Los desiertos tienen su encanto

Los verdaderos hombres y mujeres de la Biblia, ante una prueba o dificultad, siempre se tomaron de la mano de Dios. Y ellos fueron honrados por poner su esperanza en el Todopoderoso. Sus pensamientos, sus convicciones y su voz fueron firmes, porque habían entendido, que su Dios vivía. Y todo lo que hicieron, fue accionar por fe.

Hoy, Él sigue siendo el mismo, y espera una iglesia que le crea, a pesar de las aflicciones. Porque su palabra dice: “...que de todas ellas las librará Jehová”.

Cuando pasamos momentos de soledades y pruebas, generalmente no tenemos a nadie a nuestro alrededor. Y no es coincidencia, sino que es permitido por Dios muchas veces.

Se dice siempre que el hombre tiene un minuto o poco tiempo para escucharte, pero el Señor tiene todo el tiempo para atenderte.

Cuenta una misionera, que tuvo la oportunidad de pasar a través de un desierto, que no hay paisaje más hermoso que este.

Que características sobresalientes podemos decir de un desierto son:

1- CALOR INTENSO: El calor es tan fuerte que se hace imposible el camino, y este andar se torna lento a causa de los rayos solares que pegan intensamente sobre el hombre. Pero, los guías que conocen el lugar, te aconsejan que te saques las sandalias. Y lo primero que uno podía experimentar es, que a pesar del calor, la arena estaba muy fresca y estos son acontecimientos sobrenaturales, que solo Dios pudo haber ocasionado. Podemos aprender mucho de la naturaleza: cuando estés pasando un desierto siempre tendrás la frescura de su presencia. El Señor siempre trae refrigerio a nuestras almas. El nos invita, a que nos pongamos en sus manos y El nos refrescará. El siempre nos da la actitud para levantarnos de todos los desiertos de nuestras vidas. En el pozo de la desesperación nos sacará. No olvidarse, que El tiene sus tiempos perfectos. Muchos, nos preguntamos, ¿Qué pasa Señor que no viene tu socorro? El nos dice, “Yo no me retraso, siempre llego a tiempo” en nuestras debilidades y desesperaciones debemos creer el Él cada día. Hasta que te dice: Ya estoy aquí! Hoy cumplo, hoy te saco de este desierto. Y muchos nos preguntamos, ¿cómo es que todavía estoy viva con lo que pasó? Y entendemos, que El ha caminado con nosotros todo el tiempo, y su fidelidad se renueva cada mañana. Tener la plena certeza de que el Señor va a actuar.

2- UNA GRAN SOLEDAD: nadie nos busca, ni nos llama. Pero, es permitido, porque El quiere que pongamos toda nuestra esperanza en él. Entender que El es nuestro amigo, y que podemos experimentar su presencia y su paz, la paz que sobrepasa todo entendimiento. No estoy sola en el desierto, el te habla, te quebranta, te enseña, te disciplina. Porque quiere hacer de nosotros una vasija de honra.Muchas veces nos tiene que quebrantar, para que cada día nos parezcamos más a El. Por fuera estaremos abatidas y quebrantadas, pero en nuestro interior, sentiremos que nos renovamos y nos embellecemos día a día. En apariencia, sentimos que Dios se calla, pero El trabaja sobre nosotros, solo por amor.

3- TORMENTAS DE ARENA: si alguien experimento alguna vez estas tormentas, sabrá que no se puede ver nada, no podes dar ningún paso, no ves lo por venir. Uno camina a la deriva sin rumbo o muchas veces en círculo. Decimos: ¿Qué pasará Señor, mañana, pasado? Pero, debemos caminar en confianza y fe. Aunque no veas la salida, el Señor esta en control. ¡¡Señor!! Tú lo sabes todo, y lo que vendrá mañana. Dice su palabra que: “... no se duerme el que nos ama.” Y “Todas las cosas acontecen para bien a los que aman a Dios”.

4- LAS NOCHES DEL DESIERTO: ¿Qué encontramos en las noches de un desierto? Solo a vos misma y la creación del cielo. Unas estrellas inmensas, tan cerca y tan lejos, una luna tan grande que pareciera que te aplasta. Un paisaje que asusta y a la vez te regocija. Y decís: “no hay nadie, solo estas tu Señor.” Podemos experimentar su atención y su cuidado, aun en la oscuridad, lo podemos sentir.

Cuando todo parezca oscuro, su presencia nos acompaña, ¡no lo olvides!

El esperar los cumplimientos de dios y sus promesas nos hace crecer. ¡Que difícil se hace que Dios te de una promesa, pase el tiempo y no la veas! Los tiempos perfectos de Dios, no son los del hombre. Abraham espero 25 años por su promesa, que difícil es esperar, entre lágrimas, dolor, angustias, amargura. Decimos: ¿Por qué es tan difícil todo? Y a veces, nos viene la tristeza, el enojo, y no debemos olvidar que en las diferentes luchas, tomamos diferentes actitudes, pero en el momento de la espera, El Señor quiere testimonio de nuestras partes. Y aunque se levanten los hombres con juicios humanos, nosotros debemos saber, que el Señor tiene todo bajo control.
El hombre tiende ha rechazarnos, pero Dios no. El solo ve un corazón quebrantado delante de El.
En el momento, de espera Dios dice: Hay alguna cosa difícil para mi. Tenemos un Dios de lo imposible.
Un día El Señor te visita y cumple, en tiempo y forma el propósito para la que te llamo. Para ese momento, ha logrado en nosotros un trato, a fuego, que solo saldrá de nuestro interior un grato olor fragante, para su honra y gloria.
El pelea todas nuestras batallas, y es un abogado fiel ante las injusticias. Nos dice córrete, yo soy el que te vengará. El tiene el poder de confundir los pensamientos de nuestros enemigos, no temas!! Nos hace estar en paz aun con ellos. Las pruebas son propósitos de paz, esperanza para cumplir en ti lo que el Altísimo ha determinado.
Y nunca más digas: “Nadie me quiere, estoy sola, en mi no hay promesas” Porque el Señor dice: “El es el Señor de Todo, ama a todos y los milagros son para todos.”

Cristina Ramirez de Quiroz
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