Recalculando la ruta



¿Qué es el sistema de navegación GPS? El Sistema de Posicionamiento Global (GPS, por sus siglas e inglés) es un sistema de navegación satelital compuesto por una red de 24 satélites puestos en órbita por el Departamento de Defensa de los EE. UU.


El propósito del mismo es darte instrucciones para que llegues a tu destino y te ayuda a encontrar el camino cuando estás perdido. Dice: Recalcular la ruta.


Permíteme hablarte del mejor GPS. Tenemos un Dios en el cielo que está en el trono y que mira cada movimiento que hacemos y cada respiro que damos. Él sabe dónde estamos y a dónde vamos, y que se encuentra en la posición para guiarnos cada día de nuestras vidas.










Cuando venimos a Jesús, recibimos el Espíritu Santo: El Sistema de Posicionamiento de Dios.Para utilizar el GPS necesitas permitirle acceso a tu ubicación para que te pueda llevar a tu destino. En Génesis 3:9, cuando el Señor llamó al hombre, “¿Dónde estás?”, no es que Dios no sepa donde estás. Es que Dios quiere que sepas en dónde estás para poder apreciar a dónde Él te está llevando. Algunas personas olvidan que Dios las sacó de la esclavitud. Cuando veo a un creyente que juzga o que le gusta señalar el fracaso de los demás, veo a alguien que olvidó de dónde Dios lo sacó.


En una ocasión una mujer de 82 años de edad asistió todas las noches a una cruzada de un evangelista de renombre. Por 14 días se sentó en la sección de en medio, asiento 1. Durante cada canción, ella levantaba sus manos, palmeaba, gritaba y se regocijaba. Algunas veces comenzaba a correr, en otras a danzar, pero algo nunca hizo: nunca se detuvo.


Una noche, uno de los funcionarios de la ciudad que había estado fuera y se había convertido asistió y subió al púlpito con el orador. Miró hacia abajo y vio a la mujer. Miró al evangelista y dijo: “¿Sabes quién es ella?”.


El evangelista respondió: “Sí, la mujer que no puede dejar de alabar”. Él dijo: “Sí, pero ¿sabes quién es ella? Es la persona más rica del país; es la presidenta de la cámara de comercio y consejera del Presidente”.


El evangelista la llamó después del servicio y le dijo: “Señora; solo quiero agradecerle por haber venido. Si no le importa puedo preguntarle, ¿por qué es tan expresiva en los servicios?”.


Ella le dijo: “Durante la Gran Depresión, no teníamos nada. Vine de una familia pobre que por poco y no lo logra. Mi padre fue un alcohólico que abusaba de mi mamá. Pero un día, un predicador vino a nuestra granja. Nos dio algo mayor que el dinero, mayor que el oro. Nos dijo que Jesús murió por nosotros en la cruz. En ese día, encontramos nuestro camino. Estábamos perdidos ese día, pero fuimos hallados. Poco tiempo después encontramos petróleo en nuestra propiedad y el resto es historia. Pero mi alabanza es un recordatorio de dónde vengo. Mi alabanza dice que un día estaba perdida, pero ahora he sido hallada, estaba ciega, más ahora veo”.


Necesitas saber dónde estás porque no vas a estar ahí por mucho tiempo. Dios está por llevarte a donde nunca antes has estado. Tengo una señal clara, tengo instrucciones claras, Dios acaba de voltear las cosas a tu favor. ¡Estás de camino!


Desde Génesis hasta Apocalipsis se encuentra incrustada la verdad tanto explícita como implícitamente de que ¡somos ungidos, llamados, escogidos y destinados para seguir avanzando!


Abraham dejó la tierra de su padre y puso su tienda hacia Betel. José fue del pozo a la prisión al palacio. Los israelitas fueron de Egipto al desierto a la Tierra Prometida. La narrativa cristiana nos lleva a la cruz, a la tumba vacía, al aposento alto.


¡Tienes que escribir o hablar y especificar a dónde vas! Ese es el problema. Quieres que Dios lo escriba por ti. Tienes que declarar a dónde vas, hay poder en la declaración. Hay poder en la articulación profética: “Declararás una cosa, y se te cumplirá, y en tus caminos resplandecerá la luz” (Job 22:28).


¡Declara a dónde vas hoy! No te sientes a esperar que alguien lo escriba por ti. Levántate y decrétalo.


A través de la escritura vemos hombres y mujeres exitosos que se levantaron e hicieron declaraciones que se hicieron realidad. ¿Por qué? Dios honra la fe ridícula. Por ejemplo: Moisés: Muéstrame tu gloria; Caleb: Dame esa montaña; Eliseo: Quiero una doble porción; Ezequiel: Dame más años; Jabes: Bendíceme y ensancha mi territorio.


Levántate y decláralo. Declaro una zona libre de pobreza y adicción alrededor de mi familia. Decreto y declaro que cada maldición está rota y cada bendición ha sido desatada. Declaro y decreto que el infierno no puede detener lo que viene bajando del cielo.


¡Confía en las direcciones!


Mi esposa y yo estuvimos recientemente en San Diego. Escribí una dirección en el GPS pero entonces, como hombre que soy, decidí que mi recuerdo de los puntos de referencia era más acertada. Así que ignoré el GPS y seguí mis instintos. Por supuesto, nos perdimos por un momento y mi brillante esposa siempre confortándome me miró y me dijo: “Debiste haber confiado en tu GPS”.


Nos acostumbramos a seguir las cosas que vemos. Los puntos de referencia, las señales, pero Dios dice: Has confiado en lo que viste por mucho tiempo, ahora es tiempo de confiar en mi Palabra dentro de ti que se vuelve viva por medio de mi Espíritu Santo.


La definición de confianza es dependencia en la integridad, fuerza, habilidad, certeza, etc., de una persona o cosa; confidencia.


El Salmo 20:7 dice: “Algunos confían en carros, y otros en caballos; mas nosotros en el nombre del Señor nuestro Dios confiaremos”.


¡Deja de confiar en lo que ves a tu alrededor y comienza a confiar en quien vive dentro de ti! Dios te está diciendo, sé que las cosas no se ven bien, pero ¡confía en mí! “Confía en el Señor de todo corazón, y no en tu propia inteligencia” (Proverbios 3:5). Al igual Juan 14:1 dice: “No se angustien. Confíen en Dios, y confíen también en mí”.


Confía en Dios hoy para suplir tus necesidades, para sanar tus heridas y para perdonar tus pecados. Confía en Dios creyendo que ¡cada día será el mejor día de tu vida!


Confío en el nombre del Señor nuestro Dios. Confío en el nombre del Yo Soy. Confío en el nombre de Jehová Rafa, el sanador. Confió en el nombre de Jehová Nissi, mi bandera. Confío en el nombre de Jehová M'Keddesh, quien santifica. Confío en el nombre de Jehová Jireh, mi proveedor, en el Shaddai, el Dios Poderoso, confío en el nombre sobre todo nombre en el nombre al cual toda rodilla se postrará y toda lengua confesará que: ¡Jesucristo es nuestro Señor!


- Rev. Samuel Rodríguez, es un ministro ordenado con las Asambleas de Dios, copastor de una iglesia multiétnica y llena del Espíritu en Sacramento, Ca., y presidente de la Conferencia Nacional de Liderazgo Cristiano Hispano (NHCLC) la organización hispana cristiana más grande en los Estados Unidos la cual representa a más de 34,200 iglesias. El diario The Wall Street Journal lo identificó como uno de los siete líderes hispanos más influyentes de Estados Unidos.