¡Soy princesa!

Soy una princesa
"La princesa es todo esplendor..."
Salmo 45:13

La vida cotidiana muchas veces intenta hacernos bajar la mirada, y vernos como Cenicientas. A tal punto se vive esta condición, que todo lo que te rodea pasa a ser tan mediocre como esta actitud, y lo peor, se transmite a los que amamos. Sin embargo, la realidad que se viva en el hogar se construye
pacientemente.

"Mis padres lograban convertir los ratones en alazanes y los zapallos en pomposos
carruajes, para que mis hermanas y yo, no nos diéramos cuenta que éramos lo suficientemente pobres como para que el frío se filtrara por las endebles rendijas de la casa.

Gracias a ellos... nunca me había percatado que éramos pobres.

Todos los viernes por la noche, mamá solía preparar una humeante taza de chocolate con leche caliente para cada una de nosotras, y lo presentaba como el menú especial de la semana. Lo esperábamos con algarabía y festejábamos el simple hecho de amanecer un viernes, sabiendo que nos esperaba ese delicioso manjar por la noche. Hasta que me transformé en una mujer, jamás supe que era la manera que ella tenía para estirar el escaso presupuesto.

Pudo haberse sentado en la mesa a lamentarse que no había comida. Estaba en su derecho a decirnos que tendríamos que conformarnos con una paupérrima taza de leche. Sin embargo, lo presentaba como una fiesta. Y otra vez, nuestra hada madrina, se las arreglaba para hacer que los ratones se parecieran a briosos pura sangre.

Solía colocarle fetas de queso a las rodajas de pan, meterlas al horno, e improvisar unas deliciosas pizzas italianas, mientras que papá nos hacia desternillar de la risa con los mismos chistes que habíamos escuchado desde que nacimos.

Mis padres habían sido lo suficientemente sabios para crearnos nuestro propio microclima. Agradecíamos al señor cada noche, antes de dormir, como si existiesen muchas razones materiales para estar agradecidos."

La mujer sabia se dedica a edificar su hogar, encarando la vida con sabiduría. La mujer sabia se ve como Dios la ve:

"La princesa es todo esplendor, luciendo en su alcoba brocados de oro. Vestida de finos bordados es conducida ante el rey, seguida por sus damas de compañía. Con alegría y regocijo son conducidas al interior del palacio real. Tus hijos ocuparán el trono de tus ancestros; los pondrás por príncipes en toda la tierra. Haré que tu nombre se recuerde por todas las generaciones; por eso las naciones te alabarán eternamente y para siempre." Salmo 45:13-17

Testimonio ext
raído del libro "El sueño de toda mujer", Liliana Gebel