Es una pasión


El evangelismo no es un programa, sino una pasión.
Jesús dijo: los haré pescadores de hombres.

No depende del método, sino de la condición del corazón del evangelista. El evangelismo en su esencia no es un método, sino una pasión del alma del verdadero discípulo de Jesucristo. Claro, hay métodos de evangelismo. De hecho, cualquier evangelismo que se lleva a cabo es mediante algún método.

En la Biblia encontramos a Jesús y a sus discípulos evangelizando usando varios métodos. Pero no es el método lo más importante. Es la condición del corazón. Esto también es así en cuanto al cumplimiento de la obra de evangelismo. Puede ser que en una iglesia ya se haya desarrollado un programa de entrenamiento y capacitación muy completo sobre cómo evangelizar, pero si la iglesia carece de la visión para alcanzar a su comunidad, y si no existe una compasión por los perdidos, no se movilizará.

Sin embargo, si una iglesia muy subdesarrollada en cuanto a preparación "formal" en evangelismo tiene un alto nivel de motivación y deseo, la obra difícilmente no se cumplirá. Este mismo factor también afecta el resultado del evangelismo. Puede contarse con un método muy bueno, pero si no existe una correspondencia con la vida, la actitud, la forma de la persona que presenta el evangelio, difícilmente tendrá un impacto positivo. En la misma forma, puede ser que la persona que evangeliza tenga una metodología muy inadecuada, pero su amor y sinceridad resplandecerán a pesar de todo, y habrá un resultado positivo.

El evangelismo verdadero y eficaz reconoce la soberanía de Dios. Primeramente, la reconoce en cuanto a la obediencia. Es decir, el evangelismo es un mandato de Dios a su pueblo. Entonces, como fieles servidores a nuestro Señor, estamos obligados a obedecerlo. No es opcional. Segundo, reconocemos que nosotros no jugamos el papel de Dios en el evangelismo. Él es el único que puede salvar. Nosotros no podemos convertir a nadie. Sencillamente portamos el mensaje.

El evangelismo verdadero y eficaz respeta la santidad de Dios. Como Él es santo, no soporta el pecado. No podemos pensar que el perdón de Dios es algo "barato": Costó la propia vida del Hijo de Dios. Entonces, la presentación del evangelio tiene que incluir el elemento de la ira de Dios contra el pecado (Romanos 1:18 y siguientes).

El evangelismo verdadero y eficaz se caracteriza por un amor y compasión hacia los perdidos. La motivación es como la de Jesús mismo, cuando se conmovió al ver al pueblo perdido (Mateo 15:32).

Pero también, el evangelismo auténtico toma en cuenta la profundidad de la pecaminosa naturaleza del ser humano. La conversión no es algo que podemos ofrecer ligeramente. No es algo que se hace para complacer a otro, y nadie puede convertirse "a medias". Tiene que ser de todo corazón, con un arrepentimiento verdadero, y en una dependencia completa de Dios.

El evangelismo verdadero trata de la verdad. No es una presentación de un punto de vista personal, o de una idea o enseñanza cualquiera. Es el único mensaje auténtico y verdadero, basado en la Biblia, y confirmado por el Espíritu Santo. No se le debe inyectar enseñanzas de hombres.

El evangelismo eficaz se caracteriza por una correspondencia entre el mensaje y el mensajero. Es decir, el testimonio de la persona que evangeliza habla más fuerte que sus palabras.


Esteban Brauning




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