Subculturas juveniles * Tribus urbanas


Las tribus urbanas son las pandillas, bandas o agrupaciones de jóvenes que se visten de forma similar y llamativa, que tienen hábitos comunes y hasta lugares fijos de reunión.
Cada tribu tiene en común la similitud, se reúnen voluntariamente, por el placer de estar juntos y por búsqueda de lo semejante. Buscan en los "congéneres" modos de pensar y de sentir idénticos a los suyos, sin ser necesariamente conscientes de ello. El placer de formar parte de la banda proviene de la supresión de la exigencia de adaptarse a un universo adulto o social y a sus reglas de pensamiento y de conducta. La banda ofrece a sus miembros la seguridad y el soporte afectivo del que carecen, es decir, un sustituto del amor.
Suelen practicar actividades que están en los límites de las reglas morales y sociales: el juego, la bebida, el galanteo, el escándalo en la vía pública, la destrucción de objetos o el agravio de algunos valores (patrióticos, religiosos, etc.). Sin embargo, las actividades llevadas a cabo en común no se presentan como objetivo esencial de la banda: el objetivo es el de estar juntos porque se es semejante.
Una tribu se hace durable si se transforma en grupo primario, pero entonces cambia de características: afianza los valores comunes (por ejemplo antisociales), concede privilegios a la lealtad y la solidaridad de sus miembros, distingue sus roles, fija objetivos diferentes de la complacencia colectiva en sí misma.

Entre las tribus más destacadas encontramos a los Góticos, los Punk, los SkinHead / Neonazis, los Raperos, los Metaleros, los Hip Hoperos, y varios más.

En la Argentina el espectro es variado pero aún no llega a alcanzar el índice de presencia que poseen las grandes metrópolis del mundo. Buenos Aires se destaca por su tendencia a incubar este tipo de subculturas. Conforme nos alejamos de las grandes urbes, el fenómeno decrece e inclusive se notan grandes cambios en las características de estos grupos. Las tribus, a pesar de sus diferencias contundentes, presentan una triste característica en común, la violencia como medio de autoafirmación.

Conocer cómo piensan, quiénes son y qué hacen nos permite elaborar una estrategia evangelística apropiada. Jesús nos dejó ejemplo, caminando por las calles y llevando Su Palabra de verdad para todo el que la quería oir.

Dice al apóstol Pablo: Hermanos, yo me he identificado con ustedes. Les suplico que ahora se identifiquen conmigo. Gal 4:12