Conocer a Dios





Más que conciencia

Antes que nada, cuando hablo de conocer a Dios, no me estoy refiriendo a estar conscientes de la existencia de Dios. Decir simplemente que Dios existe no dice mucho acerca de él, porque sería difícil no percibirlo de alguna manera si sabemos que él es un ser que lo abarca todo. Por tanto, cuando hablo de conocer a Dios, quiero decir más que estar consciente de su existencia.

Más que información

En segundo lugar, cuando hablo de conocer a Dios, quiero decir más que tener información acerca de él; es decir, saber que Dios es el Creador o el Poderoso, el Grande, el Majestuoso. Todos estos calificativos son ciertos, pero son insuficientes cuando hablamos de conocer a Dios.

Más que religión

Conocer a Dios significa más que tener una experiencia religiosa con Dios, o decir que podemos sentirlo. Es legítimo tener una experiencia emocional y religiosa con Dios, pero conocerlo significa más que eso.

Conocer a Dios implica más que conciencia, más que información y más que una experiencia religiosa. Conocer a Dios es tenerlo trasmitiéndote lo que Él es; es entrar en una relación con Dios, de tal manera que lo que Él es afecte lo que somos. Una de las grandes tragedias de hoy es que uno puede ir a una iglesia y tener una conciencia de Dios; ir a una iglesia y tener información acerca de Dios; y si tu iglesia tiene un gran coro, puedes ir a ella y "sentir" a Dios. Pero puedes salir de la iglesia sin que Dios nunca haya afectado tu vida.

Secreto

Me agrada lo que el gran predicador Charles Spurgeon dijo a su iglesia un domingo: Creo... que el estudio apropiado de los elegidos de Dios es Dios mismo; el estudio apropiado de un cristiano es la Deidad. La ciencia más elevada, la más excelsa reflexión, la más encumbrada filosofía, que puedan cautivar la atención de un hijo de Dios, es el nombre, la naturaleza, la persona, la obra y los hechos, y la existencia del gran Dios a quien llama su Padre.

Por eso, así dicen las Escrituras: "No se alabe el sabio en su sabiduría, ni se alabe el valiente en su valentía, ni se alabe el rico en sus riquezas. Más bien, alábese en esto el que se alabe: en entenderme y conocerme." Jer 9:23 El secreto para conocer a Dios es dedicar tiempo al estudio de Dios. El estudio de Dios es la actividad más significativa de la vida.

Pero no sólo la más significativa de la vida, sino además la más auténtica. En Juan 17, Jesús ora con estas palabras: "Padre, la hora ha llegado. Glorifica a tu hijo para que el Hijo te glorifique a ti, así como le diste autoridad sobre todo hombre, para que dé vida eterna a todos los que le has dado. Y ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo a quien tú has enviado." La vida nunca podrá ser lo que estuvo destinada a ser para cada uno de nosotros, a menos que consista en la vida de Dios vivida en nosotros.

Conocer a Dios es vivir la vida como Él se propuso que la viviéramos. Por eso es que Jesús dijo que Él había venido para darnos vida y para darla en abundancia. La vida nunca podrá ser vivida como Dios se propuso que fuera vivida, sin el conocimiento de Él. Sin embargo, muchos de nosotros queremos vivir nuestra vida utilizando nuestro insignificante cerebro para comprenderlo todo. Queremos una vida de calidad sin un Dios de calidad que nos diga lo que tenemos que hacer. Pero no podremos tenerla. Nuestro cerebro es demasiado pequeño, nuestro conocimiento demasiado limitado, y nosotros demasiado finitos para vivir la vida que estamos llamados a vivir, aparte del conocimiento de Dios.

Si quieres la vida no vayas tras ella. Ve tras el conocimiento de Dios, porque la vida auténtica significa conocerlo a Él. Si no estás teniendo éxito en tu vida, es porque no estás teniendo éxito en el conocimiento de Dios. Lo que necesitas no es buscar la vida, sino a aquel que puede darle la vida.

Y ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, 
y a Jesucristo, a quien tú has enviado.  
Jun 17:3


Fuente: Nuestro Dios es maravilloso, Tony Evans
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