aquellas determinaciones clave para nuestra vida, pero ¿qué hay de las decisiones cotidianas y triviales? Si bien todo nos es lícito, no todo nos conviene. Por eso es bueno pasar por el tamiz de Dios todas aquellas determinaciones que ya son hábito en nosotros, y preguntarnos ¿qué diría Jesús en mi lugar? ¿a Dios le agrada esta película? ¿honro a Dios con mi forma de vestir? El punto de vista de Dios y Su escala de valores son muy superiores a los nuestros. Lo que para nosotros puede ser un chiste, para él puede ser un pecado.

Vale la pena tomarse un minuto más y consultar con el Señor en todo, sabiendo que estamos agradando a Dios con todo nuestro ser.

“Que los cielos y la tierra escuchen y recuerden lo que acabo de decir; te puse delante la vida o la muerte, la bendición o la maldición. Escoge, pues, la vida para que vivas tú y tu descendencia.” Dt 30:19

Autor: P.O. - www.mujerdevanguardia.blogspot.com
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Líder: ¿Qué vé Dios en tu corazón?


Cierto rey que Dios había elegido tuvo una conducta reprobable. La consecuencia fue que Dios se buscó otro rey, uno que tuviera un corazón conforme al corazón de Dios. Porque Jehová no mira lo que mira el hombre, Jehová mira el corazón. ¿Qué vé Dios en el corazón del líder a la hora de elegirlo y llamarlo al ministerio?

Por medio de los hombres que Dios escogió a través de la historia, podemos aprender cómo el Señor estableció líderes, y en cada uno de ellos puso su confianza para darles autoridad. Demos un vistazo:

Dios inició el liderazgo creando a Adán. Todo lo puso bajo su dominio, y le dio una restricción: el árbol del bien y del mal (Gn 1:26-28). Al dar lugar al diablo, perdió su autoridad, dejando la creación bajo el gobierno del maligno.

En medio de una generación corrupta, Dios vio la conducta de Noé y le dio el mandato de presidir un proyecto de fe de largo alcance que involucraba a toda su familia (Gn 6). Su liderazgo fue eficaz.

Abraham obedeció a Dios para ser embajador suyo, e hizo un pacto con él. Abraham creyó y le fue contado por justicia. Tuvo una estrecha relación con Dios (Stg 2:23).

Moisés trató de ejercer su liderazgo antes de tiempo. Sólo contaba con lo que había aprendido en Egipto. Fue rechazado, y debió huir. Luego de haber pasado cuarenta años en Madián, forjó el carácter pastoral que necesitaba. Entonces Dios lo llamó a dirigir la salida de Su pueblo de la esclavitud (Ex 3:1-10). Moisés delegó autoridad en hombres idóneos. Dios protegió a Moisés, y lo respaldó con señales.

Josué tuvo visión de la buena tierra. Dios lo eligió para que lleve al pueblo a poseerla. No sólo cumplió su misión, sino que preparó hombres que continuasen en el liderazgo (Jos 24:31).

Desde los días de Samuel se practicaba el ungimiento de ciertas personas elegidas como líderes. El elegido quedaba consagrado a Dios en las funciones que se le delegaban, y el aceite valía como emblema de autoridad y protección para cumplirlas. De esta forma el pueblo sabía que debía obedecer al ungido, porque revestía autoridad de Dios.

En el Nuevo Testamento también se observa a los líderes como representantes de Dios. Juan el Bautista era respetado y considerado “grande delante de Dios” (Lc 1:15). Jesús, durante Su ministerio llamó a los que quiso, y le siguieron, aún antes de conocer por completo quién era.
Los discípulos obedecieron el mandato del Señor de ir y predicar en Su Nombre, haciendo discípulos. Pedro y Pablo se empeñaban en discipular, enseñando que se sujeten a sus pastores. Pablo se presentaba a sí mismo como siervo del Señor Jesucristo. Todas sus acciones estaban precedidas por sus convicciones, y eran dignas de ser imitadas.

El líder cristiano es enviado por Dios, es ejemplo de conducta y se reproduce, formando a otros para enviarlos en el Nombre del Señor Jesús. El Espíritu Santo les pone su sello como propiedad de Dios, dándoles la gracia para vivir como partes del cuerpo de Cristo y ejercer una autoridad espiritual en comunión con la Autoridad de Dios.

Decimos ¡Amén! a esta afirmación, orando por nuestros pastores, maestros y líderes espirituales, para que cada uno sea hallado fiel al Señor y a Su Palabra, hasta el fin.

Autor: P.O.- www.mujerdevanguardia.blogspot.com
Fuente: C. Yoccou
Foto Epictura.com
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A la par de Lutero


"¡...Si sólo supieran qué buena cosa fue estar junto a un bello marido, y cuán aceptable es para Dios! ¡Durante mucho tiempo yo viví en esas sombras e hipocresía en la que ustedes siguen todavía! Pero Dios solo me hizo reconocer el sin sentido de mi desgraciada vida, y fui guiada a la luz de la verdad. Considerando arrepentida cómo vivía, pues en esas órdenes no hay otra cosa que santurronería, corrupción mental y ocio, ... tome unos quinientos ducados del tesoro de la abadía, y abandoné esa realidad desgraciada. Y gracias a Dios ya tengo cinco hermosos niños y vivo de manera saludable." (Marie Dentière, ex abadesa fugada del convento de Tournai)

Catalina
Von Bora nació el 29-1-1499 en el pequeño establecimiento rural de Lippendorf. En 1505, la pequeña Catalina era pupila en el convento de monjas agustinas en... leer más
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¿Religión?

La religión es la fuerza más poderosa en la tierra. A pesar de los reclamos de muchos, todos en la tierra son religiosos. La religión es definida como la adherencia a un conjunto de las creencias que regulan la moraleja, la conducta social y ritualista del individuo. Esta definición incluiría al ateo, el laicista, el comunista, el socialista, el humanista o el agnóstico, porque todos adhieren a un sistema de creencias de alguna clase, aunque no haya componente providencial de la creación ni de la vida como nosotros lo sabemos, ni una creencia en el poder humano como la medida suprema de la verdad y la justicia.

Cada gran problema en la historia y en nuestro mundo contemporáneo puede ser trazado con alguna base religiosa. La religión ha motivado la masacre de millones de personas a través de los años en las Cruzadas, la Inquisición, y las guerras relacionados a la Reforma y Contrarreforma, y más cercano, los atentados terroristas, como el de las torres gemelas. La esclavitud, la limpieza étnica, el apartheid, la segregación, la discriminación racial, y otras prácticas opresivas han sido justificadas por algún código o sistema religioso.

Cuán irónico es entonces, la religión... se supone que tiene que proporcionar la solución a los problemas de la humanidad y dar la esperanza y la fe para la vida, sin embargo crearon más problemas a través de la historia que lo que han resuelto. Quizás esta es la razón del porqué tantas personas se han alejado de todas las formas de religiones institucionalizadas y optado por abrazar filosofías como el humanismo, el comunismo, y el agnosticismo.

La religión nunca puede satisfacer el hambre
profundo en el corazón del hombre. La religión en si misma es la búsqueda. Ninguna religión puede sustituir el reino o llenar el vacío en el alma del hombre. El hambre del corazón humano es por el reino perdido.
En el primer libro de Moisés, el gran escritor hebreo, estas palabras explican la razón para la búsqueda de la humanidad del propósito y el poder: "y Dios dijo: Hagamos al ser humano a nuestra imagen y semejanza. Que tenga dominio sobre los peces del mar, y sobre las aves del cielo; sobre los animales domésticos, sobre los animales salvajes, y sobre todos los reptiles que se arrastran por el suelo." (Génesis 1:26)

Esto documenta la declaración más importante jamás hecha con respecto a la humanidad. Declara el motivo, la naturaleza, el propósito, y el mandato detrás de la creación de la humanidad. Marca que el dominio es el propósito para la creación y existencia del hombre. La palabra "dominio" aquí se traduce en hebreo mam-lakah, que puede ser traducido también como "el reino," "la regla soberana," o el "poder real". En esencia, la humanidad fue creada para tener reinado sobre la tierra. Por eso el fracaso de la humanidad consiste en la pérdida de su dominio sobre la tierra por la desobediencia a su Creador.

La Biblia y Jesús

La Biblia habla de una familia real puesta bajo el mandato de colonizar la tierra de los cielos. Esta tarea del reino es la prioridad de Dios el Creador y el objeto de la búsqueda inherente de la humanidad. El Rey de este reino es Jesús, cuyo mensaje, tarea, pasión, y propósito fueron de no establecer una religión de rituales y reglas sino reintroducir un reino. Todo lo que Jesús dijo e hizo—Sus oraciones, las enseñanzas, las curaciones, y los milagros—fue enfocado en un reino, no una religión. Para Jesús el Reino fue Su prioridad absoluta.


M. Munroe, Principios del Reino - www.mujerdevanguardia.blogspot.com
Foto: www.epictura.com
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