Vida en abundancia

Léase Daniel 1.7-17

El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia.

-Juan 10.10 (NVI)

«SÉ que debo cuidarme, doctor». Como médico de familia en un área rural, escucho esas palabras al menos dos veces al día. Veo personas con dolor, sufriendo enfermedades crónicas que son el resultado de comer excesivamente, de fumar, de no hacer ejercicios o una combinación de las tres. Con los años, la mayoría de los pacientes con enfermedades crónicas empeoran, a pesar de mis esfuerzos por ayudarles. Quieren que les trate los síntomas, pero no hacen el esfuerzo por hacer algo sobre lo que las ocasiona. Cuando tales pacientes fallecen o terminan en un hospital, me da tristeza. Pero cuando un paciente hace los cambios necesarios y sana, siento un gozo profundo.

Me imagino que Dios se siente de alguna forma igual con respecto a nosotros/as. A pesar del sacrificio de Jesús y el constante esfuerzo de Dios por alcanzarnos, muchos de nosotros/as ignoramos su oferta y nos preguntamos por qué sentimos dolor. Pero cuando vivimos de maneras que nos dirigen hacia la plenitud, Dios se goza.

Sr. Ken Franklin (Michigan, EUA)

Oración:

Oh Dios, eres el gran médico. Gracias por el amor y la sanidad que nos das gratuitamente. Muéstranos como ser tus manos alcanzando a quienes necesitan ayuda. Por Jesús. Amén.

PENSAMIENTO PARA EL DÍA

¿Qué puedo hacer para ayudar a Dios a ayudarme?


Este es un devocional diario que publica "El Aposento Alto" (The Upper Room). Puedes leerlo todos los días en Mujer de Vanguardia haciendo click en el Logo que colocamos en la columna izquierda