La Biblia

"En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios." Juan 1:1

Así comienza Juan su evangelio, presentando tres afirmaciones fundamentales: el Verbo existía antes del comienzo de la creación; el Verbo mantiene una relación íntima con Dios; y el Verbo es divino. Dios pronunció su Palabra a través de la Palabra viviente, su Hijo.
Cuántos benificios tiene para los hijos de Dios el hablar y conocer Su Palabra.

El Salmo 119 es una expresión abundante de dichas riquezas:

"Bienaventurados los perfectos de camino, los que andan en la ley de Jehová." (vs 1)
"¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra." (vs 9)
"Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino." (vs 105).

Dios nos habla una y otra vez a través de la Biblia, ya que Su Palabra es eterna, y por lo tanto siempre tiene vigencia. No obstante, hubo un tiempo concreto en el cual fue escrita. Dios decidió comunicar estas verdades eternas dentro de circunstancias y hechos particulares de la historia. La Biblia fue escrita durante un período de 1.500 años. Para hacerlo, Dios seleccionó a distintas personas con vocabularios y patrones de pensamiento diversos, insertos en circunstancias y culturas diferentes. Para que ellos la oyeran, sólo se les podía dar a través de sucesos, y en el idioma que ellos pudieran entender.

La Biblia fue escrita en hebreo, en arameo y en griego. Las personas que la escribieron procedían de distintos estratos sociales y tenían diversas profesiones. La escribieron pastores de ovejas, reyes, sacerdotes, estadistas, pescadores, entre otros. También se utilizaron distintos géneros literarios como narración, poesía, proverbios, cartas, sermones. Todo esto proporciona a la Palabra de Dios una riqueza y diversidad de estilos abundante.

Al estar demasiado separados de los escritores originales por el tiempo y algunas veces por el pensamiento, muchas veces se dificulta la comprensión del mensaje. Esta es la razón principal por la cual hay que aprender a interpretar la Biblia. Para que la Palabra de Dios nos hable a nosotros, primero necesitamos saber lo que significa para los oyentes originales, y por qué. Así que la tarea de interpretar incluye la participación del estudiante lector en dos niveles. Primero, hay que oír la Palabra que ellos oyeron; se debe tratar de entender lo que se les dijo en ese tiempo y lugar. Segundo, se debe aprender a oír la misma Palabra en este tiempo y lugar.

Jesús nos enseña: "Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí". Jn 5:39

Señor Jesús: En verdad disfruto siguiendo tus enseñanzas; ellas son mis consejeras.


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