Si por el Espíritu hacéis, morir las obras de la carne, viviréis



Dios es galardonador de los que le buscan con diligencia, lo cual significa que Él ya tiene recompensas para usted en el cielo. Ahora bien, yo siempre he leído este pasaje de la manera equivocada. En mi mente, siempre he añadido: “le buscas a Él . . . y le encuentras a Él”. Pero la Biblia nos dice que si buscamos, encontraremos. Dios no permitirá que usted caiga en la tentación. Él está con usted. Recuerde su sueño para completar el ayuno, y mantenga sus pies en el camino de la rectitud. ¡Ya está usted a medio camino!

Durante diez años y doscientos treinta episodios, la serie de televisión Friends se convirtió en un centro de atención para millones de personas en este país. En 1994, los críticos dijeron que ese programa,
que trataba de seis amigos solteros que vivían en la ciudad de Nueva York, no era muy entretenido, inteligente u original. El episodio final de ese programa tuvo 52 millones de espectadores. Los críticos que dijeron que no tendría éxito, no tuvieron en cuenta el inmenso vacío de conexión que hay en la cultura estadounidense. Las personas quieren y necesitan estar conectados en relaciones. Esa necesidad de estar conectado se evidencia en la iglesia mediante grupos de hogar y un mayor énfasis en la comunidad. Aunque eso es bueno, si no tenemos cuidado podemos llegar a estar centrados demasiado de forma horizontal y no lo bastante vertical. La Iglesia en la actualidad, en su mayor parte en el mundo occidental, y en particular en Estados Unidos, se trata de mí: “Quiero que mis necesidades sean suplidas. Bendíceme; enséñame; ayúdame”. Aunque esos son necesidades y deseos legítimos, debemos tener en mente que la cruz tiene dos brazos: uno es horizontal, pero el otro es vertical.

El ayuno pone sus prioridades más en vertical y más en línea con los deseos de Dios. Es lo que Jesús hizo cuando limpió el templo. Las prioridades se habían vuelto demasiado horizontales. Y entró Jesús en el templo de Dios, y echó fuera a todos los que vendían y compraban en el templo, y volcó las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendían palomas; y les dijo: Escrito está: Mi casa, casa de oración será llamada; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.

—Mateo 21:12-13

Eso no significa que cuando usted ayune no tenga necesidades y deseos concretos propios por los cuales está buscando a Dios. Ciertamente, debería ayunar con un propósito concreto. Sin embargo, yo creo que a medida que continúe un ayuno prolongado, el verdadero clamor de su corazón se convierte en: “Más de ti, Dios, y menos de mí”. Cuando pone a Dios en primer lugar, todo lo demás es añadido.

Según el principio de Dios de “las primicias”, lo que pone usted en primer lugar, ordenará el resto. Cuando pone su espíritu en primer lugar, sirve usted a las cosas del Espíritu Santo, en lugar de a los deseos de la carne. Como resultado, su mente, voluntad, emociones, al igual que su cuerpo físico y su salud, se podrán en línea según la dirección del Espíritu. “Porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis, morir las obras de la carne, viviréis” (Romanos 8:13).

Tomado del libro El ayuno con diario para 21 días por Jentezen Franklin.