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Hay amigos más unidos que un hermano

Disfrutemos de la buena compañía de los verdaderos hermanos en Cristo, porque aunque sea transitoria o duradera, pasará, y cuando nos falte su presencia, lamentaremos no haber aprovechado mejor, esa preciosa manifestación de la gracia de Dios dada a través de este hermano o hermana. Demos gracias a Dios siempre, y regocijémonos cada momento que compartimos con quienes son un regalo y ejemplo para nuestra vida e iglesia.


¿Qué significa COMPAÑERO?

En griego koinonos. Persona que acompaña a otro, que se une a él, y lo ayuda con un determinado propósito o misión. Quien comparte las mismas actividades y situaciones, tanto adversas como propicias. Cada uno de los miembros que tienen comunión en amor y amistad, y participan del Cuerpo de Cristo, que es Su iglesia.

En la Biblia dice:
“Compañero soy de todos los que te temen: te honran,  y guardan tus mandamientos..” SALMOS 119:63 RV60 LBLA BEFE RV2000 BENVI DHH MH BJ JMA
Mal 3:16



Tarjeta de amistad cristiana



Los que aman y obedecen a Dios, tienen sus compañeros más amados y dignos de confianza en el pueblo de Dios, pues son un solo y nuevo hombre en Cristo. El no tener compañeros en Cristo, nos lleva a buscar la compañía de hombres naturales y carnales, y en nuestra necesidad de afecto, aprobación y apoyo humano, podemos dejar de ser compañeros de Cristo y de nuestros hermanos en la fe.

“MEJORES SON DOS creyentes fieles QUE UNO; ECLESIASTES 4:9 RV60 BJ
PORQUE TIENEN MEJOR FRUTO DE SU TRABAJO. BEFE NC RV2000



Dos servidores de Dios que trabajan en cooperación, pueden rendir más del doble de frutos y ganar mucha más recompensa, que un solo trabajador.

PORQUE TAMBIÉN SI CAYEREN, EL UNO LEVANTARÁ A SU COMPAÑERO; PERO ¡AY DEL SOLO! QUE CUANDO CAYERE, NO TIENE COMPAÑERO QUE LO LEVANTE.”

Pueden sobrevenir dificultades y peligros, pero nuestro compañero puede socorrernos. Uno solo, sin ayuda de otro, estará más expuesto a fracasos y pérdidas.


Hablemos del COMPAÑERISMO

El compañerismo (koinonía) es indispensable y todo aislamiento es peligroso.

TAMBIÉN, SI DOS DURMIEREN JUNTOS, SE CALENTARÁN MUTUAMENTE; MAS ¿CÓMO SE CALENTARÁ UNO SOLO? Y SI ATACAN A UNO, SERÁN DOS PARA DEFENDERSE;
Y CORDÓN DE TRES HILOS NO ES FÁCIL DE ROMPER.”

Pablo dice a los hermanos en Cristo: 2 CORINTIOS 1:7 RV60 RV2000 ATR BEFE BJ WL
“NUESTRA ESPERANZA RESPECTO DE VOSOTROS ES FIRME, PUES SABEMOS QUE ASÍ COMO SOIS COMPAÑEROS: solidarios en koinönoi 

LAS AFLICCIONES Y PADECIMIENTOS de Cristo, 2 Co. 1:5,6
TAMBIÉN (SOIS COMPAÑEROS: solidarios) EN LA CONSOLACIÓN Y SALUD” por Cristo.

Estos padecimientos y persecuciones eran constantes en la iglesia primitiva, y servían para unir en Uno, a todos los verdaderos creyentes en un compañerismo de sufrimiento y consolación en Cristo.

Pablo presenta a Tito su compañero en Cristo: 2 CORINTIOS 8:23 RV60 ATR BEFE RV2000 BJ WL
“EN CUANTO A TITO, ES MI COMPAÑERO koinönos emos Y COLABORADOR (sunergos) PARA CON VOSOTROS.”

Lo presenta como digno de toda confianza, y de ser aceptado por los hermanos. Y no sólo presenta ante la iglesia a Tito como su compañero, sino también a otro que ni siquiera nombra, porque era conocido y muy estimado por todos.

“ENVIAMOS JUNTAMENTE CON TITO, 2 CORINTIOS 8:18,19 RV60 ATR 334 BEFE WEV AL HERMANO (adhelphon) CUYA ALABANZA ES EL EVANGELIO RV2000 BJ WL POR TODAS LAS IGLESIAS; Y NO SÓLO ESTO, SINO QUE TAMBIÉN FUE DESIGNADO POR LAS IGLESIAS COMO COMPAÑERO DE NUESTRA PEREGRINACIÓN sunekdëmos compañero de viaje que va junto a nosotros, lejos del hogar, de su pueblo, PARA LLEVAR ESTA GRACIA: ESTA GENEROSIDAD, QUE ES ADMINISTRADA POR NOSOTROS PARA GLORIA DEL SEÑOR MISMO, Y PARA DEMOSTRAR VUESTRA BUENA VOLUNTAD.”

“TE RUEGO TAMBIÉN A TI, FILIPENSES 4:3 BJ ATR 608 BEFE WEV WL 930 RV2000 RV60
SÍCIGO (Sizigo) COMPAÑERO FIEL: gnësie sunzuge COMPANERO DE YUGO (que como bueyes están unidos bajo un mismo yugo para llevar una carga común)

VERDADERO COMPAÑERO,
QUE AYUDES (en griego: a juntar lo que está separado, a ser uno: a reconciliarse)
A ESTAS hermanas QUE TRABAJARON combatiendo sunathlé
JUNTAMENTE CONMIGO EN EL EVANGELIO, CON CLEMENTE TAMBIÉN Y LOS DEMÁS COLABORADORES MÍOS, CUYOS NOMBRES ESTÁN EN EL LIBRO DE LA VIDA.”

Le ruega a su compañero que trabaje por la unidad en paz y en amor de los que luchan por el evangelio, para que sean como un equipo de atletas bien disciplinado y de vencedores en Cristo.

Pablo con Timoteo dirige su carta a Filemón, Apia, FILEMÓN 1:2,3 RV60 LBLA BEFE ATR RV2000 DHH BJ

“Y A ARQUIPO NUESTRO COMPAÑERO sunstratiötëi sun, con, y stratiotes, soldado DE MILICIA que combate con armas espirituales, Y A LA IGLESIA QUE SE REÚNE EN TU CASA: ekklesía GRACIA Y PAZ A VOSOTROS, DE DIOS NUESTRO PADRE Y DEL SEÑOR JESUCRISTO.”  

“MAS TUVE POR NECESARIO ENVIAROS FILIPENSES 2:25 RV60 ATR 596 BEFE RV2000 BJ WL
A EPAFRODITO, MI HERMANO, COLABORADOR adhelphon sunergon Y COMPAÑERO DE MILICIA, mi compañero de armas, sunstratiötën con quien compartía los peligros y los ataques de los enemigos de Cristo.
EPAFRODITO, MI COMPAÑERO DE MILICIA, VUESTRO ENVIADO, Y MINISTRADOR DE MIS NECESIDADES.”

HERMANOS “SUFRISTEIS: SOPORTASTEIS, HEBREOS 10:32,33 RV2000 ATR 448 BEFE BJ RV60 WL GRAN COMBATE (athlësin: en pruebas, luchas atléticas) DE PADECIMIENTOS con gozo; Heb.10:34 POR UNA PARTE, CIERTAMENTE, CON VITUPERIOS, ULTRAJES Y TRIBULACIONES FUISTEIS HECHOS ESPECTÁCULO (theatron); Y POR OTRA, HECHOS COMPAÑEROS: siendo solidarios koinönoi DE LOS QUE ESTABAN EN UNA SITUACIÓN SEMEJANTE.”

Aunque ellos no hubieran sido perseguidos, habían estado dispuestos a participar de los “vituperios y tribulaciones” a que estaban sometidos sus hermanos en Cristo.

“RECIBE A ONÉSIMO NO COMO ESCLAVO, FILEMÓN 1:16-18 RV60 ATR 621 BEFE RV2000 BJ WL SINO COMO MÁS QUE ESCLAVO, COMO HERMANO AMADO, adhelphon agapëton
MAYORMENTE PARA MÍ, PERO CUÁNTO MÁS PARA TI, TANTO EN LA CARNE COMO EN EL SEÑOR. ASÍ QUE, SI ME TIENES POR COMPAÑERO, koinönon por alguien unido a ti BJ, como tu amigo en Cristo, RECÍBELE COMO A MÍ MISMO. Y SI EN ALGO TE PERJUDICÓ, O TE DEBE, PONLO A MI CUENTA.”

“SALUDAD A ROMANOS 16:7 RV60 ATR 569 BEFE RV2000 BJ WL ANDRÓNICO Y A JUNIAS, MIS PARIENTES Y MIS COMPAÑEROS DE PRISIONES: sunaichmalötus de cautiverios por luchar juntos proclamando el evangelio. en Colosenses 4:10 Aristarco 
Estas experiencias compartidas, extremas e intensas, de pasar por el fuego de la prueba, los unía y fusionaba en amistad como compañeros para siempre.

MIS COMPAÑEROS DE PRISIONES: ANDRÓNICO Y A JUNIAS LOS CUALES SON MUY ESTIMADOS ENTRE LOS APÓSTOLES, QUE LLEGARON A CRISTO ANTES QUE YO.”

“TE SALUDA a ti, EPAFRAS, FILEMON 1:23 RV60 ATR 623 BEFE RV2000 BJ WL  MI COMPAÑERO DE PRISIONES: sunaichmalötos mou (de aislamiento, persecución, maltrato por parte de los hombres del mundo y de esta cárcel en Roma), POR proclamar a CRISTO JESÚS.”

Como exhortación final dando ánimo a nuestros compañeros:

Mis compañeros, resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos y aflicciones se van cumpliendo en la compañía de nuestros hermanos dispersos en todo el mundo.
Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, Él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca. A Él sea la gloria y el imperio por los siglos de los siglos.

1 PEDRO 5:9-11 RV60, 2000 BJ NC RV2000 

Amén

Basilio A. Benitez
Maestro de la Palabra en Iglesia Adventista
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Vivir bajo la cobertura de Dios

El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente. Salmos 91:1
Introducción

La Biblia menciona una poderosa verdad que no hemos entendido hoy día y esta es que “no somos de este mundo” Juan 23:4 y cuando nosotros entendemos este principio vamos a tener en menos estima cada vez mas lo que existe aquí en la tierra, porque perdemos interés en lo terrenal para basarnos en lo celestial.


En el Salmo 23 habla de la cobertura que se puso en la tierra a causa de la desobediencia del hombre y esta fue una cobertura de muerte: “Aunque ande en valle de sombra de muerte… Salmos 23:4. Este valle es el planeta tierra en el cual Satanás es señor y amo: “Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno..” 1 Juan 5:19.
Entonces cuando nosotros estábamos en el mundo “estábamos muertos”: “Él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados.” Efesios 2:1. Entonces podemos decir: ¿qué la tierra sin Cristo es una tierra de muertos? ¡Claro!!!! Y es ahí donde hay sabiduría y revelación; recuerdas Mateo 8:22 Jesús le dijo: “sígueme; deja que los muertos entierren a sus muertos.” Se refería a los que viven sin Cristo muertos debido a la cobertura en la cual se han metido, es una cubertura de muerte extendida por Satanás el príncipe de la potestad de el aire.

¿Bajo que cobertura te encuentras hoy?

Entonces definamos lo que es la cobertura en términos y palabras bíblicas. En el termino Hebreo tenemos la siguiente palabra: “kesút” de cubierta (vestido); fig. velo:-abrigo, cobertura, cubierta, cubrir, manto, vestido. (Diccionario Strong)

De modo que estar bajo cobertura, significaría “estar bajo un velo, cubierta, manto, vestido” claro pues si no estaríamos expuestos, descubiertos sin protección, algunos textos bíblicos que fundamentan esto:

1. Génesis 24:65 - Rebeca se cubre

2. Éxodo 33:22 - Dios cubre a Moisés

3. Isaías 49:2 - Dios extiende su cobertura

4. Lucas 1:35 - María entra bajo cobertura al ser engendrado Jesús en ella

5. Romanos 4:7 - Estar bajo cobertura trae limpieza de pecados

6. Gálatas 3:27 - La cobertura bautismal trae vestimenta de Cristo manto de la santificación por su sangre.


I. La cobertura nos libra del destructor.

Salmos 91:5 - No temerás el terror nocturno, Ni saeta que vuele de día, 6Ni pestilencia que ande en oscuridad, Ni mortandad que en medio del día destruya.

a. Terror nocturno: “pakjád”

Manifestaciones, sueños, visiones, miedos, tormentos, temor a muerte, no despertar, muerto, íncubos y súcubo demonios sexuales, espasmos, pesadillas. Impuestos por este ser espiritual “terror nocturno”.


Este es el mismo que mato a los primogénitos de Egipto.

b. Saeta del día: “kjets”

Denominados dardos de fuego del maligno, se manifiesta en pensamientos malignos, sucios, incluso abominables que suelen poner a la persona en indignación, y son lanzadas por demonios a nuestras mentes.

c. Pestilencia “plaga”: déber

Estas son usadas por el enemigo como espíritus devoradores, que roban y hurtan nuestras bendiciones,
tal como lo hizo Dios con Egipto enviando 10 poderosas plagas para que pudieran arrepentirse de su maldad.

d. Mortandad del día: “quéteb” “cortar”

Esta es aquella que se mueve en muertes repentinas, es un espíritu de muerte que a falta de cobertura viene y mata repentinamente a los que están fuera descubiertos, la mayoría de muertes repentinas suceden en el día. Puede cortar la vida antes de el tiempo asignado por Dios y puede vagar hasta su cumplimiento.

Debido a la cobertura que tenemos por medio del cordero de Dios, no tememos estos seres espirituales que buscan nuestra destrucción, podemos estar confiados en lo que traemos puesto:

“…porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos.” Gálatas 3:27

II. Cobertura o vestimenta de Cristo

a. Para que no venga frío espiritual

Proverbios 31:21 - No tiene temor de la nieve por su familia, Porque toda su familia está vestida de ropas dobles.

En esta porción vemos que habla de una doble cobertura que es un símbolo de la cobertura divina dada por Dios y la cobertura ministerial que se extiende por Dios a través de sus ministros.

Entonces podemos decir que cuando una persona esta pasando por una frialdad espiritual es debido a que esta fuera de cobertura, pues vamos a definir la cobertura como el avivamiento del fuego de Dios.

Habacuc 3:2 - Oh Jehová, he oído tu palabra, y temí. Oh Jehová, aviva tu obra en medio de los tiempos, En medio de los tiempos hazla conocer; En la ira acuérdate de la misericordia.

Hechos 28:3-5 - Entonces, habiendo recogido Pablo algunas ramas secas, las echó al fuego; y una víbora, huyendo del calor, se le prendió en la mano. 4Cuando los naturales vieron la víbora colgando de su mano, se decían unos a otros: Ciertamente este hombre es homicida, a quien, escapado del mar, la justicia no deja vivir. 5Pero él, sacudiendo la víbora en el fuego, ningún daño padeció.

¿Por qué no le paso nada a Pablo? Porque era una forma en la que Dios nos esta hablando que hay poder en la cobertura, mira lo que dice Pedro acerca de esto:

1 Pedro 5:6 - Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo.

¿Esto es literal o simbólico? ¿Podemos humillarnos bajo la mano de Dios? ¿Y como es la mano? ¿Donde está? Bueno la poderosa mano de Dios es lo que establece Efesios 4 que el estableció ministerios para la edificación de su cuerpo, “5 ministerios, 5 dedos” todos en unidad la mano de Dios son sus ministerios, y aunque nos cueste trabajo tenemos que someternos a cada uno de ellos.

III. Para que tengas alimento

Salmos 23:2 En lugares de delicados pastos me hará descansar; Junto a aguas de reposo me pastoreará.

La responsabilidad de cada ministerio es proveer alimento a la congregación que se mete a la cobertura, es decir que cuando nosotros estamos bajo la cobertura de Dios, y los ministerios establecidos por Él, no tenemos que preocuparnos por alimento ya que estos lo proveen como lo hace el pastor “lleva a sus ovejas por delicados pastos y a aguas de reposo.”

Recuerdas al pueblo de Israel cuando estaban en el desierto dice que caminaban bajo la nube de la presencia de Dios esto es igual a cobertura y dice que diariamente tenían alimento mana y codornices, ahora dice la palabra que ese alimento era espiritual 1Corintios 10, ahí fue que conocieron la cobertura de Dios y aun su bautismo y vestimenta ¡aleluya!!!!

Las personas que viven sin coberturas normalmente mueren de hambre, pues a la falta de comida perecen se secan, ya no tienen mas para dar y se quiebran sus ministerios.

IV. Hay bendición en la cobertura y sujeción ministerial.

a. Para que tengas gozo

Salmos 63:7 - Porque has sido mi socorro, Y así en la sombra de tus alas me regocijaré.

¿Está usted contento?

¿Sabe que la falta de gozo en la vida de los cristianos es debido a la falta de cobertura y a la falta de sujeción?, bueno usted debe de saber algo que cuando se vive de la mano con Dios nosotros podemos vivir confiados. ¿Qué haría usted, si viviera en una burbuja de acero impenetrable, transparente y nada lo puede traspasar, y de repente ve usted que del cielo viene una roca gigante? ¿Se asustaría o confiaría en que esta cubierto?, ¿lo segundo verdad? Así nosotros una vez estando en cobertura podemos estar seguros que Dios nos cubre con la sangre poderosa de Jesucristo.

Conclusión:

Para meternos en la cobertura de Dios debemos rendirnos con todo nuestro ser y confiar en Su palabra y si hemos logrado someternos a Él, será fácil hacerlo con sus ministros.
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Beneficios de estudiar la Biblia

El éxito o el fracaso en la vida cristiana depende del contenido de la Biblia que logramos atesorar en la mente en forma sistemática, como también del grado obediencia a ella. Resulta perfectamente legítimo que nos preguntemos ¿Qué beneficios obtendremos leyendo y estudiando la Biblia? Vamos a ver solamente nueve.

I.) 1º Beneficio: Nos Hace Cristianos Fuertes (1ª Juan 2:14).

A.) Nadie quiere ser raquítico, ni física ni espiritualmente. Los “jóvenes” de 1ª Juan 2:14 ya no eran “Hijitos” sino personas maduras; la Palabra de Dios permanecía en ellos y habían vencidos al maligno. Esto significa que se habían alimentado con la Palabra de Dios, hasta fortalecerse suficientemente en la fe como para que no fueran constantemente derrotados por el pecado y la tentación.

II.) 2º Beneficio: Nos Da Seguridad En Cuanto a La Salvación (1ª Juan 5:13).

A.) Lo primero de lo cual debe estar convencido un creyente es que es salvo. Si no estáis seguros si sois salvo o no es que aún no habéis creído en el Hijo de Dios.

III.) 3º Beneficio: Nos Da Confianza y Poder En La Oración (Juan 15:7).

A.) Ahora que eres cristiano puedes hablar con tu Padre celestial acerca de cualquier cosa que ocupe tu mente y tu corazón.

IV.) 4º Beneficio: Nos Limpia De Pecado (Juan 15:3).

A.) En el mundo hay muchas personas angustiadas por causa de su conciencia de culpa por los pecados que comenten. No saben adónde acudir para conseguir limpieza y purificación.

B.) La Palabra de Dios tiene efecto purificador en el creyente.

V.) 5º Beneficio: Nos Da Gozo (Juan 15:11).

A.) Una de las bendiciones más grande de la vida de un cristiano es el gozo; pero con frecuencia los problemas de la vida los ahogan.

VI.) 6º Beneficio: Nos Proporciona Paz (Juan.16.33).

A.) Una de las pruebas sobrenaturales de la vida cristiana lo constituye la paz interior cuando las circunstancias adversas de la vida producirán ordinariamente preocupación y angustia.

VII.) 7º Beneficio: Nos Orienta En Las Decisiones De La Vida (Salmo 119:105).

A.) ¡La vida esta llenas de decisiones! Decisiones grandes y pequeñas, y muchas otras entre los dos extremos. Para el cristiano que conoce perfectamente los principios establecidos por Dios el problema de tomar decisiones se simplifica. Los principios divinos sirven como guía para arribar a las decisiones.

VIII.) Tarjeta cristiana con los beneficios que trae la Palabra de Dios8º Beneficio: Nos Capacita Para Dar Expresión A Nuestra Fe (1ª Pedro 3:15).

A.) La mayoría de las personas con quienes entramos en contacto a diario ignoran los conceptos bíblicos. Muchas de ellas tienen dudas o interrogantes y necesitan que alguien que conozca la Biblia los oriente.

IX.) 9º Beneficio: Nos Garantiza El Éxito (Josué 1:8).

A.) Todo el mundo quiere tener éxito. Esto no significa que todos queramos ser ricos o famosos; ambas cosas se pueden conseguir sin tener éxito. La meditación (o reflexión) diaria sobre la Palabra de Dios produce el éxito que todos buscan.

Conclusión: La lectura diaria de la Biblia es a la vida espiritual, lo que es el alimento cotidiano para la vida física. Todos sabemos que necesitamos tener horarios regulares para la comida, porque de otro modo podemos pasarla por alto, o comer apresuradamente, y como consecuencia, se pierden los valores primarios de la misma. Así como el cuerpo requiere horarios regulares para alimentarse a fin de mantener el nivel de energía, también el hombre espiritual ha de alimentarse en forma regular con la Palabra de Dios.

Por Alfonso López

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No te desanimes cuando el Señor te corrija

Si alguna vez se sienten desfallecidos y agobiados, piensen en Jesús, quien soportó pacientemente el maltrato de los pecadores. Ustedes han luchado contra el pecado, pero no hasta el punto de perder la vida. Son hijos de Dios, pero olvidaron lo que él les dice a sus hijos para animarlos: "Hijo mío, toma en serio la disciplina del Señor, no te desanimes cuando el Señor te corrija." Hebreos 12:3-5

Los hijos de Dios no deben menospreciar la disciplina del Señor. Si el Señor nos disciplina, debemos prestar
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¿Por qué ir a la iglesia?

En esta era que celebra la individualidad, mucha gente cree que la religión organizada (la iglesia) es un concepto pasado de moda que no funciona para el presente individualista.

Sin embargo, participar de la adoración congregacional es considerablemente valioso para el crecimiento espiritual del cristiano.


Jesucristo estableció su iglesia como una comunidad de seguidores quienes se ensamblan para celebrar a Dios, se alientan unos a otros y predican las buenas nuevas de salvación. Es importante comprender lo que la iglesia es para poder entender los beneficios de ser parte de ella.


La iglesia es LA NOVIA DE CRISTO
  • Nosotros, los seguidores comunitarios de Jesucristo (Su novia), somos el objeto de su afecto y gloria.
  • La relación entre Cristo y su novia es permanente
  • El mundo puede conocer el amor de Dios por medio de la unidad de los creyentes y su compromiso con Cristo


Estudio biblico sobre la importancia de congregarse

Juan 17:20-26  "No ruego sólo por éstos. Ruego también por los que han de creer en mí por el mensaje de ellos, para que todos sean uno. Padre, así como tú estás en mí y yo en ti, permite que ellos también estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. Yo les he dado la gl oria que me diste, para que sean uno, así como nosotros somos uno: yo en ellos y tú en mí. Permite que alcan cen la perfección en la unidad, y así el mundo reconozca que tú me enviaste y que los has amado a ellos tal como me has amado a mí. "Padre, quiero que los que me has dado estén conmigo donde yo es toy. Que vean mi gloria, la gloria que me has dado porque me amaste desde antes de la creación del mundo."Padre justo, aunque el mundo no te conoce, yo sí te conozco, y éstos reconocen que tú me enviaste. Yo les he dado a conocer quién eres, y seguiré haciéndolo, para que el amor con que me has amado esté en ellos, y yo mismo esté en ellos." 
Efesios 5:25-27  Esposos, amen a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella para hacerla santa. Él la purificó, lavándola con agua mediante la palabra, para presentársela a sí mismo como una iglesia radiante, sin mancha ni arruga ni ninguna otra imperfección, sino santa e intachable. 
Apocalipsis 19:7  ¡Alegrémonos y regocijémonos y démosle gloria! Ya ha llegado el día de las bodas del Cordero. Su novia se ha preparado
Apocalipsis 21:9  Se acercó uno de los siete ángeles que tenían las siete copas llenas con las últimas siete plagas. Me habló así: "Ven, que te voy a presentar a la novia, la esposa del Cordero."

La iglesia es EL CUERPO DE CRISTO
  • La iglesia mantiene junta a la gente de Dios; Cristo es la cabeza espiritual que nos conecta y dirige
  • Servir a otros como comunidad de iglesia nos permite usar los dones que Dios nos dio
  • Cuando nos servimos unos a otros nosotros hacemos encarnamos el mensaje del amor de Dios similar a como Jesús se encarnó a sí mismo
  • Dios provee unidad para su gente para asegurar que nunca estamos solos, aún en tiempos de necesidad.
Romanos 12:3-8  Por la gracia que se me ha dado, les digo a todos ustedes: Nadie tenga un concepto de sí más alto que el que debe tener, sino más bien piense de sí mismo con moderación, según la medida de fe que Dios le haya dado. Pues así como cada uno de nosotros tiene un solo cuerpo con muchos miembros, y no todos estos miembros desempeñan la misma función,  también nosotros, siendo muchos, formamos un solo cuerpo en Cristo, y cada miembro está unido a todos los demás. Tenemos dones diferentes, según la gracia que se nos ha dado. Si el don de alguien es el de profecía, que lo use en proporción con su fe; si es el de prestar un servicio, que lo preste; si es el de enseñar, que enseñe;  si es el de animar a otros, que los anime; si es el de socorrer a los necesitados, que dé con generosidad; si es el de dirigir, que dirija con esmero; si es el de mostrar compasión, que lo haga con alegría. 
Leer también 1 Corintios 12:12-31: Efesios 4:11-16


La iglesia es UN LUGAR DE CRECIMIENTO




  • La iglesia es una comunidad de gente que son perdonados y aceptados
  • Como creyentes nos alentamos entre nosotros para aumentar la fe y compromiso con Cristo
  • Nos edificamos mutuamente a través del amor y servicio
  • Trabajamos juntos y en favor del crecimiento de cada uno
Romanos 1:12  mejor dicho, para que unos a otros nos animemos con la fe que compartimos.
Efesios 4:29  Eviten toda conversación obscena. Por el contrario, que sus palabras contribuyan a la necesaria edificación y sean de bendición para quienes escuchan.
 Leer también Colosenses 3:13, 1 Tesalonisenses 4:11; 2 Tesalonisenses 1:3
Estudio Bíblico.

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¿Sólo un feto? Qué dice la Biblia del niño no nacido



Sal 139:13  Tú creaste mis entrañas; me formaste en el vientre de mi madre. 
Sal 139:14  ¡Te alabo porque soy una creación admirable! ¡Tus obras son maravillosas, y esto lo sé muy bien! 




Sal 22:10  Fui puesto a tu cuidado desde antes de nacer; desde el vientre de mi madre mi Dios eres tú. 


Sal 139:15  Mis huesos no te fueron desconocidos cuando en lo más recóndito era yo formado, cuando en lo más profundo de la tierra era yo entretejido. 
Sal 139:16  Tus ojos vieron mi cuerpo en gestación: todo estaba ya escrito en tu libro; todos mis días se estaban diseñando, aunque no existía uno solo de ellos.



Sal 51:5  En verdad, soy malo desde que nací; soy pecador desde el seno de mi madre.
Sal 58:3  Los malvados se pervierten desde el vientre; 
los mentirosos se descarrían desde antes de nacer. 


Sal 22:30  La posteridad le servirá; del Señor se hablará a las generaciones futuras. 
Sal 22:31  A un pueblo que aún no ha nacido se le dirá que Dios hizo justicia. 
Sal 78:6  para que los conocieran las generaciones venideras y los hijos que habrían de nacer, que a su vez los enseñarían a sus hijos.  
Sal 102:18  Que se escriba esto para las generaciones futuras, y que el pueblo que será creado alabe al Señor. 








Sal 51:6  En verdad, tú amas al corazón sincero, y en lo íntimo me has dado sabiduría.







Sal 22:9  Pero tú me sacaste del vientre materno; me hiciste reposar confiado en el regazo de mi madre. 
Sal 71:6  De ti he dependido desde que nací; del vientre materno me hiciste nacer. ¡Por siempre te alabaré!  
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Manejo eficaz del tiempo

De un solo hombre hizo todas las naciones para que habitaran toda la tierra; y determinó los períodos de su historia y las fronteras de sus territorios. —Hechos 17:26

Dios proveyó el mejor ejemplo del manejo eficaz del tiempo y del orden en el libro del Génesis. En seis días creó la tierra y todo lo que hay en ella, y el séptimo día descansó. Todo sucedió de acuerdo con su plan. Hubo un orden respecto a cómo y cuándo creó qué y dónde: una sucesión y una progresión de cómo formó cada organismo y especie. Dios no desperdició sus recursos, y especialmente no perdió su tiempo. Fue determinado y conciso cuando desarrolló la vida en nuestro planeta.

Cómo organizar el tiempo para hacerlo eficazCon toda seguridad, Dios, tú logras tus propósitos para mí. Antes que yo naciera, tú me conociste. Sabías el número de mis días y todo lo que fui creado para hacer. Me llamaste con un propósito recto, y me llevas de la mano y me guías a mi destino. Tu Palabra está preñada de propósito. Está llena de promesas, y estoy totalmente equipada para cumplir todo lo que tienes para que yo haga. En el nombre de Jesús, amén.
Cindy Tream
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Santidad = luz radiante



Cuando existe verdadera santidad en la vida de un cristiano, ella produce a su alrededor una luminosidad y un resplandor. Los bebés y los niños pequeños, cuyos espíritus son todavía puros e incontaminados, y que por lo tanto están más cerca de la presencia real de Dios, también emanan esta luz. Su luz es visible por cuanto sus corazones son transparentes y veraces. Para nosotros, el camino a la luz radiante de la santidad es esta misma senda detransparencia y verdad. Ella es la vía que nos lleva al oro puro del reino de Dios.

Cuando nuestro enfoque es claro

Desde el momento en que Cristo entra en nosotros, somos santos, separados para Dios. Este tipo de santidad es la misma santificación que hizo que los utensilios utilizados en el servicio del templo fueran santos: santos porque fueron usados en el servicio del Señor. No tenían virtud alguna en sí mismos; el material del cual estaban hechos no sufrió ningún cambio. En ese sentido es que el cristiano, en general, es santo. Pero la santidad que buscamos es la realización de nuestra separación. Pretendemos una santidad que refleje en nuestras vidas la presencia de Dios en los cielos. Queremos tener ambas cosas: Su naturaleza y su calidad de vida.

Siendo que la verdadera santidad produce en nosotros la vida real del Espíritu Santo, debemos estar seguros de saber lo que es el espíritu.

El espíritu de Dios es amor, no religión. Dios es vida, no ritualismo. El Espíritu Santo hace en nosotros mucho más que sencillamente “hablar en lenguas” o testificar. El Espíritu nos guía a la presencia de Jesús. Mediante nuestra unión y comunión con Jesucristo recibimos nuestra santidad.

Repito que la santidad que procuramos tener no es un conjunto de normas legales o legislativas, sino la calidad de vida del mismo Cristo. El Espíritu Santo obra en nosotros no solamente un nuevo deseo de amar, sino que nos imparte el mismo amor de Jesús. Desarrollamos mucho más que una fe común en Jesús. En realidad comenzamos a creer como él, con su misma calidad de fe. Es Dios en nosotros quien nos hace santos. Dejemos que él nos sacuda, que nos baje de nuestras cómodas perchas, hasta que con gran temblor y gozo, con profunda adoración y temor santo nos aproximemos a la realidad divina, a Dios mismo, quien nos ha llamado a ser suyos por su propia voluntad y propósito.

“¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?” (1 Corintios 3: 16). El Espíritu de Dios habita en nosotros. A la luz de esta verdad, hagámonos otra vez la antigua pregunta: “¿Qué es el hombre?” Sabemos cómo lucimos ante las demás personas, pero si en verdad Dios mora en nosotros, ¿cómo nos ven los ángeles o los demonios? ¿Qué luz nos señala en el mundo espiritual, qué iluminación nos rodea, qué gloria declara al mundo invisible: “Tenga cuidado, este es un hijo de Dios?” Piense en ello: El Espíritu del creador, quien desde el principio tuvo el propósito de hacer al hombre a su imagen, está en usted…ahora.

La santidad es un cuerpo lleno de luz
Hay límites. Hay condiciones. Usted no puede servir a dos señores. No puede servir a la luz y a las tinieblas, al pecado y a la justicia, al yo y a Dios. La luz está en usted, pero lo rodean las tinieblas. Nuestro mundo es un mundo en oscuridad. Nuestras mentes carnales siguen siendo un teatro de las tinieblas. En un mundo de opciones debemos optar por la luz. Por eso es que Jesús enseñó que debemos tener determinación y ser de un solo propósito si deseamos llegar a ser hijos de luz plenamente maduros. Él dijo: “La lámpara del cuerpo es el ojo; cuando tu ojo es bueno, también todo tu cuerpo está lleno de luz; pero cuando tu ojo es maligno, también tu cuerpo está en tinieblas” (Lucas 11: 34).

Si su voluntad y su corazón están enfocados en Dios, su cuerpo está lleno de luz, y está expresando con plenitud la gloria de Dios en usted. Pero si es de doble ánimo, si está viviendo en pecado o consintiendo pensamientos pecaminosos, su luz se disminuye proporcionalmente hasta que su cuerpo se llena de tinieblas. Jesús continuó advirtiendo: “Mira, pues, no suceda que la luz que en ti hay, sea tinieblas” (Lucas 11: 35).

Si usted no hace nada por su salvación, si no busca a Dios, o decide desobedecerlo, está en oscuridad. No se consuele con una esperanza carente de propósito de que algún día, y de alguna manera, será mejor. ¡Ármese de determinación! Porque si la luz que hay en usted son tinieblas, qué terrible serán las mismas tinieblas. Mi querido hijo o hija de luz: ¡usted debe odiar las tinieblas! Porque ellas son las sustancia del infierno; son el mundo sin Dios.

Pero nuestra esperanza es luz, no oscuridad. Sus pies están andando la senda de los justos, que “como la luz de la aurora va en aumento hasta que el día es perfecto” (Proverbios 4: 18). “Así que, si todo tu cuerpo está lleno de luz, no teniendo parte alguna de tinieblas, será todo luminoso, como cuando una lámpara te alumbra con su resplandor” (Lucas 11: 36). Este versículo nos muestra un cuadro muy claro de la apariencia de la santidad en su madurez: nuestros cuerpos son radiantes de gloria, así como cuando una lámpara alumbra en su plenitud. ¡Qué tremenda esperanza que podamos ser íntegramente iluminados con la presencia de Dios, que no haya “parte alguna de tinieblas” en nosotros! Un manto de luz y de gloria espera a los que son espiritualmente maduros, a los Santos de Dios, un manto similar al que Jesús lució en el Monte de la Transfiguración. Un esplendor no para la eternidad sino para lucirlo aquí “...en medio de una generación maligna... en medio de la cual resplandecemos como luminares en el mundo” (Filipenses 2: 14-15).

“Porque en otro tiempo eráis tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz” (Efesios 5: 8) Ahora usted es un hijo o hija de luz. Estas no son solo figuras de retórica, o frases literarias. ¡La gloria de Dios está en usted, y lo rodea y circunda! Esa es una realidad espiritual. ¿Pero qué de las tinieblas que todavía hay en usted? Pablo continúa diciendo: “Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino mas bien, reprendedlas; porque vergonzoso es aún hablar de lo que ellos hacen en secreto. Mas todas las cosas cuando son puestas en evidencia por la luz, son hechas manifiestas; porque la luz es lo que manifiesta todo” (Efesios 5: 11-13).

No oculte sus tinieblas, expóngalas a la luz. No las excuse con simpatía; confiéselas. Ódielas. Renuncie a ellas. Porque en la medida que las tinieblas continúen ocultas, continuarán dominándolo. Pero cuando la oscuridad la exponemos a la luz, se transforma en luz. Cuando usted toma sus pecados secretos y con confianza los lleva al trono de la gracia de Dios en confesión, él lo limpia de toda iniquidad (1 Juan 1: 9). Si peca otra vez, arrepiéntase otra vez. Hágalo hasta que el hábito del pecado se rompa en su vida.

Como los buscadores de oro de tiempos pasados: reclame el derecho de propiedad de su mina en el reino de Dios, y esté listo a defender ese derecho sobre el “oro puro” del cielo (Apocalipsis 3: 18). Y cuando acampe frente al trono de la gracia, algo eterno comenzará a brillar en usted como carbones encendidos en un horno. Y al persistir con el todopoderoso, el fuego sacro de su presencia consumirá la madera, el heno y la hojarasca de sus antiguos caminos. Poder como el que Jesús tenía habitará en su ser interior. Los ángeles se asombrarán porque su oro será refinado, sus vestidos serán luz, y su vida será santa.

Este mensaje fue adaptado de un capitulo en el libro del Pastor Francis La santidad, la verdad y la presencia de Dios – publicado en español por Editorial Asociación Buena Semilla – Disponible a la venta en Editorial Arrow Publications Inc.”

http://ministeriofrancisfrangipane.blogspot.com

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El Verbo hecho carne - Estudio Bíblico sobre Navidad

Juan 1:1-18 es uno de esos pasajes en los que debemos meditar en estos días en que el mundo “celebra” sin entendimiento el nacimiento del Señor Jesucristo. Espero que este excelente y esclarecedor mensaje de John Piper pueda ser de gran ayuda para muchos. Juan 1:1-18

“En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios. 2 El estaba en el principio con Dios. 3 Todas las cosas fueron hechas por medio de Él, y sin El nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. 4 En El estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. 5 Y la luz brilla en las tinieblas,

y las tinieblas no la comprendieron. 6 Vino al mundo un hombre enviado por Dios, cuyo nombre era Juan. 7 Este vino como testigo, para testificar de la luz, a fin de que todos creyeran por medio de él. 8 No era él la luz, sino que vino para dar testimonio de la luz. 9 Existía la luz verdadera que, al venir al mundo, alumbra a todo hombre. 10 En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por medio de Él, y el mundo no le conoció. 11 A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. 12 Pero a todos los que le recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre, 13 que no nacieron de sangre, ni de la voluntad de la carne, ni
de la voluntad del hombre, sino de Dios. 14 Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad. 15 Juan dio testimonio de Él y clamó, diciendo: Este era del que yo decía: “El que viene después de mí, es antes de mí, porque era primero que yo.” 16 Pues de su plenitud todos hemos recibido, y gracia sobre gracia. 17 Porque la ley fue dada por medio de Moisés; la gracia y la verdad fueron hechas realidad por medio de Jesucristo. 18 Nadie ha visto jamás a Dios; el unigénito Dios, que está en el seno del Padre, El le ha dado a conocer.”
En la primavera de 1974 me encontraba terminando mis estudios en Alemania. Mi profesor había fallecido y para ocupar su lugar en uno de los cursos vino desde Basilea a Múnich un gran erudito del Nuevo Testamento llamado Oscar Cullmann, quien debía impartir las clases sobre el Evangelio de Juan. Tal como lo recuerdo, en las primeras 13 semanas de ese trimestre de un total de 18 semanas, llegamos a trabajar solo los 14 primeros versículos del libro de Juan. Así es como son de intensos estos versículos.
>Un mensaje de Navidad acerca de los dogmas especiales sobre Cristo
He escogido este texto con cierto temor de que no le haría justicia al dedicarle un solo sermón. Pero lo escogí por dos razones. Una es que este es un maravilloso pasaje de Navidad. El versículo clave, donde vemos su orientación hacia la Navidad es el versículo 14: “Y el Verbo se hizo carne, y
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Por qué sufren los justos



En el campo de los estudios bíblicos, existen cinco libros que normalmente son incluidos bajo el título de “literatura de sabiduría” o “los libros poéticos del Antiguo Testamento”. Estos son los libros de Proverbios, Salmos, Eclesiastés, Cantares de Salomón, y Job. De estos cinco libros, hay uno que sobresale, manifestando diferencias significativas respecto a los otros cuatro. Ése es el libro de Job. La sabiduría que se encuentra en el libro de Job no es comunicada en forma de proverbio. Más bien, el libro de Job trata las cuestiones de la sabiduría en el contexto de una narrativa que trata la profunda angustia y el dolor insoportable de Job. El escenario de esta narrativa es el tiempo de los patriarcas. Se han levantado preguntas acerca de la intención autoral de este libro, en cuanto a si estaba destinado a ser una narración histórica de un individuo real o si su estructura básica es aquella de un drama con un prólogo, incluyendo una escena de apertura en el cielo, conteniendo un discurso entre Dios y Satanás, y moviéndose de una forma gradual al epílogo, en el que son repuestas las profundas pérdidas sufridas por Job durante sus pruebas.

En cualquier caso, en el corazón del mensaje del libro de Job está la sabiduría respecto a la respuesta a la pregunta de cómo Dios está involucrado en el problema del sufrimiento humano. En cada generación protestas son levantadas diciendo que si Dios es bueno, entonces no debería haber dolor, ni sufrimiento o muerte en este mundo. Junto con estas protestas contra cosas malas que le suceden a gente buena, también ha habido intentos de crear un cálculo de dolor, por el cual se asume que el umbral de sufrimiento en un individuo es directamente proporcional al grado de su culpa o del pecado que ha cometido.
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La locura de la predicación trae salvación

Cuando leemos las Escrituras del NT hay dos cosas que vienen a ser muy evidentes en lo que respecta a la salvación de los hombres: la primera es que ésta no puede ser lograda a menos que los hombres se expongan a la verdad de Dios revelada en las Escrituras. Los pecadores tienen que creer para ser salvos. La salvación es por gracia, por medio de la fe. Pero ¿qué es lo que se supone que van a creer los pecadores para ser salvos? La verdad del evangelio tal como es presentada en la Palabra de Dios.
Escuchen como lo dice Pablo en Rom. 6:17. “Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados”. Pablo está contemplando a los creyentes aquí como hombres y mujeres que eran esclavos del pecado, pero que ahora ha sido libertado de esa esclavitud. Y ¿cómo fueron ellos libertados de la esclavitud del pecado? Ellos obedecieron de corazón aquella forma de doctrina a la cual habían sido expuestos. Una doctrina fue puesta delante de sus ojos que ellos abrazaron de todo corazón.
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Cómo estudiar la Biblia

En unos cuantos párrafos, solo puedo tratar algunas de las razones y los métodos principales para estudiar la Biblia a profundidad. No solamente debemos mover nuestros ojos de izquierda a derecha sin absorber o comprender lo que leemos.

Todo creyente necesita conocer la Palabra de Dios. La exhortación del apóstol Pablo a su discípulo Timoteo sigue siendo nuestra guía en la actualidad: “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad” (2 Timoteo 2:15).

¿Por qué estudiar la Biblia? Porque Jesús mismo, junto con los hermanos más sabios, nos dice que lo hagamos. Jesús animó a sus seguidores a escudriñar las Escrituras (Juan 5:39) y Lucas elogió a aquellos que escudriñan las Escrituras diariamente llamándolos “más nobles” (Hechos 17:11).

Salomón, el hombre más sabio de su tiempo nos aconsejó:
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El gobierno soberano de Dios sobre el pecado

Con respecto al gobierno soberano de Dios sobre el pecado la Biblia enseña claramente al menos 3 cosas: En primer lugar, que las acciones pecaminosas de los hombres sólo pueden ocurrir por el permiso de Dios y conforme a Su propósito. Esa es una de las grandes lecciones que aprendemos de la vida de José; sus hermanos pecaron contra él de diversas maneras, pero al revelárseles en Egipto, José les dice estas asombrosas palabras:

“Ahora, pues, no os entristezcáis, ni os pese de haberme vendido acá; porque para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros” (Gn. 45:5).

¿Quiénes lo vendieron? Ellos lo hicieron. ¿Quiénes fueron los responsables de esa acción? Ellos otra vez. ¿Pecaron los hermanos de José al tratarlo como lo trataron? Sí. Pero aún así José les dice que fue para preservar la vida de muchos que Dios lo envió a Egipto. Y más adelante, luego de la muerte de Jacob, les dice:

“Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo” (Gn. 50:20).

Dios usó el pecado de los hermanos de José para llevar a cabo Sus propósitos buenos y santos. Pero el caso más impresionante de todos es el de nuestro Señor Jesucristo. Dice en Hch. 4:27-28:

“Porque verdaderamente se unieron en esta ciudad contra tu santo Hijo Jesús, a quien ungiste, Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y el pueblo de Israel, para hacer cuanto tu mano y tu consejo habían antes determinado que sucediera”.

En este pasaje vemos claramente la responsabilidad humana envuelta en la muerte del Señor. Herodes, Poncio Pilato, los gentiles y el pueblo de Israel se unieron para llevar a cabo sus planes perversos contra el Hijo de Dios. Ellos hicieron lo que quisieron, y al hacerlo pecaron gravemente contra Dios. Pero a final de cuentas, llevaron a cabo lo que Dios había propuesto en Su consejo eterno que sucediera.

En segundo lugar, la Biblia también nos enseña que Dios restringe el pecado de Sus criaturas. No todos los planes malvados que el hombre concibe son llevados a cabo, y cuando son permitidos por Dios, éstos no pueden llegar en su intensidad más lejos del permiso divino (comp. Sal. 76:10; Is. 10:5-7, 15).

En tercer lugar, también vemos en la Biblia que Dios usa el pecado de los hombres para obrar Sus buenos y sabios propósitos a través de ellos, sin ser autor de pecado y sin quitar al hombre su responsabilidad al cometerlos:

“Muy limpio eres de ojos para ver el mal, ni puedes ver el agravio” (Hab. 1:13).

“Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie; sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido” (Sant. 1:13).

“Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él” (1Jn. 1:5).

¿Cómo podemos congeniar todas estas enseñanzas bíblicas? Debo decir de antemano que Dios no nos ha revelado toda la información que necesitamos para desvelar por completo este misterio de este lado de la eternidad. Pero hay algunas cosas que sí nos fueron reveladas en las Escrituras.

Lo primero que debo decir aquí es que al usar la palabra “permitir” no lo hago en el sentido de dejarle libertad de acción a las criaturas para que actúen fuera de Su control soberano, como si Dios fuera un espectador pasivo de las acciones malvadas de los hombres. Como bien señaló Teodoro Beza, el sucesor de Calvino, la palabra “permiso” es apropiada si lo que significa es que “Dios no actúa en el mal, sino que deja a los hombres a merced de Satanás y de sus propias concupiscencias”. En otras palabras, el decreto de Dios incluye dejar a algunos hombres seguir el curso de su propia maldad, sabiendo que a final de cuentas el pecado de ellos cumplirá el propósito de Dios (como sucedió en el caso de José y en el del Señor Jesucristo).

En ese sentido, no podemos igualar la obra salvadora que hace Dios en los elegidos y Su actuación en aquellos que finalmente se pierden. O para decirlo de otra forma, la actuación de Dios al endurecer el corazón del pecador no es idéntica a la obra que Él hace en los pecadores elegidos al transformar sus corazones de piedra en corazones de carne.

La Escritura revela claramente que Dios endurece el corazón de los pecadores (Ex. 7:3; Rom. 9:18; 11:7; 2Cor. 3:14); pero también enseña que es el hombre quien endurece su propio corazón (Ex. 8:15; Sal. 95:8; Is. 63:17; Mt. 19:8; He. 3:8, 13). En todos estos textos es tan claro como la luz del medio día que el hombre es responsable y culpable de su dureza.

El decreto de Dios con respecto a los réprobos, entonces, contempla dejarlos actuar conforme a su inclinación pecaminosa. Mientras que en el caso de los que se salvan, es Dios, y solo Dios, el que transforma sus corazones para que, libertados ya del pecado, escojan libremente lo bueno (1R. 8:58; Sal. 51:10; Is. 57:15; Jer. 31:31-34; Ez. 11:19; 36:26; 2Cor. 3:3; 4:6; He. 10:16).

Los teólogos que redactaron los Cánones del Sínodo de Dort fueron muy cuidadosos en afirmar “que las Iglesias Reformadas no sólo no reconocen, sino que también rechazan y detestan de todo corazón” la idea de “que la reprobación es la fuente y causa de la incredulidad e impiedad de la misma manera en que la elección es fuente y causa de la fe y de las buenas obras”.

En otras palabras, ellos rechazaron vehementemente la enseñanza de aquellos que equiparan la acción de Dios en los que se salvan y la acción de Dios en los que se pierden. O si queremos ponerlo de otra manera, estos teólogos condenaron la idea de que, así como la elección de Dios es la causa final de la salvación de los elegidos, así también la reprobación de Dios es la causa final de la incredulidad e impiedad de los que se pierden. No. Los perdidos se condenarán porque decidieron voluntaria y libremente mantenerse en su incredulidad e impiedad. Como dice C. S. Lewis, a todos aquellos que quisieron mantener a Dios lo más lejos posible de sus vidas, al final Dios les dirá: “Hágase tu voluntad”.

Por otro lado, en vez de perturbarnos por esta enseñanza de las Escrituras, debemos dar gracias a Dios de que el pecado no está fuera de Su control y de que nosotros como criaturas no podemos en nuestro pecado frustrar Sus designios, porque de no ser así este mundo sería un infierno, un caos total. No habría restricción ni consuelo, porque estaríamos a expensas de la maldad de los demás; y, lo que es peor aún, de nuestra propia maldad. ¿Cómo podría Dios prometer, en Rom. 8:28, que todas las cosas obran para el bien de aquellos que aman a Dios, esto es, de los que conforme a Su propósito son llamados, si Dios no tuviera control de todas las cosas, incluyendo el pecado de los hombres?

Somos agentes libres en el sentido de que nuestras decisiones no vienen determinadas desde afuera. Pero Dios posee tal control sobre Su creación, y aún sobre las causas que determinan nuestras acciones, que nuestros pecados no solo no lo toman por sorpresa, sino que en Su sabiduría infinita llevará Su plan a cumplimiento, algunas veces frustrando nuestros designios pecaminosos, y en otras ocasiones usándolos para Sus propósitos santos, buenos y sabios, como hizo en el caso de José, o en el caso de la crucifixión de nuestro Señor Jesucristo.

Ese es nuestro Dios, el Dios que se revela en las Escrituras y el Dios al cual adoramos. Hemos de reconocer que hay muchas cosas de Su providencia que no comprendemos. Pero ¿cómo puede un hombre finito pretender comprender a un Dios infinito? El es una Roca bajo la cual podemos refugiarnos precisamente porque es más grande que nosotros. Si Dios pudiese ser plenamente comprendido por Sus criaturas sería de nuestro tamaño, y un Dios de nuestro tamaño no puede ofrecernos toda la protección que necesitamos.

© Por Sugel Michelén. Todo Pensamiento Cautivo.

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Quién eligió a quién?

En la declaración de Pablo, en el capítulo 1 de su carta a los Efesios, de que los creyentes hemos sido bendecidos con toda bendición espiritual en los lugares celestiales, en Cristo. Pero luego Pablo continúa diciendo que todas esas bendiciones vienen a nosotros de acuerdo al plan eterno de Dios. Él nos bendijo con toda bendición espiritual “según nos escogió en Él antes de la fundación del mundo”.

Todas esas bendiciones no llegaron a nuestras vidas por casualidad, ni por capricho, y mucho menos por algo bueno que Dios haya visto en nosotros. Dios nos bendijo con toda bendición espiritual, porque así había determinado hacerlo desde antes de la fundación del mundo. Este no fue un plan de último minuto, algo que a Dios se le ocurrió de repente hacer. Todo esto fue hecho conforme a la intención eterna de Dios.

Y eso nos coloca frente a una de las doctrinas más impopulares, más atacadas y más abusadas de toda la Escritura: la doctrina bíblica de la elección soberana de Dios. Muchos crujen sus dientes contra esta enseñanza; se sienten profundamente molestos cuando nos escuchan hablar de un Dios soberano que hace todas las cosas según el designio de Su voluntad. En otras palabras, no soportan la idea de que de que Dios ejerza Su prerrogativa de ser Dios.

Pero la Biblia enseña con toda claridad que nuestro Dios es soberano, y que antes de la fundación del mundo Él escogió libremente a un grupo de personas para salvación, y a los otros los dejó sumidos en su justa condenación.

Y noten que Pablo incluye esta gloriosa verdad de las Escrituras en una carta enviada a creyentes comunes y corrientes quienes debían unirse a Pablo bendiciendo a Dios y alabando Su nombre, por haberlos escogido para salvación desde antes de la fundación del mundo. Obviamente él no pensaba que estas cosas debían quedar ocultas, o que solo debían ser estudiadas en un seminario teológico.

Por la importancia de esta doctrina en la vida del cristiano me sentí motivado a postear algunas ideas que podemos extraer de los versículos 3 al 6 de Efesios 1. Les ruego que pongamos a un lado las etiquetas y prejuicios teológicos y observemos con cuidado lo que Pablo dice en este pasaje:
  
“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado”.

 Al acercarnos al estudio de estos versículos hay dos palabras claves que debemos notar. En el vers. 4 Pablo dice que Dios nos escogió, y en el vers. 5 que Dios nos predestinó. Fuimos escogidos, fuimos predestinados. Ambos términos son muy similares en significado.

“Escoger” significa “hacer una selección”. Esta palabra se usa en Lc. 6:13 para hablar de la selección que hace Cristo de los doce apóstoles. Ellos no decidieron ser apóstoles de Cristo; Cristo los seleccionó soberanamente de entre la multitud que lo seguía para ser Sus apóstoles. Pues lo mismo tenemos aquí. Dios nos escogió para salvación. Como dice nuestro Señor en Jn. 15:16: “No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros”.

La segunda palabra que aparece en nuestro texto de Ef. 1 es “predestinación”. Esta es la traducción de la palabra griega “proorizo”, palabra compuesta de “pro” que significa “de antemano”, y “orizo” de donde proviene nuestra palabra “horizonte”. El horizonte es la línea que divide el cielo de la tierra. La idea de esta palabra es, entonces, trazar un límite de antemano. Dios soberanamente trazó una línea, y a algunos los destinó de antemano para ir al cielo. Podemos revelarnos contra esta verdad de las Escrituras, pero es imposible evadir el hecho de que eso es lo que la Biblia enseña (comp. Rom. 8:28-30; 9:16; 11:32-36). Veamos lo que Pablo nos enseña en este texto con respecto a la elección.

En primer lugar, Pablo establece la base de esa elección. “Según nos escogió en Él”. Cuando Dios nos incluyó en Su plan soberano Él sabía que no merecíamos ser incluidos. Pero Cristo se comprometió de antemano a pagar completamente nuestra deuda. Es en ese sentido que fuimos elegidos en Él. De no haber sido por la segunda Persona de la Trinidad nunca habríamos sido parte del plan redentor de Dios.

En segundo lugar, Pablo establece claramente el momento de la elección: Fuimos escogidos “desde antes de la fundación del mundo”. En otras palabras, esta selección se hizo en la eternidad. Antes del inicio del tiempo, antes de la creación de todas las cosas, Dios nos incluyó soberanamente en Su plan de redención.

En tercer lugar, vemos el propósito de la elección. ¿Para qué nos escogió Dios? Pablo responde dos cosas: por un lado nos dice que Dios nos escogió “para ser santos y sin mancha delante de Él”. No fue que Él vio algo bueno en nosotros y por eso nos escogió, no. Él nos vio más bien en nuestro pecado, en nuestra impiedad, y nos escogió para hacernos santos (comp. Ef. 2:1-3). La santidad es un fruto de la elección, no su causa.

El mejor comentario de este texto es el que encontramos en la carta de Pablo a Tito (2:11-14). Dios el Padre nos escogió, y Dios el Hijo murió en una cruz, para que nosotros fuésemos un pueblo santo, un pueblo de hombres y mujeres apartados para Dios, viviendo bajo los principios de Su voluntad revelada.

Ese propósito divino en la elección debe repercutir en nuestras vidas como cristianos. Positivamente debemos tener la ambición de ser santos, de conformarnos cada vez más al carácter santo de Dios. Negativamente debemos tener la ambición de ser sin mancha, irreprensibles. Amparados en la gracia de Dios debemos apartarnos de toda apariencia de mal, dice Pablo en 1Ts. 5:22. Para eso fuimos escogidos.

Esa obra de santificación se inicia en nosotros en el momento mismo de la conversión, cuando nuestros corazones son purificados y librados de la esclavitud del pecado; continúa desarrollándose en nuestra vida práctica en la medida en que hacemos uso de los medios de gracia que Dios ha provisto; y será finalmente perfeccionada cuando seamos glorificados, totalmente perfeccionados, luego de la venida en gloria de nuestro Señor Jesucristo.

El propósito de Dios al elegirnos de ninguna manera será frustrado. Algún día nos presentaremos delante de Él y seremos perfectos. Pero no solo eso. En el vers. 5. Pablo nos dice también que fuimos escogidos, predestinados en amor, “para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo”.

Hoy día, cuando hablamos de adopción pensamos de inmediato en niños pequeños, pero en el tiempo de Pablo no se solían adoptar bebés, sino personas adultas. Si un hombre rico no tenía herederos, buscaba una persona que fuese digna a quien dejarle toda su herencia, y lo adoptaba como su hijo. De inmediato esa persona tenía derecho sobre todos los bienes del hombre rico. Y eso es lo que Pablo tiene en mente cuando habla aquí de adopción. Nosotros somos ahora hijos de Dios, con todos los derechos filiares de un hijo, porque Dios nos adoptó. Solo que cuando Dios decidió hacer eso nosotros no éramos dignos herederos Suyos. Por eso primero nos justificó, poniendo en nuestra cuenta la justicia perfecta de Cristo, y luego nos adoptó ahora que hemos sido perdonados.

Por eso dice Pablo una vez más que todo eso ocurrió en Jesucristo. En virtud de la obra redentora de Su Hijo que nos es aplicada por la fe, el Juez de toda la tierra nos declara “sin culpa”, y luego nos recibe como hijos en Su familia, y pone sobre nosotros Su nombre, y nos concede liberalmente un sinnúmero de beneficios porque ahora Él es nuestro Padre y nosotros somos Sus hijos. Así que Dios nos escogió para ser santos y para ser adoptados como hijos Suyos.

Pero también vemos en el texto, en cuarto lugar, la razón por la cual Dios nos escogió: “… según el puro afecto de Su voluntad” (vers. 5). La elección de Dios no fue arbitraria o caprichosa. Una decisión arbitraria es aquella que se toma sin razón alguna. Pero en el caso de Dios, Él sí tenía una razón para escogernos, solo que esa razón se encuentra en Él, no en nosotros. Él nos escogió conforme a Su benevolente soberanía, por Su bondad que es santa y que no posee motivos impuros en ella. Eso es todo lo que nos ha sido revelado al respecto y, por lo tanto, es todo lo que debemos decir. Dios se deleitó en amarnos desde antes de la fundación del mundo, y conforme a ese amor soberano nos eligió. Por eso dice en el vers. 5 que fuimos predestinados en amor.

En quinto lugar, y finalmente, Pablo nos muestra en el texto el propósito ulterior de Dios en hacer todo esto: “Para alabanza de la gloria de Su gracia” (vers. 6). La meta final hacia la cual se mueve todo lo antes dicho es el reconocimiento en adoración (eso es alabanza) de la excelencia divina (eso es gloria) manifestada en favor de los indignos (eso es gracia).

Y una vez más, Pablo conecta todo esto con la persona de Cristo: “Para alabanza de la gloria de Su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado”; literalmente el texto dice que esa gracia nos fue bondadosamente conferida, gratuitamente impartida sobre nosotros “en el Amado”. Dios el Padre ama a Su Hijo, con un amor eterno e inalterable, y nosotros estamos en Él. En virtud de esa unión, nosotros somos ahora el objeto del amor del Padre, y beneficiarios de todas Sus bendiciones.

Y a la luz de todo esto yo me pregunto, ¿acaso existe un privilegio más grande que ser cristiano? Nuestro Dios nos ha bendecido “con toda bendición espiritual”; nosotros somos ahora los beneficiarios de las riquezas de Su gracia, somos coherederos de Dios juntamente con Cristo, y algún día entraremos en el disfrute pleno y eterno de esa herencia. Y todo eso, porque Dios de pura gracia nos amó cuando no había nada digno en nosotros que nos hiciera merecedores de ese amor. ¿Acaso no deberían nuestros corazones llenarse de sobrecogimiento, de gozo y gratitud, y nuestras bocas de alabanza, ante un cuadro como el que Pablo nos presenta en este pasaje?

Oh, que Dios nos conceda vivir a la altura de nuestros privilegios, que podamos mostrar al mundo la gloria de Dios a través de una vida santa y gozosa, independientemente de las circunstancias adversas en que nos encontremos en estos momentos. Que al igual que Pablo seamos movidos a levantar nuestros corazones y nuestras voces para bendecir a Aquel que nos ha bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales, en Cristo.

© Por Sugel Michelén. Todo Pensamiento Cautivo.

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Cuál es la diferencia entre la iglesia y el reino


Para muchos lectores, probablemente, constituirá una sorpresa conocer que la Iglesia no es lo mismo que el reino de Dios ni que el reino de los cielos. En la cristiandad en general se toman la Iglesia y el reino como sinónimos. Pero el no hacer distinción entre ellos lleva a serios problemas tanto en la doctrina como en
la práctica.

La Iglesia es una sociedad singular, desemejante a cualquier otra en los tratos de Dios con la humanidad. Cristo es la Cabeza y todos los creyentes son miembros. Las distinciones de raza, posición social, y sexo, quedan abolidas en Cristo; todos vienen a ser uno en Él. La Iglesia empezó en Pentecostés y será completada en el Arrebatamiento o Rapto. Se habla de ella como un solo cuerpo y esposa de Cristo, y está destina da a reinar con Él en Su reino y a compartir eternamente Su gloria. Pero, ¿qué pasa con el reino de los cielos? El reino de los cielos constituye la esfera en la que se reconoce el gobierno de Dios. La palabra cielos se utiliza
figuradamente para denotar a Dios; esto se ve claramente en Daniel 4:25, 26. En el versículo 25, Daniel dice que el Altísimo gobierna el reino de los hombres. En el siguiente versículo dice que el cielo gobierna. Así, el reino de los cielos anuncia el dominio de Dios, que existe allí donde los hombres se someten a este gobierno.
Hay dos aspectos del reino de los cielos. El aspecto más amplio incluye a todo aquel que simplemente profesa reconocer a Dios como el Supremo Gobernante.

Pero en su aspecto interno incluye solamente a las personas que han sido convertidas de una manera genuina. Podemos representar este concepto mediante dos círculos concéntricos, uno pequeño dentro de otro mayor:

El círculo grande constituye la esfera de la profesión; incluye lo verdadero y lo falso, el trigo y la cizaña. El círculo interior incluye solamente a aquellos que han nacido de nuevo mediante la fe en el Señor Jesucristo.
Mediante una comparación con todas las refrencias bíblicas al reino podemos seguir su desarrollo histórico
en cinco fases distintivas:
  • Primeramente, el reino fue profetizado en el Antiguo Testamento. Daniel predijo que Dios establecería un reino que nunca sería destruido y que nunca cedería Su soberanía a ningún otro pueblo (Dn. 2:44). También previó la venida de Cristo y Su reino universal y eterno (Dn. 7:13,14; ver también Jer. 23:5, 6). 
  • En segundo lugar, el reino es descrito como estando el Bautista, después, Jesús, y luego los discípulos
    anunciaron que el reino estaba cerca (Mt. 3:2; 4: 17; 10:7). El Rey había venido a presentarse a sí mismo ante la nación de Israel. Jesús dijo: « .. si yo echo fuera los demonios en virtud del Espíritu de Dios, entonces es que ha llegado a vosotros el reino de Dios» (Mt. 12:28). En otra ocasión dijo: « ... el reino de Dios está en medio de vosotros» (Le. 17:21). Estaba presente porque el Rey había llegado a la escena. (Mientras que las dos últimas referencias tratan del reino de Dios, y no con el reino de los cielos, mostraremos después que ambos términos se utilizan de forma intercambiable en el Nuevo Testamento.) 
  • En tercer lugar, el reino es descrito como estando en una forma provisional. Después de ser rechazado por la nación de Israel, el Rey volvió al cielo. El reino existe hoy en los corazones de aquellos que reconocen Su condición de rey mientras que Él está ausente. Esta fase provisional del reino queda descrita en las parábolas de Mateo 13. 
  • La cuarta fase del reino es su manifestación. Esta es el reino literal, milenial, de Cristo sobre la tierra. Tuvo su prefiguración en el Monte de la Transfiguración, cuando el Sei'íor fue visto en la gloria de Su reino venidero (Mt 16:28). Jesús se refirió a este reino cuando dijo: «Os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos» (Mt. 8: 11). 
  • La quinta y final forma será el reino eterno. Este es descrito en 2 Pedro 1: 11 como «el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo». La expresión «reino de los cielos» se halla solamente en el evangelio de Mateo. 
  •  
El término «reino de Dios» se halla en los cuatro evangelios. Para todos los propósitos prácticos no existe diferencia, pues las mismas cosas se dicen de ambos. Por ejemplo, en Mateo 19:23 Jesús decía que sería difícil que un hombre rico entrara en el reino de los cielos. En Marcos 10:23 y Lucas 18:24 se cita a Jesús diciendo lo mismo acerca del reino de Dios. También Mateo cita a Jesús diciendo más o menos lo mismo acerca del reino de Dios (cp. Mt 19:23,24).

Otros pasajes en los que se utiliza el reino de los cielos y el reino de Dios de forma intercambiable son: Mateo 4:17, comparar con Marcos 1: 15.
Mateo 8:11, comparar con Lucas 13:29.
Mateo 10:7, comparar con Lucas 9:2.
Mateo 11:11, comparar con Lucas 7:28.
Mateo 13: 11, comparar con Marcos 4: 11.
Mateo 13:31, comparar con Marcos 4:30,31; Lucas 13:18.
Mateo 13:33, comparar con Lucas 13:20,21.
Mateo 19:14, comparar con Marcos 10:14; Lucas 18:16.

Reino de los Cielos

En su aspecto exterior incluye a todos los que son genuinamente súlxlitos del Rey y también a aquellos que simplemente profesan lealtad. Esto se ve en la parábola del sembrador (Mt.13:3-11), la parábola del grano de mostaza (Mt 13:31,32), y la parábola de la levadura (Ml 13:33).
Con respecto a su realidad verdadera, interna, solamente se puede entrar en el reino de los cielos mediante la conversión (Mt. 18:3).

Reino de Dios

También incluye lo verdadero y lo falso. Ello se ve en la parábola del sembrador (Le. 8:4-10), la parábola del grano de mostaza (Le. 13:18, 19), y la parábola de la levadura (Le. 13:20,21).  Con respecto a su realidad
verdadera, interna, solamente se puede entrar en el reino de Dios mediante el nuevo nacimiento (Jn.3:3,5).

Pablo se refería a la realidad interna cuando decía que el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo» (Ro. 14: 17). También enfatiza que «el reino de Dios no consiste en
palabras, sino en poder» (1 Co. 4:20). La distinción entre el reino y la iglesia puede verse en lo siguiente: El reino empez6 cuando Cristo inició Su ministerio público; la Iglesia empezó el día de Pentecostés (Hch. 2). El reino continuará sobre la tierra hasta que ésta sea destruida; la Iglesia continuará sobre la tierra solamente hasta el Arrebatamiento; entonces volverá con Cristo en Su Segunda Venida a reinar con El como Su Esposa. En el presente las personas que se hallan en el reino en su realidad verdadera, interna, se hallan también en la Iglesia; este es el único aspecto en el que ambos se solapan.

Fuente: Cuál es la diferencia?, de W. Mac Donald


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Un hombre en quien está el Espíritu Santo - Parte II



La conquista de Canaán

Paso a paso Josué fue preparado para la gran misión de llevar al pueblo a la tierra prometida y ser su comandante en jefe en el conflicto que acontecería. Él era un guerrero, pero él tenía que aprender que había enemigos, no sólo en el desierto, sino que también en la tierra prometida. Su preparación para el conflicto en Canaán puede ser encontrada en el libro de Números. Él fue uno de los enviados a espiar la tierra. De igual forma, nosotros tenemos que aprender que no sólo hay conflicto en nuestra vida peregrina (en “el desierto”), sino que también nosotros estamos combatiendo en una guerra en los lugares celestiales (en “la tierra”).

Nosotros luchamos no contra carne y sangre, sino contra las huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Estos poderes malos sólo pueden ser derrotados cuando nosotros tomamos toda la armadura de Dios, y usamos las armas divinas (Efesios 6:10-20). Nuestras bendiciones son de una naturaleza espiritual y en los lugares celestiales. Ellos sólo pueden conocerse y pueden disfrutarse a través del poder del Espíritu santo (Efesios 1:3). Esta es la obra del Espíritu el cual nos muestra esto, conectados así todos ellos están con la posición presente de Cristo, a la diestra de Dios. Josué presenta un cuadro de un creyente lleno del Espíritu, cuya atención está enfocada en las cosas de arriba, donde Cristo está sentado a la diestra de Dios (Colosenses 3:1).

No es hasta Números 27:18, cuando la entrada a Canaán está ante él, este Josué es descrito como un hombre lleno del Espíritu de Dios. En el libro de Números nosotros encontramos varias experiencias que indican el crecimiento espiritual de Josué hacia este punto. En el capítulo 11:24-30 vemos cómo él estaba celoso en favor de la causa de Moisés de una manera no espiritual y por consiguiente necesitó corrección. Nosotros podemos comparar esto con el comportamiento de algunos creyentes en Corinto quienes deseaban hacer de Cristo el líder de un cierto partido (1Cor. 1:10-13). En Números 13:16, en vista del espionaje a Canaán, el nombre de Josué fue cambiado: “Y a Oseas hijo de Nun le puso Moisés el nombre de Josué” El nombre de Oseas apunta en un sentido general a la ayuda y salvación del Señor. Mientras que el nombre de Josué está más claramente unido con el Nombre de Yahweh mismo. Sólo pueden encontrarse salvación y redención en Yahweh, el gran YO SOY. Por que, por este cambio de nombre la atención de Josué se enfocó en el SEÑOR, quién le mostraría Su salvación completa a Israel por su entrada a Canaán.

Lo mismo es aplicado a los creyentes en la presente dispensación del Nuevo Testamento–no es debido a que yo vivo, sino Cristo que vive en mí. Nuestra atención no debería ser enfocada en nosotros, sino mucho mejor en la gran salvación que Dios ha logrado en Cristo. Quizás nosotros podamos comparar el cambio del nombre de Josué con la transición de romanos 7 a romanos 8, lo central resulta que no es debido a nosotros mismos, sino a Cristo y al Espíritu. Romanos 8 nos muestra un creyente lleno del Espíritu. Un Cristiano no sólo nace del Espíritu, él es también sellado y es ungido con el Espíritu. Por esta razón él debe estar continuamente lleno del Espíritu y debe ser guiado por Él para ser competente en cumplir la labor que Dios le ha dado. Josué es un buen ejemplo de esto.

Cuando nosotros hemos visto, el cambio del nombre de Josué fue relacionado a su espionaje a la tierra de Canaán. Haciendo así, él vio las ricas bendiciones conectadas con esto, los frutos de la tierra. Era una tierra buena, una tierra que fluye leche y miel. Lleno de entusiasmo, él volvió con Caleb y los otros espías. Pero cuando ellos les mostraron los frutos que habían recogido a los Israelitas, los diez hablaron sobre las grandes dificultades que la conquista de Canaán involucraría. Descorazonado por estas palabras el pueblo llanamente se negó a tomar posesión de ella. Los únicos que hablaron en el lenguaje de la fe fueron Josué y Caleb. Ellos tenían un espíritu diferente comparado a los Israelitas los cuales no creyeron a la promesa de Dios y despreciaron esta buena tierra (Núm. 14:24). Por esta razón ellos fueron guardados, mientras que todos los otros perecieron en el desierto. Hebreos 3:19 nos dicen que el pueblo no pudo entrar debido a la incredulidad.

De manera similar, nosotros estamos para glorificar a nuestro Dios por fe, creyendo las promesas de Su Palabra y confiando en Su poder en nuestras batallas espirituales. Las bendiciones espirituales en lugares celestiales que nosotros poseemos en Cristo sólo pueden ser disfrutadas a través de la fe y está en la fuerza de nuestra fe, y bajo la guía del Espíritu nosotros podemos tomar posesión de nuestra porción en la tierra. Esto es mostrado en la enseñanza típica del libro de Josué. Todo lugar en el que nosotros pisamos es nuestro (Josué. 1:3). Este conflicto involucra solamente tiempo y de nuevo Dios concede la victoria así que toda la tierra será conquistada y será nuestra (Josué. 11:16-23).

La historia de los espías nos muestra que la fruta de la tierra prometida puede incluso ser disfrutada en el desierto (Núm. 13:26-27). Sin embargo, la intención de Dios para nosotros es que gocemos las bendiciones de la tierra continuamente, porque nosotros hemos tomado posesión de esta y moramos en ella. ¡Debemos movernos más allá gozando simplemente de antemano de esta tierra! Todo creyente que es lleno con el Espíritu de Dios es apto para esto y puede disfrutar la salvación del Señor en su completa dimensión. Y así, como Josué, nosotros somos "lleno del espíritu de sabiduría" (Deut.34: 9), Dios nos usará ciertamente para llevar a otros a las ricas bendiciones que han sido preparadas para los hijos de Dios.

Hugo Bouter
http://www.biblecentre.org

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