Asidos de la Palabra de Vida - Parte II

¡Que no nos sorprenda!

(Continuación del artículo: Asidos de la Palabra de Vida - Parte I) En segundo término, dice la Biblia que si alguno sufre, que no sea por asesino, ladrón o criminal, ni por meterse en asuntos ajenos. Se debe distinguir entre los sufrimientos causados por predicar al Señor y los padecimientos originados en el pecado. No te dejes sorprender por tu propio pecado. Que la causa de tu sufrimiento no sea producida por tu propia maldad y desobediencia, para vivir el resto de tu vida no satisfaciendo a las pasiones humanas sino cumpliendo la voluntad de Dios. Cristo ya padeció por nosotros y pagó con Su vida, por la nuestra. Es mejor padecer haciendo el bien, si la voluntad de Dios así lo requiere, que padecer haciendo el mal.

Resistiendo firmes en la fe

Por último Pedro aconseja: "Sean prudentes y manténganse despiertos, porque su adversario el diablo, como león rugiente, anda buscando a quién devorar. Resístanle, firmes en la fe, sabiendo que en todas partes del mundo vuestros hermanos están sufriendo las mismas cosas." El enemigo número uno de Cristo y los cristianos es Satanás. ¿Cómo defenderse de sus ataques? Pedro dice: "Resístanle firmes en la fe". Para estar firmes en la fe hay que mantenerse asidos de la Palabra de vida, es decir, retener la Palabra de Dios oída y ponerla por obra, permanecer bien aferrados a la Palabra de Dios. El nos ha dado Su Palabra a través del Hijo y hoy en día el Espíritu Santo nos recuerda todas estas palabras. Oír las Palabras de Dios acrecienta nuestra fe y cuando las confesamos estamos empuñando una espada más cortante que cualquier arma.

Artillería pesada

Dios nos promete: "Ninguna arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio. Esta es la herencia de los siervos de Jehová, y su salvación de mi vendrá" (Is 54:17). Las armas espirituales que Dios nos ha dado son sumamente poderosas para destruir cualquier armamento que intente atacar a los hijos de Dios. Nuestra mejor defensa es la Verdad, la justicia de Dios, el evangelio de la paz, la fe, la salvación en Jesús, la Palabra de Dios y la oración perseverante. Todods estos son los ingredientes de una vida de santidad, y ella
precisamente, la santidad, es la clave de nuesra victoria. Perfector, firmes, fuertes y seguros Por último, Pedro nos consuela: "Pero después que ustedes hayan sufrido por un poco de tiempo, Dios los hará perfectos, firmes, fuertes y seguros. Es el mismo Dios que en su gran amor nos ha llamado a tener parte en su gloria eterna en unión con Jesucristo."

Que podamos declarar juntos: "Nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tiene fe para preservación del alma."

PO - mujerdevanguardia.blogspot.com
Bibliografía: La Biblia